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18.11.14

Simón el gato usado

Y ahora, una foto de Simón filosofando sobre la inmortalidad del cangrejo.

ooooommm

21.3.14

Otra crónica de Simón, el gato usado

Ayer, tras 4 meses de invierno en vacalandia por fin subió la temperatura a más de 0. Estuvimos a 7 grados. Esto significa que se empieza por fin a derretir la nieve y aparecen los cadáveres congelados de mapaches, ardillas y pajaritos. Todo huele a cloaca, porque 4 meses de pipí y popó de perro llegan como torrentes a las calles. Asímismo las vomitadas y orinadas de 4 meses de borrachos. Pero al menos ya no se te congelan las manos cuando esperas al camión.

En fin, me desvío, la cosa es que con tan bello día, decidí que los 8 kilos de Simón necesitaban un poco de aire fresco y cansarse. Le puse, con trabajos, una correa y lo saqué a pasear. Salimos del departamento, abrí la puerta y Simón se quedó anonadado. Todo veía y olía. Corrió tantito para la nieve y caminó tantito más. Tras 10 minutos, más o menos, ya me empezó a dar frío y como tengo un poco de gripa, con el fresquino renové estornudos, dolor de oído y garganta y mocos, muchos mocos. En eso, algo pasó, un carro quizás, un olor a perro, un sonido, no sé. algo. y Simón se volvió loco. Loco.

Corrió hacia una barda congelada, tipo como muro de rocas que contiene un jardín como de 2 y medio metros de alto y trepó y trepó, yo ajusté la cuerda y él brincó para allá, para acá, medio mortal, pirueta y se deshizo de su collar y correa.
Algo así, pero con nieve y hielo y ardillas congeladas


En mi mente pasaron algunas cosas, pero casi todas tenían que ver con imágenes de gato usado congelado o gato usado congelado y atropellado. Así que como pude subí la barda arriba del glaciar y simón me hizo fu. Se erizó, me gruñó, y con un rugido de tigreleónpantera trató de filetearme la mano.

Foc dis! Penseme a mí misma. Con diestras maniobrias púsele la correa, pero me tocó que me mordiera y arañara, en cuanto hice el clic de la correa, Simón dio un salto en reversa y cayó en mi espalda y otro brinco más y terminó nuevamente en la barda.

Por supuesto, yo no tenía cámara en ese momento, ni celular ni nada, así que no pude tomar foto, pero se veía algo así:

con gruñido tigreleónpanterafocyu

Básicamente pasé 20 minutos más tratando de acercarme y él se viraba y me atacaba con rugidos, uñas y colmillos. Pensé en que si me quitaba la chamarra podría atraparlo. Logré hacerlo, pero entonces tenía una chamarra con uñas que además mordía y que me daba vueltas mientras rugía. Imposible caminar los 10 metros a la puerta de mi casa con semejante torbellino, mucho menos pensar en bajar la barda.

Yo sangraba de las manos y brazos y Simón seguía gruñendo.

Ahí entonces empecé a pensar en plan B, que incluían dejar al pinche gato que se congelara y muriera el puto, pero oh, tiene chip, así que si lo agarra la perrera me meten multón de $300.00 USD que sinceramente no tengo. Plan C, se lo regalo a alguien, a quien sea, al primero que pase, no importa, pero no pasaba nadie. Plan D, dejarlo ir, quizás lo atropellara el tren. Plan E, barbacoa de gato. Todo esto contemplando cómo se iba haciendo de noche y se me congelaban poco a poco las manos, la sangre que ya no escurría y los mocos.

Pensaba que si alguien pasara pensaría que éramos tan solo una mujer y su gato, paradas en la barda. Como un Totoro. Un Totoro pensando en muerte, una acompañante pensando en asesinato.
¿Qué haran esa mujer y un gatito trepados en una barda?

¡PENSAR EN MUERTE!

Y pasó más tiempo.

En eso, Simón brincó para abajo, como pude bajé y no me caí (¡Yeiii!) y Simón caminó hacia en medio del estacionamiento. En ese momento yo sabía que el gringo marido estaría por llegar. Me podría ayudar. Porque yo sola no podía con el paquete. Y me había dicho que llegaría hacía una hora así que tendría que estar cerca. Pero yo tendría que darle un comando simple y sencillo porque él es de los que les dices ¡Fuego! o ¡Agáchate! y en vez de correr o agacharse dice ¿Por qué? ¿Por qué gritas? Necesito que me expliques qué es lo que sucede... bueno, así pensé en comandos sencillos por otros 20 a 30 minutos. Simón seguía gruñendo pero como yo no me acercaba, no me fileteaba.

Simón empezó a temblar, entre tanto brinco y correteada había caído en charcos y estaba completamente mojado y ya se había metido el sol, soplaba viento y bajó la temperatura a -5.

Pasaron otros 15 minutos y en eso vi unos faros, seguíamos en medio de la calle, Simón corrió a una valla y se trepó y enredó con la correa, el gringo marido salió del carro y me sonrió, “awwww, paseando a simonkey...

Yo le dije “I need help NOW!” Necesito ayuda, ahora. “Dame la colcha que está en el asiento del carro, NOW!” Él como que no entendió pero inmediatamente me dio la colcha. Le digo, “Open the door to the garageÁbreme la puerta del garage.

Agarré con colcha a Simón quien de inmediato empezó lo que él pensaba era una batalla por su vida y usaría todo lo posible por salvarse de la salvaje colcha y corrí a la puerta con filoso rugiente bramante y aullante gato envuelto (aunque creo que la que aullaba era yo).  

Pero ¡tragedia! no le dije al gringo marido Abrir puerta NOW! así que había decidido hacer algo otra cosa antes de abrir la puerta así que berreé MOTHERFUCKYOUNOMAMESABRELAPUTAPUERTA NOW! y cachó que era urgente. Llegó 2 segundos antes que yo, lancé al Simón adentro y con la colcha lo fui arreando, como creando un túnel y haciéndolo caminar despacito. Subimos las escaleras a nuestro departamento, abrí la puerta del departamento, Simón entró al departamento, se sacudió, me miró, me dijo miau y se restregó contra mis piernas ronroneando feliz.

Así que aprendí:
1. Simón tiene severos pedos en la cabeza.
2. Totoro es realmente la historia de una niña que se muere y los totoro son los espíritus de la muerte.
3. No tengo telepatía con mi gringomarido.

y lo más importante, 
4. Un gato es un gato y, salvo extremas excepciones, no se saca a pasear.

prrrrr <3

29.10.13

Día nacional del gato: ¡todos con su gato!

No sé si ustedes lo saben, pero hoy es el día nacional de los gatos en Estados Unidos. No debe confundirse con el día internacional de los gatos, el cual es el 8 de agosto, ni con el día nacional del gato callejero (el 16 de agosto), o el día de abrazar gatos (4 de junio). Por cierto, los perros tienen únicamente un día asignado, el 26 de agosto, posiblemente porque sus dueños están afuera paseándolos y no encerrados frente a la computadora ideando cómo modificar los calendarios internacionales.

Anyway, para conmemorar el día hoy quisiera contarles un poco porqué es necesario que tengan (al menos) un gato, no sólo su cordura depende de ello, sino que el mundo entero precisa, sin duda alguna, que tengan (mínimo) un gato.

Empecemos con la ailurofobia, el miedo a los gatos. Uno podría cuestionar que realmente existiese en el universo un ser que tuviera tal trastorno psicológico que lo hiciera temer a los gatitos. 

Atrás, ¡bestia!(fuente)

Pero han existido.  Sin embargo, su irracionalidad no solo se reflejaba en su terror, sino que correspondía a seres megalómanos, sedientos de poder y crueldad inusitada (porque un gato genera humildad). 

Empezando por Napoleón, quien una vez fue encontrado en su tienda de campaña, acurrucado llorando en una esquina porque un gatito se encontraba maullando cerca de él.
Aidez-moi! Vite!!
(fuente)

 Dwight Eisenhower, presidente de los Estados Unidos y general durante la segunda guerra mundial fue quien comenzó la Guerra Fría y le adjudicó el papel de policía del mundo a los Estados Unidos y el derecho de perseguir y aniquilar cualquier influencia soviética. Además de rusos, le gustaba asesinar gatos, había orden de disparar a matar a cualquier gato que se acercara a su casa en Gettysburg .

Otro loco, además de odiar a los judíos, los gitanos, los homosexuales, los comunistas, los católicos, las personas con discapacidades, y básicamente, al mundo, odiaba a los gatos. Así es, ni más ni menos que... Adolfo Hitler
Was? Ich bin nicht deutsch. (fuente)

Otro loco, Ugolino de Segni, “sobrino” del Papa Inocencio III, después conocido como el Papa Gregorio IX excomulgó a un emperador por no querer emprender otra cruzada, ordenó la invasión de Sicilia, creó la Inquisición y ordenó matar a todos los gatos (y sus dueños) por ser demonios. 

Una vez comprobado que solamente los locos asesinos invasores inquisidores holocaustistas odian a los gatos, déjenme les digo por qué el mundo necesita que tengan gatos.

Durante el medievo, la gente además de pensar que bañarse hacía daño, que todo se curaba con oraciones e inciensos y la música más acá era los cantos gregorianos, haciéndole caso al loco de Gregorio IX, empezaron con el hobby de quemar mujeres que consideraban brujas. Ellas  generalmente eran las comadronas o yerberas del pueblo, que poseían conocimientos sobre plantas medicinales y maneras de tratar las enfermedades. Sin embargo, como cualquier persona racional y que posee dos dedos de frente, estas mujeres tenían gatos, desafortunadamente eso era una prueba contundente de su brujerez. Se echaron entre 40 y 60 mil mujeres (y sus gatos) de esa forma.

Así, el odio felino no sólo detuvo el avance de la ciencia médica y los derechos de las mujeres y los gatos, sino que a menos gatos, más ratas. A más ratas, más pulgas. A más pulgas, más contagios de peste negra y zaz, que se muere un tercio de Europa y otro tanto de Asia.
Ya lo decía este monje.


Así que si no quieren ocasionar el fin del mundo o convertirse en asesinos seriales, vayan por su gato.

17.7.13

¡Zaz! ¡Zanahorias zensuales!

¡¡Miren lo que me encontré en el refri!!

Siéntense, no se cansen


Al pobre del gato usado Simón lo castraron de microgatito y luego le cortaron la oreja. Considero que esto es, no sólo apropiado, sino necesario...


Oh sí, nena

Miren, miren su cara de satisfacción.


El gringo marido me quitó la zanahoria justo cuando iba a salir de la casa a tomar más fotos. Nimodo, la vida es un camote y termina en un entierro.

Por cierto, ¿cómo se le llama al niño que se orina en los libros de poesía?
¡El chico mea rimas!

¡Se la lavan!


30.6.13

Crónicas del gato usado III

Cuando adoptamos a Simón, el gato usado, estaba flaco, triste, ojeroso, cansado y sin ilusiones.

Nos dolió el corazón que se le notaban las costillitas, que tenía cortada su orejita, que miraba y maullaba con dulzura.

Pobrecito, dijimos. Eso fue en agosto.

Después de tragarse alrededor de 35 kilos de comida para gatos sabor pato , les muestro a Simón, el cochigato.

Antes. Awww, pobrecito.

Después.¡Auxilio, socorro, me come!

Simón, el terror del hogar, había estado destruyendo la casa, la paz, el sueño, las puertas, las paredes, las plantas, todo. Pero hoy les voy a contar cómo le hicimos para controlar su salvajez. Inspirado en Mi gato endemoniadoGracias, Jackson Galaxy!).


Ahí aprendimos que ante gato maligno realmente lo que hay es incomprensión. 
Así que: 
a) hay que canalizar la energía, 
b) se necesitan constancia y premios, y finalmente se logra...
c) paz mundial.

Como Simón,el gato de segunda mano, tiene mucha energía, canalizamos su hiperactividad enseñándole trucos.
O más bien, en términos "gato", él nos entrena a nosotros.

Material
  • Premios deliciosos
  • Un clicker que haga clic (osea, un chunche que haga ruido)
  • Un gato hiperactivo

Instrucciones

1. Observar al gato, cuando realice algo positivo, se marca clic y se le da premio (Tiene que ser en el momento que lo hace, no cuando deja de hacerlo, o lo que se está premiando es que deje de hacerlo).

2. Unir esa actividad a un mandato. Cuando realiza el mandato correctamente, dar clic al clicker y recibe un premio.

3. Gato entrenado.

Cuidado con los comandos, porque una vez "marcado" un comportamiento, Simón (o cualquier gato) lo hará una y otra vez para recibir su premio.

Tadaaaa:

tricks from edigator on Vimeo.

http://vimeo.com/69428536





21.6.13

Brazo dislocado, again

Anoche por tratar de acariciar a Simón, el gato usado, desde el sillón, me estiré y se me volvió a dislocar el brazo.

Como es la sexta vez, me lo acomodé plop y me puse hielo mientras terminaba de ver la película de Warm Bodies (la cual, por cierto, es una gran mie... está bien, recuerdo que prometí no utilizar esas palabras que resultan ofensivas a mi madre aunque sean tan palabras como cualquier otra y la conotación de insulto se la da el contexto. La película, como decía, es un enorme excremento de elefante con problemas estomacales).

Hoy he vuelto a aprender que ciertas acciones que uno hace con la mano o el brazo dominante resultan casi imposibles sin el uso de éste y además producen extrañas contorsiones del cuerpo similares a la mujer víbora o a la danza del vientre versión dubstep. Algunas son:

  • lavarse los dientes
  • subirse un pantalón
  • quitarse una blusa
  • amarrarse el pelo con una liga
  • ponerse el cinturón de seguridad en el carro
  • limpiarse después de ir al baño 
Así que me verán por estos días con faldas o vestidos, pelo suelto y enmarañado, a pie y apestando tanto oral como analmente.


2.5.13

A la reja con todo y chivas


No había querido darles más noticias del gato usado que adoptamos, Simón, el gato. Sé que después de aquella ocasión en la que escribí sobre la adopción de Simón, en ese entonces Smoke, hubo gente que inspirada por la historia fue a adoptar a sus propios gatos y perros y son tod@s felices ahora.

Por lo tanto, guardé silencio.

Pero quizás también contar historias diferentes puede contribuir a la adopción de más y más gatitos y perritos.
¡Ja ja ja ja ja ja! Cómo no.


La verdad, es que ha sido difícil.

Simón, el gato usado, persigue al gato maravilloso cada que puede, lo araña y a veces (gulp) trata de montárselo. Mi gato maravilloso es bien finoles así que lo ve con esa cara que se hace cuando en el metro alguien te hace un arrimón de camarón. Luego mi gato corre y llora en una esquina debajo de un sofá.

Cuando estoy revisando cosas de mis alumnos, se come mis exámenes.
None shall pass!!!



Se chingó la alfombra con sus uñitas.
La entrada

Arañó los marcos de las puertas.
Aquí es cuando casi la edigator le rompe las patitas a un animalito.

Yo, la verdad, salía al balcón a fumarme un cigarrito y atender a mis plantitas (estoy plantando tomates y chiles y hierba gatera y ¡un repollo!)
A ver qué tal sale, ya lo voy a trasplantar como en una semana.

Así que con meditación y paciencia, todo eso estaba librándolo más o menos, con feromonas y una botellita de agua y gritos.

Traté de cortarle las uñas a Simón el gato, para que no se subiera por las paredes, pero sólo podía quitarle una a la vez, porque se puede hacer eso sólo cuando está dormido. 

Le puse aceite de oliva a las puertas, pero mi gato se puso a lamerlas (porque resulta que es fans del aceite de oliva, el aceite de oliva y las astillas, parece). Puse tablas donde Simón el gato usado rascaba la alfombra y le hicimos una serie de afiladores para satisfacer sus necesidades. El gringo marido salió muy diestro en la creación de afiladores.
Se los deja baratos, 1 por $10 ó 2 por $20 (dólares)

Pero entonces llegó el colmo. La (ver)gota que derramó el vaso.

Simón, el gato usado, ¡se cagó en mi repollo!
¡CACA!


Cualquier otra persona desde hace mucho hubiera sacado a Simón, el gato salvaje, a la nieve o al menos lo hubiera regresado a la perrera. El problema (como ya les había comentado), es que al idiota lo han regresado tres veces, las posibilidades de que un granjero lo fuera a adoptar para protegerle el ganado eran remotas. Regresar a Simón, el marrano, probablemente indicaba su muerte.

Así que compré una jaula.
¿Miau?


Antes de que se me pongan fuscias, investigué y leí y bueno, ya les iré contando si funciona, pero parece que con unos dos o tres meses de jaulificación habrá paz.

Simón, el cerdo, duerme en la noche en la jaula a un lado de nuestra cama y así protejo mis puertas y alfombra. El resto del tiempo está afuera.

Cuando Simón, el puerco, persigue al gato maravilloso lo meto 10 minutos a la jaula como castigo. Si sale y lo vuelve a perseguir, otros 10 minutos como castigo. Lo máximo han sido 2 veces seguidas, parece que ya está relacionando que la paz en la casa implica estar afuera de la jaula, y la guerra jaula.

Cuando mi gato maravilloso le da un zarpazo en la nariz al Simón, el cochino, (ha pasado una vez, porque mi gato es maravilloso), al gato maravilloso le tocan 10 minutos de jaula.

Para que vean que Foucault es aplicable a la artes felinas.

Y le puse piedras a la maceta de mi repollo.



Para chuparse los dedos.

13.4.13

Cómo cuidar y amar a un gato sin resultar fileteado en el intento


Mi querida amiga BCG me hizo el favorcísimo de cuidarme a mis gatos porque tuve que salir de viaje una semana. Como sé que su marido nunca había tratado gatos, aunque le gustaban (dijo) y ella tan sólo había tenido contacto con algunos felinos marginalmente... y ... pues... los gatos tienden a ser un poco, digamos, “sorprendentes” para aquellas personas que nunca han interactuado con ellos, decidí hacerles un instructivo.

He aquí el manual  “cómo cuidar y amar a un gato sin resultar fileteado en el intento”. Fileteado especialmente por Simón, porque sus uñitas y colmillitos son puntiaguditos de a madre y no quería que mis amigos terminaran sin ojos o con esas cicatrices de las que cuentan sus historias en las fiestas. ¿Ésta? Fíjate que bien chistoso, hace como 5 años teníamos una amiga que tenía unos gatos salvajes...

Parece que el breviario fue excelente y efectivo, a tal grado que me recomendó que lo pusiera en el blog para que la gente sin inclinaciones o experiencias gatunas tuviera un práctico vademécum que consultar la próxima vez que se aproxime a un gato.

Hélo aquí (pueden dar clic en la imagen para agrandarla):
Debo aclarar que a muchos gatos sí les gusta ser cargados, a Simón-el-gato no. Y rasguña.

Lo que parece un extinguidor es una botellita de agua, no sean bárbaros.


Que tengan un día miauravilloso.

16.9.12

Crónicas del gato usado II


Yo no sé qué le harían a Simón (ahora se llama Simón), el gato usado, antes. Quizás su ex-dueñ@ antes sólo interactuaba con Simón en el baño. Pero tiene ciertas fijaciones extremas. Algo perversas. A Simón le gusta, (ejem, guarden a sus madres y personas sensibles porque lo que voy  a decir suena un poco pecaminoso, como cualquier función corporal)... a Simón... le gusta ver... cómo orina la gente.

¡Lo he dicho! A Simón le gusta ver mear.

Así que ayer, estaba yo sentada en la taza del baño haciendo lo que se hace ahí. Entonces llegó Simón a evaluar y maullar.  Pero al yo decirle úchale gato me mordió el hijo de su gata madre y mostró sus colmillitos haciendo ssssss. Intenté, como cualquier ser humano mexicano mortal, darle una patada que lo lanzara junto a Curiosity a ver Marte. Con tal fuerza pateé, que fallé completamente y me mojé toda la pierna. Simón soltaba ronroneos que sonaban a carcajadas.

Pero el marido gringo tuvo una experiencia diferente. Mientras él meaba satisfecho, el gato Simón decidió inspeccionar el retrete, justo en el momento del chorro imparable, ése que viene ya que empieza el AAAAHHHH. El gato Simón se asomó y ¡splosh! o mejor dicho, ¡Splosh! Resultado: cabeza, bigotes y torso de Simón meado.

¡Qué asco! Es un gato cerdo. Yo no entiendo, el Gato Maravilloso es tan educado y limpio y hermoso y perfecto. ¿Qué se hace con un gato usado y escatológico?

De castigo le puse el Ratón de la Vergüenza en la cabeza, a ver si aprende y hace actos de contrición. 
El ratón de la vergüenza da vergüenza

Ahora sólo espero que el gato Simón se limpie solo, porque yo no voy a meter a esa bestia a la regadera.

27.8.12

Crónicas del gato usado


Les iba a contar cómo el gato usado Smoke, alias el gato Simón, alias el Gato-tigre, pero mejor conocido como Get it off! Get it off! defendió con valentía y honor sus puntiagudas y navajientas uñas de tres veterinarias wisconsinianas. Son de esas mujeres que destetaron con cerveza y fueron criadas en una granja,  que desde los cinco años las llamaban para que le detuvieran al cerdo y así poder castrarlo.

Las veterinarias wisconsinianas pensaron que sería una buena idea cortarle las uñas al gato Simón para disuadirlo de andarse subiéndo por los marcos de las puertas y filetear al gringo marido, quien ya tiene los brazos llenos de costras.

La sangre Wisconsiniana sabe a queso, mmmme encanta.

Mejor me salto al final, no hay por qué glorificar la violencia.

El caso es que estas tres pobres (pero gigantes) mujeres, con toallas, guantes de cuero, bozal (para el gato, no para ellas) y rociadas en feromonas de amor nos pusieron una tachita a un lado del nombre, nos vendieron un cortauñas y nos dijeron que quizás en el calor del hogar el gato Simón estaría más relajado y nosotros seguramente sí podríamos cortarle sus afiladas garritas.

Se oían las risotadas cuando salimos de la clínica. 

Por supuesto, no lo hemos ni intentado.


 
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