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17.2.18

Sobreviviendo a la escuela pública: semana 24


Esta semana coincidió con otra matanza estudiantil, la número 18 de este año. 

A un blanquito egocéntrico (de esos que sienten que se merecen el mundo y que todos y todas están a su servicio) lo rechazó una chica, así que, ejerciendo su real derecho como ciudadano legítimo de este sicótico país, decidió comprar un arma de alto calibre, de esas que disparan mil balas al minuto, e ir a la preparatoria de donde lo habían expulsado. Una vez ahí, jaló la alarma de incendios y se puso a dispararle a los estudiantes que salían a los pasillos. Mató a 18.
Porque en su casa no debe faltar, un arma absolutamente letal 
Es un AR-15, legalmente adquirido por el individuo arriba mentado

Por suerte, aquí en esta escuela pública donde los estudiantes nos escupen, nada más tenemos a dos blanquitos que se creen la divina garza envuelta en huevo y al autista, que lleva a tres apuñalados “accidentalmente” y destruye el salón cada que le dicen “no”, el resto son morenos normales o despigmentados mucho mejor adaptados.

¿Por qué,? se preguntan en este país, ¿por qué pasan estas cosas? ¿Cómo podemos evitarlas?
"No hay manera de prevenir esto,"
dice la única nación donde pasan estas cosas
fuente

¿Pues qué creen?
Que aquí, en este medio, este reptil ilustrado le va a decir por qué. 
Vénganchen, que les voy a contar un secretofuente de imagen


La verdad, la respuesta es muy sencilla y ustedes, my dearest lectoras y tío, que han estado leyendo cómo es la escuela pública, posiblemente ya saben por qué.

En este país hay un grupo grande de niños a los que les han dicho que el mundo es para ellos y se merecen el respeto de todos y todas sin importar lo que hagan, digan, avienten o escupan.

Niños a los que les han dado todo y que el sistema educativo les premia cuando insultan a los profesores o le rompen la mano a la maestra al patear una puerta. O, como pasa en esta excelentísima escuela, cuando suceden estos incidentes incluso regañan a los maestros enfrente de los niños por no ofrecer otras opciones que enriquezcan las mentes de estos niñitos para que no se pongan a aventar sillas.

Cuando estos niños y niñas llegan a la preparatoria les ponen el alto. 

A los morenos ya les han tocado otras instancias donde también les ponen el alto, sea en las tiendas donde los corren porque creen que se van a robar algo, sean policías que matan a sus papases por osar conducir mientras se es negro, sean gente aleatoria que sutilmente les grita que se larguen del país. Así que los morenitos ven que se les acabó el 20 y o se adaptan o (en su gran mayoría) dejan de asistir a la escuela.
La "charla" cuando se es morenitofuente

 Pero a ciertos niños blancos jamás les ha tocado que les digan que no (o bien, que les digan no y después de hacer berrinche les sigan diciendo no). Esto se llama “privilegio blanco”, hay montones y montones de libros y artículos que hablan de eso. Pero si se lo mencionas a un blanquito, éste empieza a echar espuma por la boca y te llama racista.

Entonces al estudiante blanquito, egocéntrico, privilegiado, llega a la prepa y le dicen “no”. Así que se enoja, deprime y decide matar a sus compañeros, compañeras, maestras y todo el que se atraviese (siempre son niños, hombres).

Ahora, si tuviera a un cuchillo, nomás mataría a como tres personas, pero como todo ciudadano está en su divino derecho de tener tiene acceso legal a armas de alto calibre y de disparo rápido, pues van al Walmart de la esquina y se compran un arsenal.
"Controla tu destino"
publicidad oficial del arma en cuestión
(no voy a dar la fuente para que no la compren)

Todas las matanzas estudiantiles, todas las centenas de matanzas, todas, han sido por lo anterior y todas han sido cometidas por blanquito(s) egocéntrico(s) que se sintió rechazado.

Y más o menos, en este país, hay una matanza de estudiantes por semana.


Anywho, para conmemorar la matanza en la escuela, el día siguiente tuvimos un simulacro de incendio.
Sobra decir que cuando sonó la alarma de incendios, los estudiantes salieron de la escuela en estampida atropellándose y gritando porque creían que era un güerito con pistolotas.

Fin.

10.2.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 23


Esta semana también trajo sorpresas, ¿será que así se sienten las personas que tienen hijos? Todos los días con más y nuevas aventuras al límite, vida y muerte y drama, todo apretadito para que no haya un momento para respirar.

Yo pensaba que la vida era todo lo contrario y por eso Hollywood y otras agencias de entretenimiento ofrecían todas estas ficciones donde se cubren las necesidades emocionales de los espectadores. Acción y disparos para los que pasan el día en la blanda oficina y comedias románticas donde la pareja se escucha, sale en citas y tienen sexo apasionado para el frustrado resto del mundo.
Tía, cuéntenos otra vez de cuando salió con el tipo de los nueve pitones
fuente

En esta semana tenemos:

A la niña, llamémosla Euríale, que le pateó la puerta al maestro llevándose mano de maestro en proceso y fracturando mano de maestro en proceso. Euríale no lo hizo a propósito (patear la puerta sí, específicamente romperle la mano no) así que no hubo ni una llamada de atención.
Así le quedó la mano al maestro tras la apachurrada, nomás que morada
fuente

A su lagartija que en un momento de retraso mental extremo se le ocurrió llevar a sus 7 alumnitos de una clase en específico a ver la feria de matemáticas de los de séptimo. A los tres minutos ya se habían escapado dos. A los 10 minutos una de mis alumnas, pondrémosle aquí Esteno, agarra a un muchachito como de medio metro y en medio de sus amigos, en su salón y frente a su maestra, le pegó. El muchachito se puso a llorar. La maestra le pidió a Esteno que se saliera y Esteno la vio, se dio la vuelta, y en voz alta comentó, “¿Qué le pasa a esa harpía?” Me tuvieron que llamar para que me la llevara.

La maestra de séptimo reportó a Esteno a la administración, pero yo mejor decidí llamar a su papá quien le quitó toda la tecnología, permisos, privilegios, amigos y ropa a su hijita… 
Así le fue a Esteno en su casa
fuente


A otro alumno mío, nombrémosle Jápeto, lo habíamos visto alicaído y desanimado, además de respondón y rehusándose a trabajar. Llamé a madre (que no responde el teléfono porque Jápeto debe aprender a valerse por sí mismo), sicóloga (estoy ocupada), la Becky que le regala sopa ramen a los niños (yo no trabajo con titanes), al consejero (tengo que terminar las inscripciones para la prepa o se nos queda uno otro año) y, finalmente, hablé con Jápeto.

Resulta que la semana pasada le robaron el cinturón en el autobús y entre el que patrulla los pasillos y yo dimos con el autor del crimen, quien traía puesto dicho cinturón. El patrullero se lo quitó, el ladronzuelo le dijo que le iba a partir su madre y dicho y hecho, le partió su madre a Jápeto. 

Lo fue a buscar a su casa con sus hermanos, lo golpearon, le sacaron un par de armas para decirle que la siguiente vez iba en serio y le quitaron el cinturón, los zapatos, la cartera y el teléfono.

Día normal en la escuela:
A ver, corazoncito, nosotros no nos comemos a nuestros compañeros.
 Ándale, amorcito, escupe a Jasonsito.
fuente


Por último.

A una muchachita, quien mientras le decíamos adiós a los niños y niñas que se subían a los camiones para enfilarse a sus fines de semana, entró llorando entre una mezcla de pánico e histeria. En su pavor chocó con la puerta y las paredes dos veces. Yo la agarré y medio la calmé. Tras ella entra otra niña, amiga de la primera. Resulta que Rea la quiere golpear.

El patrullero de quien les contaba arriba, raudo y veloz pesca a Rea, la baja del autobús y se la lleva a hablar con sus papás o quién sabe.

La Becky aparece de la nada y le dice a la histérica, "ven Febe, ven". Y Febe, temblando y con ojos pelones, se va con Becky.

Luego aprendería yo que a finales de año Rea agarró a Febe de las greñas, la golpeó, la tiró al piso y le brincó en la cabeza varias veces mientras el resto de los muchachitos y muchachitas lo filmaban y recomendaban que Febe mordiera el escalón. Febe terminó un par de semanas en el hospital. A Rea le dieron sopa ramen y la hicieron hablar de sus emociones.

Ya les había contado de esto. Nomás no conocía las caras.

Y así, finaliza otra semana de acción y aventuras.

Aquí es igualito, pero con un poquito más de ropa.
fuente


5.12.17

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 13



Semana 13

Van trece semanas, la vida va rápido. No se queden 13 semanas en algo que creen que será temporal, de pronto son años, como canta Silvio.

La semana fue de exámenes, los chicos y chicas aprendieron rápido que si le pican a “skip” o “mevalemadres” terminan en menos tiempo la multitud de exámenes que tienen que hacer. La siguiente semana (ésta, de ahorita, la 14) viene con más exámenes administrados por empresas privadas, etc.

Como la solución del distrito fue que enseñara todo en menos tiempo, pues bueno, ahí vamos. Básicamente un “no escupas, no le pegues, no lo muerdas” dicho más rápido.

Pero les quería platicar de la conferencia (junta con los padres) que tuvimos con un niño, no sé ni cómo llamarlo, quizás Thor, ese dios nórdico que hace cosas increíblemente idiotas…

Thor no sabe leer, no sabe escribir, pero sabe dictar cartas super racistas a sus exnovias y luego decir que así es en México, psss…

Entonces nos encontramos en junta con mamá. Mamá cree que su hijito Thor debe dedicarse a la escuela y no meterse en cosas feas, como… no sé, no hacer la tarea o leer cosas sexosas. 

Señora,” le tuvimos que decir, “Thor está involucrado en ventas de drogas y si alguien va a caer es Thor, por pendejo.” 

Obvio, no lo dijimos así, pero tratamos de explicarle la gravedad del asunto con respecto a que los otros participantes de la transacción tienen experiencia por su familia y Thor se encarga de las partes más peligrosas como intercambiar la mercancía y cargar el dinero.

La señora nos dice que con razón, porque el niño tiene miedo, ya que es por eso que Thor trae una navaja a la escuela todos los días.

Thor trae una na.va.ja. todos los días. A la escuela.

Pero… (llora),  nunca la he usado!” Grita Thor, el pendejo. Entre mocos sostiene, “ni siquiera la he sacado.

Entonces nos toca explicarle a mamá y a Thor que no se pueden traer armas a la escuela, aunque no las saquen, aunque no las usen. Y entre que le comentamos que Thor no sabe leer ni escribir, y sobre sus transacciones empresariales, su falta de disposición académica, mamá grita que el Thor debe aprender a ser un hombre y Thor llora.

Decidimos separarlos por un momento y mamá llora diciendo que tiene problemas en la casa y Thor sólo quiere estar con ella abrazándola.

Por otro lado, Thor le cuenta a otra maestra (la de educación especial que asegura que yo soy más pendeja que los calcetines de Thor) que su padre lo agarra a cintarazos cada que puede.

Proponemos que Thor no traiga armas a la escuela, que se ponga a leer y a estudiar y que mamá sea un poquito más amorosa con Thor. Mamá y Thor acceden.

Abrazos. Mocos. Lágrimas mezcladas con mocos.

Antes de despedirse mamá nos promete un ceviche de camarón y asegura que se va a chingar a los morenos que no tienen valores y quieren corromper a su hijito, hijo santísimo, acólito, perfecto. Nos da un abrazo y se va.

Al día siguiente, en medio del examen para medir su capacidad de dar click llega mamá con cevichito.

Fin de semana 14.

18.11.17

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 11

Semana 11

Hay un alumno que fue los primeros 4 días y luego dejó de venir. Y como todos los niños y niñas de este país tienen que estar educados (jajaja), se involucró a trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales para lograr un plan para que el niño quiera venir a la escuela y no pasarse todo el día en cama jugando videojuegos.

Mamá le dice, “hijito mío, vamos a la escuela.”
Y el hijito le dice, “cállate puta, no sirves para nada, perra, zorra.”
Mamá llora y le compra otro videojuego.

El plan es que una trabajadora social lo recoge como a las 9 de la mañana en su casa (las clases empiezan a las 7, pero a hijito no le gusta levantarse temprano), lo trae a la escuela y sólo tiene que quedarse hasta el recreo. No tiene que hacer nada, excepto respirar y no podemos exigirle nada. Su único objetivo es asistir a la escuela.

Hijito llegó el lunes o algo así, se salió de mi salón, lo agarraron en otro lugar visitando a un estudiante, que llamaremos aquí para efectos prácticos, alcaponito, y los metieron a hijito y a alcaponito a un cuartito para que pensaran en lo mal que se portaron. Trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales pusieron el grito en el cielo, lo “liberaron” y regañaron a los maestros que lo reportaron vagando en los pasillos.

El martes hijito trajo un arma. Se la iba a vender a alcaponito. Pero los maestros lo cacharon, le llamaron a la policía (usamos el código rojo y toda la cosa) y suspendieron a hijito por dos días. 

Dos días porque aunque es ilegal traer un arma, el estudiante no dañó a nadie. Hasta que no haya agresión intencional y directa de un estudiante a otro estudiante, no se procede. Si la agresión es a un maestro o maestra, solamente se procede si la agresión intencional y directa ocurre más de una vez con un mismo maestro o maestra.

Pero trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales pusieron nuevamente el grito en el cielo porque hijito no puede ser suspendido, ya que su único objetivo es asistir a la escuela y una suspensión va directamente en contra de su objetivo.

El jueves, hijito regresó y lo volvieron a cachar vagando por los pasillos con alcaponito. Pero los maestros aprendemos y ya no lo metieron al cuartito, nomás le dijeron con mucho amor y ternura que  regresa a tu salón, porfavorcito, amorcito, mira queridito que es por tu bien.

El viernes, como aquí su lagartija es invisible, hijito se puso a vender droga frente a mí. Bueno, otro estudiante le dio 30 dólares e hijito le dijo que era buenísima, que no raspaba nada, que lo iba a hacer reír, y con 30 dólares le alcanza para 3 churros, porque vende a 10 el churro.

Pedí apoyo, se llevaron a hijito con sus 150 dólares producto de las transacciones del día. A la media hora regresó hijito a mi clase. Como no le encontraron drogas encima, no había pruebas. Y así aprendí que su servilleta no sólo es invisible para los y las adolescentes, sino también para los trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales.

La siguiente semana es el día del pavo y por primera vez entiendo por qué los gringos lo usan para dar gracias.


Me siento infinitamente agradecida, quiero gritar: ¡Gracias! ¡Gracias! Que no tendré que ir a trabajar por cinco días.

Gobble Gobble

11.11.17

"Sobreviviendo" a la escuela pública: Semanas 9 y 10

Semana 9
Dicen aquí que la semana de Jalogüín es la peor.

Sinceramente no sé si será la peor, porque aquí siempre hay algo que supera lo anterior. Pero sí estuvo bastante pesada la semana 9.
Agreguen 500 niños y más basura y es un día normal en la escuela pública

Tuvimos un simulacro de código rojo. Esto es cuando hay un asesino adentro de la escuela con armas de alto calibre matando y cazando a los alumnos y alumnas. Se practica el simulacro de código rojo cada seis meses.

Así que suena la alarma, debo cerrar puertas con llave, tapar las ventanas y los chicos y chicas se deben esconder donde no se vean. Deben guardar silencio. Fue lo mejor, pude disfrutar de 20 minutos de paz.

Fuera de eso, la semana 9 estuvo como el resto de las semanas: pinche.

El domingo me entró una crisis nerviosa porque no quería que llegara el lunes, así que adopté 2 gatitas. 

De esa manera podré recibir terapia gatuna.
Les presento a Vera (izquierda) y Kalah (derecha)

Semana 10

Cambiamos de salón a una alumna, llamémosla la guayabita. Estaba en un grupo de unas 6 niñas (a quienes llamaremos las tostaditas). La guayabita no ha hecho nada en todas estas semanas salvo reírse, maquillarse e interrumpir la clase (y mentarle la madre a los maestros y maestras, obviously). Todas las veces que hemos tratado de hablar con sus padres, ella se escapa de la escuela y ellos tienen que ir a buscarla, así que no tengo el gusto de conocerlos. 

Por lo tanto, esta semana tuvo, además de todas las cosas que ya les he contado, el particular agregado de la ira de la guayabita y las tostaditas.

Se enojan especialmente porque nos metemos con ellas. Que quién nos creemos que somos y que por qué nos atrevemos a decirles qué tienen que hacer.

Literalmente ésas son las peleas.

     Niña de 13 años: ¿quién te crees tú que eres que me estás diciendo que saque un lápiz?
     Maestra: Tu maestra.
     Niña de 13 años: Exacto. Exacto. Puta babosa, foc llu.

Y luego llega la administradora (una becky que hace yoga y nunca ha dado una clase en su vida) y te cuestiona, ¿qué le haces a la niña? Y le dices, les dije a todos y todas que sacaran un lápiz. Y entonces te interroga, ¿les diste otras opciones? Sí, claro, le dices, pueden sacar un lápiz, una pluma, su computadora, sus tetas, lo que quieran, es más, pueden agarrar toda esta educación y metérsela por el culo. 

Entonces la becky te dice que tú tienes la culpa y te van a mandar a otra capacitación para poder estimular a los alumnos de una manera propositiva y con educación diferenciada para que puedas planear una clase particular divertida y especializada para cada uno de tus 50 alumnos.

El martes, las tostaditas y la guayabita planeaban ir a golpear a una chica de otra escuela (porque para esto, resulta que aquí su lagartija es invisible, las adolescentes no me ven, no me escuchan, no reconocen mi humanidad, así que pasaron alrededor de 4 horas hablando de lo que le iban a hacer a esta otra niña). Así que le hablamos a sus madres y le comentamos a la directora, quien quería llamar a la policía. Al final, parece, una de las mamás llamó a la policía y la pelea no tuvo lugar.

Esto obviamente emputó más a las niñas.

Y el jueves, una de las tostaditas, se megaemputó porque mandé que le quitaran su celular por estarle tomando fotos y videos al resto de los menores, subiéndolos a Snapchat para que sus amiguitas y amiguitos de la pandilla del sur de vacalandia pudieran venir a golpearlos (bueno, menciono "golpear", pero la realidad es más cercana a la razón por la que tenemos los simulacros de códigos rojos mencionados arriba).

Entonces la tostadita fue a la oficina principal y la destruyó. De aventar silla contra escritorios y agarrar monitores de computadora contra ventanas. El viernes no vino a la escuela, no sé si está suspendida (lo dudo) o si la metieron a la cárcel (que es lo que hacen con los niños latinos y negros en esta ciudad).


Pero al final de cuentas, fue una semana muy alegre gracias a la terapia felina y más que nada porque en regiolandia denunciaron finalmente al pseudoescritor de abuso sexual. Espero que sea el fin de más de 25 años de depredación de ese puto. Fuerza para las víctimas, admiro su valor. A Rosaura y a Fidel les habría dado tanto tanto gusto la noticia. 

Celebremos.
Ea ea ea

21.10.17

Sobreviviendo la escuela pública: semana 7 u 8

Semana ocho de la iguana mexicana haciéndola de maestra en una escuela pública en vacalandia

Por si se lo perdieron, aquí un breve resumen de las últimas 8 semanas:

Una típica conversación entre un típico maestro/a y un típico alumni sin importar la hora del día es la siguiente:
Maestrx: Jessica, llevas 10 minutos jugando y ni siquiera has sacado un lápiz para empezar la actividad.
Jessica: Fuck you, puto baboso! Qué te piensas puto racista de mierda, fuck this class, fuck this school y suck my dick.
Exit Jessica del salón dando un portazo y a quién sabe dónde por una hora.

Sucede algo muy chistoso, si queremos decirlo de alguna forma, la escuela pretende ser una burbuja en donde todo es perfecto, todos y todas tienen las mismas oportunidades, no hay racismo y todos vomitamos arcoíris y cagamos bombones. Los pósters dicen aquí todos son aceptados y aceptadas. Las camisetas que les regalan son bilingües y alegres. Las maestras y maestros planeamos clases, tenemos que entregar calificaciones, establecemos metas. Si vienes y ves los documentos y los salones (sin gente), pareciera que aquí hay enseñanza y aprendizaje.

Como diría Hyperbole and a Half:
Resultado de imagen para rainbows and kittens
Entonces, ante el espejismo, los maestros y maestras (beckys todas) con quien he platicado dicen que el problema es que no los tenemos suficiente tiempo porque los alumnos y alumnas se hablan así en su casa y ésa es su cultura, el problema es que no les enseñan valores en sus casas. Obviamente se refieren a los afroamericanos y latinos, digo obviamente porque me lo dicen, “African American families are like this”. Woah, tranquila, Becky. Me imagino que tu vasta experiencia viviendo en hogares latinos y afroamericanos y tus cien mil amiguis de otras culturas te han dado ese conocimiento innegable y absolutamente certero.

Así es, mis queridas lectoras y lector (omaigod, tío ya me dijo mi madre que estás leyéndome con todo mi florido vocabulario, ups, ¡Hola!). Les decía, así es, las beckies que saben taaanto de nuestras culturas, son las que están a cargo de nuestros hijis (bueno, de los suyos, porque aquí su lagartija no tiene lagartijitas).

Yo me pregunto si acaso, no sé, el hecho de que le presidente de foquin estados unidos diga que los negros son terroristas, los mexicanos violadores y que va a deportar a todo lo que no sea blanco ario ojo azul, pues no sé... Que si mr. cheto  tiene un problemita con Corea del Norte cuya capacidad armamentística es menos que la de Saltillo, se pone a prohibir la entrada de norcoreanos a Gringolandia, manda 40,000 soldados a Corea del Sur y lo amenaza con echarle algo peor que una bomba atómica
Imagen real de la política exterior estadounidense en el siglo XXI

Digo, a lo mejor eso afecta a los alumnis, no sé, quizás, los alumnos están reaccionando ante la figura de autoridad y como no se lo pueden decir al trompas, nos lo dicen a nosotros.

Sea lo que sea, el día escolar es largo y asqueroso, es pararse enfrente de 40 adolescentes que te insultan de maneras que si te lo dijera un adulto, mínimo agarras una silla y se la avientas en la cara.

Y el distrito pretende en su burbuja de mariposas y pajaritos que les demos una clase que tenemos que preparar con pelos y señales indicando exactamente cada objetivo académico/emocional y social estamos desarrollando con qué actividad según cuál estándar del distrito y cómo lo estamos modificando para que cada alumni se convierta en un aprendiz independiente. Esto se entrega al inicio de cada semana para ser aprobado por la directora. Lo que necesitamos es una hora de terapia al día para procesar este trauma. En fin, mientras entreguemos los planes de clase todo está perfecto, el lema de vacalandia es siempre: Tú aparenta, aquí no pasa nada.

Bueno, pero no todo es popó. NOO.

Hace como un año o dos, ya ni sé, sustituí a un amigo en su clase de español para adultos. Y me encontré cara a cara con un programa maravilloso.

Básicamente, una vez a la semana durante hora y media, los papás que no hablan español ni tienen amiguis fuera de su círculo cerradito (cof cof, los blanquitos) toman clases de español y los que no hablan inglés (inmigrantes recientes, en su mayoría) toman clases de inglés. Y luego en la última media hora se juntan y hacen actividades juntos.

Lo que vi es que en esa media hora los papás blanquitos que por lo general no le hablan a la gente con melanina, están interactuando con ellos conviviendo y escuchándose. Están creando comunidad.

Así que me dije, edigator, hagámoslo. Conseguí ver cómo lo hicieron en la otra escuela y resulta que el Literacy Network le enseña inglés a la gente que quiere aprenderlo y ellos están encargados del programa, el cual se llama Intercambios. Así que hablé con la organización de padres… y les encantó (bueno, no les dije que se iban a hacer amiguis de latinos, les dije que era para que pudieran apoyar a sus hijis en sus clases bilingües en esta escuela que es bilingüe). Pero sacaron la lana y lo vamos a empezar en enero. Además, me toca contratar a un estudiante de posgrado para que dé la clase de español, entonces alegría doble porque los doctorantes siempre se están muriendo de hambre con la mierda que pagan en esa escuela.

La otra cosa positiva es que con el sueldo que le pagan a su servilleta, ahora sí tengo para vivir un poco y me metí a un gimnasio. Salía de las puertas de la escuela agotada, casi sin poder levantar los pies, triste y con un sentimiento ontológico de duda extrema, ese de “qué coño estoy haciendo con mi vida, carajo”. Pero me forzaba, me decía, “edigator, no mames que firmaste el contrato del gimnasio por un año, ya te chingaste, ahora vas”. E iba.

Y en esta semana salía del gym con alegría y energía, con ganas de cantar y bailar, y como voy sonriendo los gringos blancos creen que les estoy coqueteando así que tengo fans que van por su tercer o cuarto divorcio que se estarán imaginando una hot iguana sexy caliente dándoles viagra en la boquita.


Y así seguimos. 

31.3.17

Aunque estas cosas siguen sucediendo...

Para Marcela

A veces al ver las noticias y leer los comentarios sobre ellas o escuchar a amigxs, familiares y conocidxs que cuentan lo que qué crees que les pasó el otro día, me pongo triste y pienso que la única solución es que las arañas nos coman a todos porque el meteorito no va a caer a tiempo. Me evado un poco leyendo o caminando por parques o bosques y luego vuelvo al mundo con un poquito más de fuerza.

Pues la última evasión fue con unos fabliaux franceses del siglo XIII, las fabliaux son como fábulas, pero no tienen moraleja, son humorísticas y los personajes son generalmente gente común y corriente (no animales o reyes). Son buenísimas, muy chistosas.

Y les quiero decir que estamos mejor.

Así es. Leyeron bien, como humanidad estamos mejor ahora que en el siglo XIII, porque nuestra indignación sobre lo incorrecto propone un mapa moral de lo aceptable.

Me explico.

Una de las fabliaux era sobre una mujer, cuyo marido salió en un viaje de negocios y ella se hizo amiga de un muchacho con quien compartió el lecho y con quien frotó, restregó y embonó sus genitales, lo que culminó en un embarazo. Cuando el marido regresó, le preguntó que cómo era posible tal gravidez si él se encontraba viajando con todo y su cuerpo, así que ella le contestó que estaba extrañándolo mucho y abrió la ventana y mientras pensaba en su marido, en él, su único amor, le cayó un copo de nieve en la boca y se lo tragó sin querer y se embarazó.

Esta imagen no viene al caso pero me dio mucha risa
Fuente: Decretum Gratiani (1340-1345) via


El marido no le creyó mucho, pero quería llevar la fiesta en paz, así que cuando nació el niño medio lo toleraba.

Cuando el niño cumplió 15 años el marido le dijo a la madre que se lo iba a llevar con él en un viaje de negocios para que fuera aprendiendo el oficio. La madre no quería pero tampoco podía oponerse a las decisiones de él, así que con muchas lágrimas se despidió de su hijo y su marido.

El marido se fue con el muchacho a Lombardía, llegaron a Génova y ahí se quedaron en un hostal. En el hostal el marido le vendió el muchacho a un hombre para que éste pudiera re-venderlo en Alejandría en el mercado de esclavos. Después siguió en su trayecto haciendo sus negocios.

Cuando regresó a casa la mujer empezó a llorar porque su hijo no regresó. Le rogaba a su marido que le dijera, por el amor de Dios, dónde estaba, por favor. El marido le dijo, “Mujer, uno tiene que resignarse a los designios del mundo y no vale la pena lamentarse. Cuando íbamos en el viaje pasamos por un lugar muy caliente, no había árboles donde ponerse a la sombra, hacía mucho calor y teníamos el sol sobre nosotros. Y el pobre muchacho… ¡se derritió! Pobrecito, como estaba hecho de nieve.

La fabliau concluye con que la mujer se dio cuenta que el marido le dio a beber una taza de su propio chocolate y que por supuesto, nadie podría culpar al marido de lo que traviesamente hizo.

L’EnfantQui Fu Remis au Soleil” fue reproducida en varios textos posteriores, incluso hasta casi el siglo XVII, cambiando un poco y poniéndole más y más culpa al adulterio conforme pasaban los años y la iban contando más y más monjes.

De nive conceptum quem mater adultera fingit
Sonsus eum vendens liquefactum sole refingit 
(la versión de un monasterio)
Cuando una madre adúltera finge concebir por la nieve
Su marido vendedor asegura que se derritió por el sol

Hasta que llegó un punto que la historia no era chistosa y se dejó de contar.
Esta imagen tampoco viene al caso pero también me gustóFuente: La Somme Le Roy (1311) vía

Volviendo a lo que les decía arriba, algo pasó que en nuestra mente colectiva el vender a un niño como esclavo por las "culpas" de la madre ya no es moralmente aceptable. Es repugnante y brutal que esta situación hubiera causado risa y vivas, apoyando la decisión del cornudo.

Esto no quiere decir que en mundo de ahora no haya esclavos, de hecho, hay muchísimos, pero su existencia causa repulsión e indignación y mucha gente se une para intentar detener esto.

Así que me empecé a enfocar en las cosas que nos encolerizan hoy en día y que se denuncian. En esos crímenes cometidos que causan la repulsión general, en aquellas injusticias que provocan rabia al liberar a culpables, o esas excusas moralmente reprobables que producen cólera. 

Al enmarcar nuestra existencia en un contexto histórico nos ayuda a ver que ciertas actividades que no eran consideradas faltas hasta hace muy poco (por ejemplo, golpear a la pareja, violar a las niñas, vender a los hijos) ahora son crímenes que se denuncian y se someten a un proceso legal. Es verdad, sí, es un proceso corrupto y asqueroso, pero vamos un poquito mejor porque como colectivo, nos indignamos y tipificamos el delito. 

Esto no quiere decir que vivamos en el mejor de los mundos posibles ni que toda esta crisis de derechos sea solamente un producto de nuestras mentes. Porque estas cosas siguen sucediendo. Tampoco implica que todos luchen contra estas injusticias o que la lucha sea fácil. 

Aunque estas cosas siguen sucediendo hay un poquito de esperanza ya que las reacciones de indignación demuestran un avance en la moral de nuestra humanidad.


28.6.16

Yira yira

Como les he contado ya, se me disloca el brazo como una vez por año. Pero la última vez (ok, penúltima) en vez de armarme un cabestrillo y descansar me dije, foquit y seguí como si nada, y las consecuencias se presentaron el domingo.

El domingo era un día caluroso y soleado. La alberca comunal de donde vivimos estaba casi vacía porque los gringos pasan la mayor parte de los domingos en sus iglesias odiando a los negros y a los homosexuales mientras comparten recetas alopáticas para luchar contra las paperas y la viruela.

Así que decidimos, el gringo marido y yo, darnos un chapuzón en la alberca y a la vez agarrar tantito sol para no parecer axolotes. En la alberca estaba una mujer con una autoestima altísima pues, a pesar que su traje de baño estaba agujerado y sucio, con su pubis costroso y mostrando monte de venus estilo sasha monenegro, permitía que su piel correosa y desbordante recibiera los rayos del sol sin un atisbo de modestia. Ella, echada en un camastro cual ballena varada, berreaba a su teléfono los últimos chismes de omaigó canyú bilidá?, su hijo, un pelirrojito cagaleche flotaba frente a ella en el agua, tratando de captar su atención mientras lanzaba el agua meada pero clorinada en chorros por la boca, como esas estatuas patéticas de disney.

En el otro extremo chapoteaba una pareja que probablemente encontró el amor cuando se unieron contra un mundo que le exige a las personas inteligencia, belleza o al menos algunos hábitos de higiene. Yo los iba a felicitar por haber adoptado y dado casa al bebé más horripilante del mundo, pero al acercarme me di cuenta que el o la infante compartía la misma ausencia de barbilla y los ojos opacos de vacas marinas, ausentes de conciencia o alma. ¡Se habían reproducido!

Enfrente al cetáceo varado, un hombre asiático llegaba con tres o cuatro niños, pero no lo observé bien porque en esos momentos entré al agua, di un par de brazadas para llegar al extremo más profundo de la alberca, hice un giro raro que no recuerdo y se me dislocó el hombro completamente. El dolor me jaló al fondo y pataleé y salí a la superficie y le grité al marido. marido, ayúdame.

Me volví a hundir y pataleé hacia la orilla, marido, help, y el marido ya venía, lento, parsimonioso, paciente. Me hundí nuevamente y como pude con el otro brazo me pude detener del resbaloso concreto con el que rodean las albercas. El gringo marido ya había llegado y tomó mi brazo dislocado y jaló y yo  me le escapaba, mojada y escurridiza hasta el fondo otra vez. Entre jalada y pataleada y zambullidla pasaron como 5 a 10 minutos tras los cuales obviamente sobreviví, no estoy escribiendo desde la ultratumba con una ouija cibernética.

El gringo marido me salvó, le debo un caballo prieto azabache o algo así, yo inhalé algo de agua meada, me ardían los pulmones, el brazo, ahora lo tengo cubierto en raros hematomas al igual que mis piernas y cadera, pero quedé viva.

La cosa es que cuando por fin me saca, yo estaba temblando y él también, yo tosiendo y volteo y la cetáceo seguía en el teléfono, la pareja de neandertales seguían con el changuito, la familia asiática competía a algo. Nadie nos miraba, nadie dijo nada. Yo los traté de verlos a los ojos y ellos desviaban la mirada.

Y me di cuenta de algo asqueroso de la humanidad: el racismo, las masacres, los crímenes, las muertes por hambre, la pobreza, el asesinato de maestros y estudiantes, todas esas cosas no pasan por maldad o crueldad netamente humana. NO. Pasa porque la gran mayoría de la gente es indiferente.

Estos no eran israelíes vigilando palestinos o policías atacando dizque criminales, eran mis vecinos, con quien comparto jardín, estacionamiento y alberca, a quienes he visto cientos de veces y ellos a mí, y casi me ahogo, gritando y pidiendo ayuda frente a sus ojos bovinos. No porque sean malos, sino porque son indiferentes.

Así que estoy asqueada y adolorida. Triste de humanidad y con pocas esperanzas hacia el futuro. Tan cierto y atinado lo que cantaba Gardel.



Mejor maullar, ¡miau miau!
 
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