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4.2.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 22


Nuevamente se completa otra semana de la lagartija mexicana en la escuela pública.

Esta iguana está exhausta.
Mi fantasía es que algún día podré descansar así

Platicaba con mis compañeras maestras y también están exhaustas. No sólo por el abuso infantil (me refiero a que los infantes abusan de nosotros) sino porque la administración está desesperada tratando de culparnos por toda la cagazón que han hecho al no parar los problemas de disciplina desde un inicio.

La escuela, literal, ha sido tomada por un puñado de estudiantes que pasean por los pasillos durante todo el día, gritando, comiendo, aventando cosas, bailando, fumando mariguana, prendiendo fuegos y golpeando las puertas y lockers.

Es como Elseñor de las moscas, pero en vez de que los niños sean británicos y busquen un orden en un dios cerdo nauseabundo, son gringos y su héroe es un youtuber.
Resumen:
Un avión lleno de adolescentes cae en una isla desierta. Todos los adultos están muertos. Poco a poco se van volviendo salvajes y deshechando todos los modales y vestigios de una civilización pacífica.
Fuente de imagen

Me pregunto si la Beckeisha directora ha leído ese libro. O quizás lo leyó y pensó que era un manual.

En otras noticias…

Para esto, les comento que en teoría todo estudiante o estudianta tiene esas pesadillas de que un día llega a la clase y hay examen y no estudió.

Pues quiero que sepan, mis adorabilísimas lectoras y tío, que todos todos los maestros y maestras tienen la pesadilla de que llega a enseñar y no tiene nada preparado, con diferentes variaciones que incluyen -pero no están limitadas a-… que no entiende el libro de texto porque está en otro idioma o es de cálculo integral, que los alumnitxs están trepados en las mesas con lanzas y/o que uno se encuentra completamente en pelotas.

Bueno, pues el martes, los papases y mamases que venían a tomar las clases de inglés se salieron temprano de sus trabajos o pidieron cambio de turno para llegar a tiempo. Tengo el salón lleno de adultos con ojos radiantes y listos para aprender cuando en eso me llama la maestra de inglés (30 minutos antes de que comenzara la clase) para avisarme que no iba a poder dar la clase, “Sorry.”

Sorry?

Sorry????????
Mas o menos así se puso su lagartija

Pues nada, que aquí su lagarta, como en las peores pesadillas, se plantó enfrente de los papases y mamases y díjoles… “Señores, señoras, vamos a empezar la clase…

Modestia aparte, fue un éxito.


Fin.

5.2.14

Cabin Fever 2014, podría ser peor

Stanley Kubrick, director medio loco, altamente perfeccionista, dirigió un montón de películas. Entre ellas The Shining, o El resplandor . Basada en la novela de Stephen King.

Si no la han visto, paren ahora y vayan a verla. Que además de spoilers y contarles el final, perderé todo atisbo de respeto al lector o lectora que no haya visto El resplandor, no manchen.

Entonces, la película describe cómo lentamente Jack va perdiendo la noción de la realidad por estar aislado tanto tiempo. Según está escribiendo una novela, pero con horror descubrimos que realmente sólo ha escrito una frase una y otra vez por cientos de páginas.


Kubrick decidió mostrar las hojas de “All work and no play makes Jack a dull boy” que probaban o certificaban que Jack finalmente había perdido la cordura.

En la novela de Stephen King, el manuscrito era de unas cien páginas. Porque King es un escritor y sabe que con 100 páginas de “All work and no play makes Jack a dull boy” uno termina por volverse loco. Es más, sólo ahorita que yo estoy escribiendo “All work and no play makes Jack a dull boy” para el blog, siento un poquito de ganas de salir corriendo por la llave de la bodega del garaje, donde guardamos el hacha. Sin embargo, Kubrick prefirió que el manuscrito fuera de cientos de páginas, medio millar al menos. Y también decidió que no sería simulación, sino que las más de 500 páginas del manuscrito deberían decir todas y cada una de ellas “All work and no play makes Jack a dull boy”.

Aunque hizo a sus actores repetir sus escenas cientos de veces, ocasionando que a la pobre actriz se le cayera el cabello, no puso a Jack Nicholson a escribir el manuscrito. Sino que consiguió a su secretaria Margaret Warrington o Margaret Adams  (las fuentes difieren en su nombre), mecanografiara la frase “All work and no play makes Jack a dull boy”, para llenar al menos 500 páginas de eso.

Pasó horas y horas escribiendo una y otra vez All work and no play makes Jack a dull boy”, All work and no play makes Jack a dull boy”, All work and no play makes Jack a dull boy". Esto antes de la llegada del copy-paste.

Y lo que es más. Kubrick le pidió que hiciera lo mismo para tener el mismo número de hojas en español, en francés, en alemán e italiano.

Miles de  “Tiens” vaut mieux que deux “Tu l’auras.”; “Was du heute kannst besorgen, das verschiebe nicht auf morgen.”; “Il mattino ha l’oro in bocca.”; “No por mucho madrugar amanece más temprano.”

Estamos hablando de escribir la frase, sin sentido realmente, por más de 2,000 páginas. Con cientos de frases por cada hoja. All work and no play makes Jack a dull boy”.

A veces, me acuerdo de la secretaria de Kubrick. 

Me pregunto qué pensaría mientras escribía todas esas líneas. ¿Cómo puede estar la mente de alguien que escribe una y otra vez All work and no play makes Jack a dull boy”?

Además, ¿por qué siguió trabajando con Kubrick después de la filmación de esta película? ¿Sería síndrome de Estocolmo?

¿Tendría amistades Margaret? ¿Será que cuando se siente sola se pone a escribir en una libreta “All work and no play makes Jack a dull boy”? Quizás cuando ella muera entrarán a su casa y encontrarán un baúl lleno de manuscritos con la frase escrita “All work and no play makes Jack a dull boy”. O quizás sus últimas palabras sean precisamente esas, porque tiene en su mente el screensaver de “All work and no play makes Jack a dull boy”.

La película de El resplandor es genial, pero realmente me da horror pensar en Margaret, que anda por ahí, caminando entre la gente.

Ésas son las cosas que pienso durante el invierno.



2.5.13

A la reja con todo y chivas


No había querido darles más noticias del gato usado que adoptamos, Simón, el gato. Sé que después de aquella ocasión en la que escribí sobre la adopción de Simón, en ese entonces Smoke, hubo gente que inspirada por la historia fue a adoptar a sus propios gatos y perros y son tod@s felices ahora.

Por lo tanto, guardé silencio.

Pero quizás también contar historias diferentes puede contribuir a la adopción de más y más gatitos y perritos.
¡Ja ja ja ja ja ja! Cómo no.


La verdad, es que ha sido difícil.

Simón, el gato usado, persigue al gato maravilloso cada que puede, lo araña y a veces (gulp) trata de montárselo. Mi gato maravilloso es bien finoles así que lo ve con esa cara que se hace cuando en el metro alguien te hace un arrimón de camarón. Luego mi gato corre y llora en una esquina debajo de un sofá.

Cuando estoy revisando cosas de mis alumnos, se come mis exámenes.
None shall pass!!!



Se chingó la alfombra con sus uñitas.
La entrada

Arañó los marcos de las puertas.
Aquí es cuando casi la edigator le rompe las patitas a un animalito.

Yo, la verdad, salía al balcón a fumarme un cigarrito y atender a mis plantitas (estoy plantando tomates y chiles y hierba gatera y ¡un repollo!)
A ver qué tal sale, ya lo voy a trasplantar como en una semana.

Así que con meditación y paciencia, todo eso estaba librándolo más o menos, con feromonas y una botellita de agua y gritos.

Traté de cortarle las uñas a Simón el gato, para que no se subiera por las paredes, pero sólo podía quitarle una a la vez, porque se puede hacer eso sólo cuando está dormido. 

Le puse aceite de oliva a las puertas, pero mi gato se puso a lamerlas (porque resulta que es fans del aceite de oliva, el aceite de oliva y las astillas, parece). Puse tablas donde Simón el gato usado rascaba la alfombra y le hicimos una serie de afiladores para satisfacer sus necesidades. El gringo marido salió muy diestro en la creación de afiladores.
Se los deja baratos, 1 por $10 ó 2 por $20 (dólares)

Pero entonces llegó el colmo. La (ver)gota que derramó el vaso.

Simón, el gato usado, ¡se cagó en mi repollo!
¡CACA!


Cualquier otra persona desde hace mucho hubiera sacado a Simón, el gato salvaje, a la nieve o al menos lo hubiera regresado a la perrera. El problema (como ya les había comentado), es que al idiota lo han regresado tres veces, las posibilidades de que un granjero lo fuera a adoptar para protegerle el ganado eran remotas. Regresar a Simón, el marrano, probablemente indicaba su muerte.

Así que compré una jaula.
¿Miau?


Antes de que se me pongan fuscias, investigué y leí y bueno, ya les iré contando si funciona, pero parece que con unos dos o tres meses de jaulificación habrá paz.

Simón, el cerdo, duerme en la noche en la jaula a un lado de nuestra cama y así protejo mis puertas y alfombra. El resto del tiempo está afuera.

Cuando Simón, el puerco, persigue al gato maravilloso lo meto 10 minutos a la jaula como castigo. Si sale y lo vuelve a perseguir, otros 10 minutos como castigo. Lo máximo han sido 2 veces seguidas, parece que ya está relacionando que la paz en la casa implica estar afuera de la jaula, y la guerra jaula.

Cuando mi gato maravilloso le da un zarpazo en la nariz al Simón, el cochino, (ha pasado una vez, porque mi gato es maravilloso), al gato maravilloso le tocan 10 minutos de jaula.

Para que vean que Foucault es aplicable a la artes felinas.

Y le puse piedras a la maceta de mi repollo.



Para chuparse los dedos.

 
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