Mostrando las entradas con la etiqueta ayuda. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ayuda. Mostrar todas las entradas

13.4.13

Cómo cuidar y amar a un gato sin resultar fileteado en el intento


Mi querida amiga BCG me hizo el favorcísimo de cuidarme a mis gatos porque tuve que salir de viaje una semana. Como sé que su marido nunca había tratado gatos, aunque le gustaban (dijo) y ella tan sólo había tenido contacto con algunos felinos marginalmente... y ... pues... los gatos tienden a ser un poco, digamos, “sorprendentes” para aquellas personas que nunca han interactuado con ellos, decidí hacerles un instructivo.

He aquí el manual  “cómo cuidar y amar a un gato sin resultar fileteado en el intento”. Fileteado especialmente por Simón, porque sus uñitas y colmillitos son puntiaguditos de a madre y no quería que mis amigos terminaran sin ojos o con esas cicatrices de las que cuentan sus historias en las fiestas. ¿Ésta? Fíjate que bien chistoso, hace como 5 años teníamos una amiga que tenía unos gatos salvajes...

Parece que el breviario fue excelente y efectivo, a tal grado que me recomendó que lo pusiera en el blog para que la gente sin inclinaciones o experiencias gatunas tuviera un práctico vademécum que consultar la próxima vez que se aproxime a un gato.

Hélo aquí (pueden dar clic en la imagen para agrandarla):
Debo aclarar que a muchos gatos sí les gusta ser cargados, a Simón-el-gato no. Y rasguña.

Lo que parece un extinguidor es una botellita de agua, no sean bárbaros.


Que tengan un día miauravilloso.

9.6.08

El perro triste de la semana

Les presento a Sergio, el nuevo perro triste de mi cuadra.

Generalmente, cada cuatro meses, llega un nuevo perro triste a la calle en la que vivo. Traen sarna, heridas expuestas, extremidades rotas, tiemblan, vomitan sangre y apestan. Todos apestan. Mucho.

Sergio además de lo anterior no puede mover una pata, está ciego de un ojo y está lleno de garrapatas. Eww
Pues ven, aquí en donde yo vivo, es costumbre comprar un cachorrito bonito y tierno para el día del niño, navidad, día de reyes, diez de mayo, día del padre (sigh) y unos meses después ya no es chistoso que muerda al bebé, se mee en el sillón, se cague en la cama o destruya zapatos, y pues se hartan del maldito perro piojoso y lo van y lo botan al monte.
La edigator vive en el monte.
También llegan gatos, pero esos se mueren más rápido pues hay una fijación entre la gente de esta colonia en atropellarlos. He visto cómo las coléricas trocas se suben a los camellones para poder despanzurrar a un minino, y luego gritan vivas y hurras.

Pues sí, un micifuzo en el piso es un micifuzo tortilla.
De los tlacuaches ni se diga, creo que hasta los cazan. Un oso, jabalí, víbora, mapache, ardilla o tejón osa bajar del cerro y le hablan hasta a protección civil para que destruya a la amenaza, lo encaje, etiquete, perfore oreja y deposite en su zoológico inadecuado más cercano.
Oh, qué tiempos aquellos en los que el feliz coyote y su pandilla podían cercar a un homo sapiens sapiens y comerlo a dentelladas, dejar los deditos para después. Como ya no tenemos eso, ahora los adolescentes cumplen ese papel aterrorizante, con sus colmillos y ojillos tenebrosos, sus piercings que hacen clink clink mientras te rastrean y aniquilan…

Pero me desvío.
En fin, volvamos al perro triste de la cuadra, Sergio. Trae el cráneo deformado, (¿patadas, pedradas o batazos?), le tiene pánico a los líquidos (¿cubetazos?), si levantas la mano corre, si le dices “perro” se orina, y tiene quemadas las patas (¿gasolina?). Oh, sí, es un perro triste y traumado el Sergio.
(¿Su nombre? Pues una de dos, si se cura será algo bueno y asociaré ese sonido a algo positivo. Si se muere… pues también.)
Entonces, lo que la edigator pide, con mucho tacto y apelando a la misericordia, (lo sé), manipulando sentimientos de la manera más vil, (también lo sé) es que si ven un perrito o un gatito en la calle, le corten los huevos.

¡Sí amiguito! Cada vez que veas un perrito, en vez de echarle un pan o darle agua, córtale los huevitos, snip snip. Con tu ayuda, podemos hacer un mundo mejor.

12.2.07

El diálogo del vestido

Va a ser la boda de la hermana de r. es en el DF. r. irá de smoking, es testigo, va a leer en la ceremonia, toda su familia me va a conocer decente… osea, es un BIG deal. Su mamá le dice, revisa si te vas a poner el smoking seleccionado o no, and i quote, “todo depende de qué tan elegante vaya edith” (léase, fachosa).
Yo tengo 3 opciones. Un vestido tipo chino mío, uno tipo princesa barbie de oro de natz cuando era flaca o comprar uno en la gran venta nocturna de Liverpool. Decidimos probar y modelar los primeros 2 y si no están bien, comprar uno.
El diálogo a continuación fue verdadero:
Me pongo el chino
-¿cómo se me ve?
-bien
Me pongo el dorado
-¿cómo se me ve?
-bien.
-¿cuál te gusta más?
-mmmm… es más fácil llevarnos el chino en la maleta
-pero, ¿cuál se ve mejor?
-pues, están bien los dos
-¿bien?
-osea… (piensa, respira, pondera, responde) bien.
-pero, ¿cuál es más elegante?
-mi mamá se va a llevar un vestido de manta
-pero me va a conocer toda tu familia, ¿cuál se ve más arreglado?
-el chino no importa, por exótico
-¿eso quiere decir que se ve mejor el chino?
-no, es que es exótico
-pero, ¿cuál te gusta más?
-te queda pegado
-pero el otro tiene escote
-pero va a ser un show en el avión
-¿te gusta el chino por lo cómodo del transporte?
-es un vestido
-pero, ¿cuál se ve mejor?
Yo echo humo y me desespero. R. piensa, se muerde el labio, ser rasca, respira tres veces, mira al techo, baja la mirada y responde…
-¿vas a querer ir al súper hoy?

Si nosotros nos casamos, nunca pensaré en un divorcio… quizás en un asesinato.

Así que, me tomé 2 fotos, porfavor, ¿cuál se ve mejor? ¿O compro uno?
 
Creative Commons License
This obra by Edigator is licensed under a Creative Commons Atribución-No Derivadas 2.5 México License. Creative Commons License
This work by Edigator is licensed under a Creative Commons Atribución-No Derivadas 3.0 Estados Unidos License.