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21.6.13

Brazo dislocado, again

Anoche por tratar de acariciar a Simón, el gato usado, desde el sillón, me estiré y se me volvió a dislocar el brazo.

Como es la sexta vez, me lo acomodé plop y me puse hielo mientras terminaba de ver la película de Warm Bodies (la cual, por cierto, es una gran mie... está bien, recuerdo que prometí no utilizar esas palabras que resultan ofensivas a mi madre aunque sean tan palabras como cualquier otra y la conotación de insulto se la da el contexto. La película, como decía, es un enorme excremento de elefante con problemas estomacales).

Hoy he vuelto a aprender que ciertas acciones que uno hace con la mano o el brazo dominante resultan casi imposibles sin el uso de éste y además producen extrañas contorsiones del cuerpo similares a la mujer víbora o a la danza del vientre versión dubstep. Algunas son:

  • lavarse los dientes
  • subirse un pantalón
  • quitarse una blusa
  • amarrarse el pelo con una liga
  • ponerse el cinturón de seguridad en el carro
  • limpiarse después de ir al baño 
Así que me verán por estos días con faldas o vestidos, pelo suelto y enmarañado, a pie y apestando tanto oral como analmente.


14.5.12

El bungee jumping de la Edigator

Y ahora un gif que muestra cómo los cocodrilos sexuales aleluya practican el bungee jumping.


edigator_bungee_jumps, crocodile eats jumper

Estaban ustedes muy serios con los posts anteriores.

11.2.09

Esas bestias

For English, growl
Nos gusta creer que el mundo tiene sentido, nuestro sentido.

Vemos a los animales como estos seres humanificados y sociables. Les damos personalidad y emociones y creemos que nos quieren y nos entienden (tanto tanto, que casi hablan francés). Los colocamos en espacios que no les corresponden y cuando el perro malévolo hijo de su perra madre se come al pobrecito niño todos están sorprendidos y asustados (pero se llevaban taaaan bien). Resulta que el animal lo sigue siendo y bueno, eso es divertido.

Hoy, un especial de bestias: reporteros y animalitos (ahí decidirán cuál es la bestia).

Bonitas lajartijas saltarinas


Gatitos asustados


Adorables cucarachas


Uvas y murcielaguitos

15.11.08

Infancias

In English, ¡Andalé!
Podríamos decir que todas las infancias están marcadas por esos momentos idílicos, nostálgicos, insertos en nuestra memoria, grabados en nuestros cerebros, colocados así como con cemento, esos que añoran y ansían los psiquiatras.
En verdad que uno se pasa la vida adulta tratando de borrar traumas.

Además del entierro de la tortuguita, cachar a tus papás haciendo aquellito, el apodo de la primaria, etc., los mexicanos adultos tenemos también que borrar los recuerdos de la piñata.
Para aclarle a los no-mexicanos:
1. La piñata es del superhéroe o caricatura que más se admira.
2. La figura es literalmente destazada ante los ojos (llororos) del precoz infante.
3. Siempre hay un mocoso que se roba los dulces.
4. Invariablemente hay heridos.

4.9.08

the hippy killer

Oh la vida hippy no es para mí. Yo vengo de la ciudad, y estoy de acuerdo, visitar la selva por la mañana es re bonito, pero sobre todo porque uno regresa a los videoclubes y las regaderas y los baños a los que les jalas y se va todo a algún lugar del Caribe de cuyo nombre no nos interesa ni importa conocer (es como la basura, uno agarra, la mete en bolsita y se pierde en lalaland).
El caso es que la transportación ecológica la había logrado por medio de una bicicleta prestada de la tardesoleada nora. El primer intento de insubordinación de la terrible rila sucedió cuando fue a insertar su llanta delantera en las vías del tren y yo empecé a aprender a volar.
Mind me, que la batiscafa me había obligado bajo chantajes sentimentales y coerciones a utilizar un casco protector para mi testa (yo creo seinfeldianamente que si uno está ejerciendo actividades que promueven la salida violenta del cerebro, o uno deja de hacerlas o uno se somete. Eso de andar protegiendo partes vulnerables con pseudo objetos que son más psicológicos que nada, no. Nomás no.)
En fin. La segunda elevación involuntaria fue efectuada al tratar de subir las escaleras de la casa morada. La pérfida se irguió en su llanta trasera, pataleó y sacudióse de tal forma que yo, ella y una innocent (not very) batiscafa bystader fuimos derribadas en un jardín de ortigas no susurrantes, pero sí bastante raspocitas.
Hoy, con lluvia y frío la volví a montar, y en una deleitable bajadita, al tratar de evitar un charco lodoso nos trepamos en la banqueta. La siniestra derrapó y lanzóme contra una reja y después, no contenta con esa pequeña humillación de mi persona, se aventó tras de mí, haciéndome caer como plomo en charco con mejilla, manos y piernas enredadas en sus tubos. Los vehículos se detuvieron, los gringos se aproximaron, trataron de darle unos latigazos a la infame, pero reviró, gruñó y echó espuma, yo me sacudía la ropa y palpaba mis pulsantes y ahora deformes y purpuráceos miembros. Pobre edigator.
Les iba a poner una foto de la proterva, que de haber sido mía la hubiera agarrado y aventado al mentado lake monona, pero al ser propiedad de la tardesoleada N., debí re-montarla, semi domarla y dejada amarrada de los cuernos y colmillos en una de esas cosas que sirven para contener a todas esas mórbidas rilas.
Y como el dolor compartido es menor, enjoy:

19.7.08

No ouch

Entrada dedicada a todos los niños

Me he dislocado el hombro dos o tres veces (la verdad, como la primera vez tenía piedras incrustadas en la mano y el tobillo deshecho, estaba debajo de la bicicleta y me sangraba la cabeza y todo me caía en el ojo, no recuerdo bien si me zafé el hombro o no, a pesar de no poder moverlo por una semana). El tobillo otras tantas (aunque admito que de muy temprana edad aprendí que no sé volar, trepar bardas o huir velozmente por una ventana) , la muñeca (por jugar a que sabía kung fu), la rodilla (al rescatar a un perro de un terrible y lodoso destino ), dos descalabradas de hospital (niños malos en el kinder), el cuello (aikido gone wrong), etc (escalar, manejar, caminar, chocar contra la pared por ir persiguiendo un gato, etc).

Ante todas, mi familia formulaba monólogos en la cabeza del tipo:
“¡chinampinas ahogadas, edigator! ¿Otra vez,? maldita sea, como si el yeso se pagara solo” y “bájale a tus berridos, chihuahua, ya deberías acostumbrarte”.
En sí, lo malo es que la segunda o tercera vez, duele igual que la primera. Pero la tercera vez que te rompes el tobillo no tiene la misma urgencia que la primera, así que de ¡corre corre, la niña se rompió! pasa a un susurrado aguántate tantito mijita, deja termino esta llamada.

Realmente, si consideramos todo, sí exagero, porque a lo mucho, lo más que esperé fue una semana.

La verdad, sé que soy muy frágil (o muy torpe, o ambas) y que casi me puedo romper todo. Casi.

Sin embargo, me tranquiliza un poco saber que nunca me pasará esto:





¡Un yei por mis ovarios!

Radiografía tomada de donde dice ahí.

2.9.07

lo que yo quería

Hay que llevar mucho cuidado con lo que uno pide. Y lo pongo así, como advertencia, porque es curioso cómo fijamos al mundo con nuestras sentencias. Por ejemplo, si yo digo, a mí no me gustan los chícharos, me convierto en esta persona a la que nunca le gustarán los chícharos, porque lo dije y el otro día me dan a oler un jabón nice y me gusta su aroma pero resulta que es ¡de chícharos!
Osea, ¿no me debió de haber gustado? ¿o me gustan los chícharos?

La cosa es que vino de visita mi papá y quedamos de ir a comer. Me dice, pasas por mí y de aquí nos vamos al restorán.
Él estaba en san Nicolás y quería ir a comer a Montemorelos, y yo vivo en el Cerro de la Silla (ajúa). Osea, debía atravesar la ciudad de mty en hora pico (1hr), regresarme (1hr) e ir a Montemorelos (1hr). Yo no podía decir, no qué ovarios, ven tú, porque yo le he llamado algún sábado en la mañana y le he dicho, estoy en Querétaro, ven a verme. Y él, aunque vive en el DEFE ha ido a verme.

El caso es que quería comer con él, pero no quería manejar. ¿cómo hacerle?
Mi tío de san Nicolás lo convenció de que tomara un taxi y nos viéramos por acá (en el cerro de la sía). Mientras, en lo que llegaba, fui a comprarle un foco al carro (con todo e instalación, 13 pesos, favor de ir a refaccionarias ROLCAR en Ave. Eugenio Garza Sada) y al súper.
Llego a mi casa (mi papá habla que estoy llegando, pasa por mí a vips) y bajo en friega las bolsas del mandado, empieza a llover, me comienzo a mojar, se llena de agua la cajuela, se humedecen los 200 rollos de papel de baño que compré porque salen más baratos así, trato de abrir el paragüas, casi le saco un ojo al gato quien maúlla como desquiciado y me arranco un rizo que se atora en una de las patitas, y con la mano derecha intento cerrar la cajuela.
Fue como un pop.
Síp, un pop.
Pues pop, se me salió el brazo. Pop. Se me dislocó el hombro, la bolita del húmero cayó sobre mi clavícula, así nomás, pop, grité, eeek, tiré todo, cuas, y con la mano libre a la mel gibson en lethal weapon 1, me lo acomodé, pop.
El dolor como oleaje, subió bajó, pero no, porque cuando me lo reacomodé me dejó de doler, pero no me había dado cuenta cuánto me dolía. Era como náusea de dolor. Dolor de agarrar aire para que pueda doler más. Como dolor con doctorado.
Carajo, no pudo ser durante mis aventuras en la selva, en el mar, en la montaña, tenía que ser en mi cochera por cerrar una puerta. ¿así o más nena?
Traté de recoger todas las cosas, el celular, bless him, había explotado al caer y todas sus piececitas, bless them, estaban puestas en charcos, cada una de ellas. La bolsa del súper que quedó abajo era, por supuesto, la que traía todas las cosas de vidrio (yo barbie ecológica, prefiero vidrio a plástico… perdón, let me rephrase that, prefería vidrio a plástico). El viejito de heb, cuero él, había metido el pato purific junto con las verduras, al caer el pato purific derramose y ahora tengo una bolsa de basura totalmente inorgánica. Y el brazo me pulsaba.
Temblando, armo celular y suena,bipbip ¿dónde estás? Dice mi padre. Yo, ahí voy, ahorita te cuento. Pateo kunfu style las bolsas hacia la casa, agarro mi brazo pop con la otra mano, me subo al coche y me acuerdo, hermosa yo, que manejo un carro de cambios.
Entonces, con jaloneos, stalling, causando tránsito (se dice tránsito, no tráfico) y vuelito llegué hasta donde mi padre quien manejó el resto del camino.
Y pues genial, ¿no? Se cumplió mi deseo. No tuve que manejar.

Cosas en las que usamos el hombro, el braxo derecho o los dos braxos:
Derecha (a menos que uno sea zurdo, y no soy)
-lavarse los dientes
-limpiarse después de ir al baño
Hombro o dos braxos
-quitarse una blusa (no me he podido bañar)
-prender el boiler
-preparar una lasagna
Y por supuesto, -meter los cambios del carro.




yo, vista interior, hombro colocado.


Así que ya lo saben, niños y niñas, cuando no quieran hacer algo, sean específicos en su petición, que luego les pasa lo que a mí. De hecho, no me fue tan mal, porque una vez que algún novio que tuve (un tauro tarugo, probablemente) se la pasaba diciendo taradeces, y yo en la chamba pensaba, qué horror tener que regresar y seguir escuchándolo, ojalá no tuviera qué. Y se me reventó el oído.
Si ya lo decía buffy,
Be careful what you wish for... And whom you make wishes to.

fin.
 
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