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21.3.14

Otra crónica de Simón, el gato usado

Ayer, tras 4 meses de invierno en vacalandia por fin subió la temperatura a más de 0. Estuvimos a 7 grados. Esto significa que se empieza por fin a derretir la nieve y aparecen los cadáveres congelados de mapaches, ardillas y pajaritos. Todo huele a cloaca, porque 4 meses de pipí y popó de perro llegan como torrentes a las calles. Asímismo las vomitadas y orinadas de 4 meses de borrachos. Pero al menos ya no se te congelan las manos cuando esperas al camión.

En fin, me desvío, la cosa es que con tan bello día, decidí que los 8 kilos de Simón necesitaban un poco de aire fresco y cansarse. Le puse, con trabajos, una correa y lo saqué a pasear. Salimos del departamento, abrí la puerta y Simón se quedó anonadado. Todo veía y olía. Corrió tantito para la nieve y caminó tantito más. Tras 10 minutos, más o menos, ya me empezó a dar frío y como tengo un poco de gripa, con el fresquino renové estornudos, dolor de oído y garganta y mocos, muchos mocos. En eso, algo pasó, un carro quizás, un olor a perro, un sonido, no sé. algo. y Simón se volvió loco. Loco.

Corrió hacia una barda congelada, tipo como muro de rocas que contiene un jardín como de 2 y medio metros de alto y trepó y trepó, yo ajusté la cuerda y él brincó para allá, para acá, medio mortal, pirueta y se deshizo de su collar y correa.
Algo así, pero con nieve y hielo y ardillas congeladas


En mi mente pasaron algunas cosas, pero casi todas tenían que ver con imágenes de gato usado congelado o gato usado congelado y atropellado. Así que como pude subí la barda arriba del glaciar y simón me hizo fu. Se erizó, me gruñó, y con un rugido de tigreleónpantera trató de filetearme la mano.

Foc dis! Penseme a mí misma. Con diestras maniobrias púsele la correa, pero me tocó que me mordiera y arañara, en cuanto hice el clic de la correa, Simón dio un salto en reversa y cayó en mi espalda y otro brinco más y terminó nuevamente en la barda.

Por supuesto, yo no tenía cámara en ese momento, ni celular ni nada, así que no pude tomar foto, pero se veía algo así:

con gruñido tigreleónpanterafocyu

Básicamente pasé 20 minutos más tratando de acercarme y él se viraba y me atacaba con rugidos, uñas y colmillos. Pensé en que si me quitaba la chamarra podría atraparlo. Logré hacerlo, pero entonces tenía una chamarra con uñas que además mordía y que me daba vueltas mientras rugía. Imposible caminar los 10 metros a la puerta de mi casa con semejante torbellino, mucho menos pensar en bajar la barda.

Yo sangraba de las manos y brazos y Simón seguía gruñendo.

Ahí entonces empecé a pensar en plan B, que incluían dejar al pinche gato que se congelara y muriera el puto, pero oh, tiene chip, así que si lo agarra la perrera me meten multón de $300.00 USD que sinceramente no tengo. Plan C, se lo regalo a alguien, a quien sea, al primero que pase, no importa, pero no pasaba nadie. Plan D, dejarlo ir, quizás lo atropellara el tren. Plan E, barbacoa de gato. Todo esto contemplando cómo se iba haciendo de noche y se me congelaban poco a poco las manos, la sangre que ya no escurría y los mocos.

Pensaba que si alguien pasara pensaría que éramos tan solo una mujer y su gato, paradas en la barda. Como un Totoro. Un Totoro pensando en muerte, una acompañante pensando en asesinato.
¿Qué haran esa mujer y un gatito trepados en una barda?

¡PENSAR EN MUERTE!

Y pasó más tiempo.

En eso, Simón brincó para abajo, como pude bajé y no me caí (¡Yeiii!) y Simón caminó hacia en medio del estacionamiento. En ese momento yo sabía que el gringo marido estaría por llegar. Me podría ayudar. Porque yo sola no podía con el paquete. Y me había dicho que llegaría hacía una hora así que tendría que estar cerca. Pero yo tendría que darle un comando simple y sencillo porque él es de los que les dices ¡Fuego! o ¡Agáchate! y en vez de correr o agacharse dice ¿Por qué? ¿Por qué gritas? Necesito que me expliques qué es lo que sucede... bueno, así pensé en comandos sencillos por otros 20 a 30 minutos. Simón seguía gruñendo pero como yo no me acercaba, no me fileteaba.

Simón empezó a temblar, entre tanto brinco y correteada había caído en charcos y estaba completamente mojado y ya se había metido el sol, soplaba viento y bajó la temperatura a -5.

Pasaron otros 15 minutos y en eso vi unos faros, seguíamos en medio de la calle, Simón corrió a una valla y se trepó y enredó con la correa, el gringo marido salió del carro y me sonrió, “awwww, paseando a simonkey...

Yo le dije “I need help NOW!” Necesito ayuda, ahora. “Dame la colcha que está en el asiento del carro, NOW!” Él como que no entendió pero inmediatamente me dio la colcha. Le digo, “Open the door to the garageÁbreme la puerta del garage.

Agarré con colcha a Simón quien de inmediato empezó lo que él pensaba era una batalla por su vida y usaría todo lo posible por salvarse de la salvaje colcha y corrí a la puerta con filoso rugiente bramante y aullante gato envuelto (aunque creo que la que aullaba era yo).  

Pero ¡tragedia! no le dije al gringo marido Abrir puerta NOW! así que había decidido hacer algo otra cosa antes de abrir la puerta así que berreé MOTHERFUCKYOUNOMAMESABRELAPUTAPUERTA NOW! y cachó que era urgente. Llegó 2 segundos antes que yo, lancé al Simón adentro y con la colcha lo fui arreando, como creando un túnel y haciéndolo caminar despacito. Subimos las escaleras a nuestro departamento, abrí la puerta del departamento, Simón entró al departamento, se sacudió, me miró, me dijo miau y se restregó contra mis piernas ronroneando feliz.

Así que aprendí:
1. Simón tiene severos pedos en la cabeza.
2. Totoro es realmente la historia de una niña que se muere y los totoro son los espíritus de la muerte.
3. No tengo telepatía con mi gringomarido.

y lo más importante, 
4. Un gato es un gato y, salvo extremas excepciones, no se saca a pasear.

prrrrr <3

11.4.10

Fábulas de México I

The rule is perfect: in all matters of opinion our adversaries are insane. 

Había una vez una princesa perfecta que vivía en un mundo perfecto.

En un día perfecto se levantaba perfectamente al escuchar la melódica voz de su criada, se vestía con un primoroso vestido de los más lindos e intricados perfectos bordados. Bajaba a desayunar un desayuno de huevos perfectos, de gallinas gordas y perfectas, con tocino de soya y jugo de naranja recién exprimido por los cocineros, venidos de las más perfectas escuelas; mientras escuchaba el canto (perfecto) de los gorrioncillos a través de su ventana.

Pero un día su costurera, quien no vivía en este mundo perfecto, no pudo comprar el hilo para el bordado y comida para mantenerse viva mientras elaboraba el siguiente vestido perfecto. Así que la costurera se quejó. La princesa pronto solucionó esto y metió a la cárcel a la costurera. Así, su mundo perfecto volvió. Consiguió a otra costurera, de una comunidad indígena, que comiera menos.

La historia es predecible… (lo sé). De vez en vez, su mundo perfecto era asaltado por quejas de las gallinas esclavizadas, de la criada malpagada, de los productores de soya, de los cocineros hambrientos, hasta los gorrioncillos se quejaron. Prontamente eran metidos a la cárcel.

Cuando tenía a 2 millones de sus súbditos en las cárceles del reino y 10 millones en parole (disculpen, no conozco las cifras para México, éstas son de EEUU), la princesa empezó a temer. Y tenía bien en temer. Su mundo… ¡ya no era perfecto! Había sido perfecto, pero su mundo estaba siendo violado y mutilado por los criminales terroristas que iban en contra de la perfección.

Contrató guardaespaldas, policías y militares, pero pronto ellos también se quejaron. Empezaron a matarse en las calles por tratar de meter a los criminales terroristas narcotraficantes en las cárceles, porque ellos también querían ese mundo perfecto.

Y la pobre princesa lloraba y no entendía, hacía marchas vestida de bellos conjuntos blanco y negro, y hacía grupos de facebook en contra de la violencia. Y lloraba más. Y se quejaba. Pobrecita princesita.



13.2.10

violación mental

Estoy reencabritonada porque me volvieron a plagiar.

Yo tengo entendido que cuando yo creo una cosa si alguien más la presenta como suya, como original, como que poseyera los derechos de autor sobre esa cosa, cuando imita algo que no le pertenece, entonces me están plagiando.

Claro que aquí uno se abre a debates filosóficos y económicos, ¿qué es lo original? Si escribo la historia de un hombre que al salir de su casa sufre una serie de aventuras, ¿es la odisea? ¿es el quijote? ¿es los viajes de gulliver? ¿es perceval y el grial? ¿cuál es el "original"?¿algo se crea o se descubre? Si yo encuentro unas pirámides en la selva? ¿las descubrí? Si los nativos sabían que existían pero por razones obvias no le informaron a las expropiadores autoridades, ¿aún así las “descubrí” ? ¿es posible poseer algo? Si yo tengo un hijo, ¿es mío, lo puedo vender? Si interpreto Fight Club como una sexosa historia de erotismo entre dos hombres (i mean, come on, naked, cuerpo a cuerpo action por 2 horas?), ¿me puede regañar Palahniuk ? ¿qué tanto es dueño de Fight Club? ¿imitar es crear? Si yo construyo un puente cuyo diseño ya existía, estoy imitando o copiando? Si pinto un atardecer, ¿estoy imitando o copiando?
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Aún así, yo he sido copiada más de 10 veces, las memorables han sido:
a) Un poemita cursi del amor y las nubes que escribí a los 13 años fue publicado en el boletín de la escuela por una compañera que además me robó mi coca cola. Me partió el corazón.

b) Una investigación sobre el idioma quinigua en las encomiendas publicado por el dueño que me facilitó el libro de las encomiendas.

c) Un reportaje sobre los altares de día de muertos y su representación simbólica publicada en el periódico Sierra Madre, aunque debo admitir que la nota empieza “tras consultar a un profesor del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey”. Pero, yo no sabía que estaba siendo “consultada” ni que yo hablaba por el Instituto.

d) Una serie de actividades para la enseñanza de la literatura que diseñé para mis alumnos que luego apareció en un manual con otro autor y que posteriormente me hicieron tomar como curso de capacitación sobre la enseñanza de la lengua.

e) Un análisis sobre la homosexualidad de Gonzalitos basada en una lectura cuidadosa de sus biografías, escritos y actas notariales; presentada como original en un programa de televisión.

f) Y un cuento escrito en 1996, entambado hasta 2007 cuando lo llevé a un taller literario; publicado bajo otro autor en la revista de una aerolínea, Escala este mes.

F (de foc) Vean vean, cómo la estructura es igual. Cómo la historia es similar. Cómo corresponden los sentimientos, las ideas, la conclusión. Pero, cómo es posible que esto haya sucedido, ¡oh edigator! No lo sé. Sé que la editora y yo tenemos una persona en común (loado facebook). A esta persona en común yo le enseñé el cuento hace 3 años, cuando estábamos en un taller literario, es posible que la persona plagiadora, a quien desde ahora denominaré la PincheHijaDePutaObtusaQueEnCuantoEncuentreEnLaCalleLeVoyARomperLasPiernas, para facilitar las cosas, debió haber llegado al cuento. Luego, ¿el autor? No sé de dónde lo pueda conocer, así que le deseo un cáncer menor. bzzz.
Mis problemas con esto son los siguientes:

a) Este cuento yo se lo escribí a mi mamá en su cumpleaños y cuando ella vio la copia se echó a llorar. Por lo tanto, 1. Hizo llorar a mi madre.

b) Este cuento me mueve un lugar visceral, creo que logré una cadencia que termina con una conclusión que se posa sobre uno. Pero esta persona le quitó eso, lo destruyó. 2. Echó a perder el cuento.

c) Hizo todo esto para publicarlo en una revista, Escala, la que te dan en el avión. 3. Ok, me plagian para sacar el nobel, pero … ¿Escala? Really?

Así, que, aquí el cuento original. Escrito por primera vez en 1996, reeditado en 2007, copiado y publicado en 2009, ahora para la red. Al menos mencionen mi nombre si lo van a usar o les voy a mandar negro y enchapopotado cáncer en el estómago.

Aquí el cuento de Escala.

Aquí el correo de PincheHijaDePutaObtusaQueEnCuantoEncuentreEnLaCalleLeVoyARomperLasPiernas, favor de mandarle spam, virus y deseos de cáncer. (elvia.navarro@lideditorial.com)

Aquí el del "escritor", mucho se agradece si se pudiera mandarle laberintitis, diarrea y soledad en la cama, además, pueden usar este correo para cuando visiten sitios pornos: (albertoforcada@aspandi.org)

Si sí tengo buenas ideas, lo que pasa es que cierta gente que me rodea no.

22.8.07

Los carritos de súper

So, realmente no sé cuándo no hay gente en el super, yo no sé si en la mañana, en la tarde, un domingo por la madrugada, los he intentado, pero ha sido fútil. Siempre hay gente, mucha, y yo me engento (situación en la que hay tantas personas que sientes que se están robando tu aire y están expulsando al ambiente miles y miles de microbios y los estás inhalando y se están quedando en tus tejidos, sobre tu pelo, en tu nariz, y millones de bacterias ajenas bailan chachachá en tus ojos, arghhh).
Así que ando tras el esquivo momento de soledad en el súper. Cometí el error de ir a las 6 am un día a Walmart, y me di cuenta que más o menos 20 personas hicieron lo mismo y… Walmart solamente abre una caja en el seamos -tolerantes-a-la-diversidad-hour, la-gente-con-síndrome-down-también-merece-trabajar (como si para ellos fuera un premio atender gente desvelada y mamona).
Así que pensé que en martes, a la 1.30 no habría gente, pues lo lógico sería que después de pasar por los chamacos a la escuela procedan a surtir la despensa. Craso error. Van antes.
Llego al tumulto del estacionamiento, cientos de camionetas blancas ocupando dos o tres lugares a la vez.
Encontré dónde dejar el carro, hasta por allá y entré a la tienda, por la parte de la farmacia, lo primero que quería comprar era un lubricante (sí, para mi red willy) pero había mucha gente, entre solicitando jarabes para tos y remedios contra alergias, y señorita por aquí y me ofrecieron vitaminas, minerales, dietas, y jabones de avena, sortée como pude a todas ellas y me parquée con mi carrito a lado de las toallas, vacié verdes y moradas, pasé a los jabones, los olí, los eché, pasé al champú que me gusta (animal free- rizos suaves- citrus smell), escogí la crema suavizante de piel sedosa, ya me estaba poniendo contenta pensando en placeres táctiles y me acordé que no había visto los cepillos de dientes. Dejé el carrito y me fui a buscarlos. No los hallaba, tras recorrer los pasillos vi que estaban detrás de las señoritas por aquí.
Hay tantas tantas diferentes opciones que me agobio, que si limpia lengua o encías sensibles, que si dientes de atrás o dientes de adelante, que si todo, la selección no fue facil, pero lo logré, uno verde, barato.
Volvía, casi skipping hasta mi carrito y oh sorpresa… ¡ya no estaba!
¡Me robaron mi carrito!
Oh cólera, Oh rabia, rugí y gruñí y lo busqué y rugí más, me tuve que salir y volver a entrar con otro carro, pitó la alarma por tratar de sacar un cepillo de dientes de 10 pesos, lo aventé a las libretas, regresé con carrito nuevo y eché el cepillo, volé a las toallas, las aventé, derrapé hasta el champú y… ya no había. No más animal free- rizos suaves- citrus smell… había mil más, todos animal-used o no rizos suaves. Bua, lloraba ahora, bua, escogí uno de algas felices con olor a pepino, puaj, sin conejos relavados, y ahora con vitamina E. bua.
Resignada caminé hacia el café y en eso la vi, a la vieja que me había robado el carrito. ¡Parada como si nada! Con mi carrito. Había sacado los jabones y la crema, pero ahí estaba mi champú, me dije, ya, déjalo, y luego me dije, no, ni madres, por eso estamos como estamos, ¡habrá justicia!. Me mordí un ovario y luego el otro y fui. La miré a los ojos, levanté un dedo y le dije:
-está bien, quédate con el carrito. Pero éste era el último champú, así que me lo voy a llevar.
La vieja sólo me miró, no dijo nada.
Ja, casi me hago pipí de la emoción. Odio las confrontaciones, en verdad, me ponen nerviosa, me recorre la adrenalina, no, prefiero no sé, una montaña rusa.
Entonces me dije, bien, muy bien, la justicia se ha logrado, de premio... vamos al baño… eché mi champú (animal free- rizos suaves- citrus smell yeiii) al carrito nuevo, arrojé a una caja de cd´s el de las algas felices y me dirigí al baño, tralalá. Casi en la entrada, a un lado de las cremas suavizantes piel sedosa estaba ahí..., parqueado..., mi carrito original, con las toallas, los jabones y el champú. Voltée la mirada y la pobre y decente señora seguía ahí, pensando, seguramente, “pinche vieja orate pendeja que me vine a topar hoy”.
Como ante esas situaciones reacciono casi siempre de la misma forma, fui a tener mi ataque de risa en el baño. Casi me meo la pierna con las convulsiones de las carcajadas. No lo podía creer, pobre señora. Ni me dijo nada, nomás se me quedó viendo. Pobre, pobre, pobre.
Me limpié las lágrimas, y salí del baño, escogí el café, busqué pan, llegué al vino, estaba pensando en cuánto gastarme cuando en eso me di cuenta que… había dejado la cartera en el baño. Mi dinero. Las tarjetas. Las identificaciones. Las llaves de la casa. Todo. Lancé alarido y surqué veloz el trayecto, cual murciélago huyendo del infierno, como cuando le pisas la cola al gato, un grito de espanto y terror por los pasillos de HEB… llegué al baño, abrí la puerta, corrí al cuartito y me encontré con… mi cartera.
Alabado Chaac.
Hice una pequeña danza de la lluvia y salí feliz, tranquila, abrazando la cartera y con el corazón acelerado hacia los vinos.
Y, as you might have guessed… ya no estaba mi carrito.
¿Qué hace uno?
Me regresé a las cremas, el carrito #1 seguía ahí, lo agarré y me fui directamente a las comidas preparadas. Al diablo el super, al diablo la despensa.
Seguro fue la vieja traumada.
Cuando me cobraron en la caja, le di 20 pesos de propina al viejito embolsador, se me hacía que tenía que subir puntos de karma por si acaso.
fin.
 
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