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16.8.14

Los superpoderes de las migrañas

No sé si ustedes sepan pero la gente migrañosa tiene súper poderes. 

No me refiero a que es capaz de aguantar dolores que al resto de la población los tumbaría, (cosa que es cierto, porque cuando me disloqué el brazo y se me atoró en la costillas yo lo único que decía es “bueno, al menos no me duele la cabeza”. Me acuerdo que cuando llegué al hospital en dicha condición fue una de esas que el médico residente me ve, hace una cara medio verde vómito y va y le llama a todos sus amigos. Para cuando me lo acomodaron había como 20 doctores presentes.)

Anyway, no iba a hablar de mi brazo, sino de los súper poderes. Cuando uno tiene migraña uno se hipersensibiliza, uno es capaz de escuchar a una araña caminando en el otro cuarto como si fuera Fred Astaire zapateando, si hay un vecino a 100 metros uno puede distinguir por el olor la marca de su desodorante, todos los objetos tienen auras y rayos saliéndoles, uno puede prácticamente ver en la oscuridad.

Claro, si no fuera porque la nausea y el dolor de cabeza bloquean todo y lo hacen a uno revolcarse en la cama, los migrañosos seríamos los amos del mundo.


Nota interesante: hace como 3 meses me enteré que hay una kriptonita que elimina al 80% de los migrañosos, se llama suplemento mineral magnesio. Así es, parece que la migraña ocurre en parte porque hay una deficiencia de magnesio. El problema es que si uno se pasa de dosis se suelta de la panza. Pero llevaba ya más de 3 meses sin migraña aunque siempre estoy cerca de un baño.

21.6.13

Brazo dislocado, again

Anoche por tratar de acariciar a Simón, el gato usado, desde el sillón, me estiré y se me volvió a dislocar el brazo.

Como es la sexta vez, me lo acomodé plop y me puse hielo mientras terminaba de ver la película de Warm Bodies (la cual, por cierto, es una gran mie... está bien, recuerdo que prometí no utilizar esas palabras que resultan ofensivas a mi madre aunque sean tan palabras como cualquier otra y la conotación de insulto se la da el contexto. La película, como decía, es un enorme excremento de elefante con problemas estomacales).

Hoy he vuelto a aprender que ciertas acciones que uno hace con la mano o el brazo dominante resultan casi imposibles sin el uso de éste y además producen extrañas contorsiones del cuerpo similares a la mujer víbora o a la danza del vientre versión dubstep. Algunas son:

  • lavarse los dientes
  • subirse un pantalón
  • quitarse una blusa
  • amarrarse el pelo con una liga
  • ponerse el cinturón de seguridad en el carro
  • limpiarse después de ir al baño 
Así que me verán por estos días con faldas o vestidos, pelo suelto y enmarañado, a pie y apestando tanto oral como analmente.


16.5.13

Recomendación: Hadashi no Gen, o Gen, el descalzo

Recientemente leí una novela gráfica que no es reciente, de hecho fue escrita y publicada por primera vez en 1972.

Es la autobiografía de Keiji Nakazawa (1939-2012), que era un niño de 6 años en 1945. Vivía en Hiroshima y sufrió la experiencia de la guerra, vió cómo Estados Unidos les lanzó una (bueno... realmente dos) bomba (s) atómica (s) y después sobrevivió en la terrible e injusta situación de la posguerra.

La bomba explotó como 600 metros en el aire, el 6 de agosto a las 8:15am, Nakazawa estaba parado a un lado de la pared de la primaria Kanzaki. De pronto un colosal golpe de aire lo aventó hacia adelante, si no hubiera sido por ese muro, su cuerpo se habría desintegrado con la ola caliente de 5,000 grados centígrados que instantáneamente cobró la vida de unas 80,000 personas.
dar clic en la imagen para agrandar

Su mamá tenía entonces 8 meses de embarazo y estaba colgando ropa en el balcón de su casa, la onda expansiva la lanzó a un callejón cercano. Sobrevivió sin un rasguño, pero al resto de su familia no le fue tan bien. El segundo piso de su casa se colapsó sobre el primero atrapando a su papá, a su hermana Eiko y a su hermanito Susumu. Eiko murió en ese momento. Las llamas de los incendios que siguieron justo después de la bomba los alcanzó muy pronto y así se calcinaron su hermanito y su padre, sin que su madre pudiera hacer nada mas que escucharlos agonizar.

Hadashi no Gen narra la vida durante la segunda guerra mundial de Gen, un alter ego de Nakazawa.
El nombre de Gen significa origen o raíz, pero también elemento, como un elemento atómico, así como también fuente, como fuente de vitalidad. Nakazawa trata de que Gen sea un elemento, una fuente, una raíz de Japón.

Pero Hadashi no Gen está fuertemente basada en las propias experiencias de Nakazawa. Narra lo que él o gente que el conoció vivió en esas fechas. Por ejemplo, habla sobre el hambre que sufría su familia:



Denuncia la miseria, el racismo y la injusticia que sufrían tanto los japoneses pobres como los coreanos y los chinos:


Cuenta el miedo que sufrían en Hiroshima y  las otras ciudades cuando pasaban los aviones lanzando bombas de fuego contra la población civil:


También aborda el nacionalismo (que siempre es absurdo) que imperaba:

...esto incluso impulsaba a la gente a suicidarse antes que admitir una derrota.

La posición de Nakazawa en Hadashi no Gen es totalmente anti bélica, anti nacionalista, anti violencia, anti bombas nucleares. Algunos han criticado esta actitud de la novela, dicen que no les gusta la novela por ser tan moralista. Pero sinceramente, si a uno le tiran una bomba atómica encima, mi humilde opinión dice que esa postura no sólo está justificada, sino que es obligada. Parece que la gente tiende a no entender que eso de andarse matando no se justifica nunca, así que las cosas se tienen que decir directas.

El estilo es Manga de la década del 70, esto distrae un poco al principio pero tras unas cuantas páginas se olvida el estilo y uno se pierde en la lectura. Éste es un libro que es necesario leer.

El problema es que no existe una traducción al español. Si quieren la traducción al inglés, la liga está aquí. Pero sólo están los primeros tres volúmenes, aunque existe la traducción al inglés en los 7 volúmenes, pero no encontré la versión en línea.

También hicieron una película, que es impactante y terrible. Sin embargo, se enfoca más en la caída de la bomba y los efectos en los cuerpos (que si la ven, no lo van a olvidar jamás) y en la devastación de la ciudad en ese momento, y menos en las diferentes facetas de la guerra y la destrucción y miseria sistemática que sufren todos los que viven una guerra, cualquiera que esta sea. Si quieren ver la película, aquí está la liga, con subtítulos en inglés.

Los fragmentos que subí son de la edición de la editorial Last Gasp of San Francisco (2004), traducido del japonés al inglés por Project Gen y del inglés al español por su servilleta:


¿Qué hacen aquí todavía? Órenle, ¡a leer Hadashi no Gen!

28.5.11

las grañas

Hoy (gracias a oh my gaga) NO hay graña, pero recordé de una ocasión...

Estaba en Monterrey y hacía calor... y decir que hace calor en Monterrey es como decir que el Océano está mojado, entonces, como decía, en esta ocasión también hacía calor. Quizás unos 48 grados Celsius. Así que me decidí por un agua de horchata con mango de La Michoacana antes de ir al trabajo.
edigator y su agua de horchata

Entré al carro, aquel carro búmeran de aquí.
Inmediatamente prendí el clima (porque eso sí, aire acondicionado y todos los lujos de la clase alta existían en ese carro búmeran) y agarré una toallita que tenía especial para tocar el manubrio (osea, el volante) y el clip del cinturón de seguridad sin chamuscarme las manos. Entonces, como golpe, llegó el anuncio de la migraña. Empecé a ver puntitos en el aire y un cierto aura afuera del carro.


Cerré los ojos y respiré profundamente, porque cuando se ve eso en como 10 ó 15 minutos va a empezar a latir la cabeza, como si un espíritu maligno con picos y garras y dientes puntiagudos se me quisiera salir del cerebro, el ojo derecho empieza a palpitar y más de una vez yo he pedido que alguien, por favor, por misericordia, por lo que más quieran, agarren un taladro y me abran el cráneo para sacar al demonio. Pero no quieren.

El caso es que abrí los ojos y me di cuenta que el aura no era tal, que era sólamente el espejismo del calor alrededor del carro. Decidí ignorar a la graña porque tenía que ir a trabajar (y quería agua de horchata con mango). Puse el carro en marcha y empecé a manejar. Agua de horchata. Agua de horchata. Pensaba.

De reojo volví a ver los puntitos. Se me hizo raro, porque generalmente no son tan penosos los puntitos, no se esconden en la ranura del ojo o fuera de mi campo de visión. No, ellos salen como en desfile, muy carbones, salen con fuegos artificiales y chispitas. Son como más o menos así:



 Así que grité, ¿puntitos? ¡Vade Retro Puntitos!, y también me dije, ¡Edigator, te estás volviendo loca! Porque estaba gritando con un puño al aire. Así que me respondí, ¡A huevo, Edigator, ya lo sabíamos!

En el primer alto miré a la derecha y tal y como nunca lo había pensado, el asiento estaba cubierto de hormigas negras.  
¡Zaz!

Frené y salí corriendo, tratando de sacudirme a las hormigas del pelo, la ropa y todos esos recovecos que tenemos en el cuerpo que ahora eran habitados por hormigas negras.

¡No era una migraña! ¡Nunca lo fue! Era un ataque de insectos. No me había dado cuenta que el aire acondicionado había estado aventando hormigas negras desde que lo prendí. Yo pensé que eran puntitos y nada, era la fauna de Monterrey al ataque. Ni aura, ni puntitos, ni mi graña, ni nada. ¡Hormigas! Muchísimas hormigas y todas ahora en mi carro.

Después, el carro abandonado y yo ya sacudida y con una agua de horchata con mango, me puse a pensar. Parece que para huir del calor, todo el hormiguero se trasladó a vivir al aire acondicionado del carro búmeran, el cual, cuando encendí, hizo que todo el hormiguero saliera volando.

Y fin. No me dio migraña. Yeii.

10.10.10

¡Cuerpos! ¡cuerpos calientes! ¡Vengan por sus cuerpos!

Ya llegó a Madtown la exhibición de los cuerpos.

Explico, una compañía (Premier Exhibitions) trae una exposición de cuerpos humanos (llamados por ellos "especímenes" o “piezas”). Cuesta entre 20 y 40 dólares por persona y han hecho un excelente negocio. Parece que las ganancias ascienden a dos millones de dólares por cada ciudad que han visitado (sin contar Nueva York, Las Vegas y otros Hot Spots).

En México no todas las “piezas” (o personas fallecidas) pudieron ser exhibidas en emocionantes posiciones porque en México no se permite la entrada a cadáveres cuyos orígenes son dudosos. Osea, si no hay documentos que prueben que no se está traficando con órganos o cuerpos, el cadáver no entra al país. Pero como el resto de los “especímenes” sí traían documentación (como por ejemplo, eran cuerpos no reclamados por familiares o cuerpos donados a la ciencia por sus antiguos humanos), los dejaron pasar.

Ha habido mucha controversia sobre la exhibición porque son de personas que no consintieron en que sus cuerpos fueran exhibidos, la razón por la cual los cuerpos fueron rentados por la Universidad Dalian en Liaoning, China fue porque que nadie estuvo en el momento de su muerte para reclamarlos. También la exhibición tiene restos humanos de ciudadanos chinos o residentes que fueron entregados por el Buró de Policía China (que pueden recibir cuerpos de las prisiones).  

Pero además, traían cuerpos de personas cuya documentación no pudo ser encontrada, ni su nombre, ni su consentimiento, ni su procedencia. Entonces, el uso de los cuerpos de estas personas en particular no fue permitido. El resto de los cuerpos fue exhibido.

Se me hace interesante esta memoria tan selectiva que tenemos. Si una exhibición de cuerpos humanos no puede probar absolutamente todo el consentimiento de cada uno de los cuerpos; si no se conocen los nombres, las fechas, las vidas de cada uno de los sujetos exhibidos; si se le llama a alguien pieza o espécimen; si se ponen a las ex-personas en absurdas posiciones para demostrar si se está lucrando con la exhibición (no la familia del muerto); entonces el show no debe continuar.

Si alguien quiere que su cuerpo sea usado por una empresa como espécimen o “pieza”, quiere recorrer el mundo de manera plastificada, yo digo, adelante, es su cuerpo. Supongo que es preferible eso a que te metan a un ataúd y te echen piedras encima ...  y luego tierra, tras, tras, tras, paletada tras paletada, terrones, polvo, piedras, apisonando, amacizando, ahí te quedas, de aquí ya no sales. Además, es una decisión voluntaria.

Pero, pienso en esto. Mi abuela fue al mercado y nunca regresó.  Esto fue hace ya 30 años en la Ciudad de México. Entonces, ¿además de imaginarme que quizás todavía esté viva, que fue asesinada, que murió de causas naturales, que esté secuestrada, que la hayan atropellado, que esté en un hospital en coma, que tenga amnesia, que sus huesos estén en una escuela de medicina, que huyó a irlanda con el amor de su vida, que está perdida y todavía no encuentra cómo regresar, además de imaginarme todo, de pensar en todo, de esta duda que siempre siempre va a plagar a mi familia, ahora tengo que imaginarme que quizás está siendo exhibida, plastificada, en poses absurdas, con su cuerpo vagando de ciudad en ciudad para que Mel Gibson se tome fotos con ella?



28.5.10

grr panza

Tengo que escribir en mi blog pero es un blog de sufrimiento hoy. Me duele la panza. La tengo toda inflamada y no quiero ir al doctor porque los doctores aquí dicen “te duele la panza” y eso ya lo sé. Entonces gracias a google uno puede elaborar en las hipocondrias y puede ser:

Apendicitis: todo entra, dolores y cuanta cosa, pero no tengo fiebre ni vómito. Además, la pura idea de que me abran los doctores gringos y luego me cierren con grapas y no me den antibióticos a menos que me dé septicemia me cura enseguida.

Gastroenteritis: me comí una salchichota de cerdo y cosas con pelos, seguro ya me dio tifoidea (again) pero sin diarrea ni vómitos ni fiebre. Estaba buena la salchicha, quién me manda andar buscando salchichas ajenas cuando tengo una en casa. Muaja.

Chron´s disease: eso, alérgica al gluten. Por eso odio las hamburguesas, pizzas y pasteles, me inflaman la panza y siento morir además de que me producen náusea… pero la cerveza me cae bien. La cerveza no puede hacerme daño, sería una mala mexicana y una mala humana si eso fuera. Así que no, eso no es.

Así que así estoy, con dolor de panza, sin posibilidad de comprar una buscapina porque no tengo receta y los doctores te dicen “te duele la panza” y ya. Maldita medicina moderna que no sirve para un carajo. Té de manzanilla, caldo de pollo y a hacerle como si estuviéramos en el Medievo (voy a conseguirme unos monjes que se pongan a cantar estilo mariachi afuera de la ventana).

Bua, sufro. 

16.11.09

el retorno de la infame graña

antes de abrir los ojos
. . . . . . . . . . me despierta la abominada
.
. . . . . . . . . . . perversa
.
. . . . . . . . execrable
.
. . . . . . . . . . graña
con aborrecibles adjetivos

arriba, desgarra la luz en migajitas y la deja botada por ahí

mi pinche y reputísima graña


16.3.09

Migrañas

For English, munch here
Las migrañas son causadas por diminutos zombies que arrancan y devoran pedazos del cerebro donde habitan. Las mentes febriles, pasmadas de jaquecas y alucinaciones, logran perfilarlos en historias de horror que llegan hasta nuestros ojos en las pantallas del cine o a través de los cementerios haitianos.


Entonces, ciertas actividades que realiza el huésped despierta a los voraces zombies y mientras el huésped intenta sobrevivir el ataque (el cual es efectuado en su cabeza), cree que los vómitos, la repulsión a olores y ruido, la semi parálisis y la fotosensibilidad son causadas por algo “normal”, tan común y corriente como la dilatación de vasos capilares o una resaca. Así gruñe grr argh, ingiere enormes cantidades de analgésicos y aspira dormir.

Y los culebras zombies siguen masticando...

4.9.08

the hippy killer

Oh la vida hippy no es para mí. Yo vengo de la ciudad, y estoy de acuerdo, visitar la selva por la mañana es re bonito, pero sobre todo porque uno regresa a los videoclubes y las regaderas y los baños a los que les jalas y se va todo a algún lugar del Caribe de cuyo nombre no nos interesa ni importa conocer (es como la basura, uno agarra, la mete en bolsita y se pierde en lalaland).
El caso es que la transportación ecológica la había logrado por medio de una bicicleta prestada de la tardesoleada nora. El primer intento de insubordinación de la terrible rila sucedió cuando fue a insertar su llanta delantera en las vías del tren y yo empecé a aprender a volar.
Mind me, que la batiscafa me había obligado bajo chantajes sentimentales y coerciones a utilizar un casco protector para mi testa (yo creo seinfeldianamente que si uno está ejerciendo actividades que promueven la salida violenta del cerebro, o uno deja de hacerlas o uno se somete. Eso de andar protegiendo partes vulnerables con pseudo objetos que son más psicológicos que nada, no. Nomás no.)
En fin. La segunda elevación involuntaria fue efectuada al tratar de subir las escaleras de la casa morada. La pérfida se irguió en su llanta trasera, pataleó y sacudióse de tal forma que yo, ella y una innocent (not very) batiscafa bystader fuimos derribadas en un jardín de ortigas no susurrantes, pero sí bastante raspocitas.
Hoy, con lluvia y frío la volví a montar, y en una deleitable bajadita, al tratar de evitar un charco lodoso nos trepamos en la banqueta. La siniestra derrapó y lanzóme contra una reja y después, no contenta con esa pequeña humillación de mi persona, se aventó tras de mí, haciéndome caer como plomo en charco con mejilla, manos y piernas enredadas en sus tubos. Los vehículos se detuvieron, los gringos se aproximaron, trataron de darle unos latigazos a la infame, pero reviró, gruñó y echó espuma, yo me sacudía la ropa y palpaba mis pulsantes y ahora deformes y purpuráceos miembros. Pobre edigator.
Les iba a poner una foto de la proterva, que de haber sido mía la hubiera agarrado y aventado al mentado lake monona, pero al ser propiedad de la tardesoleada N., debí re-montarla, semi domarla y dejada amarrada de los cuernos y colmillos en una de esas cosas que sirven para contener a todas esas mórbidas rilas.
Y como el dolor compartido es menor, enjoy:

19.7.08

No ouch

Entrada dedicada a todos los niños

Me he dislocado el hombro dos o tres veces (la verdad, como la primera vez tenía piedras incrustadas en la mano y el tobillo deshecho, estaba debajo de la bicicleta y me sangraba la cabeza y todo me caía en el ojo, no recuerdo bien si me zafé el hombro o no, a pesar de no poder moverlo por una semana). El tobillo otras tantas (aunque admito que de muy temprana edad aprendí que no sé volar, trepar bardas o huir velozmente por una ventana) , la muñeca (por jugar a que sabía kung fu), la rodilla (al rescatar a un perro de un terrible y lodoso destino ), dos descalabradas de hospital (niños malos en el kinder), el cuello (aikido gone wrong), etc (escalar, manejar, caminar, chocar contra la pared por ir persiguiendo un gato, etc).

Ante todas, mi familia formulaba monólogos en la cabeza del tipo:
“¡chinampinas ahogadas, edigator! ¿Otra vez,? maldita sea, como si el yeso se pagara solo” y “bájale a tus berridos, chihuahua, ya deberías acostumbrarte”.
En sí, lo malo es que la segunda o tercera vez, duele igual que la primera. Pero la tercera vez que te rompes el tobillo no tiene la misma urgencia que la primera, así que de ¡corre corre, la niña se rompió! pasa a un susurrado aguántate tantito mijita, deja termino esta llamada.

Realmente, si consideramos todo, sí exagero, porque a lo mucho, lo más que esperé fue una semana.

La verdad, sé que soy muy frágil (o muy torpe, o ambas) y que casi me puedo romper todo. Casi.

Sin embargo, me tranquiliza un poco saber que nunca me pasará esto:





¡Un yei por mis ovarios!

Radiografía tomada de donde dice ahí.

23.4.08

Licht, mehr Licht!

Como ustedes saben, el cuerpo está formado por esta luz blanca envuelta en una suave capa de piel. Cuando ésta se rasga y la emisión luminosa entra en contacto con el aire, los electrones dejan de moverse y se asientan en una viscosidad púrpura la cual se precipita a la tierra.
La inhabilidad de tocar polvo, arena, roca, planta hace que uno quede suspendido en el limbo de la realidad y pierda contacto con lo existente, y vienen problemas.

En cambio, si uno logra controlar mental o psíquicamente el movimiento de sus electrones, se puede descartar el cuerpo y precindir de las absurdas teorías físicas que nos atan a la tierra.
Los científicos de hoy, siglo XXI, acaban de darse cuenta que quizás la teoría de la gravedad no era del todo cierta (prueba de
a) que la física es más parecida a una religión que a una certeza y
b) la gente medio aprende algo con el paso del tiempo… aprenden que antes sabían más).
Entonces, decimos que adquirieron entendimiento, o en otras palabras… ¡luz!

Goethe se agoniza, ¿cuáles son sus últimas palabras? “¡luz, quiero más luz!” Claro que pedía que le descorrieran las cortinas (no aprender más, ¡por Chaac!), para contagiarse de esa luminiscencia y rellenar el cuerpo, osea, pedía una pequeña prórroga. Theodore Roosevelt, un gringo tarado, al contrario mientras moría exclamaba, “Apaguen la luz". Aunque cabe decir pobrecito, pues tenía una esposa quien por cuyo apelativo y lo que conocemos sobre las homónimas, bien podría ser que estuviese huyendo de ella (con extrema y justa razón).

El caso es que todo mundo sabe esto, no sé por qué se espantan. Cuando viene un ataque de migraña o nos golpean la cabeza, la luminosidad interna se lanza contra nuestros ojos y vemos pedacitos de lucecitas bailando, como luciérnagas.

Cuando los budas descartan su cuerpo se dice que se iluminan.

Cuando los santos se vuelven santos, se les salen los rayos por la cabeza.

Hay gente con sensibilidad extrema que puede ver la brillosidad humana escurriendo por los poros de la piel (está un poco perforada).

Hace 2 mil años las chicas sabían esto, veían venir a la luz y tenían que correr o quedaban embarazadas.

Cuando el muerto descarta la piel, queda el concentrado de luz en forma de una estructura calcificada.

Si uno descarta el cuerpo y no aprende a controlar su luminosidad, pues bomba atómica.

Así que, gracias al aikido y una clase donde nos enseñaron a volar (bueno, intentaron enseñarme a volar, yo aprendí a caer con el cuello) pude irme a tomar unas fotografías de mi luz interna. Salió muy bien. So i share.

12.12.07

Mi graña


Esta semana me visitó el monstruo de la migraña
Tiene patas peludas, llenas de filamentos que sueltan un líquido viscoso, negro, que se mete a mi cerebro y lo carcome.
Pulsan mis neuronas y tratan de aventar al monstruo, pero sólo empujan mis ojos, se ponen rojos.
En mi cuarto, las paredes ondean como agua, se ven luces.
El monstruo vomita ácido y corroe mis ideas, hunde sus patas en mi cabeza y se pone cómodo, se sacude y huele a quemado.
 
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