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16.11.09

el retorno de la infame graña

antes de abrir los ojos
. . . . . . . . . . me despierta la abominada
.
. . . . . . . . . . . perversa
.
. . . . . . . . execrable
.
. . . . . . . . . . graña
con aborrecibles adjetivos

arriba, desgarra la luz en migajitas y la deja botada por ahí

mi pinche y reputísima graña


11.10.08

De crisis y mercados varios

Bueno, pues parece que está dura la crisis porque llegaron los católicos al Farmer´s Market y se pusieron a vender los bebés que les sobraban (como los católicos fundamentalistas no pueden usar métodos anticonceptivos, tienen todos los hijos que dios les manda, el conflicto esencial es que dios no les manda con qué mantenerlos).
Pensé, mi pobrecito gato se queda solito todo el día y además está de moda tener hijos (hmm, Edigator fashion?). Tras dos minutos de deliberación, ya estaba viendo como cuál comprar, no estaban tan baratos, pero había desde 150 dólares. Sin embargo, quería uno no tan blanquito y los que parecían mexicanos (seguro de algún migrante enamorado de la ñora dueña del campo de tomates) estaban como que muy chillones. Nomás te les acercabas y el berreo.

Les pedí que me mostraran un moreno calladito, y me dijeron que para eso los prematuros, pero nomás la tenían en hembra, y ya le habían impuesto roles y toda la cosa, miren nomás, ella era rosa completa.
Pero pensaba que igual y si seguía roles predeterminados por la cultura en boga, entonces me serviría bien, porque así me iba a cuidar en mi vejez y la podía poner a trabajar desde los doce años. Ya casi me había decidido por la morrita, cuando me dicen que es $150 plus el kit!

¡Osea!

Había que comprar pañales y leche y cuanta cosa. Y por más que les explicaba que uno no necesita adquirir comida, porque el primer año la madre les da leche (aquí en EU todos tienen la idea que los alimentos vienen en lata), así que yo solamente precisaba el teléfono de la ex-dueña de la Xuxa (ya le había puesto nombre y todo) al final de cuentas, cuando me pudieron entender, me comentaron que el servicio sólo lo podía ofrecer la madre biológica y a ésa la habían deportado.

Me dije, Edigator, warning! warning! en otras palabras, vi que había algo raro, porque una cosa es vender tus hijos que para eso los tienes, ¿no? para hacer con ellos lo que quieras. Pero otra muy distinta es vender los hijos de tus trabajadores, me acordé del tec, me dio un temblor raro, le desee suerte a la Xuxa y mejor me fui a comprar zapatos.

30.7.07

Nos vamos a matar

Ayer fuimos hacia Laguna de Sánchez (fyi: no es una laguna). En el camino empezó a llover y justo a un lado de 7 cruces en la orilla de la curva empinada entre el deslave y el precipicio, el carro empezó a derrapar. Enrique gritaba que nos íbamos a morir y yo le aullaba que se callara porque esa palabra es tabú en los carros. JD impávido movía el volante y ajustaba la dirección (él jura que nunca se asustó).
A veinte km del destino deslizamos una vuelta en “u” y fuimos a ver el nuevo bebé de unos amigos. Me acordé de una vez que llevaba a los turistas y a una velocidad alrededor de cuarenta más arriba de lo permitido para los vehículos federales me explotó una llanta, el carro se zarandeaba y los españoles que se dieron cuenta lanzaban alaridos que involucraban a dios y a productos lácteos… cuando pasaba algo así, chillábamos, “¡ustedes querían aventura!”
Antes, los viajes siempre habían sido a lo desconocido. Cualquiera te mostraba el mundo, no el de afuera, el de adentro. El viaje te enfrentaba a ti mismo, revelándote de lo que estabas hecho: cultura, tradición, prejuicios, miedos. Los disolvía en espejos de la gente del lugar. El viajero conocía y se conocía, decidía sobre su persona y depuraba el alma.
Llegar a lo desconocido y aprender que no todo se dice igual y no todo se percibe igual daba fragilidad y vulnerabilidad al ser. Al resquebrajarse el individuo empezaba a existir. Esto también lo ofrece la literatura.
Marco Polo, las historias de aventuras empezaron a hacer populares los viajes, pero la mercadotecnia y la publicidad (y estoy segura, el control sobre la sociedad), no podía permitir verdaderos viajes a lo exótico, eso crearía gente consciente. Hoy reservamos avión, hotel, comidas y amigos. Puedes escoger entre poca aventura y mucha aventura (antes la aventura pasaba sin buscarla, al buscarla y pagar por ella deja de ser aventura). Se ofrecen paquetes que aseguran diversión, entretenimiento, adrenalina.
Se venden emociones enlatadas. ¡Haga el viaje de sus sueños! ¡Planee hasta sus cenas! ¡Visite virtualmente la habitación donde va a hospedarse! ¡Hablamos inglés (o francés, holandés, ruso, japonés)!
Antes el viaje era conocimiento, lo incierto, probarse, luchar. Hoy es la simulación de lo vivido.
La aventura no es de jueves a domingo. En playa, los ilusos turistas que llegaban buscando soledad y ser los primeros en descubrir las ruinas arqueológicas se sorprendían cuando cobraban la entrada o que los mayas tuvieran televisiones. El extrañamiento lo sentía el huésped, quien se ajusta al viajero.
Lo único real es la ficción.

Pues no visitamos laguna de Sánchez, pero sí estuvimos dos horas en el tránsito de un lugar a otro, llegué a la casa y me puse a leer.

15.7.07

Sunday, bloody sunday

¡Mañana llega Zynthia!


Los fines de semana son lentos y tediosos, pero no por lo que hago si no por lo que creo que debería de hacer.
Llega el viernes y todos se emocionan, avientan papeles, corbatas, zapatos, se ponen shorts, pants, sacan las películas, las almohadas, abren las bolsas de fritos y meten a enfriar las cervezas.
Yo de lunes a viernes la paso bien, pero el fin de semana, debo… ¿cómo decirlo? ¿Divertirme?
Por eso odio Six Flags y Disneylandia y esos lugares en la que es mi deber, nay!, obligación el divertirme. Salgo al patio, me siento en una silla y veo pasar una nube, ¡eso me entretiene! No me tengo que subir a un aparato y vomitar.
Pero el sábado a las seis siento un nosequé, una necesidad de comunicación, de tocar a alguien, de platicar bobadas, ¿esto es aburrirse? ¿querer estar en otro lado haciendo otra cosa?
Pienso en ir al cine y enfrentarme a las filas y a la gente, la xenofobia me detiene. Planeo una excursión al oxxo, pero cómo me caen mal éstos. Había una familia genial encargada del de por mi casa, pero estos nuevos no los soporto, por romperme mis galletas y querer cobrármelas, por no avisarme que se les cayó un six de sol y dejar que me cortara el pie, por no cargar mi garrafón de 20 litros al carro a menos de que traiga un super escote, por que huelen feo.
Gruño, grrr. Juego con Paris y Britany, el gato observa, saco un libro tonto, vuelvo a ver una película, dibujo, le pico a la computadora, escribo una frase… No quiero malls, cines, shopping.
Grrr.
Por supuesto que debo decir que estoy bien, es la respuesta conveniente. Debo decir, yeii, viernes. Es lo correcto. Debo asentir cuando me dicen qué terrible el clima, ¿verdad?
Pero no quiero. ¿En qué momento dejamos la honestidad de lado para convertirnos en maquinitas que vomitan respuestas adecuadas a situaciones falsas? Sí señor, aquí están 50 dólares, le encargo dos horas de diversión porque mi vida apesta... sip, y por favor, palomitas.
Al menos yo lo admito.
Hoy por hoy me gustan los lunes y odio los fines de semana.
¿Cuándo fue que le permitimos a la vida de lunes a viernes que fuera miserable?


En fin,
Ok, propósitos, aunque sean bobadas, prometo escribir al menos una vez por semana.

O al menos pasarles un link interesante, como éste...

mierda, que de haberlo sabido antes...

 
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