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9.11.12

de Alfredo Bryce Echeñique

La Feria del Libro de Guadalajara le otorgó a Alfredo Bryce Echeñique el premio FIL en Literatura en Lenguas Romances. Es un premio prestigioso y cotizado y 12 escritores mexicanos estuvieron muy inconformes con esa decisión.

Su molestia no fue porque creyeran que la FIL fuera injusta o porque no les gusta el estilo del peruano Bryce o porque consideraran que cualquier otro escritor de habla hispana fuera mejorcito. No, fue porque se le han comprobado a Alfredito muchos muchos muchos plagios. El señor lee y copia. No dice que está copiando, no cita, no da bibliografía, no desarrolla nuevas ideas, no hace nada de eso, solamente copia y recibe premios.

Algunos ejemplos: aquí.

Así que en esta realidad por un lado tenemos a los famosotes o grandes corporaciones demandando a pequeños usuarios por piratería y plagio (por ejemplo, si una niña de 12 años se le ocurre compartir una canción que tenga copyright estará próxima a ser visitada por un abogado con una demanda); y por otro tenemos a las grandes corporaciones y gente famosa y poderosa apoderándose y aprovechándose del conocimiento de los individuos normales. Por eso esto es indignante, y ¡que además lo premien!

Por esta razón Les Luthiers piensan* cambiar este monólogo sobre Johan Sebastian Mastropiero para que, en vez, haga referencia a Alfredito Bryce Echeñique (ver los primeros 2.30 minutos).



*Bueno, así como decirme que lo van a cambiar cambiar, pues no me han dicho, pero no dudo que lo estarán pensando. 


10.10.10

¡Cuerpos! ¡cuerpos calientes! ¡Vengan por sus cuerpos!

Ya llegó a Madtown la exhibición de los cuerpos.

Explico, una compañía (Premier Exhibitions) trae una exposición de cuerpos humanos (llamados por ellos "especímenes" o “piezas”). Cuesta entre 20 y 40 dólares por persona y han hecho un excelente negocio. Parece que las ganancias ascienden a dos millones de dólares por cada ciudad que han visitado (sin contar Nueva York, Las Vegas y otros Hot Spots).

En México no todas las “piezas” (o personas fallecidas) pudieron ser exhibidas en emocionantes posiciones porque en México no se permite la entrada a cadáveres cuyos orígenes son dudosos. Osea, si no hay documentos que prueben que no se está traficando con órganos o cuerpos, el cadáver no entra al país. Pero como el resto de los “especímenes” sí traían documentación (como por ejemplo, eran cuerpos no reclamados por familiares o cuerpos donados a la ciencia por sus antiguos humanos), los dejaron pasar.

Ha habido mucha controversia sobre la exhibición porque son de personas que no consintieron en que sus cuerpos fueran exhibidos, la razón por la cual los cuerpos fueron rentados por la Universidad Dalian en Liaoning, China fue porque que nadie estuvo en el momento de su muerte para reclamarlos. También la exhibición tiene restos humanos de ciudadanos chinos o residentes que fueron entregados por el Buró de Policía China (que pueden recibir cuerpos de las prisiones).  

Pero además, traían cuerpos de personas cuya documentación no pudo ser encontrada, ni su nombre, ni su consentimiento, ni su procedencia. Entonces, el uso de los cuerpos de estas personas en particular no fue permitido. El resto de los cuerpos fue exhibido.

Se me hace interesante esta memoria tan selectiva que tenemos. Si una exhibición de cuerpos humanos no puede probar absolutamente todo el consentimiento de cada uno de los cuerpos; si no se conocen los nombres, las fechas, las vidas de cada uno de los sujetos exhibidos; si se le llama a alguien pieza o espécimen; si se ponen a las ex-personas en absurdas posiciones para demostrar si se está lucrando con la exhibición (no la familia del muerto); entonces el show no debe continuar.

Si alguien quiere que su cuerpo sea usado por una empresa como espécimen o “pieza”, quiere recorrer el mundo de manera plastificada, yo digo, adelante, es su cuerpo. Supongo que es preferible eso a que te metan a un ataúd y te echen piedras encima ...  y luego tierra, tras, tras, tras, paletada tras paletada, terrones, polvo, piedras, apisonando, amacizando, ahí te quedas, de aquí ya no sales. Además, es una decisión voluntaria.

Pero, pienso en esto. Mi abuela fue al mercado y nunca regresó.  Esto fue hace ya 30 años en la Ciudad de México. Entonces, ¿además de imaginarme que quizás todavía esté viva, que fue asesinada, que murió de causas naturales, que esté secuestrada, que la hayan atropellado, que esté en un hospital en coma, que tenga amnesia, que sus huesos estén en una escuela de medicina, que huyó a irlanda con el amor de su vida, que está perdida y todavía no encuentra cómo regresar, además de imaginarme todo, de pensar en todo, de esta duda que siempre siempre va a plagar a mi familia, ahora tengo que imaginarme que quizás está siendo exhibida, plastificada, en poses absurdas, con su cuerpo vagando de ciudad en ciudad para que Mel Gibson se tome fotos con ella?



25.12.09

Todos queremos ser víctimas

For English, whine here

Esta humana inhabilidad para notar que la otra persona está en sufrimiento nos ha llevado a definir “justicia” como la defensa para poder liquidar al que osa mirarme feo. Desde el primer balbuceo del “pero él empezó” hasta el “pero yo sólo seguía órdenes”, los humanos han justificado sus horrores, masacres y genocidios bajo una egocéntrica visión de “pero, ¿qué dices? si mis intenciones eran buenas…” o aún más execrable, “un momento, aquí la víctima soy yo”.

Lo peor es que en verdad, las personas no son en esencia malévolas, sólo que tienen tan metida la cabeza en su propio culo que son incapaces de ver que sus mentecatas buenas intenciones los han convertido en espeluznantes monstruos.

Y así, una colección histórica de víctimas autoproclamadas (click para hacer más grande):







24.8.07

See no evil

El sábado fui mala, perversa, desconsiderada, evil, todas esas cosas que llevan a la gente directito al infierno, porque acompañé a una compañera del trabajo a que le operaran los ojos y después la dejé ciega en su casa, tanteando con los brazos extendidos las paredes y gritándole a una repisa que qué interesante situación porque estaban leyendo a hellen keller y que la experiencia que les contaría a sus alumnos sería genial.
Yo cerré la puerta y le grité, “ok, i left now!”
Terrible.
Pero la verdad es que ella me puso en la situación.

Yo no lo pedí.
¿se vale decir eso?
¿Asumir una responsabilidad y zafarse a la mitad? Dice mi mamá que si dices te jodes para todas las implicaciones del acto. Osea, en el momento en el que yo le dije a mi amiga canadiense que sí la iba a acompañar a su cita con el doctor para traducirle, debí asumir el que ella llegaría tarde, que se le olvidaría la dirección, que su saldo estuviera agotado y le tuviera que dejar usar mi celular, que habría dejado la cartera y le tuviera que negar el sumistrarle 6,000 pesos, que la regresara a su casa por la cartera, la llevara a pagar al consultorio, la transportara después al hospital para la cirugía de ojos (nombre en 20 minutos terminamos, dice el doc), la trasladara a la farmacia, le pusiera saldo a su teléfono, le prestara para las medicinas, la llevara a buscar a sus amigos gringos, luego la depositara en calidad de bulto ciego en su casa, le separara el dinero para que no le fuera a dar 500 pesos al de la pizza (es que después de que un amigo me contó que le puso 500 pesos a un stripper y se quedó sin dinero al inicio de las vacaciones en puerto Vallarta, yo separo mi dinero) y le pusiera marquitas con una navaja a sus botellitas, y todo a pesar de que le pregunté si nos íbamos a tardar mucho porque a las 3 pm yo tenía un compromiso.

La verdad, debo justificarla, porque es generalmente muy responsable, y todo empezó porque ella se levantó tarde, no sonó su despertador y el doctor nunca le comentó la propuesta de que si era viable que se operase, podía hacerlo inmediatamente. Las cosas fueron escalando al punto que eran las 3.45 pm y mi amiga canadiense estaba parada en medio de su casa manoteando al aire tratando de encontrar las tiritas esas que le cuelgan a los abanicos para prenderlos. Mientras decía, go, im ok, really, where is the kitchen?
-behind you-
le dije, y tragué saliva. -gulp-
Ok, go go, I can handle it.

Mi amiga canadiense


Juro que la conciencia me remordió. Pero por un lado sí pienso, ok, I HAVE done enough, pero por otro digo, yo solita me metí en esta situación y en este momento es mi responsabilidad. Pensaba en esa gente que dice que si salvas a alguien, su vida te pertenece. Porque en el momento que tú decides entrarle, no se vale salirse a la mitad y exclamar, ahh, no, esto es ya demasiado, nádale tú. Que se arregle sola, quién le manda decir que sí a la operación. Porque atrabancados somos todos, todos nos podemos despertar tarde, todos podemos llegar a un sábado en la mañana hechos un caos, pero en diferentes niveles. Esos niveles marcan las diferencias que toleramos y las que no.

Porque viéndolo bien, ¿cuándo más podría operarse, en verdad? ¿Un día que fuera conveniente para mí? De hecho me decía, go, i can take a bus.
(todavía no se daba cuenta que no traía la cartera) y yo le decía, nombre, apenas es la 1.30, sí la hago, no pasa nada.
Y en parte era mi compromiso del tiempo, pero también era esa sensación de la irresponsabilidad total, de permitirse estar en este momento en la que muchos de los aspectos dependen de lo que yo haga o decida. Y no. Porque era verdad, podía tomar un camión, porque todo siempre se soluciona, al final de cuentas, ni somos tan importantes, ni nadie nos necesita.

Pero, digamos, si vas caminando por la calle y ves a un herido, (no hay nadie alrededor,) ¿lo ayudas? Digamos que existe una razón fuerte para que te lo hayas topado, no sé, que si chaac, o el destino o incluso la misma suerte, pero sucede, que en ese momento estás ahí, frente al herido, ¿lo ayudas? Y si sí, ¿hasta dónde? ¿en qué momento lo debes dejar de ayudar?

Pues ahí la dejé. Pensé, que pida comida a domicilio (no imaginé que no podría leer el teléfono), que se duerma (si encuentra su cama), que escuche música (tenía una ipod, ojalá que le guste todo lo que tenga porque no iba a poder seleccionarlo), que se ponga sus gotas cada media hora (olvidé que no podía ver el reloj ni le puse la alarma).

Yo le hablé tres horas más tarde para ver cómo estaba, -i´m ok, i´ve been sleeping- y me volví a comunicar con ella el lunes –i can see! Blury, but see! My eyes are back!-.

Desde su primera memoria visual hasta la última, ayer, su mundo fue difuso. Hoy, mi amiga canadiense ya no usa lentes. Y la cosa es esto, es una operación de 20 minutos, pero para ella esto era su vida, y es así en cada momento en el que intervenimos, nos presentamos ante alguien con quizás una supuesta solución e interferimos en su única existencia. Pero mi amiga canadiense sobrevivió, porque finalmente eso sucede, sobrevivimos todos.

Así que no sé si me iré al infierno... bueno, por esto...

 
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