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3.4.16

Primavera en vacalandia

Ayer, sábado, 2 de abril, los gatos me levantaron a las 7am para que les diera de desayunar.

La mañana de esta primavera en vacalandia era fría y por la ventana pude atisbar que había nevado y todo estaba cubierto de la fina capa blanca.

Ésa es una ardilla voladora

Como no me pude volver a dormir, me puse a trabajar, a las 11 me levanté para prepararme otro café y me di cuenta que ya se había derretido la nieve. Lástima, pero la verdad, estoy lista para la primavera, así que tomé foto y me regresé al escritorio.
Cantaban los pajaritos


En eso, empieza una tormenta, viento fuerte, aullando, los árboles crujiendo, visibilidad casi nula. Nieve, aguanieve y granizo en diagonal. Las ventanas retumbaban y empecé a escuchar sirenas, seguro que se cayó una ramona sobre un transeúnte por ahí.

No se ve bien porque estaba cayendo mucha nieve

Revisé los canales del clima y estábamos en alerta leve, recomendaban no salir. Pero aseguraban que era una tormenta corta.

En efecto, a las 11.52 paró la lluvia, salió el sol y se volvió a derretir la nieve.
Todo antes del medio día

Como claramente el día estaba absolutamente sicótico mejor abrí una chela y me puse a leer una novela gráfica a la que le tenía ganas desde hace rato. 


Fin.


6.8.14

De bicicletas y candados

Como vivo en un pueblo bicicletero obviamente tengo una bicicleta. La primera que tuve me la cambió un taiwanés por unas clases de español. Él se la había encontrado recargada en un árbol. Yo la dejé recargada en la puerta de mi casa y la bicicleta fue libre nuevamente. Me duró como 6 meses.

Mi siguiente bicicleta la heredé de unos italianos. Romina la había comprado usada y cuando se fue se la dejó a Salvo y cuando Salvo se fue dijo que como tanto Danilo como yo la queríamos quien la desenterrara primero de la nieve podía quedársela. La verdad fue con un poco de trampa porque a mí me dijo dónde estaba.

Así estuve con mi bicicleta italiana hasta que este año me di cuenta que necesitaba una llanta nueva. Fui a la llantería de bicicletas y me dijeron que NO me iban a vender la llanta porque la parte que aquí llamaré “los tubos” estaban dañados porque aparentemente no debes andar bajando las escaleras con la bici ni tampoco debes andarte azotando contra las rejas por andar brincando. 




fuente

También necesitaba cambiar el bloque de frenos y el eje del manubrio, por una vez que me fui de frente por andar persiguiendo pavos. 

El caso es que acá en gringolandia, o al menos en este pueblo bicicletero, no te venden una pieza si toda tu bici no está en perfectas condiciones porque luego creen que los vas a demandar.

Osea, si ellos me venden la llanta y yo aplico los frenos y no funcionan y me atropella el tren, los puedo demandar. ¿Qué tal con los gringos?

Total, todas las reparaciones costaban como $400 dólares. Así que me dije, edigator, como no pudiste ir a México este año, agarra lo que hubieras gastado en los boletos y cómprate una bici.

Entonces fui a la tienda a ver bicis. Las bicis son caras, resulta. Tan caras que si te vas a comprar una bici, mejor cómprate una bici eléctrica.

O edigator, ¿qué cosa es una bici eléctrica? Pues una bici eléctrica es una bici para huevones, osea una bici ideal para mí. Esto es que tiene un motorcito en la llanta de atrás que te “ayuda” a pedalear en las subidas, también tiene un aceleradorcito que sirve como potencia total y básicamente la usas como motocicleta. Pero puedes pedalear y usarla sin el motor, la batería la cargas con un cargador como si fuera celular.

Les presento a Lizarda:

Qué alegría rebasar a los ciclistas profesionales en las subidas, con sus licras, y sus cascos ergonómicos, y yo sin pedalear y fumando.

Bueno, la verdad es que tanto el gringo marido, como mi amigo Marcos Neroy y yo salimos con bici eléctrica, así que nos hicieron un descuentote.

Mi gringo marido se fue feliz a trabajar, amarró su bicicleta afuera de la chamba y acto seguido se la robaron.

Así que unos consejos para los aficionados a la bicicleta:
  • Con suficiente tiempo, todos los candados pueden romperse.
  • Por tanto, las cadenas no sirven, compren un candado U.  Ahí al menos tienen unos 25 minutos antes de que lo rompan. O usen una combinación de los dos. Pero entre un U y una cadena, U.

    Candado U
  • Aseguren los tubos, la llanta trasera y la delantera.


Algo así. fuente

  • No estacionen su bici en el mismo lugar siempre.
  • Procuren que su bici quede estacionada en un lugar con mucha gente y mucha luz.
  • Asegúrense de que donde amarren la bici esté anclado al suelo.
  • Obviamente asegúrense de que no puedan levantar la bici y llevársela así.

    Por ejemplo, así no
  • Tengan el número de serie y el recibo de compra en un lugar seguro, si existe la posibilidad, registren la bicicleta. Por suerte el seguro de la casa cubría esto (menos el deducible) y esto nos permitió conseguir una nueva.
  • Pero la verdad, lo mejor para que no te roben la bici es amarrarla siempre y tener una bici usada, raspada, fea y con daños en los tubos.

Otras cosillas:

  • Los carros no te ven, o si te ven tienen la creencia de que una bicicleta no tiene derecho de utilizar la calle. Si no vives en pueblo bicicletero, aguas.
  •  Respeta las señales de tránsito e indica cuando vas a dar vuelta. Hazte visible.
  • Ve en el mismo sentido del tráfico, pero acuérdate que eres más lento que un carro. Aguas.
  • Respeta a los peatones.
  • Cuando pases un carro estacionado asegúrate de que lo libres al menos por un metro, si abren de pronto la puerta te vas a estampar.
  • Si crees que tras unas copas puedes mantener el equilibrio en la bicicleta lo vas a pasar mal.
  • Los pavos salvajes se creen Indiana Jones, si los persiguen correrán frente a su bici gritando y aventando plumas.
  • Los gansos no son pavos salvajes, cuidado con los gansos. Ellos tienen el poder de transformarte a ti en Indiana Jones.


 Y ya, por eso no he escrito. He pasado un verano genial, bicicleteando por la ciudad.

18.6.14

Tornados en Vacalandia

 Además de tener un invierno de octubre a mayo, Vacalandia también ofrece a sus pobladores la oportunidad de experimentar tornados.

Antenoche hacía calor y empezó a llover, a soplar viento, a tronar, a caer granizo y dice gringo marido, "va a haber tornado" y yo lo hubiera ignorado si no fuera porque como niño esperando a los reyes Magos se puso monotématico y a checar el cielo cada 15 segundos, el cielo y la computadora, porque via satélite monitoreaba la tormenta.

Desde que a mi amiga italiana en Tuscaloosa se le voló la casa aprendí que si es una jodienda quedarse sin casa en gringolandia es peor quedarse sin pasaporte, así que tengo una maleta de emergencia con todos mis papeles en la entrada de la casa, y como medio le creí al gringo marido, eché mis llaves en mi emergency kit y puse las jaulas gatunas a un lado de la puerta.

Por ahí de la media noche me dice mi gringo, vámonos al sótano YA, y yo, what? porque claro, yo recibo tornados como recibo huracanes, con harta cerveza.

Y me dice, YA YA YA y yo, ok, y metí al gato a su jaula felina y Simón se escondió como si lo fuera a llevar al veterinario. No importa, le digo a mi gringo, que se lo lleve el viento, total seguro se come a los changos voladores de Oz.

En eso empiezan a sonar las alarmas y a bramar el cielo.

Ya en el sótano me di cuenta que a pesar de que los gringos construyen casas de cartón, los gringos no hacen caso de las alarmas. Yo creo que se creen invencibles o que tienen una tarjeta de exclusividad.

Pararon las alarmas y subimos. El gringo marido revisó cielo y satélite y me dijo, Nada, vamos de regreso al sótano y ahora sí nos llevamos al gato usado.

Así que a pesar de que probablemente estaría mejor en Oz, agarré una toalla y envolví al Simón y lo eché a la jaula y en el proceso, obvio, me fileteó la mano. En eso volvieron a chillar las alarmas y se fue la luz.

Nuevamente en el sótano, con 3 de los 45 vecinos que tenemos, prendimos el radio y escuchamos que había tornados (tornados, plural) en todo Vacalandia.

La cosa de los tornados, aprendí, es que son muy random. Brincan y destrozan cosas, pero no es parejo, pueden agarrar una casa y no tocar a la de a un lado, entonces cuando nos amanecimos yo no vi nada, algunas hojas, una ramita por ahí.

Pero cuando agarramos el carro vimos que a unos 2 kilómetros de la casa se habían caído unos árboles.
Claro, acordonaron el área
De cuajo, el pobre

Tronchado

Los árboles a veces cayeron en carros.
Esos no son los dueños, son morbosos como nosotros tomándose selfies


A veces en casas.
No se nota, pero debajo de las matas a la derecha hay una casa comprimida                                                                            


Se volaron algunos techos.
A éste se le voló parte del techo y las ventanas       

A éste se le levantó el techo y se quedó una rajada en todo el centro                                                                                            

A éste algo le golpeó el techo


Y también algunas casas.
A éstos se les voló la pared junto con el techo                                                                                                                   

Pérdida total

Pérdida absoluta, todas sus cosas se fueron volando                                                                                                                     


El pueblo vecino, Verona, se declaró en estado de emergencia y en mi pueblo se dañaron levemente 350 casas. Por suerte no hubo ni un solo herido.

Fueron 6 tornados en total. Yo sigo sin entender por qué no hacen mejor las casas bajo tierra y viven como topos, o de perdida, de cemento.



12.6.14

Mexicana en Wisconsin: nivel bratts

for English drip here

Los nativoamericanos que habitaban Wisconsin eran muy inteligentes. Venían en la primavera y verano, plantaban y cosechaban y luego se iban a pasar el invierno a lugares cálidos. Sin embargo, cuando llegaron los europeos con sus ansias de poseerlo todo, mataron a los indígenas y construyeron casas. Luego llegó el invierno y se congelaron.  No todos. Pero como no se puede sembrar ni cosechar nada durante el invierno de ahí surgió la comida tradicional wisconsiniana: queso y bratts.

El bratt o brattwurst es una salchicha hecha de partes innobles de animales como vacas, cerdos o venados.  Tradicionalmente este tipo de salchicha se originó en Alemania, pero como cualquier gringo que uno se encuentre, los wisconsinianos también describirán absolutamente todo su árbol genealógico para probar que no tienen ni una pizca de sangre negra, que diga, alemana, sino que sus tatarabisabuelos son daneses o noruegos.

Anywho, uno llega a vacalandia y aprende a comer brats. Punto.

Aunque hay ciertos ingredientes que se pueden o no poner a un brat so pena de excomunión, aquí les pongo cómo la edigator mexicanamente se come sus brats. Igual y se les antoja.

Paso 1. Beicon (aka tocino, tocineta, panceta, etc)
El brat y el tocino empezando su romance

Paso 2. Envolver
Eso es amor

Paso 3. Cocinar (ya sea en la estufa o en su asador, aquí como uds quieran, hay quienes le echan un chorrito de cerveza también)
No limpié, use photoshop

Paso 4. Calentar una tortilla
Estrenando comal

Nota importante, yo sé que nada más los mexicanos comen tortillas de harina calientes, pero aquí les voy a decir una cosita, créanme, saben mejor. Inténtenlo aunque sea una vez.

Miren: Se calienta de un lado, luego del otro. Cuando se infla ya está.
¿cómo alguien puede comerse una tortilla fría?

Paso 5. Se pone el bratt en la tortilla.
Se me quemó tantito

Paso 6. Se agrega mostaza.
Aquí la mostaza es como una religión, hasta museo de la mostaza tienen

Aviso importante a la población: es ilegal en el estado de Vacalandia el ponerle catsup a su brat.

En este punto, uno le puede agregar más mostaza o sauerkraut (yo no tenía, además no me gusta, es vil repollo), pepinillos, rajas (lo recomiendo) y como yo no tenía nada de eso, yo le puse salsa casera que hice el otro día para mis chilaquiles.
Que pique


Paso 7. Enrollar y comer.
¡Esto, ladies and gentlepeople, es un taco de brat!


Provecho.

8.9.13

La revancha de la huerta

En la entrada anterior les conté del terrible crimen del que fuimos víctimas, el robo desmedido y despiadado de calabazas. Tristes fuimos.

Pues hoy les tengo una noticia complementaria. Resulta que ninguno de los pequeños agricultores (¿jardineros? ¿campesinistas?) que compartimos la huerta sabe hacer correctamente un compostero.

Hoy fuimos a tirar las cáscaras de los melones que nos zampamos ayer y descubrimos... ¡calabazas!

¡Albricias!

Agarramos 1/20 parte de las calabazas que había ahí según la variedad y abundancia de tamaños y les avisamos a l@s otr@s para que fueran por las suyas.

Ésa es una regla de 30 centímetros.
Omnomnom.

7.9.13

Noticias de la huerta

Le conté que tengo una huerta compartida.

Los tomates se siguen dando y nosotros los hemos estado regalando a vecinos y amig@s. Todos han podido disfrutar de la cosecha. Hasta los conejos, pájaros y una marmota gorda y peluda que vimos el otro día.

Pero pasó algo. El jueves recibimos un correo electrónico de la encargada de la huerta: Algunos de los pequeños agricultores han reportado que les robaron sus calabazas.

Yo pensé que era una de esas exageraciones del primer mundo. Porque la comida debe regalarse, si hay gente con hambre, que tomen de la huerta. Es normal, yo lo he hecho. He pasado muchas veces bajo árboles de duraznos y manzanas y he agarrado una fruta, no lo considero robar, es parte de lo que la naturaleza da y nosotros también tenemos que dar.

Pero aún así fuimos. Nosotros habíamos plantado también calabazas y yo había dudado si ya cortarlas o dejarlas crecer más. Eran como cuatro y cada una estaba pesando como unos 2 kilos mínimo y medían unos buenos 40 centímetros. Ideales para el invierno. Así que fuimos a la huerta a ver si habíamos sido víctimas del mentado atraco.

En efecto. Lo fuimos. 

Pero lo que hicieron fue que jalaron la planta de calabaza y se llevaron todas las frutas que teníamos. Al jalarla rompieron las ramas de tomates que quedaron pudriéndose en el piso y lograron que los melones se cayeran de su enredadera (me imagino que la sacudieron o algo así, porque eran meloncitos). Al hacerlo también mataron a la planta de calabaza, con sus cuatro florecitas que todavía podían haberse hecho fruto. Así que al robarse todas las calabazas de mi huerta y el resto de las huertas, básicamente destruyeron al resto de las plantas.

Iba a ponerme a filosofar sobre los distintos tipos de personas y el destruir seres vivos como acto de supremo egoísmo pero mejor les cuento que hoy nos comimos uno de los melones. Lo partí a la mitad y le puse nieve de mango.
Medio melón con nieve mmmmmiau



Mientras comíamos me acordé del cuento que mi mamá me contaba de chiquita, de dos gatitos, uno se llamaba Melón y el otro Melames. El caso es que Melón y Melames mataron un pajarito. Melón se comió las plumas y Melames el pajarito.
Y así lo contaba yo en el kinder. Ahhh qué trol mi madre. (fuente)
Fin.

16.8.13

fresco de la huerta

Siento no haber escrito en un rato, pero se atravesaron unas vacaciones. Bueno, no lo siento tanto porque me la pasé rebien. Luego les cuento un poco del viaje, ya tenía más de 5 años que aquí, la edigator, no salía de su jaula de hielo.

No sé si ya lo había dicho, pero tenemos una huerta. Ante el inminente fin del mundo, creo necesario aprender algunas técnicas de supervivencia, entre ellas, plantar, cosechar y cazar ardillas. Eso último tuvo un problema ortográfico, porque yo entendí casar ardillas, y pues me saqué una licencia de ministro y me la he pasado luchando por los derechos de las ardillas gays que también querían matrimoniarse... pero ésa es otra historia.

El caso es que primero conseguimos un poquito de tierra, como de unos 2x2m. Luego quitamos las hierbas, removimos la tierra , sacamos los vidrios (¿por qué siempre hay vidrios?) y planté unos tomates y unos chiles. Esto fue a principios de mayo. Luego aprendí la lección de nunca plantar antes de Memorial Day, porque nevó y se murieron todas mis plantas.

Pues después de eso, volví a plantar todo otra vez y pude rescatar una plantita de chile, lo malo fue que nunca volvimos a encontrar otra plantita de tomatillos. Planté calabazas, melones, tomates, chile serrano, chile poblano, papas, albahaca, perejil, cilantro, espinacas y pimiento morrón.

Aquí la historia hasta ahora.

En Wisconsin todo es grande. Cada tomate pesa un kilo, así que tuve que comprar unas jaulas para los tomates porque se les rompen las ramas a las plantas. Pero están deliciosos. No sé cómo voy a poder volver a comprar tomates en la tienda. Acuérdense, refresquen su memoria, los tomates son suculentos, jugosos, fascinantes, orgasmitos en la boca.

Mi gringo marido fue encargado de plantar las papas. Hizo un hoyo como de un metro de profundidad y luego les clavó un palo cual estaca contra vampiros para que nunca fuera a liberarse de su tumba. Y funcionó. Porque no se han asomado.

Las calabazas y los melones ahí van, creciendo y apropiándose de todo con sus hábitos de rastreras.

La espinaca no se dio porque el cilantro agandalló toda la luz, y en lo que me voltée por las tijeras para cortarlo floreció y tan taan, se acabó el cilantro.

Los chiles serranos pican como si los hubiera plantado el diablo (que algo hay de eso), están deliciosos. Ya he hecho llorar a unos españoles con una salsita.

La albahaca aparentemente atrae a todo bicho a la redonda, así que les cedí la planta.

Y el perejil..., esto fue lo que aconteció con el perejil. Para que no me fuera a suceder lo que luego me pasa (que es que llega de sorpresa el otoño a mediados de agosto y se muere), decidí cortarlo casi todo. Estaba frondoso, verde y abundante (como si Hulk se la hubiera... bueno, imagínense). Yo uso mucho perejil para cocinar, especialmente perejil seco.

Por lo tanto, corté mi profuso perejil, le quité los bichitos y la tierra y lo puse a secar sobre papel cartón.

Y entonces...
¿Qué? ¿A poco te da asco que me acueste sobre tu perejil sólo porque me chupo la cola
y rasco con mis patitas en la arena donde defeco?

Muajajaja
En fin, mi gato con cama nueva y yo voy a tener que ir a la tienda a surtirme de especies.

8.7.13

Green Bay, una experiencia inolvidable

Ayer fuimos a Green Bay, Wisconsin. Es un pueblito chiquito chiquito, casa de los empacadores de Green Bay. Cosa que en cada esquina hacían notar.
esquina 1

La verdad, es un motivo de orgullo este equipo de futbol porque el pueblo es dueño del equipo. Esto es, desde 1919 es un equipo comunitario no lucrativo y cada ciertos años se abren algunas acciones para que todos los Wisconsinianos puedan ser socios/dueños del equipo. ¿Se imaginan? Y así siguen ganando campeonatos. Obviamente ver un juego en Green Bay es imposible, los asientos están vendidos con como 10 años de anterioridad.

Aún así decidimos ir a conocerlos... pero hubo un problema de comunicación.

           Sí, señorita, ya sabemos que hoy no hay juego, 
           pero queremos ver a los "empacadores" de Green Bay.


Al final terminamos en un museo, la exhibición era de video juegos antiguos, de hace como 30 años o más. Decían. Había grandes explicaciones de cómo los humanos primitivos jugaban estos juegos y cómo una bolita representaba un personaje o una serie de pixeles una nave. Explicaban cómo estas máquinas eran colocadas en salones donde los jóvenes jugaban, a pesar de no obtener un premio a cambio.
oooohhhh

ahhhhh


Esto ayuda a las nuevas generaciones a conocer su historia y así acercarse a la experiencia total de las inimaginables épocas cuando no existía la tecnología de estos días. Trataban de inyectarle emoción a estos armatostes incomprensibles, arcaicos y sin chiste.

Obviamente, el museo estaba casi vacío.

¿A quién le interesa jugar gratis cosas como Donkey Kong, Pac Man, Mrs. Pacman, Spy Hunter, Frogger, Space Invanders, Tron, etcétera, etcétera y etcétera?

La verdad, los chilletas nos tuvieron que correr 
quesque porque el museo tenía que cerrar 
y quesque los cuidadores tenían hambre.

Me gustó Green Bay.

17.1.13

¡Legos!

Pues con la nieve y el frío del invierno de vacalandia, a mi gringo marido le empieza a dar algo que se llama Cabin Fever. Es lo que sucede por estar encerrado mucho tiempo, sin salir a la luz del día y que concluye en agarrar un hacha y hacer ceviche a todo ser vivo que se le pare enfrente.

Por lo tanto, Santa Clos le trajo un bote de Legos, que combinados con su colección anterior le produjeron más dicha que un gato suelto en una marisquería. Pensó en proyectos, pero como su mente estaba en modo escape, seleccionó un edificio que veía todos los días en la primavera.

Van Hise Hall.
Obviamente, sin nieve.
Así que puso manos a la obra (y el hacha fue cuidadosamente escondida por la edigator).

Aquí su proyecto:
Primeros días.
Debo añadir que si se ve chueco
 es porque yo mientras me dediqué a  celebrar etílicamente el Maratón Lupe-Reyes.
Y finalmente, el día llegó... ¡construcción terminada!

El de la izquierda pareciera que está en el defe, ¡hic! digo ¡ja!

Ya concluído el edificio, se tomaron fotos de varios ángulos.
Van Hise posando, pajarito acá, derecha, izquierda, clic clic.
¡Perfecto!
Y después lo convencí que la parte más emocionante de todo esto sería la destrucción, así combinaríamos sus deseos apocalípticos insatisfechos.

Cámara en mano, mi tigre marido en calzones dijo ¡pum!


¡pum!

Y con un movimiento de brazo, las vacaciones terminaron.

Hay que recordar que lo más importante es el recorrido, no el destino final. Eso, y no matarnos los unos a los otros.
 
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