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4.5.15

Strut!

La situación de Ayotzinapa es la punta del iceberg de un problema muchísimo más grave.

Vivimos una crisis humana donde impera la violencia de estado y la impunidad. Estamos en momentos en donde la actividad económica es vista como la fuerza principal de la humanidad y los seres humanos como entes productores al servicio de la economía.

Escuché a alguien justificar el darle comida a un niño hambriento bajo cuestiones de inversión a largo plazo en idea de costo beneficio, que le costaba menos al estado alimentar al niño que costear los gastos hospitalarios o incluso funerarios en caso de que el niño muriera de inanición.

¿Cómo es posible esto? Da un poquito de asco ser un humano así.

Así que yo me niego. Me niego. Tal como varias personas se niegan.  Y yo no sé hacer otra cosa, hice lo que hago. 

Está de visitante una artista, Laura Anderson Barbata y juntó a mucha gente con mentes similares. Ay así, haciendo lo que hacemos, mezclando el arte y el activismo... tuvimos... ¡artivismo! 

Somos muchos, eh.  

En los últimos 30 o 40 años, los grupos nos hemos dividido y así ha sido más fácil mantener la injusticia. Los pequeñísimos logros que se dan en cada contingente mantienen un poquito de esperanza de avance, atole con el dedo es lo que nos están dando.  

Yo creo que deberíamos juntarnos otra vez. Finalmente, los grupos demandan lo mismo: que no nos maten, que no nos desaparezcan. Justicia. Lo mismo los que se oponen a que les quiten las reservas biológicas a los nativoamericanos para explotar el petróleo: La vida de la tierra vale más que el dinero.


En fin. Esto fue lo que hicimos el sábado acá en la capital del queso.










Contingente Ayotzinapa

Vivos se los llevaron







Los libros

Es importante protestar.


17.9.13

¡Justicia al fin!

Atrapamos un groundhog en la huerta, presunto responsable del hurto de las calabazas.
Pueden vislumbrarse sus malvadas intenciones

Como he estado leyendo sobre los procesos de justicia del ahora gobierno de México, pensé que podría utilizar mis conocimientos para llegar al fondo de este crimen.

Tras una serie de interrogatorios debo publicar mis conclusiones:

La marmota se deslinda totalmente del atraco de las calabazas, porque en esos momentos se encontraba con un cómplice planeando un movimiento desestabilizador del gobierno. Las pistas ofrecidas durante el cuestionamiento nos llevaron a la caja de herramientas donde se refugiaba la araña patona, autora intelectual del motín encargado de los violentos abusos en la capital. 
"Yo no sé nada de arañas"


A pesar de que aseguró con cinismo ni siquiera ser un arácnido ni pertenecer o conocer a nadie de esa familia, sí confesó actuar en colusión con Elba Ester Gordillo en la movilización de los rebeldes opositores del democrático poder del Estado y concertar los enfrentamientos entre bandas criminales que han resultado en el mencionado caos urbano que ha afectado a todos los buenos ciudadanos mexicanos y mexicanas. 

Tanto la araña como la marmota fueron consignados y la población de pequeños agricultores pueden seguir en la loable faena de cosechar y comer sus tomates orgánicos.

8.9.13

La revancha de la huerta

En la entrada anterior les conté del terrible crimen del que fuimos víctimas, el robo desmedido y despiadado de calabazas. Tristes fuimos.

Pues hoy les tengo una noticia complementaria. Resulta que ninguno de los pequeños agricultores (¿jardineros? ¿campesinistas?) que compartimos la huerta sabe hacer correctamente un compostero.

Hoy fuimos a tirar las cáscaras de los melones que nos zampamos ayer y descubrimos... ¡calabazas!

¡Albricias!

Agarramos 1/20 parte de las calabazas que había ahí según la variedad y abundancia de tamaños y les avisamos a l@s otr@s para que fueran por las suyas.

Ésa es una regla de 30 centímetros.
Omnomnom.
 
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