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30.10.20

Así termina una democracia

El martes 3 de noviembre 2020 vienen las elecciones gringas, y tal como les he estado platicando desde hace meses, los racistas vienen más fuertes, ruidosos y violentos que antes.

Los periódicos y otras fuentes de noticias empezaron a investigar a Q y en lo que va del año ha habido  41 ataques terroristas de los supremacistas blancos a minorías, incluyendo un plan para secuestrar a la gobernadora de Michigan, ejecutarla y empezar la guerra civil. Ninguno de estos actos ha sido condenado por la presidencia.

El Dorito Musolini, presidente de Gringolandia, ha perdido toda mesura y ahora habla directamente a su base. De esto les quería platicar, de lo que les está ofreciendo. 

Yo no podía entender por qué estos anti-máscaras son tan violentos, porque déjenme les cuento que hace dos semanas fui a una tienda y me estaban echando bronca porque traía máscara. Groseros, violentos y muy racistas. El traer máscara es una indicación de una inclinación política en gringolandia, porque parece que tiraron de cabeza a toda la población cuando nació. Ahora, la mayoría en ese pueblo que visité no traía máscara, y en todas las casas podía uno ver letreros y banderas de Voldemoron, pero también ondeaba otra. Se ve así:



Se llama la “Thin blue line” o la delgada línea azul.

Representa que lo único que mantiene el orden es la policía (la línea azul), porque arriba hay orden, pero abajo hay caos y destrucción.

Sin embargo, recuerden que esta nueva facción de supremacía blanca tiene mucho lenguaje velado. Hay que rascar para ver realmente qué están diciendo. Porque resulta que en las marchas de los supremacistas blancos, desde el 2017 esta bandera ondea de lado a la bandera confederada. 

Fuente

Y como a partir del asesinato de George Floyd el 25 de mayo 2020, han surgido marchas y protestas  en contra de la brutalidad policíaca y a favor de las vidas de los y las negros y negras (y les latines, porque nos matan en la misma cantidad), el usar la bandera de la línea azul se ha vuelto un símbolo en contra de Black Lives Matter.

El Agolfo Twittler les dice a sus fans que apoya a los policías, que está en contra de los thugs de las protestas y en contra de las marchas de Black Lives Matter, porque ante todo él proveerá el orden y la ley (Law and Order). Y lo dice porque sabe muy bien que esa expresión ha sido usada desde 1900 por Barry Goldwater, Nixon y otros presidentes como código para reprimir violentamente a la gente que protesta. Esa frase ha sido utilizada a lo largo de la historia gringa para suprimir el voto de negros y negras, para ir en contra de los inmigrantes y para justificar la supresión de los derechos civiles.

Es una frase código tipo Ku Klux Klan. 

La semana pasada tuvo su rally en Vacalandia. Pueden ver que de fondo hay una gigantesca bandera azul:

Fuente

Y mucha gente ondea la bandera.

Tampoco creen en la ciencia, mira mamá, sin máscaras

Jeff Sharlet llama a este movimiento “nacionalismo policiaco”. Es una ideología, dice, basada en la inexistencia de un gobierno plural y civil y la instauración de una fuerza armada brutalizante y arrasadora. Un extremismo blanco que puede esconderse en la idea de que de verdad lo que quieren es la ley y el orden y el valor de las vidas de los policías, cuando en realidad es un movimiento represor y antiminorías. El nacionalismo policiaco promete la anticipada guerra civil donde la gente que está exigiendo que no la maten terminará exterminada. Y recuerden, la secta de Q es una religión, movida por fe, violenta, armada y guiada por un psicópata narciso, el Jefe Covfefe

A ver qué pasa el martes con esta dizque democracia. Si pierde el Palpatine Mandarina se va a poner muy peligroso para la gente no blanca durante el resto del año, porque Capitan Covid va a destruir todo a su paso en su caída. Pero si gana, entonces...




5.3.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 26



Esta semana... muy interesante, porque aprendí que los cocodrilos se excitan con una tuba, una tuba tocando en b-flat. En español eso es como un si en español.
Oh sí, sí


La escuela esta semana nos trajo la noticia que la guayabita, con sus piojos y todo, se iba. Que su madre no podía pagar la renta o algo así y fuuup a otro estado. Lloraba la guayabita mientras aquí su cocodrila prendía veladoras y le rezaba a San Lajartijo que la pobre Doña Guayaba pudiera conseguir esa casa en ese otro estado.

De las otras noticias, me avisaron que viene otra evaluación de mi presencia como piñata. El próximo miércoles donde debo pretender que en esta escuela se enseña. Así que no me queda más remedio que mandar a la mitad del grupo a un proyecto especial fuera del salón durante los 20 minutos que durará la visita. Dicen que eso es lo que se hace. Así como los profesores invitándoles a los alumnos tacos y champaña el día de las evaluaciones.  Yo nunca lo he hecho y tengo evaluaciones pedorras, ¿por qué no entrarle al juego?

También, me contaron de los planes para mis clases en la loable escuela para el año próximo. Pero, al igual que me llamaron de otras dos para que solicitara puestos que se abren ya, ya, ¡ya!

¿Seguir o no seguir?

¿Salir nuevamente al mundo en busca de trabajo precario? ¿De no tener para la renta y el seguro médico?

¿O esperarme y demandar a que contraten formalmente a los maestros y maestras pigmentadas a pesar de no contar con la licencia especial que se le da a las blanquitas?

Es como si el chiste fuera desgastar al maestro y maestra para que en la semana que ofrecen la renovación del contrato estén totalmente exhaustísimos y digan sí a lo que sea. Ya, whatever, ¿hay pizza?

Ay, no sé. Se está con cansancio, necesito una tuba. 

 
sáltense al 1:21
 
Fin.

25.2.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 25



Esta semana estuvo… pesadísima… ¡Sorpresa!
 
¿Y ahora qué nuevas nos traes, queridísima reptil? Se estarán preguntando.

¿Renunció otro maestro a mitad de la semana? Claro, el miércoles.

¿Un niño de 13 años le hizo comentarios sexuales a una Becky que se sintió tan ofendida que empezó una nueva campaña #MeToo? Of course.

¿Otro alumno agredió físicamente a una maestra al empujarla y le echaron la culpa a la maestra por ponerse en la puerta? Por supuesto.

¿Salieron que tenemos que quedarnos hasta tarde nuevamente para poder conectar con los alumnos problema? Obvio.

¿Entonces qué nuevas nos traes, espeluznante lagartija? Se cuestionarán.

Pues dos cositas.

Cosa 1
La primera fue que el lunes tuvimos la típica junta en la que nos dicen que todo lo que hacemos está mal, y para poder solucionarlo nos mostraron una gráfica donde probaban indiscutiblemente que el factor principal de éxito en los estudiantes es que los maestros y maestras puedan gestionar la escuela. Aquí su cocodrilo preguntó que cómo midieron ese éxito y cuál era el número base. Pues nada, que mire la gráfica. Que la mire, duuuhhh. 

Pues la miro y mírenla ustedes, no tiene sentido ni pies ni cabeza.
Ah, sí, sí, un 1.57, clarísimo. Y en morado además.
 

Entonces nos pusieron en nuestros círculos de respeto. Porque, para esto, todos estamos obligatoriamente en círculos de respeto donde tenemos que responder semanalmente a un guión donde meditamos sobre lo buena que es la escuela y lo más alegre que nos ha pasado.
Más o menos así es una sesión en nuestros circulitos de respeto


En el guión de esta semana había cuatro preguntas, pero sólo llegamos a la primera en nuestro círculo. ¿Qué nos causa estrés?

En teoría, escribiríamos la respuesta y luego intercambiaríamos papeles con otros círculos y leeríamos las respuestas anónimamente. La administración quería que colectivamente nos pusieramos a cantar y a tirar flores, pero...

Nosotros pusimos que nos están haciendo bullying niñitos y niñitas de 12 años y que cuando decimos algo la administración nos echa la culpa a nosotras y nosotros, los maestris, además de indicar que no sabemos hacer nuestro trabajo. Que no tenemos tiempo para nada y estas juntas absurdas son una pérdida de todo. Y, finalmente, que no hay consecuencias para los alumnos y eso los está preparando para el fracaso futuro.

Pasamos la hoja, se intercambiaron y los 100 maestros leyeron sus respuestas dadas a sus círculos. Todas decían exactamente lo mismo (bueno, salvo el círculo en el que participaba la Becky que hace yoga y que nunca se ha parado en un salón de clases, en ese dijeron que el estrés era que los papás y mamás no quieren a sus hijos o una vaina por el estilo).

La directora palideció, tragó saliva, puso sonrisa apretada y nos mandó a casa.

Así que fue interesante saber que todos los maestris nos sentimos de la misma forma. Se sabe que la directora no hará nada, pero al menos hubo un sentimiento solidario. Lo que hizo que el resto de la semana se hiciera larga, triste y pesada.

Cosa 2
La otra cosa que pasó esta semana fue que un alumno de 11 años mandó por los medios sociales fotos de sus pistolas y les dijo a sus amigos que no fueran a la escuela porque le iba a disparar a todos. Yo me enteré en clase, porque me dijo un alumno. Quizás, no sé, hubiera sido bueno que la administración nos avisara para que cuando mis estudiantes llegaran temblando y los papás y mamás llamaran por teléfono histéricos para ver si sus hijitos estaban vivos yo pudiera decirles algo y no “No, pos no sé.” 

No sé qué medidas se hayan tomado, pero el niño sigue en la escuela. 

También, en una prepa a tres cuadras de la escuela un alumno llevó una pistola cargada, la cual fue interceptada y no se disparó. En otras tres escuelas de este pueblo en vacalandia hubo amenazas similares hechas por niños que o están jugando o no están jugando.

Ante todas estas amenazas de tiroteos, el presidente de este país sugirió que la respuesta es armar a los maestros. Así es. ¡Sorpresa!

Que saques tu libro o te meto un plomazo


El gobierno del estado dijo que sísísí, que era una idea buenísima.

Los maestros y maestras en su mayoría aplastante preferirían que los armaran de libros y recursos educativos o sicólogos en las escuelas. Pero aquí, quienes mandan son los administradores, las corporaciones que hacen armas y los legisladores, nadie que pudiera tener una puta idea de lo que necesitan estos niños.

Además, si esto sucede, predigo que las maestras beckies, que se espantan por todo, le van a disparar a muchos muchos morenitos.

Y así termina una semana más.

Fin.

28.1.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 21


Esta semana fue muy muy buena. Con decirles que es la primera vez que llego alegre del trabajo, riéndome y con ese sentimiento de que estoy haciendo algo bien. Me sentí como se debe sentir uno con su vida.

Bueno, primero lo otro. Tres cosas.

Uno.

Al fin, al fin, pudimos hablar con la mamá de la guayabita piojosa. Le contamos más o menos cómo se porta, le enseñamos sus calificaciones (que reprobó todo) y sus reportes de conducta y todo eso. Y la mamá nos dijo que Por favor ¡Dejemos de decirle esas cosas porque ella no puede controlar a su hija! Y que la guayabita se dará cuenta cuando la corran de la prepa y tenga que pasar el resto de su vida de sirvienta de blanquitos.

Como dicen en mi pueblo

Así que traté de explicarle a la guayabita las consecuencias legales, económicas y penales que tienen los morenitos en este país si no están educados. Pero la guayabita sacó su teléfono y se puso a textear a su novio que según lo que le cuenta en clase al resto de las tostaditas (en la voz más alta posible, of course), el muchachito de trece años tiene el pito rojo y grueso.

Dos.

El autista se emputó porque empezó el nuevo tetramestre y eso implica que se acabó su clase de no sé qué y NO DESTRUYÓ EL SALÓN

Así es, mis queridas cuatro lectoras y tío. El niño dijo que estaba emputado y le llamó a su mamá y se fue a su casa. No aventó nada, no acuchilló a nadie, no se puso a gritar. 

Al día siguiente como tampoco tenía la clase de no sé qué se volvió a emputar y ¡¡¡¡TAMPOCO DESTRUYÓ EL SALÓN!!!!
And there was much rejoicing


Tres.

Esta semana renunciaron otros tres maestros. Tres

Uno que ya había avisado desde hacía como un mes que se iba. Hasta pastel le compramos.

Otra, a mitad del día, se puso a llorar, dijo que no necesitaba esto y aventó la toalla y se fue. Sus alumnitos se pusieron recontentos y destruyeron el salón en sus festejos.

El tercer maestro sí terminó el día, dijo que daba su aviso de dos semanas y que a partir del jueves se tomaba las vacaciones que le debían. Antes de irse me dijo que no es humano someterse a esto, ni que tuviéramos varias vidas.

Y tiene razón.

Y ya.

El martes fue el día que yo fui feliz. Les cuento:

Las clases de español e inglés para padres Intercambios fueron ese día por la tarde-noche.

Acá su ingenioso y habil reptil consiguió dinero para comprar botana, un lugar para cuidar a los niños y niñas durante las clases de sus papases, a la mejor maestra de español que pudiera existir y del otro lado nos mandaron a una excelente maestra para enseñar inglés. Había repartido volantes, mandado mensajes,con ayuda del traductor oficial de la escuela les mandamos un mensaje de texto a los familiares de los niñis (algunos papases le mentaron la madre al traductor, by the way).

La tarde llegó y yo era puros nervios pensando que nadie iba a asistir. Dio la hora y aparecieron como 12 papás blanquitos y una mamá latina. Gulp, me dije, bueno está bien, es un buen inicio.

Conforme pasaban los minutos fueron apareciendo los latinos. La última mamá llegó como una hora y cuarto después de la hora inicial. Me dijo que terminó su trabajo en el hospital y salió corriendo para poder llegar a la clase. Estaba muy emocionada.

Al final vinieron más de 20 papases y mamases a las clases. La última media hora los juntamos a practicar y al final de esa media hora los vi intercambiando teléfonos. ¡Los blanquitos y los latinos intercambiando teléfonos! ¡Hablando! ¡Riéndose juntos!

Los papases y mamases después de las clases nos dieron las gracias, estaban muy felices. Les gustó muchísimo. Además, la maestra de inglés vio el proyecto y le encantó y dice que lo va a hacer también en la escuela donde ella enseña durante el día.

Es un inicio, pero a lo mejor logramos desegregar este pueblo racista de vacalandia.

Y ya, llegué bailando a la casa.

Fin. Ahora sí.

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 20


Al final de la semana 20 no escribí porque terminé agotada y con peste bubónica. Los alumnos llenos de gérmenes me estornudaron y tosieron encima y a pesar de que me pusieron la maldita vacuna esa de la influenza que me dejó el brazo adolorido por tres días terminé echando flemas y con dolor de huesos todo el fin de semana.
Así, pero en medio de 50 adolescentes aullando

Me sentía tan tan mal que el viernes terminé gritándole a la piojosa que se fuera de mi salón y llamé a soporte y oh sorpresa, soporte vino y se la llevó. El resto de su pandillita se ofendió tanto que dijeron que no se iban a quedar en clase de la foquin bitch esa (o sea, moi) y se fueron también. Yeiii.

El resto de mis alumnitos estaba tan en shock que se pusieron a trabajar.

Para esto, la nueva modalidad de la guayabita y las tostaditas es que si tienen mi clase se van a la del otro maestro y si es hora de la clase del otro maestro se vienen a la mía, así, de huevos.

Yo generalmente cierro mi puerta con llave, pero si me descuido 10 segundos las piojosas se cuelan y no hay manera de sacarlas, porque en esta grandiosa y excelente escuela los niños son los que mandan.

Además, como no es la clase que deberían estar tomando, en su infinita sabia mente adolescente eso quiere decir que no tienen que hacer las actividades académicas que el resto hace, por lo tanto se dedican a joderme mi clase gritando, sacando su teléfono y filmándose, jugando en sus computadoras y viendo películas a todo volumen, así, bien simpáticas. En teoría eso está prohibido, pero como en esta escuela no hay problemas de disciplina, y los papás y mamás de estas niñas no contestan el teléfono, aquí su cocodrilo no puede hacer nada.

Pero por fin me harté y el viernes las corrí a la chingada.

La otra cosa que sucedió esa semana fue que me insisten a que me meta al sindicato de maestros y maestras de Vacalandia, pero el problema es que el sindicato fue creado específicamente para que yo y gente como yo jamás pudiera ser contratado de manera permanente.

Explico.

Para ser maestro (realmente, maestra) en Vacalandia uno tiene que tener una licencia de educadora de Vacalandia, que solo se obtiene tras estudiar la carrera de educadora en Vacalandia, mientras que se vive en Vacalandia y se hacen las prácticas de enseñanza en Vacalandia. Entonces por lo anterior es casi requisito haber nacido en Vacalandia para poder pagar como residente del estado y tener padres de Vacalandia que apoyen económicamente la educación y la vida de estudiambre.

Entonces, en la práctica, a pesar de que al menos el 45% de los estudiantes de las escuelas públicas tienen melanina, la mayoría, el 95%, de todos los maestros de este estado son blancos (blancas, la verdad).

Pero, como los morenos ya estamos llegando a posiciones de poder, se está exigiendo que contraten a gente pigmentada. Y pum, contratan a gente como yo, con experiencia, doctorado y melanina y nos dicen, sorpresa se tienen que regresar a la carrera y sacarla, tienen 3 años y cuesta 25 mil dólares, pero me puedes pedir un préstamo con 50% de interés.

Y, ¿eso qué tiene que ver con el sindicato, mi paranóica reptil? Se estarán preguntando.

Pues resulta que Vacalandia no sólo es un estado predominantemente blanco, es un estado predominantemente blanquísimo, con leyes de eugenesia (esterilización forzada)  que fueron copiadas por Alemania durante el periodo Nazi pero que siguieron vigentes aquí hasta la década de 1970, lleno de pueblos donde la gente morena no podía vivir ahí o los linchaban (sundown towns, los llaman), y que una vez que terminaron las leyes de segregación racial se crearon sindicatos de trabajadores que protegían la labor de los trabajadores blancos. Así, solo se podía contratar gente que estaba en el sindicato y sólo podías estar en el sindicato si habías nacido en Vacalandia, de padres Vacalandeses y haber sido educado en Vacalandia con experiencia laboral Vacalandés, y básicamente, ser rubio, blanco y de ojo azul.

Pero, al mismo tiempo, el sindicato se crea para darle visibilidad a las maestras y hacer respetable la labor docente. En un principio, obvio, solo los hombres estaban a cargo de las posiciones administrativas, así que las mujeres se juntaron y crearon un sindicato de maestras en donde se mostrara rigor para ser educadora (por ejemplo, tener una certificación que sólo podía obtenerse si se iba a la universidad y se cumplían un cierto número de horas de prácticas profesionales y se creaba un portafolio, etc.). Asímismo, poder tener sueldos (semi)dignos y una carga laboral humanamente (casi) posible. (si quieren saber más de la historia de los sindicatos de maestras en gringolandia ).

Así que como todo en este país, por un lado es positivo el sindicato porque protege al trabajador, pero por otro, es imposible cumplir los requisitos para estar en el sindicato si uno no tiene ese perfil familiar y racial.

Pero la mera mera mera verdad, para hablarles sin pelos en la lengua (que no tengo) es que me cayó como patada al hígado cuando la representante, Ms. Rebecca me dijo que debía unirme porque cuando el gober de ultra derecha de este poco pigmentado estado prohibió los sindicatos, ELLA misma, junto con el resto del sindicato de maestras de vacalandia, salió el primer día a liderear las protestas “mira, Ms. Lizard, toca mi camiseta, estuve ahí, desde el PRIMER DÍA.

Pero da la casualidad que su lagartija, de hecho sí estuvo ahí desde el primer día y además sacó fotos, no vio a Ms Rebecca, por lo tanto ahora desconfía más del blanquisindicato.


Así que...
Tomen su sindicato


Por último, parece que el estado está votando esta semana para que cambien las formas de certificar a los maestros y maestras para que haya una forma que se incluyan de alguna manera a los morenos (bueeeno, no lo dicen así, porque si lo dicen así nos queman las casas, están diciendo que hay una escasez de maestros y los esfuerzos para reclutar maestros de otros estados no están funcionando, que quizás plantear utilizar otros métodos de certificación, como exámenes o contar la experiencia.).
¡Los niños! ¡Piensen en los niños!

Así que esta próxima semana voy a hablar a la oficina central con respecto a mi futuro (aka, ni con la lámpara de Aladino me reinscribo en la universidad) y luego tenemos una junta con la superintendente que quiere saber nuestras sugerencias (aunque lo dudo, estas juntas son las Beckies hablando y las pigmentadas escuchando) pero nos mandó un muy decente invitación la cual estaba dirigida a: “Dear Teacher of Color”, o en castizo, “Querida Maestra Coloreada”.

Fin.

14.1.18

Sobreviviendo la escuela pública: Semana 19

Como dicen en vacalandia, usté no puede inventar este excremento.

Esta semana tampoco enseñé porque pusimos exámenes. El de esta semana se llama MAP, que según mide nivel de lectura y conocimiento matemático. Lo aplican tres veces al año, al principio (las primeras semanas), a la mitad (esta semana) y al final. En teoría mide progreso del estudiante y los resultados son indicadores de si el alumno o alumna va aprendiendo según su grado académico y los pone en un ranking porcentual con el resto de los estudiantes del estado. Esta escuela está como en el lugar #450.

Bueno, pues, les cuento sobre la semana. 

El lunes nos indicaron que no podíamos seguir reportando el mal comportamiento para nuestro salón, esas mentadas de madre, escapadas de las alumnas, venta de drogas, nada, que lo manejemos nosotros en el salón porque… ¡estamos poniendo en un muy mal plan a la escuela! En esta escuela todos y todas pasan a preparatoria y ¡No tenemos problemas de disciplina! Punto.

El lunes también teníamos junta administrativa de dos horas pero yo me sentí mal, me cayó pesado una cena recalentada de valemadrismo que tuvo sus síntomas más fuertes cuando Bekeisha, la  loable directora de nuestra honrada institución, dijo que iba a pasar el resto de la junta enfocada en el grupo latino. Me tuve que ir… al gym.

El martes tuve la junta post-observación con la doña Bekeisha. A los 10 minutos de que debió haber empezado me llama su secretaria para decirme que mejor yo vaya a su oficina, así que practico sonrisa y me lanzo.
Así se ve su servilleta, pero con más bigotes.
Fuente 

La nórdica ni se disculpó por el plantón de la semana pasada ni me dijo nada relacionado al poco profesionalismo de su actitud.

Me pregunta si leí su observación, le digo que sí, y me dice que entonces… nada, la interrumpo. Tú te enfocaste en lo negativo y en cosas en las que yo ni tenía control, como el que tocaran a la puerta o sonara el teléfono, le digo. Los alumnis han mejorado muchísimo, ¡ya no me roban los lentes! ¡Antes de aventar sillas me avisan!

Me dice, que no, que lo que pasa es que yo no sé nada, me saca libros, manuales, total me hizo luz de gas. (Término utilizado para referirse al abuso psicológico donde se presenta información falsa o distorsionada para hacer dudar a la víctima de su memoria y cordura.

Fue una discusión en la que ella tenía total razón y yo no sé ni hablar el idioma, algo así. Me recomendó que fuera a hablar con Miss Becky para que me explicara cómo manejar mi salón y deje de perder tiempo y de desaprovechar la creatividad de mis alumnis que están ansiosos y ansiosas por aprender pero yo no sé cómo enseñar.

Salí un poco, tantitito, molesta de la conversación.


Así tenía ganas yo de agarrar a Doña Bekeisha

Llegué con los y las estudiantes y me ven y me preguntan que qué tengo, que por qué estoy echando humo por las orejas y me sale fuego de los ojos, y poco profesionalmente les dije que su directora pensaba que yo no sabía enseñar. Así, que como favor personal, les pedía a ellos y ellas que respondieran el examen MAP lo mejor que pudieran para que yo pudiera ir a restregárselo a la cara de la Bekeisha.

Y, ¿qué creen? ¡Se sentaron las tres horas a responder el examen!

Y salvo por uno que respondió el examen en 16 minutos (esto es, le dio click a lo que fuera) y se puso a gritar que los sacara a jugar futbol, el resto de los 50 subió su puntaje.

Algo estoy haciendo. Como dirían en mi terruño:
que según mis paisas no es homofóbico, aunque los multe la FIFA

Hablando con el resto de las maestras y maestros, los comentarios de Bekeisha en sus evaluaciones han sido el detonador para que estas maestras renuncien, parece que el año pasado renunciaron 24.

En otras noticias, el miércoles, durante la aplicación del examen MAP hablaba yo con la alumna que se sale del salón, se escapa de su casa, le mienta la madre a los adultos y que no ha entregado nada académico, la chica a quien cariñosamente llamo La Guayabita, le preguntaba cielito si no hacía nada corazón mi amor porque no alcanza a ver la pantalla donde tengo proyectadas las instrucciones. Me responde que no alcanzaba a ver, que todo estaba borroso, 

Pues resulta que mientras hablo con ella que veo animalitos caminando por su pelo.

Tras que terminara la clase, fui con la enfermera y le pedí porfavor que llamara a la Guayabita para que le hiciera un examen de vista y uno de piojos.

Sorpresa.

¡La Guayabita tiene piojos!

Se los pegó la Tostadita. O quizás su novio. O quién sabe. Hasta ahora ya tenemos confirmadas dos. A la Guayabita y la Tostadita.

Tras que su escamosa servidora recibiera esta información el jueves por la mañana, veo a la Guayabita en el pasillo. La saludo, “Hola, Guayabita, buen día” me mienta la madre y Miss Becky ve eso y le dice, “Ven, mi amor” y la abraza, le pega su cabeza a la de ella, se restriegan los cabellos, se dan tope borrego, se arrumacan y juntan frentes y voltea a verme Miss New-Piojos y me dice con la mirada, “¿Ves? Así se trata a las niñas para que no te insulten.”


Ay, qué bonito es el karma.
 
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