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28.1.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 21


Esta semana fue muy muy buena. Con decirles que es la primera vez que llego alegre del trabajo, riéndome y con ese sentimiento de que estoy haciendo algo bien. Me sentí como se debe sentir uno con su vida.

Bueno, primero lo otro. Tres cosas.

Uno.

Al fin, al fin, pudimos hablar con la mamá de la guayabita piojosa. Le contamos más o menos cómo se porta, le enseñamos sus calificaciones (que reprobó todo) y sus reportes de conducta y todo eso. Y la mamá nos dijo que Por favor ¡Dejemos de decirle esas cosas porque ella no puede controlar a su hija! Y que la guayabita se dará cuenta cuando la corran de la prepa y tenga que pasar el resto de su vida de sirvienta de blanquitos.

Como dicen en mi pueblo

Así que traté de explicarle a la guayabita las consecuencias legales, económicas y penales que tienen los morenitos en este país si no están educados. Pero la guayabita sacó su teléfono y se puso a textear a su novio que según lo que le cuenta en clase al resto de las tostaditas (en la voz más alta posible, of course), el muchachito de trece años tiene el pito rojo y grueso.

Dos.

El autista se emputó porque empezó el nuevo tetramestre y eso implica que se acabó su clase de no sé qué y NO DESTRUYÓ EL SALÓN

Así es, mis queridas cuatro lectoras y tío. El niño dijo que estaba emputado y le llamó a su mamá y se fue a su casa. No aventó nada, no acuchilló a nadie, no se puso a gritar. 

Al día siguiente como tampoco tenía la clase de no sé qué se volvió a emputar y ¡¡¡¡TAMPOCO DESTRUYÓ EL SALÓN!!!!
And there was much rejoicing


Tres.

Esta semana renunciaron otros tres maestros. Tres

Uno que ya había avisado desde hacía como un mes que se iba. Hasta pastel le compramos.

Otra, a mitad del día, se puso a llorar, dijo que no necesitaba esto y aventó la toalla y se fue. Sus alumnitos se pusieron recontentos y destruyeron el salón en sus festejos.

El tercer maestro sí terminó el día, dijo que daba su aviso de dos semanas y que a partir del jueves se tomaba las vacaciones que le debían. Antes de irse me dijo que no es humano someterse a esto, ni que tuviéramos varias vidas.

Y tiene razón.

Y ya.

El martes fue el día que yo fui feliz. Les cuento:

Las clases de español e inglés para padres Intercambios fueron ese día por la tarde-noche.

Acá su ingenioso y habil reptil consiguió dinero para comprar botana, un lugar para cuidar a los niños y niñas durante las clases de sus papases, a la mejor maestra de español que pudiera existir y del otro lado nos mandaron a una excelente maestra para enseñar inglés. Había repartido volantes, mandado mensajes,con ayuda del traductor oficial de la escuela les mandamos un mensaje de texto a los familiares de los niñis (algunos papases le mentaron la madre al traductor, by the way).

La tarde llegó y yo era puros nervios pensando que nadie iba a asistir. Dio la hora y aparecieron como 12 papás blanquitos y una mamá latina. Gulp, me dije, bueno está bien, es un buen inicio.

Conforme pasaban los minutos fueron apareciendo los latinos. La última mamá llegó como una hora y cuarto después de la hora inicial. Me dijo que terminó su trabajo en el hospital y salió corriendo para poder llegar a la clase. Estaba muy emocionada.

Al final vinieron más de 20 papases y mamases a las clases. La última media hora los juntamos a practicar y al final de esa media hora los vi intercambiando teléfonos. ¡Los blanquitos y los latinos intercambiando teléfonos! ¡Hablando! ¡Riéndose juntos!

Los papases y mamases después de las clases nos dieron las gracias, estaban muy felices. Les gustó muchísimo. Además, la maestra de inglés vio el proyecto y le encantó y dice que lo va a hacer también en la escuela donde ella enseña durante el día.

Es un inicio, pero a lo mejor logramos desegregar este pueblo racista de vacalandia.

Y ya, llegué bailando a la casa.

Fin. Ahora sí.

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 20


Al final de la semana 20 no escribí porque terminé agotada y con peste bubónica. Los alumnos llenos de gérmenes me estornudaron y tosieron encima y a pesar de que me pusieron la maldita vacuna esa de la influenza que me dejó el brazo adolorido por tres días terminé echando flemas y con dolor de huesos todo el fin de semana.
Así, pero en medio de 50 adolescentes aullando

Me sentía tan tan mal que el viernes terminé gritándole a la piojosa que se fuera de mi salón y llamé a soporte y oh sorpresa, soporte vino y se la llevó. El resto de su pandillita se ofendió tanto que dijeron que no se iban a quedar en clase de la foquin bitch esa (o sea, moi) y se fueron también. Yeiii.

El resto de mis alumnitos estaba tan en shock que se pusieron a trabajar.

Para esto, la nueva modalidad de la guayabita y las tostaditas es que si tienen mi clase se van a la del otro maestro y si es hora de la clase del otro maestro se vienen a la mía, así, de huevos.

Yo generalmente cierro mi puerta con llave, pero si me descuido 10 segundos las piojosas se cuelan y no hay manera de sacarlas, porque en esta grandiosa y excelente escuela los niños son los que mandan.

Además, como no es la clase que deberían estar tomando, en su infinita sabia mente adolescente eso quiere decir que no tienen que hacer las actividades académicas que el resto hace, por lo tanto se dedican a joderme mi clase gritando, sacando su teléfono y filmándose, jugando en sus computadoras y viendo películas a todo volumen, así, bien simpáticas. En teoría eso está prohibido, pero como en esta escuela no hay problemas de disciplina, y los papás y mamás de estas niñas no contestan el teléfono, aquí su cocodrilo no puede hacer nada.

Pero por fin me harté y el viernes las corrí a la chingada.

La otra cosa que sucedió esa semana fue que me insisten a que me meta al sindicato de maestros y maestras de Vacalandia, pero el problema es que el sindicato fue creado específicamente para que yo y gente como yo jamás pudiera ser contratado de manera permanente.

Explico.

Para ser maestro (realmente, maestra) en Vacalandia uno tiene que tener una licencia de educadora de Vacalandia, que solo se obtiene tras estudiar la carrera de educadora en Vacalandia, mientras que se vive en Vacalandia y se hacen las prácticas de enseñanza en Vacalandia. Entonces por lo anterior es casi requisito haber nacido en Vacalandia para poder pagar como residente del estado y tener padres de Vacalandia que apoyen económicamente la educación y la vida de estudiambre.

Entonces, en la práctica, a pesar de que al menos el 45% de los estudiantes de las escuelas públicas tienen melanina, la mayoría, el 95%, de todos los maestros de este estado son blancos (blancas, la verdad).

Pero, como los morenos ya estamos llegando a posiciones de poder, se está exigiendo que contraten a gente pigmentada. Y pum, contratan a gente como yo, con experiencia, doctorado y melanina y nos dicen, sorpresa se tienen que regresar a la carrera y sacarla, tienen 3 años y cuesta 25 mil dólares, pero me puedes pedir un préstamo con 50% de interés.

Y, ¿eso qué tiene que ver con el sindicato, mi paranóica reptil? Se estarán preguntando.

Pues resulta que Vacalandia no sólo es un estado predominantemente blanco, es un estado predominantemente blanquísimo, con leyes de eugenesia (esterilización forzada)  que fueron copiadas por Alemania durante el periodo Nazi pero que siguieron vigentes aquí hasta la década de 1970, lleno de pueblos donde la gente morena no podía vivir ahí o los linchaban (sundown towns, los llaman), y que una vez que terminaron las leyes de segregación racial se crearon sindicatos de trabajadores que protegían la labor de los trabajadores blancos. Así, solo se podía contratar gente que estaba en el sindicato y sólo podías estar en el sindicato si habías nacido en Vacalandia, de padres Vacalandeses y haber sido educado en Vacalandia con experiencia laboral Vacalandés, y básicamente, ser rubio, blanco y de ojo azul.

Pero, al mismo tiempo, el sindicato se crea para darle visibilidad a las maestras y hacer respetable la labor docente. En un principio, obvio, solo los hombres estaban a cargo de las posiciones administrativas, así que las mujeres se juntaron y crearon un sindicato de maestras en donde se mostrara rigor para ser educadora (por ejemplo, tener una certificación que sólo podía obtenerse si se iba a la universidad y se cumplían un cierto número de horas de prácticas profesionales y se creaba un portafolio, etc.). Asímismo, poder tener sueldos (semi)dignos y una carga laboral humanamente (casi) posible. (si quieren saber más de la historia de los sindicatos de maestras en gringolandia ).

Así que como todo en este país, por un lado es positivo el sindicato porque protege al trabajador, pero por otro, es imposible cumplir los requisitos para estar en el sindicato si uno no tiene ese perfil familiar y racial.

Pero la mera mera mera verdad, para hablarles sin pelos en la lengua (que no tengo) es que me cayó como patada al hígado cuando la representante, Ms. Rebecca me dijo que debía unirme porque cuando el gober de ultra derecha de este poco pigmentado estado prohibió los sindicatos, ELLA misma, junto con el resto del sindicato de maestras de vacalandia, salió el primer día a liderear las protestas “mira, Ms. Lizard, toca mi camiseta, estuve ahí, desde el PRIMER DÍA.

Pero da la casualidad que su lagartija, de hecho sí estuvo ahí desde el primer día y además sacó fotos, no vio a Ms Rebecca, por lo tanto ahora desconfía más del blanquisindicato.


Así que...
Tomen su sindicato


Por último, parece que el estado está votando esta semana para que cambien las formas de certificar a los maestros y maestras para que haya una forma que se incluyan de alguna manera a los morenos (bueeeno, no lo dicen así, porque si lo dicen así nos queman las casas, están diciendo que hay una escasez de maestros y los esfuerzos para reclutar maestros de otros estados no están funcionando, que quizás plantear utilizar otros métodos de certificación, como exámenes o contar la experiencia.).
¡Los niños! ¡Piensen en los niños!

Así que esta próxima semana voy a hablar a la oficina central con respecto a mi futuro (aka, ni con la lámpara de Aladino me reinscribo en la universidad) y luego tenemos una junta con la superintendente que quiere saber nuestras sugerencias (aunque lo dudo, estas juntas son las Beckies hablando y las pigmentadas escuchando) pero nos mandó un muy decente invitación la cual estaba dirigida a: “Dear Teacher of Color”, o en castizo, “Querida Maestra Coloreada”.

Fin.

7.1.18

Sobreviviendo a la escuela pública: semanas 17 y 18

Esta semana (la 18) vino con más y nuevas espeluznantes aventuras para la lagartija docente. De esas que hacen dudar la realidad y la salud mental propia.

La semana 17 fue la de las fiestas navideñas y año nuevo (¡Vacaciones!). Los alumnos y alumnas regresaban a clases el miércoles 3 de enero (semana 18). A mí me dieron ataques de pánico el martes y no pude dormir por las pesadillas.
 
¡Maestraaaa! ¿Podemos salir afuera?

Imagen fuente 

El miércoles, hablando con las maestras, casi todas me contaron que les pasó lo mismo, pesadillas, ansiedad, pánico, no poder respirar. El martes fue muy difícil para las maestras.

El miércoles en la escuela fue normal, hubo una pelea, entre tres agarraron a una y la patearon en el piso. Alguien vendió droga. Alguien más grabó la pelea. A mí me robaron los pases y falsificaron mi firma para escribirse pases entre ellas (que por cierto, la culpa es mía, por dejar los pases a la vista, “Que no vuelva a ocurrir, Mrs. edigator, esto es grave.” Ok, Becky.). En otros salones, una niña le dijo a otra algo bien racista y la ofendida aventó sillas, pateó puertas y salió indignada dando de gritos. (Castigo para la ofendida, que cree que por su melanina puede patear puertas y que no habrá consecuencias, no señor.) Por allá a alguien le robaron las llaves del carro, por otro lado otro alumno se robó un carro y lo metieron a la cárcel.

En fin. Lo normal. Hasta aquí todo va bien.

El jueves me tocaba evaluación, esto es, alguien de la administración va y observa mi clase y me dice lo que estoy haciendo mal. Llevo un par de décadas haciéndola de payaso en el aula, me han observado como 50 veces, formal e informalmente. Hasta videos hay por ahí donde me usan de modelo para enseñar alguna técnica de microenseñanza, etc. 

Entonces, durante las vacaciones me preparé, hice mi plan con objetivos de aprendizaje académico, aprendizaje emocional, de movimiento de aprendiz dependiente a independiente, con aspectos de la lección ligados a los estándares en un contexto de una lección más larga (la unidad 2) y otra incluso más amplia (la vista a que los alumnos y alumnas cumplan la misión de la escuela). Con contenido relevante para los alumnos y alumnas, aprendizaje totalmente centrado en el estudiante, etc.

Como sabía que venían de vacaciones, puse poquitas cosas y muchos ejemplos en la hoja de actividades.

Empieza la clase y llega Beckeisha.  Beckeisha es la directora, altísima, nordiquísima, y dícese ella aliada de las minorías porque tiene un montón de hijos e hijas con melanina. Beckeisha también cree que lo único que necesitan los morenitos para salir adelante es que venga ella a salvarlos y que los racistas profesores dejen de ser racistas y aprendan de las culturas orales que también tienen algo de valor. Yo la he llevado bien con Beckeisha, aunque mis alumnxs la odian.

Con todo y todo, la clase fue mejor que otras veces.

Para empezar, se sentaron casi todos y todas. Luego cuando les pedí silencio, hasta voltearon a verme (no me escucharon un carajo, pero al menos me dejaron hablar). Luego hasta sacaron lápices y libros para ponerse a simular que estaban haciendo la actividad. La que avienta sillas me dice, “maestra, estoy a punto de aventar una silla, ¿podría por favor hablarle al sicólogo que necesito procesar este sentimiento y controlar mi enojo?(ok, dijo, imma gonna fuck someone up if you don’t get me someone to talk to right now,” pero, ¡¡¡ESTÁ AVISANDO!!!). No hubo sillas por los aires.

Luego llegó la mamá de una niña, llamémosla la Guayabita, quien por lo general no hace nada y las veces que la mamá ha venido la Guayabita sale corriendo de la escuela, así que no había tenido el gusto de hablar con mamá. Pudimos planear rápidamente una cita, nos enteramos que la Guayabita había cambiado el número de contacto que teníamos de mamá por el suyo, actualizamos el número y la mamá se la llevó. También, pude interceptar al mijito chulo que viene a vender droga en la puerta y se tuvo que regresar a sus salón (y sí me mentó la madre, pero quedito).

Beckeisha salió después de esto.

Y como prueba de que la clase no fue tan mal, ¡trabajaron! Me entregaron su actividad completada, les pregunté si les había gustado y si les servía, dijeron que sí.

El resto del día fue bastante bueno, hay una epidemia de peste bubónica o algo así y muchos de los alumnos problema estuvieron fuera (entre la peste y la expulsión de un día de los que se pelearon el miércoles, paz). Nadie me insultó directamente, nadie me aventó una silla, nadie vino a romperme mis materiales (salvo el autista que inventó una máquina tatuadora con un motor, tinta de plumas y una tachuela y estaba tratando de tatuar a los alumnos que, por suerte, no se dejaban).

El viernes fue normal, me refiero a que volvieron los insultos, sillas voladoras, peleas, venta de estupefacientes, niñas escapándose del salón para ir a gritar por otros pasillos, etc. Normal.

Pero aquí su reptil tenía junta el viernes con la Beckeisha después de clase para hablar sobre la evaluación. Pues da la hora y Beckeisha no llega. Raro, porque en vacalandia todo mundo es puntual (de hecho, hay un curso para latinos en los que nos explican por qué es una falta de respeto llegar un minuto tarde). En fin, pasan como 20 minutos y checo mi correo y está completada la evaluación de Beckeisha y ya enviada al distrito. Esta evaluación siempre estará ahí cuando alguien busque mis antecedentes en mi labor docente, y por lo pronto, la única evaluación en este sistema.

Esto es lo que les decía arriba sobre dudar la realidad y preocuparme por mi salud mental.
...¡¿Qué dijo qué?!..

Fuente imagen 

La Beckeisha puso comentarios aparentemente al azar sobre lo que que pasó durante la clase, no se entiende muy bien si los dice la maestra o quién. Tampoco el contexto o qué tienen que ver con nada. Pone por ejemplo:

9:12 Shut up. Be nice. I was talking about the book. Oh.

Explicación de arriba (que es totalmente irrelevante, by the way). Una alumna dijo, “shut up”. Yo le dije, “be nice.” (alumna dice "cállate" y yo le digo, "sé cortés"). Y la alumna riéndose me dice, “estoy diciendo lo que dice el libro,” y me lo enseña. Y yo dije, posiblemente, “oh” y sonreí. 

A ver, por qué no dice que las alumnas estaban trabajando y leyendo el libro en voz alta, ¡eh! ¿EH?

Y bueno, ok, admito que todo eso que Beckeisha escribe sí pasó, pero lo hace ver de la peor manera posible.

Que si tocaban a la puerta y yo interrumpía clase para abrir la puerta. Que si les pregunto si hay preguntas y me dicen, “¿Podemos dormirnos?” y yo no hago nada. Que si los alumnos no se ponen a trabajar y yo me acerco a sus mesas pero en cuanto me volteo vuelven a no hacer nada. Que si uno no trae lápiz y no trabaja nada hasta que me doy cuenta y le doy un lápiz. Que si suena el teléfono y yo interrumpo la clase y contesto. Que gritan en los pasillos y yo no hago nada. Que mi pizarrón tiene escritos los objetivos académicos pero están cubiertos por un papel (es un copo de nieve que hicieron los alumnos antes de salir de vacaciones). Que si mi pizarrón tiene los objetivos de la otra clase en vez de los de ésta (tengo 3 clases diferentes seguidas así que proyecto los objetivos de la clase en turno y apunto con el dedo al pizarrón correspondiente a la clase. Tienen 13 años, pueden manejar eso y si no, pues no saben leer así que ni al caso. Beckeisha no menciona ni la proyección ni que los objetivos están en la actividad y en el otro pizarrón).

Básicamente es como si todo eso que pasa en esta H. escuela fuera mi culpa. Y eso que no tuvimos sillas voladoras, autista aventando libreros, Tostada mentándome la madre y sacando su teléfono para hablarle a su pandilla para que vinieran a matar a las compañeras o venta de drogas frente a mí.

Me da la impresión que Beckeisha quiere que aquí su lagartija renuncie y se regrese a su exótico país de donde salió. O peor, escribió eso para que a nadie en el distrito se le ocurra ofrecerme trabajo (o ¿esto ya es muy teorías de conspiración?).

Lo sé porque me hablan los postes, shhhh

Fuente de la lagartija sin sombrero.

O a lo mejor Beckeisha tiene razón y todos estos problemas de disciplina, venta de drogas, lanzamiento de sillas, racismo, que sólo el 15% de los alumnos con melanina puedan responder los exámenes de su grado, que la mayoría no sabe leer ni escribir,  Trump, etc. todo eso es mi culpa.

No sé, pero Beckeisha todavía no escribe para explicar por qué dejó plantada a su lagartija y yo estoy nuevamente abriendo las páginas de “se busca” para volver a la degustación de la gran diversidad de oficios y profesiones que este mundo ofrece.

Las siguientes dos semanas son de exámenes que les aplica el distrito, así que no tengo ni que preparar clase.


Fin.

Pd. ¡Feliz año nuevo!

17.12.17

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 15

Semana 15

No sé si les había contado que a mí me contrataron en marzo, pero el trabajo no comenzaba hasta septiembre. Así pasé los meses de desempleo y hambre.

Pero, cuando tuve mi primera junta el primer día de este trabajo de ser piñata en escuela pública de vacalandia me comentaron, así casualmente y con sonrisa midwest, que tenía que sacar la licenciatura en educación en una universidad de este estado si quería mantener el trabajo. De hecho, mis supervisoras inmediatas me recomendaron que mejor renunciara (el PRIMER DÍA de mi trabajo). 

Pero como los reptiles no viven de aire, decidí hacerme güey al menos un año.

Me dan 3 años para completar las asignaturas, exámenes, prácticas profesionales, proyectos y todo eso. Pero el contrato indica que para este año tengo que inscribirme en una escuela y debo estar tomando al menos 6 créditos (costo mínimo: 3 mil dólares). El costo promedio de la carrera es de 25 mil dólares, sin contar materiales y otros gastos.

Independientemente del costo (que es altísimo) de ninguna puta manera vuelvo a tomar clases. 

Aquí su lagartija tiene 1,300 créditos de universidad, además de una maestría, un doctorado, experiencia de piñata y chingomil de cursos en los que nos obligaban a sacrificar los sábados mientras era maestra de preparatoria en México. 

Pero para vacalandia sólo vale la universidad de su estado. 

¿Por qué? Porque consideran que su cultura es superior al resto del mundo. Aunque el sistema educativo de este estado en el ranking nacional no llega a los primeros 30 lugares. Este problema es grave, al grado que tuvieron que contratar a mucha gente este año, incluyendo a unas 50 personas con un perfil parecido al mío, para tratar de arreglar el pinche pedo educativo que tienen.

PERO, al igual que a mí, se les pasó comentarles que todos estos morenitos y morenitas iban a tener que regresar a la escuela y endeudarse para poder mantener el trabajo. Ups.

Y los morenitos no estamos contentos. Oh no. 
Wellington held out some beads and other trinkets, but the islanders had sent their fiercest lawyers - some of whom were chanting, 'Sue him. Sue him.'
Wellington les ofrece cuentas de vidrio, pero los morenitos mandan a sus abogados más preparados, algunos de los cuales gritan "¡Te vamos a demandar, puto!"*

En otras noticias, en esta semana 15 en nuestra oh gloriosa escuela, mi alumno el autista acuchilló a una niña que tuvo que ir al hospital. Entonces, el autista se emputó porque lo regañaron por andar acuchillando gente, así que me destruyó el salón. Pero, como el acuchillamiento “fue un accidente” sólo suspendieron al autista un día y cambiaron de salón a la niña para que no altere al autista.
Aparentemente es la tercera vez que el autista acuchilla a alguien de manera "accidental".

Fin.

 *Traducción mía, cartón de Gary Larson.


Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 14

Semana 14

Casi 100 días, de los cuales la mayoría son pinchitos. El resto son mega pinchísimos. O será que me estoy acostumbrando. 

La semana tuvo tres peleas de alumnis, culminando el jueves con una niña de once años agarrando a otra de las greñas, tirándola al piso y pateándole la cabeza. La del piso terminó en el hospital, a la pateadora la suspendieron un día. UNO. Al resto, que veía, aplaudía y filmaba mientras gritaba “hazla que muerda el escalón y luego patéala”, le quitaron el recreo.

Por otro lado, los y las colegas, en su mayoría, son gente muy capaz, muy cínica (requisito esencial para estar aquí) y generalmente muy simpática. 

El viernes tuvimos un PD, eso es día de clases para maestros y maestras (por sus siglas en inglés, desarrollo profesional), en el que mandan a todos los alumnos y alumnas a su casa y nos enseñan cómo no ser racistas.

El desarrollo profesional fue más del libro de la mercadóloga, con un énfasis en particular en las culturas orales (ajum, las latinas) que necesitan el lugar y espacio para hablar y desarrollarse colectivamente. Donde, dice, los blanquitos, cultura intelectual, tienen que permitir que las culturas orales existan sin que los ataquen por su particularidad oral.

En esas estábamos tratando de entender sus SLO (school learning objective), FG (focus group) y ACT (ni sé) cuando callan a nuestra mesa de 7 (de los únicos latinos y españoles de los 100 profesores de la escuela). Nos callaron. Ok, también estábamos compartiendo fotos y preguntando dónde conseguiste este chal, está di-vi-no. Pero hay modos.

Yo tenía preparado mi discurso para cuando nos callaran (nos callan siempre) y era, “si no quieren que hablemos, nos consiguen un traductor porque nos contrataron precisamente por hablar español” pero en vez de lanzar el midwestern “Do you mind?” nos aventaron un “¡cállense, de una buena vez!”. Ni a los perros les hablan así en vacalandia.

Así que yo me quedé con media mandarina en la boca y la becky gritona inmediatamente se justificó diciendo, “yo sé que ustedes no entienden inglés y están procesando la información porque en su cultura ustedes no entienden conceptos, pero cállense.” Algo así dijo, porque claro, yo no entiendo conceptos. Pero le quedó peor la respuesta. Todos pelaron los ojos. O O

Entonces, uno de los profesores latinos, pero totalmente bilingüe, le dijo, “yo sí hablo inglés y nací en Texas”.
Tómala, Becky

Entonces, zaz, la becky se sintió atacada, y se puso a decir que ella no era racista, y que no le entendimos,  bua, ¿por qué nadie me comprende? Y pasó algo que pasa cuando suceden estas cosas...


Lágrimas blanquitas: Un blanquito dice algo racista u ofensivo, la persona ofendida le dice “oye, eso no es correcto” y la ofensora llora y dice que no la entendieron y que por qué todos están contra ella. Entonces el resto de las beckies se levanta a abrazarla y a decirnos que “herimos sus sentimientos” y que “she didn’t mean it that way.” Etc. 

Al final del día, querían que el profesor latino se disculpara con la Becky (el profesor latino NO se disculpó con la Becky).

El otro highlight del desarrollo profesional fue que nos mostraron el estudio que les hicieron a los estudiantes para ver si se sentían a gusto con la escuela. El, no sé, 70% dijo que no, entonces nos enseñaron los parámetros. Los estudiantes blancos en su mayoría 80% dijeron que se sentían contentos y los afroamericanos en un 80% dijeron que no. Nos dicen, “tenemos que hacer que los afroamericanos se sientan contentos.”

Preguntamos, ¿y los latinos? Los latinos son el 40% de la escuela, más que los blanquitos. Poquitito más que los afroamericanos (que muchos no lo son, porque nacieron en otros países y no son ni africanos ni americanos ni mucho menos, afroamericanos, pero no les gusta decir “negros”). Nos respondieron, “los latinos no cuentan. No tenemos esos datos.Pum.  

NO CUENTAN.

Invisibles, silenciados, y cuando uno trata de decir algo, atacantes de blanquitas.

Fin.

21.10.17

Sobreviviendo la escuela pública: semana 7 u 8

Semana ocho de la iguana mexicana haciéndola de maestra en una escuela pública en vacalandia

Por si se lo perdieron, aquí un breve resumen de las últimas 8 semanas:

Una típica conversación entre un típico maestro/a y un típico alumni sin importar la hora del día es la siguiente:
Maestrx: Jessica, llevas 10 minutos jugando y ni siquiera has sacado un lápiz para empezar la actividad.
Jessica: Fuck you, puto baboso! Qué te piensas puto racista de mierda, fuck this class, fuck this school y suck my dick.
Exit Jessica del salón dando un portazo y a quién sabe dónde por una hora.

Sucede algo muy chistoso, si queremos decirlo de alguna forma, la escuela pretende ser una burbuja en donde todo es perfecto, todos y todas tienen las mismas oportunidades, no hay racismo y todos vomitamos arcoíris y cagamos bombones. Los pósters dicen aquí todos son aceptados y aceptadas. Las camisetas que les regalan son bilingües y alegres. Las maestras y maestros planeamos clases, tenemos que entregar calificaciones, establecemos metas. Si vienes y ves los documentos y los salones (sin gente), pareciera que aquí hay enseñanza y aprendizaje.

Como diría Hyperbole and a Half:
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Entonces, ante el espejismo, los maestros y maestras (beckys todas) con quien he platicado dicen que el problema es que no los tenemos suficiente tiempo porque los alumnos y alumnas se hablan así en su casa y ésa es su cultura, el problema es que no les enseñan valores en sus casas. Obviamente se refieren a los afroamericanos y latinos, digo obviamente porque me lo dicen, “African American families are like this”. Woah, tranquila, Becky. Me imagino que tu vasta experiencia viviendo en hogares latinos y afroamericanos y tus cien mil amiguis de otras culturas te han dado ese conocimiento innegable y absolutamente certero.

Así es, mis queridas lectoras y lector (omaigod, tío ya me dijo mi madre que estás leyéndome con todo mi florido vocabulario, ups, ¡Hola!). Les decía, así es, las beckies que saben taaanto de nuestras culturas, son las que están a cargo de nuestros hijis (bueno, de los suyos, porque aquí su lagartija no tiene lagartijitas).

Yo me pregunto si acaso, no sé, el hecho de que le presidente de foquin estados unidos diga que los negros son terroristas, los mexicanos violadores y que va a deportar a todo lo que no sea blanco ario ojo azul, pues no sé... Que si mr. cheto  tiene un problemita con Corea del Norte cuya capacidad armamentística es menos que la de Saltillo, se pone a prohibir la entrada de norcoreanos a Gringolandia, manda 40,000 soldados a Corea del Sur y lo amenaza con echarle algo peor que una bomba atómica
Imagen real de la política exterior estadounidense en el siglo XXI

Digo, a lo mejor eso afecta a los alumnis, no sé, quizás, los alumnos están reaccionando ante la figura de autoridad y como no se lo pueden decir al trompas, nos lo dicen a nosotros.

Sea lo que sea, el día escolar es largo y asqueroso, es pararse enfrente de 40 adolescentes que te insultan de maneras que si te lo dijera un adulto, mínimo agarras una silla y se la avientas en la cara.

Y el distrito pretende en su burbuja de mariposas y pajaritos que les demos una clase que tenemos que preparar con pelos y señales indicando exactamente cada objetivo académico/emocional y social estamos desarrollando con qué actividad según cuál estándar del distrito y cómo lo estamos modificando para que cada alumni se convierta en un aprendiz independiente. Esto se entrega al inicio de cada semana para ser aprobado por la directora. Lo que necesitamos es una hora de terapia al día para procesar este trauma. En fin, mientras entreguemos los planes de clase todo está perfecto, el lema de vacalandia es siempre: Tú aparenta, aquí no pasa nada.

Bueno, pero no todo es popó. NOO.

Hace como un año o dos, ya ni sé, sustituí a un amigo en su clase de español para adultos. Y me encontré cara a cara con un programa maravilloso.

Básicamente, una vez a la semana durante hora y media, los papás que no hablan español ni tienen amiguis fuera de su círculo cerradito (cof cof, los blanquitos) toman clases de español y los que no hablan inglés (inmigrantes recientes, en su mayoría) toman clases de inglés. Y luego en la última media hora se juntan y hacen actividades juntos.

Lo que vi es que en esa media hora los papás blanquitos que por lo general no le hablan a la gente con melanina, están interactuando con ellos conviviendo y escuchándose. Están creando comunidad.

Así que me dije, edigator, hagámoslo. Conseguí ver cómo lo hicieron en la otra escuela y resulta que el Literacy Network le enseña inglés a la gente que quiere aprenderlo y ellos están encargados del programa, el cual se llama Intercambios. Así que hablé con la organización de padres… y les encantó (bueno, no les dije que se iban a hacer amiguis de latinos, les dije que era para que pudieran apoyar a sus hijis en sus clases bilingües en esta escuela que es bilingüe). Pero sacaron la lana y lo vamos a empezar en enero. Además, me toca contratar a un estudiante de posgrado para que dé la clase de español, entonces alegría doble porque los doctorantes siempre se están muriendo de hambre con la mierda que pagan en esa escuela.

La otra cosa positiva es que con el sueldo que le pagan a su servilleta, ahora sí tengo para vivir un poco y me metí a un gimnasio. Salía de las puertas de la escuela agotada, casi sin poder levantar los pies, triste y con un sentimiento ontológico de duda extrema, ese de “qué coño estoy haciendo con mi vida, carajo”. Pero me forzaba, me decía, “edigator, no mames que firmaste el contrato del gimnasio por un año, ya te chingaste, ahora vas”. E iba.

Y en esta semana salía del gym con alegría y energía, con ganas de cantar y bailar, y como voy sonriendo los gringos blancos creen que les estoy coqueteando así que tengo fans que van por su tercer o cuarto divorcio que se estarán imaginando una hot iguana sexy caliente dándoles viagra en la boquita.


Y así seguimos. 
 
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