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24.11.20

Ganó José Biden en gringolandia

Y hubo elecciones en Gringolandia y perdió Agolfo Twitter. Pero, obviamente, como es un psicópata narciso, no va a admitir la derrota. Vienen unos meses interesantes hasta el cambio de gobierno. La cosa es que 70 millones de gringos votaron por la Naranja Satánica. Son gente anticiencia además de altamente racista y machista.
Esta bandera la ha visto su servilleta ondear en varias casas de la comarca vaquera en la que tienen su casa

Para entender un poco a esta gente… cuando ganó Obama, su racismo y odio fue tan grande que negaron que Obama hubiera nacido en Estados Unidos. Ni su acta de nacimiento, ni nada fue suficiente para convencerlos que Obama era el presidente legítimo. Argumentaban que el sistema político estaba tan tan roto que un impostor, un fake president estuvo 8 años en la casa blanca. 

Porque a esta gente lo que le caló fue que ocho años tuvieron a un negro como su presidente y 8 años de escuchar que las minorías iban a ser mayoría en el 2050. Por eso es apabullante el apoyo al racista de ahorita. 

No se debe subestimar el racismo de Gringolandia. 

Según las encuestas, el 70% de esos 70 millones creen que las elecciones no fueron justas. O sea, 49 millones de personas en Covidlandia creen que el presidente electo está ahí porque hubo fraude en las elecciones. 

El sábado hicieron una marcha. Million Maga March la llamaron (porque hubo una marcha en 1995 de hombres afroamericanos llamada Million Man March  y a estos racistas les encanta apropiarse de los slogans de las minorías y burlarse de ellos). Gran parte de su motivación está en violentar al otro, en ponerlos en su lugar. En esta marcha las más o menos entre 10 mil a 50 mil personas que asistieron protestaron que están contando los votos de las minorías y que los únicos votos legales son los de ellos y ellas: los racistas blancos. 
Si le rascan a la pantalla pueden oler la covid (fuente)

Por suerte, casi no usaron máscaras, así que en unos 15 días vamos a ver una disminución de racistas gracias a la Covid19.

Según las encuestas, un 30% de ellos además cree que hay una conspiración en el gobierno de los Demócratas en la que secuestran y se comen a los niños, que el coronavirus fue inventado por los chinos para destruir a su presidente, el cual es el ungido de dios mismo. Si las encuestas están en lo correcto (que han estado estratosféricamente incorrectas), estamos hablando de 21 millones de personas. 

Es como si toda la población de Chile estuviera bajo los efectos de unos hongos alucinógenos, nomás que en vez de ver a Santa Sabina, ven un globo anaranjado como su mesías que los va a llevar a un futuro donde los blancos sean los únicos que existan tras haber colgado a todxs los morenxs de los postes. Y así, los racistas saldrán adelante con sus caras sin máscaras, sus cuerpos con covid y su manos cargadas de AR15s y pistolitas de mano.

aquí repartimos balazos y covid (fuente)


30.10.20

Así termina una democracia

El martes 3 de noviembre 2020 vienen las elecciones gringas, y tal como les he estado platicando desde hace meses, los racistas vienen más fuertes, ruidosos y violentos que antes.

Los periódicos y otras fuentes de noticias empezaron a investigar a Q y en lo que va del año ha habido  41 ataques terroristas de los supremacistas blancos a minorías, incluyendo un plan para secuestrar a la gobernadora de Michigan, ejecutarla y empezar la guerra civil. Ninguno de estos actos ha sido condenado por la presidencia.

El Dorito Musolini, presidente de Gringolandia, ha perdido toda mesura y ahora habla directamente a su base. De esto les quería platicar, de lo que les está ofreciendo. 

Yo no podía entender por qué estos anti-máscaras son tan violentos, porque déjenme les cuento que hace dos semanas fui a una tienda y me estaban echando bronca porque traía máscara. Groseros, violentos y muy racistas. El traer máscara es una indicación de una inclinación política en gringolandia, porque parece que tiraron de cabeza a toda la población cuando nació. Ahora, la mayoría en ese pueblo que visité no traía máscara, y en todas las casas podía uno ver letreros y banderas de Voldemoron, pero también ondeaba otra. Se ve así:



Se llama la “Thin blue line” o la delgada línea azul.

Representa que lo único que mantiene el orden es la policía (la línea azul), porque arriba hay orden, pero abajo hay caos y destrucción.

Sin embargo, recuerden que esta nueva facción de supremacía blanca tiene mucho lenguaje velado. Hay que rascar para ver realmente qué están diciendo. Porque resulta que en las marchas de los supremacistas blancos, desde el 2017 esta bandera ondea de lado a la bandera confederada. 

Fuente

Y como a partir del asesinato de George Floyd el 25 de mayo 2020, han surgido marchas y protestas  en contra de la brutalidad policíaca y a favor de las vidas de los y las negros y negras (y les latines, porque nos matan en la misma cantidad), el usar la bandera de la línea azul se ha vuelto un símbolo en contra de Black Lives Matter.

El Agolfo Twittler les dice a sus fans que apoya a los policías, que está en contra de los thugs de las protestas y en contra de las marchas de Black Lives Matter, porque ante todo él proveerá el orden y la ley (Law and Order). Y lo dice porque sabe muy bien que esa expresión ha sido usada desde 1900 por Barry Goldwater, Nixon y otros presidentes como código para reprimir violentamente a la gente que protesta. Esa frase ha sido utilizada a lo largo de la historia gringa para suprimir el voto de negros y negras, para ir en contra de los inmigrantes y para justificar la supresión de los derechos civiles.

Es una frase código tipo Ku Klux Klan. 

La semana pasada tuvo su rally en Vacalandia. Pueden ver que de fondo hay una gigantesca bandera azul:

Fuente

Y mucha gente ondea la bandera.

Tampoco creen en la ciencia, mira mamá, sin máscaras

Jeff Sharlet llama a este movimiento “nacionalismo policiaco”. Es una ideología, dice, basada en la inexistencia de un gobierno plural y civil y la instauración de una fuerza armada brutalizante y arrasadora. Un extremismo blanco que puede esconderse en la idea de que de verdad lo que quieren es la ley y el orden y el valor de las vidas de los policías, cuando en realidad es un movimiento represor y antiminorías. El nacionalismo policiaco promete la anticipada guerra civil donde la gente que está exigiendo que no la maten terminará exterminada. Y recuerden, la secta de Q es una religión, movida por fe, violenta, armada y guiada por un psicópata narciso, el Jefe Covfefe

A ver qué pasa el martes con esta dizque democracia. Si pierde el Palpatine Mandarina se va a poner muy peligroso para la gente no blanca durante el resto del año, porque Capitan Covid va a destruir todo a su paso en su caída. Pero si gana, entonces...




16.6.20

Los zombies también lloran


No había escrito nada desde que nos fuimos todos a nuestras casas porque se me hacía que mis cinco lectores preferirían leer obsesivamente sobre la covid y hacerse expertos infectólogos, estadistas, virólogos, panaderas y sastres.

Empezamos en marzo, estamos ya a mediados de junio, 2020.

Lo que no te cuentan en los escenarios del apocalipsis zombie, es que un grupo grande de personas va a simplemente “no creer” que haya un apocalipsis zombie. Van a ver cómo incrementa el número de infectados y muertos, y van a decir que es una gripa y que la vida sigue.

Me tocó quedarme en el peor lugar del mundo (aunque pobres los turcomanos, su dictador de ellos prohibió el uso de la palabra “coronavirus” y sanseacabó, no hay virus, quizás ése es el peor, ).

Oficialmente, hoy Gringolandia tiene más de 2 millones de infectados y casi 120 mil muertos. No se cuentan todos los casos a los que no se les han hecho las pruebas. O como diría el brillante clamidia-in-chief, con su lógica de infante de 5 años, “si dejáramos de hacer pruebas, tendríamos menos casos.”

Y como a la realidad no se le puede aventar choro mareador y desaparece (como han hecho estos asesinos neoliberales en las últimas décadas), los intrínsecos problemas sociopolíticos y económicos salieron a flote. Todo lo que les he estado contando en el blog estos últimos años explotó con la pandemia.

La anaranjada verruga genital de la casa blanca cerró fronteras, sacó dos trillones de dólares y se lo repartió a sus amigos, se robó todas las máscaras y equipo de protección y se lo repartió entre los millonarios (incluso robándoles a los hospitales), puso a cargo a Walmart, Target, y farmacias privadas a desarrollar pruebas (que obvio, no lo hicieron). Cesó los juicios de inmigración, se puso a deportar a todo mundo e infectar a los países, entre otras cositas y nada más en dos meses.
 
Y entre la muerte y el desempleo (40 millones ahorita), la ultra derecha decidió que ya se había aburrido del coronavirus y que querían tomarse una cerveza y jugar golf, así que fueron a invadir los capitolios y a punta de pistola exigir su mani-pedi.
La güerita del hocico abierto quiere ser senadora (foto JOSHUA A. BICKEL)

Entre todo esto, que unos cerdos policías asesinan a un hombre (George Floyd) asfixiándolo durante 8 minutos y 46 segundos, mientras el pobre hombre rogaba por su vida. Y la gente se puso a protestar y protestar. Como en todo gobierno autoritario, el propio gobierno lanzó a infiltrados para causar desmanes y se apropió de la narrativa para justificar aún más abusos contra las minorías.

Si gustan ver una compilación de brutalidad policíaca de hace 10 días, liga aquí

El megapedo que se va a venir este fin de semana es que es Juneteenth. Juneteenth es una fiesta para celebrar el fin de la esclavitud, lo tradicional es hacer un fiestón, tener carne asada, desfiles, música en vivo y bailes. Es una celebración alegre con un chingo de comida y un chingo de orgullo.
Comida, baile y más comida (del año pasado)

¿Y por qué, mi escamosa cocodrilo (y no nada más por la resequedad de manos) dices “megapedo”?

 Ahh, porque la gonorrea que tenemos como presidente decidió celebrar el primer rally a favor de inyectarse cloro en las venas y meterse rayos ultravioletas por el culo nada más y nada menos que en Tulsa, Oklahoma el mero día de Juneteenth.

¿Y qué tiene de especial Tulsa, Oklahoma, mi reseco reptil?

Pues que Tulsa era lo que llamaban el Wall Street negro a principios del siglo XX. Era una próspera ciudad de exitosos empresarios y médicos, había tiendas, hospitales, y gente que había podido no sólo salir adelante, sino brillar, y formado una comunidad vibrante.
Tulsa, Oklahoma a principios del siglo XX (fuente)


Entonces los blanquitos se emputaron y los bombardearon, así con aviones y toda la cosa, los mataron a casi todos y todas. Rasaron la ciudad.
Así se ve la envidia, Tulsa, 1921 (fuente)


Esa sífilis con tupé sabe muy bien esto y su secta también.

Aquí su servilleta predice que va a mandar a sus infiltrados, va a ocasionar desmanes y con eso va a justificar acercarse aún más a un fascismo total. Ojalá yo no tenga razón.

No se pierdan nuestra próxima entrega: Q y la secta de Trump.

Lávense las manos.

 
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