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11.3.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 27


Esta semana estuvo... chistosa.

El miércoles tuve que tomar una de esas capacitaciones que incluía que me evaluaran al enseñar una clase de 20 minutos con mis alumnitos. Les dije a mis preciosuras que si me hacían quedar mal les rompía las patas.

Ese día llego al salón, al ratitito entran las 10 personas a observarme (la directora, la directora del programa a nivel distrito, la coordinadora de profesores, unas colegas y un par de gentes que yo no supe quiénes eran) y mis alumnos, todos, se portaron como ángeles. Trabajando, colaborando, calmados y calmadas, sin golpearse.
Aquí todo es alegría, paz y amor

Cuando la loable directora y todo el resto de los observadores se fueron, le agradecí a los chicos y chicas su ayuda y se pusieron a gritar fuck la directora. Tan bellxs ellxs. Ya me habían preocupado. En fin, con que dirijan sus odios a alguien que no sea yo, por el momento está bien. 

Con gran alegría me regresé a mi capacitación y los dejé con el sustituto que olía a alcohol, aunque eran las 9 de la mañana.

La directora estaba muy contenta, ¡Albricias edigator, finalmente aprendiste a enseñar! ¡Alabado sea el Señor! ¡Gracias a mi dirección y apoyo!

¿Qué tal, eh?

Como diría el sabio cocodrilo...

Siguió el día entero de "aprendizaje", pero, a la mitad de la capacitación me saca el consejero de la escuela y me dice que me necesitan urgentemente. 

Voy lentamente hacia mi salón y los alumnos y alumnas están trepados y trepadas en las mesas, gritando, bailando y 6, seis, SEIS adultos en medio del salón están aullando porque no saben qué hacer.

Entro y los muchachos y muchachas se bajan corriendo de las mesas y se sientan mientras gritan auxilio, nos están torturando. Veo al borracho y a los otros, y les digo, ¿pues qué no les ibas a poner una película?

Porque para esto, hay un sistema en línea donde se pone que se solicita sustituto, entonces hay un banco de maestros y maestras hambrientas y desesperadas que le dan clic y piden la chambita. Para mi clase, el único requisito que pido es que hable español. Alguien solicitó esta chambita como desde hace 3 meses, pero el día anterior en la noche me habla quien la había pedido y me dice ups, no hablo español. (¿¿Por qué carajos dices que vas a sustituir la clase, te van a pagar el doble por ser esta escuela y un poco más por ser español, si no sabes hablar el puto idioma??) Pero como nadie quiere venir a esta escuela me recomendaron los de la administración que le dijera que pusiera una película y ya.

Pero sucedió algo que yo no sabía, parece que al llegar a la escuela, la monolíngüe se encontró con el borrachito, quien le dijo que hablaba español. (Aunque con esos alcoholes yo hablaría hasta ucraniano) así que se intercambiaron trabajos. Entonces cuando el borrachito vio que los chicos y chicas se estaban portando como angelitos durante mi observación decidió que era un excelente momento para no ver una película, sino cumplir el sueño estúpido que tenemos todos los profesores que es dar clases y compartir el conocimiento. Jo jo jo.

Anywho…entra aquí su lagartija al salón, los alumnis gritan y se bajan de las mesas. Yo pregúntole a los seis adultos desconocidos (todos sustitutos) por qué chingados no pusieron la película y ahora están viendo no sé qué madres de la constitución y mapas de 1700… … trato de calmar las cosas, abro netflix y les digo a los niños que por favor no golpeen a sus maestros y mañana los saco a jugar en la nieve. Más gritos.

Uno de los adultos, que ni sé qué está haciendo ahí, se me acerca y me dice que le muestre a los alumnos Hans, Christian y Andersen, que lleva 20 minutos preguntándole a los alumnitos y nomás se ríen y lo insultan. Le digo que aquí no viven. Le digo, “Posiblemente haya un error. A ver, préstame tu horario”. Tiene volteados los salones, le digo, “mira, tienes volteados los salones. Éste es el 200, con Tostadita, Princess Di y el autista apuñalador pero dice que es el 100, así que me imagino que Hans, Christian y Andersen estén en el 100.” Se me queda viendo y me dice, “no, estás mal. Muéstrame quiénes son Hans, Christian y Andersen que debo trabajar con ellos.” Pobrecito, se rompió.

Así que me di cuenta que estaba en una situación not my foquin problema y me regresé a mi capacitación.

Otra cosa de la semana... hubo un concurso a nivel distrito donde participaron los 27 mil estudiantes que asisten a estas escuelas. Tenían que leer unos 20 libros y durante el concurso responder una serie de preguntas a cual más difíciles. Mis alumnas, las mías, sí sí, las mías de mi salón, grandes ellas, ganaron el primer lugar.


Los comentarios que me hicieron algunas colegas y directora fueron:
  • Estas mismas alumnas llegaron en último lugar el año pasado y eso las motivó a ganar el primero.
  • Estos concursos deberían estar prohibidos, es obvio que sólo hace sentir inferiores al resto.
  • Otra medalla para la directora, bien.
  • Arriba la escuela.


Invoquemos nuevamente al sabio cocodrilo

La siguiente semana los alumnos van a protestar porque los están matando con rifles automáticos y no hay leyes que los protejan y la comunidad cree que los niños deberían callarse, ponerse a trabajar y no estar atacando la segunda enmienda o al brillante presidente. 

A ver cómo nos va.

Fin.


25.2.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 25



Esta semana estuvo… pesadísima… ¡Sorpresa!
 
¿Y ahora qué nuevas nos traes, queridísima reptil? Se estarán preguntando.

¿Renunció otro maestro a mitad de la semana? Claro, el miércoles.

¿Un niño de 13 años le hizo comentarios sexuales a una Becky que se sintió tan ofendida que empezó una nueva campaña #MeToo? Of course.

¿Otro alumno agredió físicamente a una maestra al empujarla y le echaron la culpa a la maestra por ponerse en la puerta? Por supuesto.

¿Salieron que tenemos que quedarnos hasta tarde nuevamente para poder conectar con los alumnos problema? Obvio.

¿Entonces qué nuevas nos traes, espeluznante lagartija? Se cuestionarán.

Pues dos cositas.

Cosa 1
La primera fue que el lunes tuvimos la típica junta en la que nos dicen que todo lo que hacemos está mal, y para poder solucionarlo nos mostraron una gráfica donde probaban indiscutiblemente que el factor principal de éxito en los estudiantes es que los maestros y maestras puedan gestionar la escuela. Aquí su cocodrilo preguntó que cómo midieron ese éxito y cuál era el número base. Pues nada, que mire la gráfica. Que la mire, duuuhhh. 

Pues la miro y mírenla ustedes, no tiene sentido ni pies ni cabeza.
Ah, sí, sí, un 1.57, clarísimo. Y en morado además.
 

Entonces nos pusieron en nuestros círculos de respeto. Porque, para esto, todos estamos obligatoriamente en círculos de respeto donde tenemos que responder semanalmente a un guión donde meditamos sobre lo buena que es la escuela y lo más alegre que nos ha pasado.
Más o menos así es una sesión en nuestros circulitos de respeto


En el guión de esta semana había cuatro preguntas, pero sólo llegamos a la primera en nuestro círculo. ¿Qué nos causa estrés?

En teoría, escribiríamos la respuesta y luego intercambiaríamos papeles con otros círculos y leeríamos las respuestas anónimamente. La administración quería que colectivamente nos pusieramos a cantar y a tirar flores, pero...

Nosotros pusimos que nos están haciendo bullying niñitos y niñitas de 12 años y que cuando decimos algo la administración nos echa la culpa a nosotras y nosotros, los maestris, además de indicar que no sabemos hacer nuestro trabajo. Que no tenemos tiempo para nada y estas juntas absurdas son una pérdida de todo. Y, finalmente, que no hay consecuencias para los alumnos y eso los está preparando para el fracaso futuro.

Pasamos la hoja, se intercambiaron y los 100 maestros leyeron sus respuestas dadas a sus círculos. Todas decían exactamente lo mismo (bueno, salvo el círculo en el que participaba la Becky que hace yoga y que nunca se ha parado en un salón de clases, en ese dijeron que el estrés era que los papás y mamás no quieren a sus hijos o una vaina por el estilo).

La directora palideció, tragó saliva, puso sonrisa apretada y nos mandó a casa.

Así que fue interesante saber que todos los maestris nos sentimos de la misma forma. Se sabe que la directora no hará nada, pero al menos hubo un sentimiento solidario. Lo que hizo que el resto de la semana se hiciera larga, triste y pesada.

Cosa 2
La otra cosa que pasó esta semana fue que un alumno de 11 años mandó por los medios sociales fotos de sus pistolas y les dijo a sus amigos que no fueran a la escuela porque le iba a disparar a todos. Yo me enteré en clase, porque me dijo un alumno. Quizás, no sé, hubiera sido bueno que la administración nos avisara para que cuando mis estudiantes llegaran temblando y los papás y mamás llamaran por teléfono histéricos para ver si sus hijitos estaban vivos yo pudiera decirles algo y no “No, pos no sé.” 

No sé qué medidas se hayan tomado, pero el niño sigue en la escuela. 

También, en una prepa a tres cuadras de la escuela un alumno llevó una pistola cargada, la cual fue interceptada y no se disparó. En otras tres escuelas de este pueblo en vacalandia hubo amenazas similares hechas por niños que o están jugando o no están jugando.

Ante todas estas amenazas de tiroteos, el presidente de este país sugirió que la respuesta es armar a los maestros. Así es. ¡Sorpresa!

Que saques tu libro o te meto un plomazo


El gobierno del estado dijo que sísísí, que era una idea buenísima.

Los maestros y maestras en su mayoría aplastante preferirían que los armaran de libros y recursos educativos o sicólogos en las escuelas. Pero aquí, quienes mandan son los administradores, las corporaciones que hacen armas y los legisladores, nadie que pudiera tener una puta idea de lo que necesitan estos niños.

Además, si esto sucede, predigo que las maestras beckies, que se espantan por todo, le van a disparar a muchos muchos morenitos.

Y así termina una semana más.

Fin.
 
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