Mostrando las entradas con la etiqueta beckies. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta beckies. Mostrar todas las entradas

21.12.19

La misa


¡Este cocodrilo se va de vacaciones!

Pero antes les voy a contar cómo nos fue con la misa de la virgencita.

Tres días antes de la misa 
El cura estaba pero volviéndose loco porque no le respondían los músicos (músicos al fin) y no le mandaban la letra de las canciones que iban a cantar. Así que les escribí, texto corto, “hola, soy la Dr. Lizard, su servilleta. El curita de acá está que se tira del techo de la escuela si no le dicen que vienen el día 12 a cantar. Favor de confirmar”. Los mariachis confirmaron, “psss, si lla le dijimos, pero no nos manda la dirección”. Mando un pin, les digo que los veo antes de las 8am, me dicen “chido liro y el vampiro Casimiro,” y le digo al cura, “all is well”.

Pasaron mis estudiantes como 5 horas practicando cómo caminar con la imagen y los cirios y el libro y la cruz. “El cielo es ordenado,” dice el cura. “Lo más importante es que el cielo esté ordenado.” Y yo, sí, muy bien, pero necesitamos saber el guión y en qué momento se hace qué cosa. Nada, otra vuelta para mostrar cómo agarrar correctamente la cruz.

Ahhhh, porque welcome to Gringolandia! Las misas tienen powerpoint. Así que en vez de misal, ponen un powerpoint que la gente sigue. Alegrías para los árboles que no deben morir. Miserias para reptiles traductores que no tienen idea en qué momento se hacen cuáles oraciones o qué sigue de qué, ni cómo se traducía “Revelations” (pista: apocalipsis). Porque la misa será en español y vamos a proyectar todo en inglés.

La noche anterior a la misa 
Sorpresa, hubo un concierto navideño, así que no podíamos arreglar el espacio durante horas normales. Pero quedamos de llegar a las 8pm. ¿De acuerdo? ¡De acuerdo! dicen mis estudiantes con alegría.

¿Quién llegó? 

Uno de mis alumnos y una chica que quién sabe de dónde salió y su novio. Somos 4 y el cura líder que tiene una capacidad de organización negativa (esto es, en vez de organizar, confunde a todos).

Tenemos dos horas para mexicanizar al blanquísimo, quesísimo, ascético y estéril espacio. Dos horas. Porque aquí su lagartija se duerme a las 10 pm como los pajaritos y no tiene ganas de desvelarse porque sejuela

La anciana reptil había mandado al cura a un mercado mexicano y éste llegó con sarapes, globos banderas. El don se lució (la verdad), así que como si nos hubieran metido un petardo en el culo, nos pusimos a colgar y poner todo en donde cualquier cosa se pudiera colgar o poner.
No le tomé foto a las banderitas, pero también había banderitas


Una hora antes de la misa.
Todavía no tenemos el documento a traducir ni en qué momento pasa qué cosa.
Choque cabrón en la carretera, los mariachis vienen tarde.
Nos avisan que mis estudiantes no van a leer lo que tradujeron, sino que Ms Becky Woke está encargada de las intercesiones y sus alumnas van a leer en eSpañoul (Ms Becky Woke también era la encargada de vender las flores y la de la genial idea de “vénganse en ropa tradicional mexicana”).
Y el cura que habla español no ha llegado.


Ahhhh (en English)




Me digo, “total, es la primera vez en 150 años que se ofrece una misa para latinos en este lugar. Lo peor es no hacerlo o, claro, que salgan con… no sé, un blanco disfrazado de Juan Diego con la cara pintada corriendo por el auditorio y un montón de estudiantes con ponchos y bigotes."

15 minutos antes de la misa
Llegan los mariachis. Son un trío.
Llega el cura que habla español.
No veo a nadie en poncho y bigote.
Parece que va a salir todo bien. 


Misa.
El trío canta bonito, bien bonito.
El mariachi loco quiere... ahh no, "aleluya aleluya"

Mis estudiantes hacen procesión ordenada como el cielo, su genuflexión frente al tabernáculo (hay que saludar a la cajita o se nos ofenden los católicos), hacen una lectura y presentación chingona.

El cura que habla español viene con un vestido divino, bordado a mano y se ve pre cio so. Muy simpático y todo ma ra vi llo so.


La mayor parte del powerpoint fue un “estamos experimentando dificultades” (en otras palabras, la proyección constante de: “Bienvenidos y bienvenidas a la misa para la Virgen de Guadalupe, Reina de las Américas, Emperatriz del mundo.” Normal)

Y entonces… tan tan taaaan. Las flores.

El trío toca La Guadalupana.

50 chicos con guayaberas y blusas bordadas se levantan de sus asientos con sus flores y sale la Ms Becky Woke al frente. Por alguna razón se apelotan al pie de la escalera que da al escenario donde está la imagen de la virgen. La Ms Becky Woke, corre al frente y de detrás de las cortinas saca a una niña disfrazada de la virgen como si fuera pastorela.
Con dos… ¿ángeles? ¿Juan Diegos? A su lado.
La turba al pie de la escalera se da cuenta que hay que subir de uno en uno y se empieza a jalonear para ir primero.
Conforme suben le van dando sus rosas a la niña disfrazada. 
La niña disfrazada actúa como si fuera Miss Universo, saludando con la mano, mandando besos y recibiendo las rosas y picándose con las espinas.
El trío pone cara de juat

Los de las rosas pasan enfrente de la cajita como whatever, mandándoles un saludo a sus amigos imitando a la niña disfrazada.

Termina la procesión, se va la Ms Becky Woke con la virgen y las flores.

El cura termina la misa.

Me despido del trío y me voy a dar clase.

Reflexión
El objetivo real que aquí la atea y satánica lagarta tenía era el reconocer la cultura latina y mostrarles que su cultura vale, que su idioma vale, que aquí (aunque el presidente y todo el sistema los joda) aquí, ellos y ellas valen…

Durante ese día y el siguiente, los muchachos y muchachas me dijeron que necesitaban más música y más español y “nomames qué pedo con la niña disfrazada y las florecitas”.

Estos comentarios los interpreto como que ellos y ellas se han dado cuenta que fueron incluidos en la realidad de esta escuela, que tienen voz y que su opinión cuenta. Así que con todo y la becky y la falta de preparación, fue un éxito.

Y me voy de vacaciones.

7.12.19

Y dale la burra al maiz


Hace más de un año y meses que dejé de escribir y publicar en el blog.

Mis cuatro lectoras se me estaban estresando y temían por mi salud mental. Las cosas en la escuela pública en vacalandia seguían estando pinchitas y pinchotas. Yo seguí escribiendo, pero no publicando (después terminaré la serie del año en la escuela pública en vacalandia).

Tldr: me medicaron para la depresión resultado de vivir una situación estresante y ansiosa (diagnóstico oficial: "de la verga"). Me corrieron por demostrar que eran bastante racistas así que este año conseguí trabajo en una escuela en otra ciudad en el mismo estado en una escuela religiosa.

Así que bienvenidas, bienvenidos y bienvenidus a las aventuras de esta lagartija atea satánica y hereje en una escuela católica privada, situada a las orillas del lago Michingan.

Hoy les voy a contar cómo la megaexcreté y estoy a cargo de la misa de la virgencita para este 12 de diciembre. Shit.

Todo empezó con un racismo/estereotipo normal y esperado. Como única maestra mexicana en la escuela donde el 50% son latinos, el cura de la escuela llegó a pedirme que le ayudara para la misa del 12 de diciembre, de la Virgin of Wadaloupei. Y yo le dije, pues necesito mariachis y un cura que hable español, pensando que así me libraba.

Y zaz! Que los consigue.


Le foc

Acto seguido, le pedí a mi señora madre y hermana que me mandaran misales o algo así para ver en qué me metí. Las pobres casi se caen de sus respectivos asientos de la risa histérica que les dio y me explicaron que no, no implicaba que la escamosa edigator iba a tener que beberse la copota de vino y poner a todo el mundo a hacer aerobics mientras le caía un rayo. Que eso lo iba a hacer el padre.
Que yo a lo mucho iba tener que leer una lectura.

Va va va, le dije entonces al curita de la escuela. El curita se emocionó y me dijo que yo nomás me voy a encargar de las traducciones.

Or so I thought…

En México familias y grupos enteros pasan todo el año planeando este día. Aquí tenemos dos semanas, lidereadas por un cura lleno de buenas intenciones y su servilleta que hizo la primera comunión hace como 40 años y sólo se para en una iglesia para las bodas, bautizos y, ahora, funerales de gente conocida.

El martes me dice el cura, “acabo de comprar una imagen de la Virgen de Wadaloupei en Amazon y veo entrar la imagen en una procesión cargada por los chicos, luego los mariachis cantan, luego los chicos mexicanos dejan rosas en donde está la imagen, más mariachis, fin.

Anuncian más tarde en el altavoz de la escuela, “A todos los que compren una rosa para el día de la misa de la Virgen de Guadalupe se les va a permitir usar ropa tradicional mexicana.

En la escuela usan un uniforme yupi (pantalón caqui y camisa polo), por lo tanto... cualquier día para no usar uniforme es considerado como el aynomamesyachingamos por los adolescentes. En otras palabras, yeiiii. Aunque tengan que comprar rosas.

Llegan el miércoles 200 estudiantes mexicanos a preguntarme que qué es “ropa tradicional mexicana”. Que si es camisa de la selección o qué. Les digo que seguro se refiere a ropa de danzante o matachín, no sé bien. (Que por cierto, además de carísima, los danzantes ese día estarán usando su ropa y no se la van a prestar a nadie.)

Matachines de San Antonio, Texas, Estados Unidos

Se van pensando y le pregunto al cura que qué quiso decir. Le muestro las fotos de danzantes. Empieza a entenderme.

Me explica que lo tradicional mexicano es colores, que los mexicanos tenemos colores y es ropa colorida. Creo que se refiere a las blusas bordadas del sur de México, porque dudo que quiera que vengamos de tehuanas. Le sugiero camisa blanca, pantalón negro y flores en el pelo para las niñas. Quizás.


Anuncian el jueves en la escuela: “A todos y todas los que compren una rosa para el día de la misa de la virgen de Guadalupe se les va a permitir usar ropa formal mexicana.

Y después de eso llegan otros 200 mexicanos a preguntarme que si los no mexicanos entonces van a usar ponchos, sombreros y bigototes para ese día. Porque es lo que planean sus compañeros.

Y me vi.

Noticia nacional en CNN, Fox News, Vacalandia Today

Escuela católica ofrece misa para la Virgen de Guadalupe y todo el mundo se disfrazó de mexicano con bigote.

No, ese no era el encabezado en mi imaginación, en mi imaginación era:
Latinos en Wisconsin linchan a cura gringo y a lagartija pendeja.

Voy corriendo con el curita y le pregunto, ¿los no mexicanos también? Se le cayeron los destos y lo vi teniendo el flashforward a salir en las noticias.

Anuncian el viernes: “A todos y todas los que compren una rosa para el día de la misa de la virgen de Guadalupe se les va a permitir usar ropa formal mexicana o tocados en el cabello con flores y otras ropas respetuosas, vamos a tener una presentación en powerpoint indicando qué tipo de ropa estará permitida y tendrán que someter una idea de su guardarropa que tendrá que ser aprobada por el director antes de poder llegar a la escuela con dicha ropa.”

La próxima semana les cuento como fue (si no me/nos linchan).

25.2.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 25



Esta semana estuvo… pesadísima… ¡Sorpresa!
 
¿Y ahora qué nuevas nos traes, queridísima reptil? Se estarán preguntando.

¿Renunció otro maestro a mitad de la semana? Claro, el miércoles.

¿Un niño de 13 años le hizo comentarios sexuales a una Becky que se sintió tan ofendida que empezó una nueva campaña #MeToo? Of course.

¿Otro alumno agredió físicamente a una maestra al empujarla y le echaron la culpa a la maestra por ponerse en la puerta? Por supuesto.

¿Salieron que tenemos que quedarnos hasta tarde nuevamente para poder conectar con los alumnos problema? Obvio.

¿Entonces qué nuevas nos traes, espeluznante lagartija? Se cuestionarán.

Pues dos cositas.

Cosa 1
La primera fue que el lunes tuvimos la típica junta en la que nos dicen que todo lo que hacemos está mal, y para poder solucionarlo nos mostraron una gráfica donde probaban indiscutiblemente que el factor principal de éxito en los estudiantes es que los maestros y maestras puedan gestionar la escuela. Aquí su cocodrilo preguntó que cómo midieron ese éxito y cuál era el número base. Pues nada, que mire la gráfica. Que la mire, duuuhhh. 

Pues la miro y mírenla ustedes, no tiene sentido ni pies ni cabeza.
Ah, sí, sí, un 1.57, clarísimo. Y en morado además.
 

Entonces nos pusieron en nuestros círculos de respeto. Porque, para esto, todos estamos obligatoriamente en círculos de respeto donde tenemos que responder semanalmente a un guión donde meditamos sobre lo buena que es la escuela y lo más alegre que nos ha pasado.
Más o menos así es una sesión en nuestros circulitos de respeto


En el guión de esta semana había cuatro preguntas, pero sólo llegamos a la primera en nuestro círculo. ¿Qué nos causa estrés?

En teoría, escribiríamos la respuesta y luego intercambiaríamos papeles con otros círculos y leeríamos las respuestas anónimamente. La administración quería que colectivamente nos pusieramos a cantar y a tirar flores, pero...

Nosotros pusimos que nos están haciendo bullying niñitos y niñitas de 12 años y que cuando decimos algo la administración nos echa la culpa a nosotras y nosotros, los maestris, además de indicar que no sabemos hacer nuestro trabajo. Que no tenemos tiempo para nada y estas juntas absurdas son una pérdida de todo. Y, finalmente, que no hay consecuencias para los alumnos y eso los está preparando para el fracaso futuro.

Pasamos la hoja, se intercambiaron y los 100 maestros leyeron sus respuestas dadas a sus círculos. Todas decían exactamente lo mismo (bueno, salvo el círculo en el que participaba la Becky que hace yoga y que nunca se ha parado en un salón de clases, en ese dijeron que el estrés era que los papás y mamás no quieren a sus hijos o una vaina por el estilo).

La directora palideció, tragó saliva, puso sonrisa apretada y nos mandó a casa.

Así que fue interesante saber que todos los maestris nos sentimos de la misma forma. Se sabe que la directora no hará nada, pero al menos hubo un sentimiento solidario. Lo que hizo que el resto de la semana se hiciera larga, triste y pesada.

Cosa 2
La otra cosa que pasó esta semana fue que un alumno de 11 años mandó por los medios sociales fotos de sus pistolas y les dijo a sus amigos que no fueran a la escuela porque le iba a disparar a todos. Yo me enteré en clase, porque me dijo un alumno. Quizás, no sé, hubiera sido bueno que la administración nos avisara para que cuando mis estudiantes llegaran temblando y los papás y mamás llamaran por teléfono histéricos para ver si sus hijitos estaban vivos yo pudiera decirles algo y no “No, pos no sé.” 

No sé qué medidas se hayan tomado, pero el niño sigue en la escuela. 

También, en una prepa a tres cuadras de la escuela un alumno llevó una pistola cargada, la cual fue interceptada y no se disparó. En otras tres escuelas de este pueblo en vacalandia hubo amenazas similares hechas por niños que o están jugando o no están jugando.

Ante todas estas amenazas de tiroteos, el presidente de este país sugirió que la respuesta es armar a los maestros. Así es. ¡Sorpresa!

Que saques tu libro o te meto un plomazo


El gobierno del estado dijo que sísísí, que era una idea buenísima.

Los maestros y maestras en su mayoría aplastante preferirían que los armaran de libros y recursos educativos o sicólogos en las escuelas. Pero aquí, quienes mandan son los administradores, las corporaciones que hacen armas y los legisladores, nadie que pudiera tener una puta idea de lo que necesitan estos niños.

Además, si esto sucede, predigo que las maestras beckies, que se espantan por todo, le van a disparar a muchos muchos morenitos.

Y así termina una semana más.

Fin.

10.2.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 23


Esta semana también trajo sorpresas, ¿será que así se sienten las personas que tienen hijos? Todos los días con más y nuevas aventuras al límite, vida y muerte y drama, todo apretadito para que no haya un momento para respirar.

Yo pensaba que la vida era todo lo contrario y por eso Hollywood y otras agencias de entretenimiento ofrecían todas estas ficciones donde se cubren las necesidades emocionales de los espectadores. Acción y disparos para los que pasan el día en la blanda oficina y comedias románticas donde la pareja se escucha, sale en citas y tienen sexo apasionado para el frustrado resto del mundo.
Tía, cuéntenos otra vez de cuando salió con el tipo de los nueve pitones
fuente

En esta semana tenemos:

A la niña, llamémosla Euríale, que le pateó la puerta al maestro llevándose mano de maestro en proceso y fracturando mano de maestro en proceso. Euríale no lo hizo a propósito (patear la puerta sí, específicamente romperle la mano no) así que no hubo ni una llamada de atención.
Así le quedó la mano al maestro tras la apachurrada, nomás que morada
fuente

A su lagartija que en un momento de retraso mental extremo se le ocurrió llevar a sus 7 alumnitos de una clase en específico a ver la feria de matemáticas de los de séptimo. A los tres minutos ya se habían escapado dos. A los 10 minutos una de mis alumnas, pondrémosle aquí Esteno, agarra a un muchachito como de medio metro y en medio de sus amigos, en su salón y frente a su maestra, le pegó. El muchachito se puso a llorar. La maestra le pidió a Esteno que se saliera y Esteno la vio, se dio la vuelta, y en voz alta comentó, “¿Qué le pasa a esa harpía?” Me tuvieron que llamar para que me la llevara.

La maestra de séptimo reportó a Esteno a la administración, pero yo mejor decidí llamar a su papá quien le quitó toda la tecnología, permisos, privilegios, amigos y ropa a su hijita… 
Así le fue a Esteno en su casa
fuente


A otro alumno mío, nombrémosle Jápeto, lo habíamos visto alicaído y desanimado, además de respondón y rehusándose a trabajar. Llamé a madre (que no responde el teléfono porque Jápeto debe aprender a valerse por sí mismo), sicóloga (estoy ocupada), la Becky que le regala sopa ramen a los niños (yo no trabajo con titanes), al consejero (tengo que terminar las inscripciones para la prepa o se nos queda uno otro año) y, finalmente, hablé con Jápeto.

Resulta que la semana pasada le robaron el cinturón en el autobús y entre el que patrulla los pasillos y yo dimos con el autor del crimen, quien traía puesto dicho cinturón. El patrullero se lo quitó, el ladronzuelo le dijo que le iba a partir su madre y dicho y hecho, le partió su madre a Jápeto. 

Lo fue a buscar a su casa con sus hermanos, lo golpearon, le sacaron un par de armas para decirle que la siguiente vez iba en serio y le quitaron el cinturón, los zapatos, la cartera y el teléfono.

Día normal en la escuela:
A ver, corazoncito, nosotros no nos comemos a nuestros compañeros.
 Ándale, amorcito, escupe a Jasonsito.
fuente


Por último.

A una muchachita, quien mientras le decíamos adiós a los niños y niñas que se subían a los camiones para enfilarse a sus fines de semana, entró llorando entre una mezcla de pánico e histeria. En su pavor chocó con la puerta y las paredes dos veces. Yo la agarré y medio la calmé. Tras ella entra otra niña, amiga de la primera. Resulta que Rea la quiere golpear.

El patrullero de quien les contaba arriba, raudo y veloz pesca a Rea, la baja del autobús y se la lleva a hablar con sus papás o quién sabe.

La Becky aparece de la nada y le dice a la histérica, "ven Febe, ven". Y Febe, temblando y con ojos pelones, se va con Becky.

Luego aprendería yo que a finales de año Rea agarró a Febe de las greñas, la golpeó, la tiró al piso y le brincó en la cabeza varias veces mientras el resto de los muchachitos y muchachitas lo filmaban y recomendaban que Febe mordiera el escalón. Febe terminó un par de semanas en el hospital. A Rea le dieron sopa ramen y la hicieron hablar de sus emociones.

Ya les había contado de esto. Nomás no conocía las caras.

Y así, finaliza otra semana de acción y aventuras.

Aquí es igualito, pero con un poquito más de ropa.
fuente


11.11.17

"Sobreviviendo" a la escuela pública: Semanas 9 y 10

Semana 9
Dicen aquí que la semana de Jalogüín es la peor.

Sinceramente no sé si será la peor, porque aquí siempre hay algo que supera lo anterior. Pero sí estuvo bastante pesada la semana 9.
Agreguen 500 niños y más basura y es un día normal en la escuela pública

Tuvimos un simulacro de código rojo. Esto es cuando hay un asesino adentro de la escuela con armas de alto calibre matando y cazando a los alumnos y alumnas. Se practica el simulacro de código rojo cada seis meses.

Así que suena la alarma, debo cerrar puertas con llave, tapar las ventanas y los chicos y chicas se deben esconder donde no se vean. Deben guardar silencio. Fue lo mejor, pude disfrutar de 20 minutos de paz.

Fuera de eso, la semana 9 estuvo como el resto de las semanas: pinche.

El domingo me entró una crisis nerviosa porque no quería que llegara el lunes, así que adopté 2 gatitas. 

De esa manera podré recibir terapia gatuna.
Les presento a Vera (izquierda) y Kalah (derecha)

Semana 10

Cambiamos de salón a una alumna, llamémosla la guayabita. Estaba en un grupo de unas 6 niñas (a quienes llamaremos las tostaditas). La guayabita no ha hecho nada en todas estas semanas salvo reírse, maquillarse e interrumpir la clase (y mentarle la madre a los maestros y maestras, obviously). Todas las veces que hemos tratado de hablar con sus padres, ella se escapa de la escuela y ellos tienen que ir a buscarla, así que no tengo el gusto de conocerlos. 

Por lo tanto, esta semana tuvo, además de todas las cosas que ya les he contado, el particular agregado de la ira de la guayabita y las tostaditas.

Se enojan especialmente porque nos metemos con ellas. Que quién nos creemos que somos y que por qué nos atrevemos a decirles qué tienen que hacer.

Literalmente ésas son las peleas.

     Niña de 13 años: ¿quién te crees tú que eres que me estás diciendo que saque un lápiz?
     Maestra: Tu maestra.
     Niña de 13 años: Exacto. Exacto. Puta babosa, foc llu.

Y luego llega la administradora (una becky que hace yoga y nunca ha dado una clase en su vida) y te cuestiona, ¿qué le haces a la niña? Y le dices, les dije a todos y todas que sacaran un lápiz. Y entonces te interroga, ¿les diste otras opciones? Sí, claro, le dices, pueden sacar un lápiz, una pluma, su computadora, sus tetas, lo que quieran, es más, pueden agarrar toda esta educación y metérsela por el culo. 

Entonces la becky te dice que tú tienes la culpa y te van a mandar a otra capacitación para poder estimular a los alumnos de una manera propositiva y con educación diferenciada para que puedas planear una clase particular divertida y especializada para cada uno de tus 50 alumnos.

El martes, las tostaditas y la guayabita planeaban ir a golpear a una chica de otra escuela (porque para esto, resulta que aquí su lagartija es invisible, las adolescentes no me ven, no me escuchan, no reconocen mi humanidad, así que pasaron alrededor de 4 horas hablando de lo que le iban a hacer a esta otra niña). Así que le hablamos a sus madres y le comentamos a la directora, quien quería llamar a la policía. Al final, parece, una de las mamás llamó a la policía y la pelea no tuvo lugar.

Esto obviamente emputó más a las niñas.

Y el jueves, una de las tostaditas, se megaemputó porque mandé que le quitaran su celular por estarle tomando fotos y videos al resto de los menores, subiéndolos a Snapchat para que sus amiguitas y amiguitos de la pandilla del sur de vacalandia pudieran venir a golpearlos (bueno, menciono "golpear", pero la realidad es más cercana a la razón por la que tenemos los simulacros de códigos rojos mencionados arriba).

Entonces la tostadita fue a la oficina principal y la destruyó. De aventar silla contra escritorios y agarrar monitores de computadora contra ventanas. El viernes no vino a la escuela, no sé si está suspendida (lo dudo) o si la metieron a la cárcel (que es lo que hacen con los niños latinos y negros en esta ciudad).


Pero al final de cuentas, fue una semana muy alegre gracias a la terapia felina y más que nada porque en regiolandia denunciaron finalmente al pseudoescritor de abuso sexual. Espero que sea el fin de más de 25 años de depredación de ese puto. Fuerza para las víctimas, admiro su valor. A Rosaura y a Fidel les habría dado tanto tanto gusto la noticia. 

Celebremos.
Ea ea ea

29.10.17

Sobreviviendo la escuela pública: semana 8

Semana ocho o nueve, no sé, de la iguana mexicana haciéndola de maestra en una escuela pública en vacalandia

Esta semana aprendí que tengo la amígdala sobre estimulada. Bueno, primero les cuento lo primero y luego llegamos a la amígdala.

La siguiente semana se tienen que entregar calificaciones. El sistema es chistoso porque la escala es de 0 a 4, 4 siendo lo más alto. Se da un 4 cuando el trabajo del alumno o alumna excede expectativas, 3 cuando se cumplen las expectativas y se demuestra competencia, 2 es cuando no demuestra comprensión del contenido o habilidades, 1 es poder escribir su nombre y respirar. Me imagino que 0 es cuando no van a clase.

La calificación para aprobar es 1.25.

Pero si no pasan, sólo van a la escuela de verano y respiran y ya. Pasan al siguiente grado y son problema de las preparatorias, no nuestro.

No olvidemos que las primeras 4 semanas fueron puros exámenes (que por cierto, son administrados por empresas privadas y los resultados se venden a otras empresas privadas que pronostican crecimiento en fuerza laboral, casas habitación, ingreso a universidades y, según una leyenda urbana, incremento de celdas en las cárceles privadas). First world, para ustedes.

En esas 3 semanas de "clase" tuve que ir a una capacitación de todo el día y esta semana fue corta porque tuvimos otra capacitación para todos los maestros y maestras de la escuela durante el viernes todo el día (y se enfermaron muchísimos, no pudieron ir, pobres, seguro había un germen o algo así). Así que, salvo que los califiquemos en su capacidad para responder exámenes, no veo qué estamos evaluando.

En general, veo que los maestros y maestras están llegando a una especie de anestesia, sus personalidades están siendo erosionadas y la maestra que lloraba cada que un niño le decía que era una gorda pendeja y que se suicidara antes de que vengan por ella para meterla a un laboratorio para estudiar cómo es que las morsas hablan inglés, ahora ve al niño y le dice que se quede sentado o que deje las tijeras.

Las maestras se paran frente a la clase y dicen palabras y dan instrucciones, imparten la clase que prepararon y les dan copias y actividades estimulantes mientras los niños y niñas brincan en las mesas y se insultan, insultan a la maestra, se salen del salón, le jalan el pelo a alguien, se avientan comida, se escupen, o se ponen audífonos y cantan en voz alta para que no puedan oír a la maestra.

Un salón de clases es más parecido a un mercado en domingo que a pues… un salón de clases.

La capacitación del viernes no fue para hablar de esto o nuestra salud mental. Nope, fue para hablar del cerebro triúnico. Porque, para esto, estamos leyendo un libro que escribió una mercadóloga para aprender a cómo lidiar con minorías. Es un texto plagado de errores factuales, generalizaciones de las culturas orales y colectivas (aka la mexicana y la negra) vs. las culturas intelectuales e individuales (como la gringa, según la mercadóloga) y consejos baratos y estúpidos de cómo tenemos que usar vulnerabilidad selectiva para conectar con los alumnis.

Becky, lo que Juanito necesita es que no deporten a su mamá, no que yo le cuente que extraño a mi gato.

Entonces, según este libro y la capacitación de 4 horas sobre cerebros reptilianos (donde su servilleta se sentía muy simpática, porque se identifica con cualquier cosa escamosa) tuvimos que trabajar sobre cómo desestimular la amígdala en los alumnis, cuya función (de la amígdala) es responder ante el peligro: correr, pelear o congelarse (según la mercadóloga, que yo creo que abrió el libro de neurología de la década de 1960 y agarró palabras apantallapendejos).

Anywho, resulta que mientras pasaban las horas y las horas yo me estaba dando cuenta que las capacitadores beckies hablan de buenas intenciones y diferencias culturales y más evaluaciones y más reglas y más métodos burocráticos para poder lidiar con los negros y latinos (bueno, no dicen eso, no, dicen, “para que las minorías que pertenecen a las culturas colectivas  puedan adaptarse al rigor intelectual de una cultura como la nuestra”) cuando lo que se necesita es:

  1. Admitir que son racistas y que esta ciudad es racista y eso afecta a los alumnos y alumnas,
  2. Admitir que el sistema y el presidente (elegido por la mayoría) también es racista y eso ha envalentonado a la gente a ser todavía más racista y eso también afecta a los alumnos y alumnas,
  3. Admitir que el sistema prefiere deportar o meter a la cárcel a todas estas minorías y los alumnos lo saben.
  4. y, finalmente, admitir que los alumnos y alumnas han vivido con eso toda su vida y no se va a quitar usando rúbricas o Notas Cornell (las otras 4 horas de la capacitación fueron sobre esto). 

Al final, me di cuenta que quien tenía sobre estimulada la amígdala era yo, la reptílica edigator, que estoy entre salir corriendo cual lagartija basilisco sobre el agua o básicamente agarrar una silla y partirle la cara a todos estas beckies (y al vaquero sin vacas).
mente de la edigator


Por suerte, como todas estas teorías del cerebro triúnico y el secuestro de la amígdala y el cerebro reptiliano ya han sido probadas como falsas o incompletas, no le aventé la silla a nadie y al salir mejor me puse a ver la segunda temporada de StrangerThings.

Pus data:
Esta semana que viene tendremos simulacro de código rojo. Yo no sabía qué era eso, los alumnos y alumnas me explicaron que es cuando entra un asesino con un arma y tienen que esconderse en los clósets y guardar silencio. Un simulacro que hacen cada 6 meses desde que están en el kínder.


Good times.
 
Creative Commons License
This obra by Edigator is licensed under a Creative Commons Atribución-No Derivadas 2.5 México License. Creative Commons License
This work by Edigator is licensed under a Creative Commons Atribución-No Derivadas 3.0 Estados Unidos License.