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25.2.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 25



Esta semana estuvo… pesadísima… ¡Sorpresa!
 
¿Y ahora qué nuevas nos traes, queridísima reptil? Se estarán preguntando.

¿Renunció otro maestro a mitad de la semana? Claro, el miércoles.

¿Un niño de 13 años le hizo comentarios sexuales a una Becky que se sintió tan ofendida que empezó una nueva campaña #MeToo? Of course.

¿Otro alumno agredió físicamente a una maestra al empujarla y le echaron la culpa a la maestra por ponerse en la puerta? Por supuesto.

¿Salieron que tenemos que quedarnos hasta tarde nuevamente para poder conectar con los alumnos problema? Obvio.

¿Entonces qué nuevas nos traes, espeluznante lagartija? Se cuestionarán.

Pues dos cositas.

Cosa 1
La primera fue que el lunes tuvimos la típica junta en la que nos dicen que todo lo que hacemos está mal, y para poder solucionarlo nos mostraron una gráfica donde probaban indiscutiblemente que el factor principal de éxito en los estudiantes es que los maestros y maestras puedan gestionar la escuela. Aquí su cocodrilo preguntó que cómo midieron ese éxito y cuál era el número base. Pues nada, que mire la gráfica. Que la mire, duuuhhh. 

Pues la miro y mírenla ustedes, no tiene sentido ni pies ni cabeza.
Ah, sí, sí, un 1.57, clarísimo. Y en morado además.
 

Entonces nos pusieron en nuestros círculos de respeto. Porque, para esto, todos estamos obligatoriamente en círculos de respeto donde tenemos que responder semanalmente a un guión donde meditamos sobre lo buena que es la escuela y lo más alegre que nos ha pasado.
Más o menos así es una sesión en nuestros circulitos de respeto


En el guión de esta semana había cuatro preguntas, pero sólo llegamos a la primera en nuestro círculo. ¿Qué nos causa estrés?

En teoría, escribiríamos la respuesta y luego intercambiaríamos papeles con otros círculos y leeríamos las respuestas anónimamente. La administración quería que colectivamente nos pusieramos a cantar y a tirar flores, pero...

Nosotros pusimos que nos están haciendo bullying niñitos y niñitas de 12 años y que cuando decimos algo la administración nos echa la culpa a nosotras y nosotros, los maestris, además de indicar que no sabemos hacer nuestro trabajo. Que no tenemos tiempo para nada y estas juntas absurdas son una pérdida de todo. Y, finalmente, que no hay consecuencias para los alumnos y eso los está preparando para el fracaso futuro.

Pasamos la hoja, se intercambiaron y los 100 maestros leyeron sus respuestas dadas a sus círculos. Todas decían exactamente lo mismo (bueno, salvo el círculo en el que participaba la Becky que hace yoga y que nunca se ha parado en un salón de clases, en ese dijeron que el estrés era que los papás y mamás no quieren a sus hijos o una vaina por el estilo).

La directora palideció, tragó saliva, puso sonrisa apretada y nos mandó a casa.

Así que fue interesante saber que todos los maestris nos sentimos de la misma forma. Se sabe que la directora no hará nada, pero al menos hubo un sentimiento solidario. Lo que hizo que el resto de la semana se hiciera larga, triste y pesada.

Cosa 2
La otra cosa que pasó esta semana fue que un alumno de 11 años mandó por los medios sociales fotos de sus pistolas y les dijo a sus amigos que no fueran a la escuela porque le iba a disparar a todos. Yo me enteré en clase, porque me dijo un alumno. Quizás, no sé, hubiera sido bueno que la administración nos avisara para que cuando mis estudiantes llegaran temblando y los papás y mamás llamaran por teléfono histéricos para ver si sus hijitos estaban vivos yo pudiera decirles algo y no “No, pos no sé.” 

No sé qué medidas se hayan tomado, pero el niño sigue en la escuela. 

También, en una prepa a tres cuadras de la escuela un alumno llevó una pistola cargada, la cual fue interceptada y no se disparó. En otras tres escuelas de este pueblo en vacalandia hubo amenazas similares hechas por niños que o están jugando o no están jugando.

Ante todas estas amenazas de tiroteos, el presidente de este país sugirió que la respuesta es armar a los maestros. Así es. ¡Sorpresa!

Que saques tu libro o te meto un plomazo


El gobierno del estado dijo que sísísí, que era una idea buenísima.

Los maestros y maestras en su mayoría aplastante preferirían que los armaran de libros y recursos educativos o sicólogos en las escuelas. Pero aquí, quienes mandan son los administradores, las corporaciones que hacen armas y los legisladores, nadie que pudiera tener una puta idea de lo que necesitan estos niños.

Además, si esto sucede, predigo que las maestras beckies, que se espantan por todo, le van a disparar a muchos muchos morenitos.

Y así termina una semana más.

Fin.

17.2.18

Sobreviviendo a la escuela pública: semana 24


Esta semana coincidió con otra matanza estudiantil, la número 18 de este año. 

A un blanquito egocéntrico (de esos que sienten que se merecen el mundo y que todos y todas están a su servicio) lo rechazó una chica, así que, ejerciendo su real derecho como ciudadano legítimo de este sicótico país, decidió comprar un arma de alto calibre, de esas que disparan mil balas al minuto, e ir a la preparatoria de donde lo habían expulsado. Una vez ahí, jaló la alarma de incendios y se puso a dispararle a los estudiantes que salían a los pasillos. Mató a 18.
Porque en su casa no debe faltar, un arma absolutamente letal 
Es un AR-15, legalmente adquirido por el individuo arriba mentado

Por suerte, aquí en esta escuela pública donde los estudiantes nos escupen, nada más tenemos a dos blanquitos que se creen la divina garza envuelta en huevo y al autista, que lleva a tres apuñalados “accidentalmente” y destruye el salón cada que le dicen “no”, el resto son morenos normales o despigmentados mucho mejor adaptados.

¿Por qué,? se preguntan en este país, ¿por qué pasan estas cosas? ¿Cómo podemos evitarlas?
"No hay manera de prevenir esto,"
dice la única nación donde pasan estas cosas
fuente

¿Pues qué creen?
Que aquí, en este medio, este reptil ilustrado le va a decir por qué. 
Vénganchen, que les voy a contar un secretofuente de imagen


La verdad, la respuesta es muy sencilla y ustedes, my dearest lectoras y tío, que han estado leyendo cómo es la escuela pública, posiblemente ya saben por qué.

En este país hay un grupo grande de niños a los que les han dicho que el mundo es para ellos y se merecen el respeto de todos y todas sin importar lo que hagan, digan, avienten o escupan.

Niños a los que les han dado todo y que el sistema educativo les premia cuando insultan a los profesores o le rompen la mano a la maestra al patear una puerta. O, como pasa en esta excelentísima escuela, cuando suceden estos incidentes incluso regañan a los maestros enfrente de los niños por no ofrecer otras opciones que enriquezcan las mentes de estos niñitos para que no se pongan a aventar sillas.

Cuando estos niños y niñas llegan a la preparatoria les ponen el alto. 

A los morenos ya les han tocado otras instancias donde también les ponen el alto, sea en las tiendas donde los corren porque creen que se van a robar algo, sean policías que matan a sus papases por osar conducir mientras se es negro, sean gente aleatoria que sutilmente les grita que se larguen del país. Así que los morenitos ven que se les acabó el 20 y o se adaptan o (en su gran mayoría) dejan de asistir a la escuela.
La "charla" cuando se es morenitofuente

 Pero a ciertos niños blancos jamás les ha tocado que les digan que no (o bien, que les digan no y después de hacer berrinche les sigan diciendo no). Esto se llama “privilegio blanco”, hay montones y montones de libros y artículos que hablan de eso. Pero si se lo mencionas a un blanquito, éste empieza a echar espuma por la boca y te llama racista.

Entonces al estudiante blanquito, egocéntrico, privilegiado, llega a la prepa y le dicen “no”. Así que se enoja, deprime y decide matar a sus compañeros, compañeras, maestras y todo el que se atraviese (siempre son niños, hombres).

Ahora, si tuviera a un cuchillo, nomás mataría a como tres personas, pero como todo ciudadano está en su divino derecho de tener tiene acceso legal a armas de alto calibre y de disparo rápido, pues van al Walmart de la esquina y se compran un arsenal.
"Controla tu destino"
publicidad oficial del arma en cuestión
(no voy a dar la fuente para que no la compren)

Todas las matanzas estudiantiles, todas las centenas de matanzas, todas, han sido por lo anterior y todas han sido cometidas por blanquito(s) egocéntrico(s) que se sintió rechazado.

Y más o menos, en este país, hay una matanza de estudiantes por semana.


Anywho, para conmemorar la matanza en la escuela, el día siguiente tuvimos un simulacro de incendio.
Sobra decir que cuando sonó la alarma de incendios, los estudiantes salieron de la escuela en estampida atropellándose y gritando porque creían que era un güerito con pistolotas.

Fin.

14.1.18

Sobreviviendo la escuela pública: Semana 19

Como dicen en vacalandia, usté no puede inventar este excremento.

Esta semana tampoco enseñé porque pusimos exámenes. El de esta semana se llama MAP, que según mide nivel de lectura y conocimiento matemático. Lo aplican tres veces al año, al principio (las primeras semanas), a la mitad (esta semana) y al final. En teoría mide progreso del estudiante y los resultados son indicadores de si el alumno o alumna va aprendiendo según su grado académico y los pone en un ranking porcentual con el resto de los estudiantes del estado. Esta escuela está como en el lugar #450.

Bueno, pues, les cuento sobre la semana. 

El lunes nos indicaron que no podíamos seguir reportando el mal comportamiento para nuestro salón, esas mentadas de madre, escapadas de las alumnas, venta de drogas, nada, que lo manejemos nosotros en el salón porque… ¡estamos poniendo en un muy mal plan a la escuela! En esta escuela todos y todas pasan a preparatoria y ¡No tenemos problemas de disciplina! Punto.

El lunes también teníamos junta administrativa de dos horas pero yo me sentí mal, me cayó pesado una cena recalentada de valemadrismo que tuvo sus síntomas más fuertes cuando Bekeisha, la  loable directora de nuestra honrada institución, dijo que iba a pasar el resto de la junta enfocada en el grupo latino. Me tuve que ir… al gym.

El martes tuve la junta post-observación con la doña Bekeisha. A los 10 minutos de que debió haber empezado me llama su secretaria para decirme que mejor yo vaya a su oficina, así que practico sonrisa y me lanzo.
Así se ve su servilleta, pero con más bigotes.
Fuente 

La nórdica ni se disculpó por el plantón de la semana pasada ni me dijo nada relacionado al poco profesionalismo de su actitud.

Me pregunta si leí su observación, le digo que sí, y me dice que entonces… nada, la interrumpo. Tú te enfocaste en lo negativo y en cosas en las que yo ni tenía control, como el que tocaran a la puerta o sonara el teléfono, le digo. Los alumnis han mejorado muchísimo, ¡ya no me roban los lentes! ¡Antes de aventar sillas me avisan!

Me dice, que no, que lo que pasa es que yo no sé nada, me saca libros, manuales, total me hizo luz de gas. (Término utilizado para referirse al abuso psicológico donde se presenta información falsa o distorsionada para hacer dudar a la víctima de su memoria y cordura.

Fue una discusión en la que ella tenía total razón y yo no sé ni hablar el idioma, algo así. Me recomendó que fuera a hablar con Miss Becky para que me explicara cómo manejar mi salón y deje de perder tiempo y de desaprovechar la creatividad de mis alumnis que están ansiosos y ansiosas por aprender pero yo no sé cómo enseñar.

Salí un poco, tantitito, molesta de la conversación.


Así tenía ganas yo de agarrar a Doña Bekeisha

Llegué con los y las estudiantes y me ven y me preguntan que qué tengo, que por qué estoy echando humo por las orejas y me sale fuego de los ojos, y poco profesionalmente les dije que su directora pensaba que yo no sabía enseñar. Así, que como favor personal, les pedía a ellos y ellas que respondieran el examen MAP lo mejor que pudieran para que yo pudiera ir a restregárselo a la cara de la Bekeisha.

Y, ¿qué creen? ¡Se sentaron las tres horas a responder el examen!

Y salvo por uno que respondió el examen en 16 minutos (esto es, le dio click a lo que fuera) y se puso a gritar que los sacara a jugar futbol, el resto de los 50 subió su puntaje.

Algo estoy haciendo. Como dirían en mi terruño:
que según mis paisas no es homofóbico, aunque los multe la FIFA

Hablando con el resto de las maestras y maestros, los comentarios de Bekeisha en sus evaluaciones han sido el detonador para que estas maestras renuncien, parece que el año pasado renunciaron 24.

En otras noticias, el miércoles, durante la aplicación del examen MAP hablaba yo con la alumna que se sale del salón, se escapa de su casa, le mienta la madre a los adultos y que no ha entregado nada académico, la chica a quien cariñosamente llamo La Guayabita, le preguntaba cielito si no hacía nada corazón mi amor porque no alcanza a ver la pantalla donde tengo proyectadas las instrucciones. Me responde que no alcanzaba a ver, que todo estaba borroso, 

Pues resulta que mientras hablo con ella que veo animalitos caminando por su pelo.

Tras que terminara la clase, fui con la enfermera y le pedí porfavor que llamara a la Guayabita para que le hiciera un examen de vista y uno de piojos.

Sorpresa.

¡La Guayabita tiene piojos!

Se los pegó la Tostadita. O quizás su novio. O quién sabe. Hasta ahora ya tenemos confirmadas dos. A la Guayabita y la Tostadita.

Tras que su escamosa servidora recibiera esta información el jueves por la mañana, veo a la Guayabita en el pasillo. La saludo, “Hola, Guayabita, buen día” me mienta la madre y Miss Becky ve eso y le dice, “Ven, mi amor” y la abraza, le pega su cabeza a la de ella, se restriegan los cabellos, se dan tope borrego, se arrumacan y juntan frentes y voltea a verme Miss New-Piojos y me dice con la mirada, “¿Ves? Así se trata a las niñas para que no te insulten.”


Ay, qué bonito es el karma.

7.1.18

Sobreviviendo a la escuela pública: semanas 17 y 18

Esta semana (la 18) vino con más y nuevas espeluznantes aventuras para la lagartija docente. De esas que hacen dudar la realidad y la salud mental propia.

La semana 17 fue la de las fiestas navideñas y año nuevo (¡Vacaciones!). Los alumnos y alumnas regresaban a clases el miércoles 3 de enero (semana 18). A mí me dieron ataques de pánico el martes y no pude dormir por las pesadillas.
 
¡Maestraaaa! ¿Podemos salir afuera?

Imagen fuente 

El miércoles, hablando con las maestras, casi todas me contaron que les pasó lo mismo, pesadillas, ansiedad, pánico, no poder respirar. El martes fue muy difícil para las maestras.

El miércoles en la escuela fue normal, hubo una pelea, entre tres agarraron a una y la patearon en el piso. Alguien vendió droga. Alguien más grabó la pelea. A mí me robaron los pases y falsificaron mi firma para escribirse pases entre ellas (que por cierto, la culpa es mía, por dejar los pases a la vista, “Que no vuelva a ocurrir, Mrs. edigator, esto es grave.” Ok, Becky.). En otros salones, una niña le dijo a otra algo bien racista y la ofendida aventó sillas, pateó puertas y salió indignada dando de gritos. (Castigo para la ofendida, que cree que por su melanina puede patear puertas y que no habrá consecuencias, no señor.) Por allá a alguien le robaron las llaves del carro, por otro lado otro alumno se robó un carro y lo metieron a la cárcel.

En fin. Lo normal. Hasta aquí todo va bien.

El jueves me tocaba evaluación, esto es, alguien de la administración va y observa mi clase y me dice lo que estoy haciendo mal. Llevo un par de décadas haciéndola de payaso en el aula, me han observado como 50 veces, formal e informalmente. Hasta videos hay por ahí donde me usan de modelo para enseñar alguna técnica de microenseñanza, etc. 

Entonces, durante las vacaciones me preparé, hice mi plan con objetivos de aprendizaje académico, aprendizaje emocional, de movimiento de aprendiz dependiente a independiente, con aspectos de la lección ligados a los estándares en un contexto de una lección más larga (la unidad 2) y otra incluso más amplia (la vista a que los alumnos y alumnas cumplan la misión de la escuela). Con contenido relevante para los alumnos y alumnas, aprendizaje totalmente centrado en el estudiante, etc.

Como sabía que venían de vacaciones, puse poquitas cosas y muchos ejemplos en la hoja de actividades.

Empieza la clase y llega Beckeisha.  Beckeisha es la directora, altísima, nordiquísima, y dícese ella aliada de las minorías porque tiene un montón de hijos e hijas con melanina. Beckeisha también cree que lo único que necesitan los morenitos para salir adelante es que venga ella a salvarlos y que los racistas profesores dejen de ser racistas y aprendan de las culturas orales que también tienen algo de valor. Yo la he llevado bien con Beckeisha, aunque mis alumnxs la odian.

Con todo y todo, la clase fue mejor que otras veces.

Para empezar, se sentaron casi todos y todas. Luego cuando les pedí silencio, hasta voltearon a verme (no me escucharon un carajo, pero al menos me dejaron hablar). Luego hasta sacaron lápices y libros para ponerse a simular que estaban haciendo la actividad. La que avienta sillas me dice, “maestra, estoy a punto de aventar una silla, ¿podría por favor hablarle al sicólogo que necesito procesar este sentimiento y controlar mi enojo?(ok, dijo, imma gonna fuck someone up if you don’t get me someone to talk to right now,” pero, ¡¡¡ESTÁ AVISANDO!!!). No hubo sillas por los aires.

Luego llegó la mamá de una niña, llamémosla la Guayabita, quien por lo general no hace nada y las veces que la mamá ha venido la Guayabita sale corriendo de la escuela, así que no había tenido el gusto de hablar con mamá. Pudimos planear rápidamente una cita, nos enteramos que la Guayabita había cambiado el número de contacto que teníamos de mamá por el suyo, actualizamos el número y la mamá se la llevó. También, pude interceptar al mijito chulo que viene a vender droga en la puerta y se tuvo que regresar a sus salón (y sí me mentó la madre, pero quedito).

Beckeisha salió después de esto.

Y como prueba de que la clase no fue tan mal, ¡trabajaron! Me entregaron su actividad completada, les pregunté si les había gustado y si les servía, dijeron que sí.

El resto del día fue bastante bueno, hay una epidemia de peste bubónica o algo así y muchos de los alumnos problema estuvieron fuera (entre la peste y la expulsión de un día de los que se pelearon el miércoles, paz). Nadie me insultó directamente, nadie me aventó una silla, nadie vino a romperme mis materiales (salvo el autista que inventó una máquina tatuadora con un motor, tinta de plumas y una tachuela y estaba tratando de tatuar a los alumnos que, por suerte, no se dejaban).

El viernes fue normal, me refiero a que volvieron los insultos, sillas voladoras, peleas, venta de estupefacientes, niñas escapándose del salón para ir a gritar por otros pasillos, etc. Normal.

Pero aquí su reptil tenía junta el viernes con la Beckeisha después de clase para hablar sobre la evaluación. Pues da la hora y Beckeisha no llega. Raro, porque en vacalandia todo mundo es puntual (de hecho, hay un curso para latinos en los que nos explican por qué es una falta de respeto llegar un minuto tarde). En fin, pasan como 20 minutos y checo mi correo y está completada la evaluación de Beckeisha y ya enviada al distrito. Esta evaluación siempre estará ahí cuando alguien busque mis antecedentes en mi labor docente, y por lo pronto, la única evaluación en este sistema.

Esto es lo que les decía arriba sobre dudar la realidad y preocuparme por mi salud mental.
...¡¿Qué dijo qué?!..

Fuente imagen 

La Beckeisha puso comentarios aparentemente al azar sobre lo que que pasó durante la clase, no se entiende muy bien si los dice la maestra o quién. Tampoco el contexto o qué tienen que ver con nada. Pone por ejemplo:

9:12 Shut up. Be nice. I was talking about the book. Oh.

Explicación de arriba (que es totalmente irrelevante, by the way). Una alumna dijo, “shut up”. Yo le dije, “be nice.” (alumna dice "cállate" y yo le digo, "sé cortés"). Y la alumna riéndose me dice, “estoy diciendo lo que dice el libro,” y me lo enseña. Y yo dije, posiblemente, “oh” y sonreí. 

A ver, por qué no dice que las alumnas estaban trabajando y leyendo el libro en voz alta, ¡eh! ¿EH?

Y bueno, ok, admito que todo eso que Beckeisha escribe sí pasó, pero lo hace ver de la peor manera posible.

Que si tocaban a la puerta y yo interrumpía clase para abrir la puerta. Que si les pregunto si hay preguntas y me dicen, “¿Podemos dormirnos?” y yo no hago nada. Que si los alumnos no se ponen a trabajar y yo me acerco a sus mesas pero en cuanto me volteo vuelven a no hacer nada. Que si uno no trae lápiz y no trabaja nada hasta que me doy cuenta y le doy un lápiz. Que si suena el teléfono y yo interrumpo la clase y contesto. Que gritan en los pasillos y yo no hago nada. Que mi pizarrón tiene escritos los objetivos académicos pero están cubiertos por un papel (es un copo de nieve que hicieron los alumnos antes de salir de vacaciones). Que si mi pizarrón tiene los objetivos de la otra clase en vez de los de ésta (tengo 3 clases diferentes seguidas así que proyecto los objetivos de la clase en turno y apunto con el dedo al pizarrón correspondiente a la clase. Tienen 13 años, pueden manejar eso y si no, pues no saben leer así que ni al caso. Beckeisha no menciona ni la proyección ni que los objetivos están en la actividad y en el otro pizarrón).

Básicamente es como si todo eso que pasa en esta H. escuela fuera mi culpa. Y eso que no tuvimos sillas voladoras, autista aventando libreros, Tostada mentándome la madre y sacando su teléfono para hablarle a su pandilla para que vinieran a matar a las compañeras o venta de drogas frente a mí.

Me da la impresión que Beckeisha quiere que aquí su lagartija renuncie y se regrese a su exótico país de donde salió. O peor, escribió eso para que a nadie en el distrito se le ocurra ofrecerme trabajo (o ¿esto ya es muy teorías de conspiración?).

Lo sé porque me hablan los postes, shhhh

Fuente de la lagartija sin sombrero.

O a lo mejor Beckeisha tiene razón y todos estos problemas de disciplina, venta de drogas, lanzamiento de sillas, racismo, que sólo el 15% de los alumnos con melanina puedan responder los exámenes de su grado, que la mayoría no sabe leer ni escribir,  Trump, etc. todo eso es mi culpa.

No sé, pero Beckeisha todavía no escribe para explicar por qué dejó plantada a su lagartija y yo estoy nuevamente abriendo las páginas de “se busca” para volver a la degustación de la gran diversidad de oficios y profesiones que este mundo ofrece.

Las siguientes dos semanas son de exámenes que les aplica el distrito, así que no tengo ni que preparar clase.


Fin.

Pd. ¡Feliz año nuevo!

24.12.17

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 16

Esta semana fue corta porque salimos para las vacaciones de invierno. Nos dan una semana para recuperar la salud mental.

Una maestra se puso a decorar pinitos de papel en su clase y la regañaron por religiosa y no apreciar las diferentes culturas que existen en la escuela. Cuando me contó, yo le comenté que los pinitos son paganos, el problema no eran los pinitos, si no que no se supo defender. Porque tenemos fiestas de navidad, intercambio de regalos navideños, fiestas navideñas, decoraciones navideñas, música navideña, galletas navideñas y todo eso, pero no se puede mencionar la palabra navidad.
Por ejemplo, una conversación correcta es como la siguiente:

Directora: ¿Qué es esto? ¿Es algo navideño?
MaestraPara nada, es tan sólo un señor obeso que le gusta espiar niños y niñas cuando duermen y luego se mete a sus casas para dejarles regalitos. 
Directora: Ah bueno, ya me había preocupado.
Gracias por las galletitas, nena
Les cuento cómo fue cada día de esta semana típica, tan igual a las demás salvo por lo de las fiestas que vienen.

El lunes traté de enseñarles cómo escribir un párrafo, pero no funcionó porque los lunes vienen muy emocionados y emocionadas del fin de semana y no trabajan. Todo mundo sabe eso, edigator, ¿cómo piensas poner algo de contenido el lunes? Es más, por lo general, los lunes son cortos y los estudiantes salen una hora antes.

El martes pusieron un examen para medir el nivel de español. Si no han subido un .4% se retirarán los fondos para el programa de español. La persona encargada de aplicarles el examen es mi colega, Texas. Pues como Texas quiere que el programa continúe y conoce bien a los estudiantes, les dijo que les compraba lo que quisieran con tal de que hicieran su mejor esfuerzo.

El miércoles Texas llegó con bolsas de Takis, Gusanos de dulce, Gatorades azules y no sé qué más, para pagarles a las preciosas mentes del futuro.

Ese mismo miércoles, el autista se volvió a emputar porque le dijeron “no” y me destruyó el salón (again) y el salón de a un lado también. Por suerte sólo tenía a 5 estudiantes (el resto estaba tomando la tercera parte del examen para medir español).

El pobre autista está en la escuela pública para poder interactuar con gente, creo, pero en vez de enseñarle destrezas sociales para que entienda que los espectros que lo rodean son personas y que estos fantasmas tienen ciertas normas y las tiene que seguir o hay consecuencias. Lo que en realidad le enseñan es estas sombras tienen y deben hacer lo que diga el autista, en todo momento, sin consecuencias, y por siempre jamás o la mamá del autista viene y nos destruye el salón (o el presupuesto, no sé).

Lo malo es que en un futuro próximo, las sombras no van a tolerar que el autista se ponga a gritar y aventar sillas, patear mesas y acuchillar niñas y le van a meter un plomazo.

El jueves hubo baile. Durante el día se trató de tener las clases en menos tiempo, pero nadie estaba enseñando porque es un día antes de vacaciones y los chicos y chicas están muy emocionados y emocionadas y no trabajan. Así que pusimos películas. Pero como nada les embona, se pusieron a gritar que no les gustaba la película que yo escogí (que creo que no le entendían porque era inglés británico, y como para mí es igual de difícil el inglés gringo, británico, australiano, beliceño, etc, pues yo ni en cuenta). 

El resto de las maestras pusieron cosas Disney, yo no sé si es otra de esas cosas en las que todas pretenden que todo está bien o soy yo, pero si además de estar lidiando con estos niños tengo a Frozen de fondo, yo termino explotando como el autista, aventando sillas y acuchillando gente. Al final les puse una película para adolescentes y adultos sobre las consecuencias y peligros de las redes sociales y la búsqueda de popularidad a través de ellas. 

Al final del día fue el baile (donde nadie bailó, salvo un maestrito que quiere zingarse a una de las maestras, así que la pescó-apretó-vengashe p’acá voy enseñarte cómo se baila esto, mi vida.)
Ay, qué chistoso es el abuso sexual.
Nota: La maestra huyó a la mitad de la canción.

La cosa de esta fiesta/baile es que es más tiempo sin estructura y como desde que tienen 3 años a estos niños y niñas les tienen todo su día medido con horarios y actividades educativas con reglas estrictas de cómo socializar (en equipo, en parejas, en grupos de tres, individual...) y cómo poner el cuerpo (sentados, parados, en una fila, con las manos en la cintura, con la mano en el hombro del de adelante...); cuando no les dicen se ponen nerviosos o no sé, y se agarran a golpes. Entonces en el mentado baile teníamos a 550 niños y niñas con las hormonas en ebullición, sin reglas precisas y aburridos porque nada les embona.

Por supuesto, a los 25 minutos me tocó parar una pelea.

Cuando he detenido peleas anteriormente eran, o las mías o yo era parte de un grupo de gente parando la pelea. Pero en este caso, ningún maestro o maestra se dio cuenta y se empezó a formar la bola de estudiantes gritando fight fight y yo tuve que tocarles el pito*, llegar a jalar a uno, y usar mi pierna estilo kill bill para separar al otro, mientras mantenía la vista de todos los de la multitud. Me sentí como en esas películas donde el protagonista viaja en el tiempo y aparece en medio de un campo de batalla.
¡Engarróteseme ahí!

Pero, oh sorpresa, los huerquillos me hicieron caso, se dejaron de golpear y me los llevé sangrantes para que los trabajadores sociales y la enfermera le llamaran a sus papases o mamases y, me imagino, les avisaran que están suspendidos un día y/o que yo tuve la culpa.

Pero SOBREVIVÍ.

¡¡¡Se acabó el año!!!
¡Wuuuuu!



Fin.

Fotos de lagartijas por Shikhei Goh

*Pito que les toqué:


18.11.17

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 11

Semana 11

Hay un alumno que fue los primeros 4 días y luego dejó de venir. Y como todos los niños y niñas de este país tienen que estar educados (jajaja), se involucró a trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales para lograr un plan para que el niño quiera venir a la escuela y no pasarse todo el día en cama jugando videojuegos.

Mamá le dice, “hijito mío, vamos a la escuela.”
Y el hijito le dice, “cállate puta, no sirves para nada, perra, zorra.”
Mamá llora y le compra otro videojuego.

El plan es que una trabajadora social lo recoge como a las 9 de la mañana en su casa (las clases empiezan a las 7, pero a hijito no le gusta levantarse temprano), lo trae a la escuela y sólo tiene que quedarse hasta el recreo. No tiene que hacer nada, excepto respirar y no podemos exigirle nada. Su único objetivo es asistir a la escuela.

Hijito llegó el lunes o algo así, se salió de mi salón, lo agarraron en otro lugar visitando a un estudiante, que llamaremos aquí para efectos prácticos, alcaponito, y los metieron a hijito y a alcaponito a un cuartito para que pensaran en lo mal que se portaron. Trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales pusieron el grito en el cielo, lo “liberaron” y regañaron a los maestros que lo reportaron vagando en los pasillos.

El martes hijito trajo un arma. Se la iba a vender a alcaponito. Pero los maestros lo cacharon, le llamaron a la policía (usamos el código rojo y toda la cosa) y suspendieron a hijito por dos días. 

Dos días porque aunque es ilegal traer un arma, el estudiante no dañó a nadie. Hasta que no haya agresión intencional y directa de un estudiante a otro estudiante, no se procede. Si la agresión es a un maestro o maestra, solamente se procede si la agresión intencional y directa ocurre más de una vez con un mismo maestro o maestra.

Pero trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales pusieron nuevamente el grito en el cielo porque hijito no puede ser suspendido, ya que su único objetivo es asistir a la escuela y una suspensión va directamente en contra de su objetivo.

El jueves, hijito regresó y lo volvieron a cachar vagando por los pasillos con alcaponito. Pero los maestros aprendemos y ya no lo metieron al cuartito, nomás le dijeron con mucho amor y ternura que  regresa a tu salón, porfavorcito, amorcito, mira queridito que es por tu bien.

El viernes, como aquí su lagartija es invisible, hijito se puso a vender droga frente a mí. Bueno, otro estudiante le dio 30 dólares e hijito le dijo que era buenísima, que no raspaba nada, que lo iba a hacer reír, y con 30 dólares le alcanza para 3 churros, porque vende a 10 el churro.

Pedí apoyo, se llevaron a hijito con sus 150 dólares producto de las transacciones del día. A la media hora regresó hijito a mi clase. Como no le encontraron drogas encima, no había pruebas. Y así aprendí que su servilleta no sólo es invisible para los y las adolescentes, sino también para los trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales.

La siguiente semana es el día del pavo y por primera vez entiendo por qué los gringos lo usan para dar gracias.


Me siento infinitamente agradecida, quiero gritar: ¡Gracias! ¡Gracias! Que no tendré que ir a trabajar por cinco días.

Gobble Gobble

11.11.17

"Sobreviviendo" a la escuela pública: Semanas 9 y 10

Semana 9
Dicen aquí que la semana de Jalogüín es la peor.

Sinceramente no sé si será la peor, porque aquí siempre hay algo que supera lo anterior. Pero sí estuvo bastante pesada la semana 9.
Agreguen 500 niños y más basura y es un día normal en la escuela pública

Tuvimos un simulacro de código rojo. Esto es cuando hay un asesino adentro de la escuela con armas de alto calibre matando y cazando a los alumnos y alumnas. Se practica el simulacro de código rojo cada seis meses.

Así que suena la alarma, debo cerrar puertas con llave, tapar las ventanas y los chicos y chicas se deben esconder donde no se vean. Deben guardar silencio. Fue lo mejor, pude disfrutar de 20 minutos de paz.

Fuera de eso, la semana 9 estuvo como el resto de las semanas: pinche.

El domingo me entró una crisis nerviosa porque no quería que llegara el lunes, así que adopté 2 gatitas. 

De esa manera podré recibir terapia gatuna.
Les presento a Vera (izquierda) y Kalah (derecha)

Semana 10

Cambiamos de salón a una alumna, llamémosla la guayabita. Estaba en un grupo de unas 6 niñas (a quienes llamaremos las tostaditas). La guayabita no ha hecho nada en todas estas semanas salvo reírse, maquillarse e interrumpir la clase (y mentarle la madre a los maestros y maestras, obviously). Todas las veces que hemos tratado de hablar con sus padres, ella se escapa de la escuela y ellos tienen que ir a buscarla, así que no tengo el gusto de conocerlos. 

Por lo tanto, esta semana tuvo, además de todas las cosas que ya les he contado, el particular agregado de la ira de la guayabita y las tostaditas.

Se enojan especialmente porque nos metemos con ellas. Que quién nos creemos que somos y que por qué nos atrevemos a decirles qué tienen que hacer.

Literalmente ésas son las peleas.

     Niña de 13 años: ¿quién te crees tú que eres que me estás diciendo que saque un lápiz?
     Maestra: Tu maestra.
     Niña de 13 años: Exacto. Exacto. Puta babosa, foc llu.

Y luego llega la administradora (una becky que hace yoga y nunca ha dado una clase en su vida) y te cuestiona, ¿qué le haces a la niña? Y le dices, les dije a todos y todas que sacaran un lápiz. Y entonces te interroga, ¿les diste otras opciones? Sí, claro, le dices, pueden sacar un lápiz, una pluma, su computadora, sus tetas, lo que quieran, es más, pueden agarrar toda esta educación y metérsela por el culo. 

Entonces la becky te dice que tú tienes la culpa y te van a mandar a otra capacitación para poder estimular a los alumnos de una manera propositiva y con educación diferenciada para que puedas planear una clase particular divertida y especializada para cada uno de tus 50 alumnos.

El martes, las tostaditas y la guayabita planeaban ir a golpear a una chica de otra escuela (porque para esto, resulta que aquí su lagartija es invisible, las adolescentes no me ven, no me escuchan, no reconocen mi humanidad, así que pasaron alrededor de 4 horas hablando de lo que le iban a hacer a esta otra niña). Así que le hablamos a sus madres y le comentamos a la directora, quien quería llamar a la policía. Al final, parece, una de las mamás llamó a la policía y la pelea no tuvo lugar.

Esto obviamente emputó más a las niñas.

Y el jueves, una de las tostaditas, se megaemputó porque mandé que le quitaran su celular por estarle tomando fotos y videos al resto de los menores, subiéndolos a Snapchat para que sus amiguitas y amiguitos de la pandilla del sur de vacalandia pudieran venir a golpearlos (bueno, menciono "golpear", pero la realidad es más cercana a la razón por la que tenemos los simulacros de códigos rojos mencionados arriba).

Entonces la tostadita fue a la oficina principal y la destruyó. De aventar silla contra escritorios y agarrar monitores de computadora contra ventanas. El viernes no vino a la escuela, no sé si está suspendida (lo dudo) o si la metieron a la cárcel (que es lo que hacen con los niños latinos y negros en esta ciudad).


Pero al final de cuentas, fue una semana muy alegre gracias a la terapia felina y más que nada porque en regiolandia denunciaron finalmente al pseudoescritor de abuso sexual. Espero que sea el fin de más de 25 años de depredación de ese puto. Fuerza para las víctimas, admiro su valor. A Rosaura y a Fidel les habría dado tanto tanto gusto la noticia. 

Celebremos.
Ea ea ea

 
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