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5.3.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 26



Esta semana... muy interesante, porque aprendí que los cocodrilos se excitan con una tuba, una tuba tocando en b-flat. En español eso es como un si en español.
Oh sí, sí


La escuela esta semana nos trajo la noticia que la guayabita, con sus piojos y todo, se iba. Que su madre no podía pagar la renta o algo así y fuuup a otro estado. Lloraba la guayabita mientras aquí su cocodrila prendía veladoras y le rezaba a San Lajartijo que la pobre Doña Guayaba pudiera conseguir esa casa en ese otro estado.

De las otras noticias, me avisaron que viene otra evaluación de mi presencia como piñata. El próximo miércoles donde debo pretender que en esta escuela se enseña. Así que no me queda más remedio que mandar a la mitad del grupo a un proyecto especial fuera del salón durante los 20 minutos que durará la visita. Dicen que eso es lo que se hace. Así como los profesores invitándoles a los alumnos tacos y champaña el día de las evaluaciones.  Yo nunca lo he hecho y tengo evaluaciones pedorras, ¿por qué no entrarle al juego?

También, me contaron de los planes para mis clases en la loable escuela para el año próximo. Pero, al igual que me llamaron de otras dos para que solicitara puestos que se abren ya, ya, ¡ya!

¿Seguir o no seguir?

¿Salir nuevamente al mundo en busca de trabajo precario? ¿De no tener para la renta y el seguro médico?

¿O esperarme y demandar a que contraten formalmente a los maestros y maestras pigmentadas a pesar de no contar con la licencia especial que se le da a las blanquitas?

Es como si el chiste fuera desgastar al maestro y maestra para que en la semana que ofrecen la renovación del contrato estén totalmente exhaustísimos y digan sí a lo que sea. Ya, whatever, ¿hay pizza?

Ay, no sé. Se está con cansancio, necesito una tuba. 

 
sáltense al 1:21
 
Fin.

14.1.18

Sobreviviendo la escuela pública: Semana 19

Como dicen en vacalandia, usté no puede inventar este excremento.

Esta semana tampoco enseñé porque pusimos exámenes. El de esta semana se llama MAP, que según mide nivel de lectura y conocimiento matemático. Lo aplican tres veces al año, al principio (las primeras semanas), a la mitad (esta semana) y al final. En teoría mide progreso del estudiante y los resultados son indicadores de si el alumno o alumna va aprendiendo según su grado académico y los pone en un ranking porcentual con el resto de los estudiantes del estado. Esta escuela está como en el lugar #450.

Bueno, pues, les cuento sobre la semana. 

El lunes nos indicaron que no podíamos seguir reportando el mal comportamiento para nuestro salón, esas mentadas de madre, escapadas de las alumnas, venta de drogas, nada, que lo manejemos nosotros en el salón porque… ¡estamos poniendo en un muy mal plan a la escuela! En esta escuela todos y todas pasan a preparatoria y ¡No tenemos problemas de disciplina! Punto.

El lunes también teníamos junta administrativa de dos horas pero yo me sentí mal, me cayó pesado una cena recalentada de valemadrismo que tuvo sus síntomas más fuertes cuando Bekeisha, la  loable directora de nuestra honrada institución, dijo que iba a pasar el resto de la junta enfocada en el grupo latino. Me tuve que ir… al gym.

El martes tuve la junta post-observación con la doña Bekeisha. A los 10 minutos de que debió haber empezado me llama su secretaria para decirme que mejor yo vaya a su oficina, así que practico sonrisa y me lanzo.
Así se ve su servilleta, pero con más bigotes.
Fuente 

La nórdica ni se disculpó por el plantón de la semana pasada ni me dijo nada relacionado al poco profesionalismo de su actitud.

Me pregunta si leí su observación, le digo que sí, y me dice que entonces… nada, la interrumpo. Tú te enfocaste en lo negativo y en cosas en las que yo ni tenía control, como el que tocaran a la puerta o sonara el teléfono, le digo. Los alumnis han mejorado muchísimo, ¡ya no me roban los lentes! ¡Antes de aventar sillas me avisan!

Me dice, que no, que lo que pasa es que yo no sé nada, me saca libros, manuales, total me hizo luz de gas. (Término utilizado para referirse al abuso psicológico donde se presenta información falsa o distorsionada para hacer dudar a la víctima de su memoria y cordura.

Fue una discusión en la que ella tenía total razón y yo no sé ni hablar el idioma, algo así. Me recomendó que fuera a hablar con Miss Becky para que me explicara cómo manejar mi salón y deje de perder tiempo y de desaprovechar la creatividad de mis alumnis que están ansiosos y ansiosas por aprender pero yo no sé cómo enseñar.

Salí un poco, tantitito, molesta de la conversación.


Así tenía ganas yo de agarrar a Doña Bekeisha

Llegué con los y las estudiantes y me ven y me preguntan que qué tengo, que por qué estoy echando humo por las orejas y me sale fuego de los ojos, y poco profesionalmente les dije que su directora pensaba que yo no sabía enseñar. Así, que como favor personal, les pedía a ellos y ellas que respondieran el examen MAP lo mejor que pudieran para que yo pudiera ir a restregárselo a la cara de la Bekeisha.

Y, ¿qué creen? ¡Se sentaron las tres horas a responder el examen!

Y salvo por uno que respondió el examen en 16 minutos (esto es, le dio click a lo que fuera) y se puso a gritar que los sacara a jugar futbol, el resto de los 50 subió su puntaje.

Algo estoy haciendo. Como dirían en mi terruño:
que según mis paisas no es homofóbico, aunque los multe la FIFA

Hablando con el resto de las maestras y maestros, los comentarios de Bekeisha en sus evaluaciones han sido el detonador para que estas maestras renuncien, parece que el año pasado renunciaron 24.

En otras noticias, el miércoles, durante la aplicación del examen MAP hablaba yo con la alumna que se sale del salón, se escapa de su casa, le mienta la madre a los adultos y que no ha entregado nada académico, la chica a quien cariñosamente llamo La Guayabita, le preguntaba cielito si no hacía nada corazón mi amor porque no alcanza a ver la pantalla donde tengo proyectadas las instrucciones. Me responde que no alcanzaba a ver, que todo estaba borroso, 

Pues resulta que mientras hablo con ella que veo animalitos caminando por su pelo.

Tras que terminara la clase, fui con la enfermera y le pedí porfavor que llamara a la Guayabita para que le hiciera un examen de vista y uno de piojos.

Sorpresa.

¡La Guayabita tiene piojos!

Se los pegó la Tostadita. O quizás su novio. O quién sabe. Hasta ahora ya tenemos confirmadas dos. A la Guayabita y la Tostadita.

Tras que su escamosa servidora recibiera esta información el jueves por la mañana, veo a la Guayabita en el pasillo. La saludo, “Hola, Guayabita, buen día” me mienta la madre y Miss Becky ve eso y le dice, “Ven, mi amor” y la abraza, le pega su cabeza a la de ella, se restriegan los cabellos, se dan tope borrego, se arrumacan y juntan frentes y voltea a verme Miss New-Piojos y me dice con la mirada, “¿Ves? Así se trata a las niñas para que no te insulten.”


Ay, qué bonito es el karma.
 
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