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3.4.20

La ultraderecha y el inicio de la pandemia, parte 1

Les prometí como próxima entrega contarles sobre la coalición de estudiantes de ultra derecha. Pero estamos en pandemia, así que dirán mis guaperrimísimus cincu lectorus (¡saludos a Texas!), eso no tiene importancia ahora, edigator. Pero sí. Porque la ultra derecha en Estados Unidos (y en otras partes del mundo) está afrontando el coronavirus de una forma diferente, digamos, a lo que recomiendan los científicos.

A mis estudiantes, antes de que cerraran las escuelas y todo eso, precisamente esa semana en la que escribí la entrega pasada en febrero, les dije que se lavaran las manos mucho. Que cuando cerraran la escuela...
-Si es que la cierran-
Intentan corregirme.
Cuando la cierren, vamos a migrar a google classroom.
 Les dije.

Entonces empecé a insistirles mucho que no se tocaran la cara y vieran que estaban tocando superficies (como la perilla de la puerta y los escritorios y las mesas de la cafetería). Vaya, hacerlos conscientes, enseñarles a lavarse las manos. Mucho.

El grupo de estudiantes conservadores que son altamente reconocibles porque traían estampitas y botones así:


que ahorita una de sus misiones es que todos digan "virus chino" porque Freedom!!!

(Reconocibles, además porque son más blancos que la leche de una vaca blanca cagaleche y en mi escuela el 85% son negros y latinos). Los chicos y chicas no sólo se negaban a lavarse las manos, sino que lamían los escritorios. Uno hizo como que le tosía a alguien y yo le dije que tendría detenshoooon (que es quedarse una hora después de la escuela). Total, la lagartija inmigrante histérica de moi estaba exagerando por una pinchi gripita. 

Pero pues, ya estamos todos enseñando desde casa. Me imagino que todos y todas ustedes tienen su historia del tira y afloja de la gente pendeja (casi toda) a cargo de la administración en sus negocios que se negaba a cerrar a pesar de que en el país ya estaban todos infectándose. 
fuente



En mi escuela, católica y con la bendición del papa, la postura fue y sigue siendo que diosito bonito va a protegernos a todos y todas y la ciencia, otra vez, está tratando de destruir a la iglesia para que todos puedan abortar. Y como los conservadores se oponen al aborto, los religiosos votan como conservadores independientemente de si estén o no de acuerdo con el resto de las posturas políticas de los conservadores.

No entiendo cómo siempre terminan con lo del aborto, pero así es.

El gobernador dijo que quedaba prohibido salir de casa. Los conservadores, que son casi todos los de este leche-pueblo y leche-estado, dijeron que nadie NADIE les iba a quitar las libertades que tanta sangre costaron y estaban en su putísimo derecho de salir, congregarse y lamer todo. Freedom!!! Cosa que hicieron y siguen haciendo.

En marzo 19, 2020, el 62% de los adultos de Estados Unidos, insistían que todo esto era una histeria masiva y una conspiración para quitar a Trump.

La lista de “argumentos” que utilizan es absurda. Como que muere mucha más gente de influenza y nadie te obliga a no salir. ¿¿Y qué?? Mucha más gente muere por andar en carros que de ataques de oso, pero si ves que viene corriendo un oso espero que practiques en chinga el encerrarte en tu casa (y lavarte las manos).

Por cierto, en la sesión 2018-2019 en México murieron 269 personas por la influenza, en Estados Unidos, primer mundo, líder global, mejores hospitales, mejores universidades, blablablá murieron CINCUENTA Y SIETE MIL personas por influenza y en efecto, a nadie le importó. Lo que tampoco es muy reconfortante.

Los años de propaganda religiosa están dando fruto. El insistir que la ciencia está peleada con la religión, que la ciencia tiene una GUERRA en contra de la religión, va a resultar en muchísima más gente infectada y muerta. Va a morir mucha gente, pero en los lugares conservadores va a morir más. 

Y ya por hoy, cuídense mucho. Lávense las manos y no se toquen la cara.
feliz cumpleaños a mí, feliz cumpleaños a mí (fuente)

18.3.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 28



Omaigod, hoy tengo tremendo conflicto y alegría por el futuro del mundo. Por un lado una alumna me trajo un burrito de Taco Bell (que al final me zampé porque cuando un/x alumnx te trae algo que no sea una cucaracha o un insulto te lo comes y lo agradeces) y por otro, se escaparon los estudiantes de la escuela para ir a protestar por sus vidas.

Explico ambas.

La primera

Mi estudiante mexicana, nacida en Guerrero pero criada en vacalandia, cree que el taco bell no sólo es el epítome de la gastronomía mexicana, sino que además es el regalo perfecto. Ella llegó con una bolsa de 10 burritos que repartió a sus amigxs cercanxs y a moi. Pero dejó a tres sin burrito. 

Uno de esos tres ha traído comida para todos, menos para mí. Yo soy la facilitadora y herr kommandant de la educación. No existo, no tengo hambre ni quiero las pinches galletitas de pescaditos que les da al resto. Mientras crece su fama caritativa, mi hambre ruge.

Pues la alumna con su taco bell no trajo para él, trajo para mí. Yo me debatía mexicanamente si partir el burrito en tres, bueno, cuatro si me cuento, y luego... me acordé de mi madre.
tu ru ru rú


No, mijita, no tengo hambre, come tú. lo que dejes igual me lo como.

No niña, a mí no me gusta eso, si sobra para que no se desperdicie, déjamelo (la edigator infante se lo da a los 30 perros y gatos que viven con nosotros sin darse cuenta que la madre lagarta tiene jambre).

NOOOOOO. 

La madre tuvo hambre. Es muy posible que fuéramos pobres y por eso el día de hamburguesas eran con pan bimbo y carne molida medio verde, o bien la madre no quería darse lujos para ser aún más madre abnegada, buena católica y todo eso. Le preguntaré.


Fin de flashback.

Me zampé mi primer burrito taco bell. Obvio, no es ni mexicano ni nada burrito que yo he conocido, era una cosa estado medio líquido y medio plasma. Mordí una pieza dura que podría ser carne o podría ser madera. Eso sí, sabía bien (aunque llevo dos días con diarrea, si es que necesitaban saberlo).

Conflicto: la pobre niña mexicana-vacalandesa se está perdiendo del patrimonio inmaterial de la humanidad por culpa de Taco Bell.
You quierro tacou bel
(fuente de imagen)

La segunda
Por el otro lado, con eso de que quieren armar a los maestros y maestras, los estudiantes de de toda la vasta gringolandia se levantaron, roaaar. Por medio de los medios sociales virtuales convocaron a todas las escuelas a unirse a protestar.

En la clase que enseño decidieron que harían posters y se pondrían en la calle y de esa manera generarían consciencia que las personas de 13 años están a cargo de su futuro. Y que ese futuro implica regular las armas.

Sorry, yo a los 13 años rezaba porque quería ser virgen y que me pelara un pelaò que no me pelaba.
Ay diosito, santo patrono del espacio: plis, chichis y un papacito 


Pero resulta que en la loable escuela anunciaron que se había decidido, terminantemente, que durante el 14 de marzo del 2018, a las 10 de la mañana, exactamente un mes después de la matanza de 17 estudiantes en Florida, se dedicará el espacio para reflexionar sobre las vidas perdidas. Esta reflexión se haría dentro del salón. 

Sugerencias dadas: Que en el salón de clases cada alumno y alumna escriba o pinte o piense por 17 minutos sobre las vidas perdidas y la gente en el mundo.  Que hagan poemas y canciones. Que mediten. 

Esta manifestación, beckys gritan, no es algo político, esto no es sobre armas, esto es sobre vidas y sobre adolescentes que no terminaron ni la preparatoria. Porque no se puede silenciar a un grupo, todos y todas tienen derecho a su opinión.

Nos mandan un video sobre cómo evitar confrontaciones políticas para que se respeten los derechos de los negros, latinos, asiáticos, primeras naciones y toda cosa pigmentada, incluyendo estudiantes gays, lesbianas, queer, trans, y no binarixs Y el derecho de los blancos trompistas al decir que los pigmentados y esas cosas son basura y deberían deportarlos o matarlos. Porque se debe ofrecer espacio para que existan los dos lados de la discusión.

Como si debatir sobre la humanidad de ciertos grupos fuera una discusión que se debería tener en el siglo xxi en un salón de clases.

Mis horribles, espantosas, insultantes, gritones, desafiantes, repelentes, avienta sillas, enciende fuegos estudiantes dijeron un grande y sonoro foc llu a las beckies de la administración y se salieron de la escuela con pancartas a gritar.

Alegría.

Fin

10.2.18

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 23


Esta semana también trajo sorpresas, ¿será que así se sienten las personas que tienen hijos? Todos los días con más y nuevas aventuras al límite, vida y muerte y drama, todo apretadito para que no haya un momento para respirar.

Yo pensaba que la vida era todo lo contrario y por eso Hollywood y otras agencias de entretenimiento ofrecían todas estas ficciones donde se cubren las necesidades emocionales de los espectadores. Acción y disparos para los que pasan el día en la blanda oficina y comedias románticas donde la pareja se escucha, sale en citas y tienen sexo apasionado para el frustrado resto del mundo.
Tía, cuéntenos otra vez de cuando salió con el tipo de los nueve pitones
fuente

En esta semana tenemos:

A la niña, llamémosla Euríale, que le pateó la puerta al maestro llevándose mano de maestro en proceso y fracturando mano de maestro en proceso. Euríale no lo hizo a propósito (patear la puerta sí, específicamente romperle la mano no) así que no hubo ni una llamada de atención.
Así le quedó la mano al maestro tras la apachurrada, nomás que morada
fuente

A su lagartija que en un momento de retraso mental extremo se le ocurrió llevar a sus 7 alumnitos de una clase en específico a ver la feria de matemáticas de los de séptimo. A los tres minutos ya se habían escapado dos. A los 10 minutos una de mis alumnas, pondrémosle aquí Esteno, agarra a un muchachito como de medio metro y en medio de sus amigos, en su salón y frente a su maestra, le pegó. El muchachito se puso a llorar. La maestra le pidió a Esteno que se saliera y Esteno la vio, se dio la vuelta, y en voz alta comentó, “¿Qué le pasa a esa harpía?” Me tuvieron que llamar para que me la llevara.

La maestra de séptimo reportó a Esteno a la administración, pero yo mejor decidí llamar a su papá quien le quitó toda la tecnología, permisos, privilegios, amigos y ropa a su hijita… 
Así le fue a Esteno en su casa
fuente


A otro alumno mío, nombrémosle Jápeto, lo habíamos visto alicaído y desanimado, además de respondón y rehusándose a trabajar. Llamé a madre (que no responde el teléfono porque Jápeto debe aprender a valerse por sí mismo), sicóloga (estoy ocupada), la Becky que le regala sopa ramen a los niños (yo no trabajo con titanes), al consejero (tengo que terminar las inscripciones para la prepa o se nos queda uno otro año) y, finalmente, hablé con Jápeto.

Resulta que la semana pasada le robaron el cinturón en el autobús y entre el que patrulla los pasillos y yo dimos con el autor del crimen, quien traía puesto dicho cinturón. El patrullero se lo quitó, el ladronzuelo le dijo que le iba a partir su madre y dicho y hecho, le partió su madre a Jápeto. 

Lo fue a buscar a su casa con sus hermanos, lo golpearon, le sacaron un par de armas para decirle que la siguiente vez iba en serio y le quitaron el cinturón, los zapatos, la cartera y el teléfono.

Día normal en la escuela:
A ver, corazoncito, nosotros no nos comemos a nuestros compañeros.
 Ándale, amorcito, escupe a Jasonsito.
fuente


Por último.

A una muchachita, quien mientras le decíamos adiós a los niños y niñas que se subían a los camiones para enfilarse a sus fines de semana, entró llorando entre una mezcla de pánico e histeria. En su pavor chocó con la puerta y las paredes dos veces. Yo la agarré y medio la calmé. Tras ella entra otra niña, amiga de la primera. Resulta que Rea la quiere golpear.

El patrullero de quien les contaba arriba, raudo y veloz pesca a Rea, la baja del autobús y se la lleva a hablar con sus papás o quién sabe.

La Becky aparece de la nada y le dice a la histérica, "ven Febe, ven". Y Febe, temblando y con ojos pelones, se va con Becky.

Luego aprendería yo que a finales de año Rea agarró a Febe de las greñas, la golpeó, la tiró al piso y le brincó en la cabeza varias veces mientras el resto de los muchachitos y muchachitas lo filmaban y recomendaban que Febe mordiera el escalón. Febe terminó un par de semanas en el hospital. A Rea le dieron sopa ramen y la hicieron hablar de sus emociones.

Ya les había contado de esto. Nomás no conocía las caras.

Y así, finaliza otra semana de acción y aventuras.

Aquí es igualito, pero con un poquito más de ropa.
fuente


7.1.18

Sobreviviendo a la escuela pública: semanas 17 y 18

Esta semana (la 18) vino con más y nuevas espeluznantes aventuras para la lagartija docente. De esas que hacen dudar la realidad y la salud mental propia.

La semana 17 fue la de las fiestas navideñas y año nuevo (¡Vacaciones!). Los alumnos y alumnas regresaban a clases el miércoles 3 de enero (semana 18). A mí me dieron ataques de pánico el martes y no pude dormir por las pesadillas.
 
¡Maestraaaa! ¿Podemos salir afuera?

Imagen fuente 

El miércoles, hablando con las maestras, casi todas me contaron que les pasó lo mismo, pesadillas, ansiedad, pánico, no poder respirar. El martes fue muy difícil para las maestras.

El miércoles en la escuela fue normal, hubo una pelea, entre tres agarraron a una y la patearon en el piso. Alguien vendió droga. Alguien más grabó la pelea. A mí me robaron los pases y falsificaron mi firma para escribirse pases entre ellas (que por cierto, la culpa es mía, por dejar los pases a la vista, “Que no vuelva a ocurrir, Mrs. edigator, esto es grave.” Ok, Becky.). En otros salones, una niña le dijo a otra algo bien racista y la ofendida aventó sillas, pateó puertas y salió indignada dando de gritos. (Castigo para la ofendida, que cree que por su melanina puede patear puertas y que no habrá consecuencias, no señor.) Por allá a alguien le robaron las llaves del carro, por otro lado otro alumno se robó un carro y lo metieron a la cárcel.

En fin. Lo normal. Hasta aquí todo va bien.

El jueves me tocaba evaluación, esto es, alguien de la administración va y observa mi clase y me dice lo que estoy haciendo mal. Llevo un par de décadas haciéndola de payaso en el aula, me han observado como 50 veces, formal e informalmente. Hasta videos hay por ahí donde me usan de modelo para enseñar alguna técnica de microenseñanza, etc. 

Entonces, durante las vacaciones me preparé, hice mi plan con objetivos de aprendizaje académico, aprendizaje emocional, de movimiento de aprendiz dependiente a independiente, con aspectos de la lección ligados a los estándares en un contexto de una lección más larga (la unidad 2) y otra incluso más amplia (la vista a que los alumnos y alumnas cumplan la misión de la escuela). Con contenido relevante para los alumnos y alumnas, aprendizaje totalmente centrado en el estudiante, etc.

Como sabía que venían de vacaciones, puse poquitas cosas y muchos ejemplos en la hoja de actividades.

Empieza la clase y llega Beckeisha.  Beckeisha es la directora, altísima, nordiquísima, y dícese ella aliada de las minorías porque tiene un montón de hijos e hijas con melanina. Beckeisha también cree que lo único que necesitan los morenitos para salir adelante es que venga ella a salvarlos y que los racistas profesores dejen de ser racistas y aprendan de las culturas orales que también tienen algo de valor. Yo la he llevado bien con Beckeisha, aunque mis alumnxs la odian.

Con todo y todo, la clase fue mejor que otras veces.

Para empezar, se sentaron casi todos y todas. Luego cuando les pedí silencio, hasta voltearon a verme (no me escucharon un carajo, pero al menos me dejaron hablar). Luego hasta sacaron lápices y libros para ponerse a simular que estaban haciendo la actividad. La que avienta sillas me dice, “maestra, estoy a punto de aventar una silla, ¿podría por favor hablarle al sicólogo que necesito procesar este sentimiento y controlar mi enojo?(ok, dijo, imma gonna fuck someone up if you don’t get me someone to talk to right now,” pero, ¡¡¡ESTÁ AVISANDO!!!). No hubo sillas por los aires.

Luego llegó la mamá de una niña, llamémosla la Guayabita, quien por lo general no hace nada y las veces que la mamá ha venido la Guayabita sale corriendo de la escuela, así que no había tenido el gusto de hablar con mamá. Pudimos planear rápidamente una cita, nos enteramos que la Guayabita había cambiado el número de contacto que teníamos de mamá por el suyo, actualizamos el número y la mamá se la llevó. También, pude interceptar al mijito chulo que viene a vender droga en la puerta y se tuvo que regresar a sus salón (y sí me mentó la madre, pero quedito).

Beckeisha salió después de esto.

Y como prueba de que la clase no fue tan mal, ¡trabajaron! Me entregaron su actividad completada, les pregunté si les había gustado y si les servía, dijeron que sí.

El resto del día fue bastante bueno, hay una epidemia de peste bubónica o algo así y muchos de los alumnos problema estuvieron fuera (entre la peste y la expulsión de un día de los que se pelearon el miércoles, paz). Nadie me insultó directamente, nadie me aventó una silla, nadie vino a romperme mis materiales (salvo el autista que inventó una máquina tatuadora con un motor, tinta de plumas y una tachuela y estaba tratando de tatuar a los alumnos que, por suerte, no se dejaban).

El viernes fue normal, me refiero a que volvieron los insultos, sillas voladoras, peleas, venta de estupefacientes, niñas escapándose del salón para ir a gritar por otros pasillos, etc. Normal.

Pero aquí su reptil tenía junta el viernes con la Beckeisha después de clase para hablar sobre la evaluación. Pues da la hora y Beckeisha no llega. Raro, porque en vacalandia todo mundo es puntual (de hecho, hay un curso para latinos en los que nos explican por qué es una falta de respeto llegar un minuto tarde). En fin, pasan como 20 minutos y checo mi correo y está completada la evaluación de Beckeisha y ya enviada al distrito. Esta evaluación siempre estará ahí cuando alguien busque mis antecedentes en mi labor docente, y por lo pronto, la única evaluación en este sistema.

Esto es lo que les decía arriba sobre dudar la realidad y preocuparme por mi salud mental.
...¡¿Qué dijo qué?!..

Fuente imagen 

La Beckeisha puso comentarios aparentemente al azar sobre lo que que pasó durante la clase, no se entiende muy bien si los dice la maestra o quién. Tampoco el contexto o qué tienen que ver con nada. Pone por ejemplo:

9:12 Shut up. Be nice. I was talking about the book. Oh.

Explicación de arriba (que es totalmente irrelevante, by the way). Una alumna dijo, “shut up”. Yo le dije, “be nice.” (alumna dice "cállate" y yo le digo, "sé cortés"). Y la alumna riéndose me dice, “estoy diciendo lo que dice el libro,” y me lo enseña. Y yo dije, posiblemente, “oh” y sonreí. 

A ver, por qué no dice que las alumnas estaban trabajando y leyendo el libro en voz alta, ¡eh! ¿EH?

Y bueno, ok, admito que todo eso que Beckeisha escribe sí pasó, pero lo hace ver de la peor manera posible.

Que si tocaban a la puerta y yo interrumpía clase para abrir la puerta. Que si les pregunto si hay preguntas y me dicen, “¿Podemos dormirnos?” y yo no hago nada. Que si los alumnos no se ponen a trabajar y yo me acerco a sus mesas pero en cuanto me volteo vuelven a no hacer nada. Que si uno no trae lápiz y no trabaja nada hasta que me doy cuenta y le doy un lápiz. Que si suena el teléfono y yo interrumpo la clase y contesto. Que gritan en los pasillos y yo no hago nada. Que mi pizarrón tiene escritos los objetivos académicos pero están cubiertos por un papel (es un copo de nieve que hicieron los alumnos antes de salir de vacaciones). Que si mi pizarrón tiene los objetivos de la otra clase en vez de los de ésta (tengo 3 clases diferentes seguidas así que proyecto los objetivos de la clase en turno y apunto con el dedo al pizarrón correspondiente a la clase. Tienen 13 años, pueden manejar eso y si no, pues no saben leer así que ni al caso. Beckeisha no menciona ni la proyección ni que los objetivos están en la actividad y en el otro pizarrón).

Básicamente es como si todo eso que pasa en esta H. escuela fuera mi culpa. Y eso que no tuvimos sillas voladoras, autista aventando libreros, Tostada mentándome la madre y sacando su teléfono para hablarle a su pandilla para que vinieran a matar a las compañeras o venta de drogas frente a mí.

Me da la impresión que Beckeisha quiere que aquí su lagartija renuncie y se regrese a su exótico país de donde salió. O peor, escribió eso para que a nadie en el distrito se le ocurra ofrecerme trabajo (o ¿esto ya es muy teorías de conspiración?).

Lo sé porque me hablan los postes, shhhh

Fuente de la lagartija sin sombrero.

O a lo mejor Beckeisha tiene razón y todos estos problemas de disciplina, venta de drogas, lanzamiento de sillas, racismo, que sólo el 15% de los alumnos con melanina puedan responder los exámenes de su grado, que la mayoría no sabe leer ni escribir,  Trump, etc. todo eso es mi culpa.

No sé, pero Beckeisha todavía no escribe para explicar por qué dejó plantada a su lagartija y yo estoy nuevamente abriendo las páginas de “se busca” para volver a la degustación de la gran diversidad de oficios y profesiones que este mundo ofrece.

Las siguientes dos semanas son de exámenes que les aplica el distrito, así que no tengo ni que preparar clase.


Fin.

Pd. ¡Feliz año nuevo!

17.12.17

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 14

Semana 14

Casi 100 días, de los cuales la mayoría son pinchitos. El resto son mega pinchísimos. O será que me estoy acostumbrando. 

La semana tuvo tres peleas de alumnis, culminando el jueves con una niña de once años agarrando a otra de las greñas, tirándola al piso y pateándole la cabeza. La del piso terminó en el hospital, a la pateadora la suspendieron un día. UNO. Al resto, que veía, aplaudía y filmaba mientras gritaba “hazla que muerda el escalón y luego patéala”, le quitaron el recreo.

Por otro lado, los y las colegas, en su mayoría, son gente muy capaz, muy cínica (requisito esencial para estar aquí) y generalmente muy simpática. 

El viernes tuvimos un PD, eso es día de clases para maestros y maestras (por sus siglas en inglés, desarrollo profesional), en el que mandan a todos los alumnos y alumnas a su casa y nos enseñan cómo no ser racistas.

El desarrollo profesional fue más del libro de la mercadóloga, con un énfasis en particular en las culturas orales (ajum, las latinas) que necesitan el lugar y espacio para hablar y desarrollarse colectivamente. Donde, dice, los blanquitos, cultura intelectual, tienen que permitir que las culturas orales existan sin que los ataquen por su particularidad oral.

En esas estábamos tratando de entender sus SLO (school learning objective), FG (focus group) y ACT (ni sé) cuando callan a nuestra mesa de 7 (de los únicos latinos y españoles de los 100 profesores de la escuela). Nos callaron. Ok, también estábamos compartiendo fotos y preguntando dónde conseguiste este chal, está di-vi-no. Pero hay modos.

Yo tenía preparado mi discurso para cuando nos callaran (nos callan siempre) y era, “si no quieren que hablemos, nos consiguen un traductor porque nos contrataron precisamente por hablar español” pero en vez de lanzar el midwestern “Do you mind?” nos aventaron un “¡cállense, de una buena vez!”. Ni a los perros les hablan así en vacalandia.

Así que yo me quedé con media mandarina en la boca y la becky gritona inmediatamente se justificó diciendo, “yo sé que ustedes no entienden inglés y están procesando la información porque en su cultura ustedes no entienden conceptos, pero cállense.” Algo así dijo, porque claro, yo no entiendo conceptos. Pero le quedó peor la respuesta. Todos pelaron los ojos. O O

Entonces, uno de los profesores latinos, pero totalmente bilingüe, le dijo, “yo sí hablo inglés y nací en Texas”.
Tómala, Becky

Entonces, zaz, la becky se sintió atacada, y se puso a decir que ella no era racista, y que no le entendimos,  bua, ¿por qué nadie me comprende? Y pasó algo que pasa cuando suceden estas cosas...


Lágrimas blanquitas: Un blanquito dice algo racista u ofensivo, la persona ofendida le dice “oye, eso no es correcto” y la ofensora llora y dice que no la entendieron y que por qué todos están contra ella. Entonces el resto de las beckies se levanta a abrazarla y a decirnos que “herimos sus sentimientos” y que “she didn’t mean it that way.” Etc. 

Al final del día, querían que el profesor latino se disculpara con la Becky (el profesor latino NO se disculpó con la Becky).

El otro highlight del desarrollo profesional fue que nos mostraron el estudio que les hicieron a los estudiantes para ver si se sentían a gusto con la escuela. El, no sé, 70% dijo que no, entonces nos enseñaron los parámetros. Los estudiantes blancos en su mayoría 80% dijeron que se sentían contentos y los afroamericanos en un 80% dijeron que no. Nos dicen, “tenemos que hacer que los afroamericanos se sientan contentos.”

Preguntamos, ¿y los latinos? Los latinos son el 40% de la escuela, más que los blanquitos. Poquitito más que los afroamericanos (que muchos no lo son, porque nacieron en otros países y no son ni africanos ni americanos ni mucho menos, afroamericanos, pero no les gusta decir “negros”). Nos respondieron, “los latinos no cuentan. No tenemos esos datos.Pum.  

NO CUENTAN.

Invisibles, silenciados, y cuando uno trata de decir algo, atacantes de blanquitas.

Fin.

20.6.16

tl;dr: las protestas del CNTE (maestrxs)

Esto es lo que ha estado pasando:

Gobierno: Aquí está la reforma educativa, la diseñamos nosotros
Gobierno: Aprobada al 100% diez días después

Maestrxs: queremos diálogo
Gobierno: NO
Medios: los maestros heredan plazas, no quieren ser evaluados

Maestrxs: necesitamos dialogar, hay muchos problemas con esa reforma, no beneficia ni a los niñxs, ni a las escuelas ni a nosotros
Gobierno: NO
Medios: los maestros son unos huevones, criminales, bloquea-calles...

Maestrxs: Realmente tenemos que dialogar, esto no funciona, y liberen a los maestrxs que detuvieron por protestar
Gobierno: NO
Medios: Dizque-maestros patanes huevones asco millonarios lacras heredan roban no saben escribir

Maestrxs: Estamos en una democracia, debe haber diálogo, no reformas impuestas
Gobierno: NO
Medios: ¡Emboscada a policías!

Imágenes fuertes a continuación: fuente 
Nochixtlán, Oaxaca, 19 de junio, 2016.



20.4.15

Ayotzinapa: forced disappearances- Edición bilingüe

Pues aquí un poco de lo que he estado haciendo.

Como estoy en vacalandia desde acá me crecía la impotencia de ver cómo a México lo venden, lo violan, lo matan, lo desaparecen.

Así que bueno, yo lo que sé hacer es escribir, hacer libros, enseñar, dialogar, y pues se hace lo que se puede con lo que se tiene, ¿no?

Entonces un grupo editorial independiente sacó un libro sobre Ayotzinapa, recopilando información sobre los muchachos desaparecidos, testimonios de algunos supervivientes, frases y fotos de las marchas que ha habido como protesta, y un poco de análisis sobre lo que los 43 significan para un país con 25,700 desaparecidos oficialmente.

Así que lo tradujimos y sacamos una edición bilingüe. La pueden ver aquí: LIGA. Tanto la editorioal original como nosotros estamos en contra del CopyRight. Como humanos no debemos privatizar el conocimiento. Aquí que lo pueden descargar y leer y compartir libremente.

Luego, porque finalmente los que pueden hacer algo en gringolandia son los gringos, los tratamos de involucrar para que nos sirvan de aliados en esta guerra.

Por tanto, hicimos libros cartoneros.
Hicimos 100


Los libros cartoneros son publicaciones independientes, con tapas de cartón y se hacen talleres para que la gente decore las tapas y mientras se habla de la situación y se puedan enterar de lo que está pasando.

Material proporcionado por el museo del niño de Vacalandia

Ellos también están en contra de la guerra contra las drogas. A ellos no les conviene tampoco que México esté lleno de violencia, y aunque los medios quieren maquillarlo, saben por el gran número de mexicanos en exilio que México está cada vez peor.

Éstas son algunas tapas que decoraron:
Es una calavera con 43 como ojos y México en la boca


Otras calaveras

Una mano con los nombres escritos de los muchachos
Con collage de periódicos

Un artista nos hizo unas camisas para algunas copias

Éste me gustó mucho

Por último, vamos a vender los libros y ese dinero recolectado se lo vamos a mandar a los papás de los muchachos. Son gente muy pobre y tienen cuentas de abogados y transporte para ir a MP.

Ahora que estuve en México escuché a mucha gente decir que a los papás los estaban manipulando. Me entristeció mucho la falta de empatía. Porque los papás de los muchachos de Ayotzinapa, así como las familias de las 25,700 personas desaparecidas, no saben dónde están sus hijos. No tienen a dónde ir a llorar, no saben si ya han muerto o queda esa esperanza de que a lo mejor el suyo, ése se pudo escapar y está escondido. Dudo mucho que a un padre alguien lo pueda manipular para que deje de buscar a su hijo. No veo cómo a un padre lo pueden manipular para que le venda su dolor a los mismos políticos que permitieron que eso pasara.

Que se te muera un hijo debe ser terrible. Pero peor que te lo desaparezcan.

En fin, llevamos ya casi $400dlls por las ventas.  A la gente le sugieres el costo del libro y les cuentas para qué es y terminan dando más.


Pues eso. Y ya.
 
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