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17.2.18

Sobreviviendo a la escuela pública: semana 24


Esta semana coincidió con otra matanza estudiantil, la número 18 de este año. 

A un blanquito egocéntrico (de esos que sienten que se merecen el mundo y que todos y todas están a su servicio) lo rechazó una chica, así que, ejerciendo su real derecho como ciudadano legítimo de este sicótico país, decidió comprar un arma de alto calibre, de esas que disparan mil balas al minuto, e ir a la preparatoria de donde lo habían expulsado. Una vez ahí, jaló la alarma de incendios y se puso a dispararle a los estudiantes que salían a los pasillos. Mató a 18.
Porque en su casa no debe faltar, un arma absolutamente letal 
Es un AR-15, legalmente adquirido por el individuo arriba mentado

Por suerte, aquí en esta escuela pública donde los estudiantes nos escupen, nada más tenemos a dos blanquitos que se creen la divina garza envuelta en huevo y al autista, que lleva a tres apuñalados “accidentalmente” y destruye el salón cada que le dicen “no”, el resto son morenos normales o despigmentados mucho mejor adaptados.

¿Por qué,? se preguntan en este país, ¿por qué pasan estas cosas? ¿Cómo podemos evitarlas?
"No hay manera de prevenir esto,"
dice la única nación donde pasan estas cosas
fuente

¿Pues qué creen?
Que aquí, en este medio, este reptil ilustrado le va a decir por qué. 
Vénganchen, que les voy a contar un secretofuente de imagen


La verdad, la respuesta es muy sencilla y ustedes, my dearest lectoras y tío, que han estado leyendo cómo es la escuela pública, posiblemente ya saben por qué.

En este país hay un grupo grande de niños a los que les han dicho que el mundo es para ellos y se merecen el respeto de todos y todas sin importar lo que hagan, digan, avienten o escupan.

Niños a los que les han dado todo y que el sistema educativo les premia cuando insultan a los profesores o le rompen la mano a la maestra al patear una puerta. O, como pasa en esta excelentísima escuela, cuando suceden estos incidentes incluso regañan a los maestros enfrente de los niños por no ofrecer otras opciones que enriquezcan las mentes de estos niñitos para que no se pongan a aventar sillas.

Cuando estos niños y niñas llegan a la preparatoria les ponen el alto. 

A los morenos ya les han tocado otras instancias donde también les ponen el alto, sea en las tiendas donde los corren porque creen que se van a robar algo, sean policías que matan a sus papases por osar conducir mientras se es negro, sean gente aleatoria que sutilmente les grita que se larguen del país. Así que los morenitos ven que se les acabó el 20 y o se adaptan o (en su gran mayoría) dejan de asistir a la escuela.
La "charla" cuando se es morenitofuente

 Pero a ciertos niños blancos jamás les ha tocado que les digan que no (o bien, que les digan no y después de hacer berrinche les sigan diciendo no). Esto se llama “privilegio blanco”, hay montones y montones de libros y artículos que hablan de eso. Pero si se lo mencionas a un blanquito, éste empieza a echar espuma por la boca y te llama racista.

Entonces al estudiante blanquito, egocéntrico, privilegiado, llega a la prepa y le dicen “no”. Así que se enoja, deprime y decide matar a sus compañeros, compañeras, maestras y todo el que se atraviese (siempre son niños, hombres).

Ahora, si tuviera a un cuchillo, nomás mataría a como tres personas, pero como todo ciudadano está en su divino derecho de tener tiene acceso legal a armas de alto calibre y de disparo rápido, pues van al Walmart de la esquina y se compran un arsenal.
"Controla tu destino"
publicidad oficial del arma en cuestión
(no voy a dar la fuente para que no la compren)

Todas las matanzas estudiantiles, todas las centenas de matanzas, todas, han sido por lo anterior y todas han sido cometidas por blanquito(s) egocéntrico(s) que se sintió rechazado.

Y más o menos, en este país, hay una matanza de estudiantes por semana.


Anywho, para conmemorar la matanza en la escuela, el día siguiente tuvimos un simulacro de incendio.
Sobra decir que cuando sonó la alarma de incendios, los estudiantes salieron de la escuela en estampida atropellándose y gritando porque creían que era un güerito con pistolotas.

Fin.

17.12.17

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 14

Semana 14

Casi 100 días, de los cuales la mayoría son pinchitos. El resto son mega pinchísimos. O será que me estoy acostumbrando. 

La semana tuvo tres peleas de alumnis, culminando el jueves con una niña de once años agarrando a otra de las greñas, tirándola al piso y pateándole la cabeza. La del piso terminó en el hospital, a la pateadora la suspendieron un día. UNO. Al resto, que veía, aplaudía y filmaba mientras gritaba “hazla que muerda el escalón y luego patéala”, le quitaron el recreo.

Por otro lado, los y las colegas, en su mayoría, son gente muy capaz, muy cínica (requisito esencial para estar aquí) y generalmente muy simpática. 

El viernes tuvimos un PD, eso es día de clases para maestros y maestras (por sus siglas en inglés, desarrollo profesional), en el que mandan a todos los alumnos y alumnas a su casa y nos enseñan cómo no ser racistas.

El desarrollo profesional fue más del libro de la mercadóloga, con un énfasis en particular en las culturas orales (ajum, las latinas) que necesitan el lugar y espacio para hablar y desarrollarse colectivamente. Donde, dice, los blanquitos, cultura intelectual, tienen que permitir que las culturas orales existan sin que los ataquen por su particularidad oral.

En esas estábamos tratando de entender sus SLO (school learning objective), FG (focus group) y ACT (ni sé) cuando callan a nuestra mesa de 7 (de los únicos latinos y españoles de los 100 profesores de la escuela). Nos callaron. Ok, también estábamos compartiendo fotos y preguntando dónde conseguiste este chal, está di-vi-no. Pero hay modos.

Yo tenía preparado mi discurso para cuando nos callaran (nos callan siempre) y era, “si no quieren que hablemos, nos consiguen un traductor porque nos contrataron precisamente por hablar español” pero en vez de lanzar el midwestern “Do you mind?” nos aventaron un “¡cállense, de una buena vez!”. Ni a los perros les hablan así en vacalandia.

Así que yo me quedé con media mandarina en la boca y la becky gritona inmediatamente se justificó diciendo, “yo sé que ustedes no entienden inglés y están procesando la información porque en su cultura ustedes no entienden conceptos, pero cállense.” Algo así dijo, porque claro, yo no entiendo conceptos. Pero le quedó peor la respuesta. Todos pelaron los ojos. O O

Entonces, uno de los profesores latinos, pero totalmente bilingüe, le dijo, “yo sí hablo inglés y nací en Texas”.
Tómala, Becky

Entonces, zaz, la becky se sintió atacada, y se puso a decir que ella no era racista, y que no le entendimos,  bua, ¿por qué nadie me comprende? Y pasó algo que pasa cuando suceden estas cosas...


Lágrimas blanquitas: Un blanquito dice algo racista u ofensivo, la persona ofendida le dice “oye, eso no es correcto” y la ofensora llora y dice que no la entendieron y que por qué todos están contra ella. Entonces el resto de las beckies se levanta a abrazarla y a decirnos que “herimos sus sentimientos” y que “she didn’t mean it that way.” Etc. 

Al final del día, querían que el profesor latino se disculpara con la Becky (el profesor latino NO se disculpó con la Becky).

El otro highlight del desarrollo profesional fue que nos mostraron el estudio que les hicieron a los estudiantes para ver si se sentían a gusto con la escuela. El, no sé, 70% dijo que no, entonces nos enseñaron los parámetros. Los estudiantes blancos en su mayoría 80% dijeron que se sentían contentos y los afroamericanos en un 80% dijeron que no. Nos dicen, “tenemos que hacer que los afroamericanos se sientan contentos.”

Preguntamos, ¿y los latinos? Los latinos son el 40% de la escuela, más que los blanquitos. Poquitito más que los afroamericanos (que muchos no lo son, porque nacieron en otros países y no son ni africanos ni americanos ni mucho menos, afroamericanos, pero no les gusta decir “negros”). Nos respondieron, “los latinos no cuentan. No tenemos esos datos.Pum.  

NO CUENTAN.

Invisibles, silenciados, y cuando uno trata de decir algo, atacantes de blanquitas.

Fin.

12.2.17

La enigmática sonrisa de los estadounidenses con discapacidad pigmentosa

A pesar de la gran máquina de propaganda que es el cine y la televisión de gringolandia, hay diferencias culturales que son sutiles y uno no cacha o entiende que son precisamente diferencias culturales y no otra cosa.

Una de ellas es el saludo. 

Cuando uno se encuentra a un gringo blanco en estado salvaje y desconocido, léase, se topa con un colega (que no es una amistad) en el pasillo, si sucede que  hay saludo (porque en la mayoría de los casos caminan sin ver a los ojos y pretenden que uno no está ahí para evitarse completamente esto), entonces, si sucede que hay saludo, aprietan los labios, miran brevemente a los ojos y luego miran hacia otra parte.

Algo así:
Aprietan los labios


Te miran brevemente
Miran para otro lado
 Fuente: dénle google a "white people smile"

Anyway, obviamente no soy la única persona (insisto, la edigator es una persona humana a pesar que esté clasificada aquí como legal alien) que nota esto.
             .
Hasta hicieron un vine muy representativo de esta situación.

Fuente original

Lo que quería decir es que ¡ya encontré el origen de esta sonrisa tan particular!

Observen:
Los labios, la mirada hacia un lado, la cara de desagrado, ¡igualitos!

Este señor en el billete de 100 dólares es uno de los dioses más reverenciados de esta nación, lo consideran el inventor de la estufa, la electricidad, las bibliotecas, el correo, los lentes, los papalotes gigantes, la declaración de independencia, la demografía, las corrientes del océano, los refrigeradores, el ajedrez, todo lo que salía de este señor es pura e indudable genialidad. Además, como el resto de los padres fundadores, aunque tenía esclavos y los vendía y los torturaba y ganó dinero con el tráfico humano, “los trataba bien”.  En fin, era un Leonardo da Vinci quítate que ahí te voy... o al menos así lo creen acá.

Por lo tanto, me imagino que al imitar el gesto labial de Benjamín Franklin están honrando a uno de sus más venerables íconos.

Aunque, bueno, no sé de qué tanto les vaya a servir esta información porque seguro pronto dejarán de emitir visas y empezará la deportación masiva de todxs los no albinxs.

2.9.07

lo que yo quería

Hay que llevar mucho cuidado con lo que uno pide. Y lo pongo así, como advertencia, porque es curioso cómo fijamos al mundo con nuestras sentencias. Por ejemplo, si yo digo, a mí no me gustan los chícharos, me convierto en esta persona a la que nunca le gustarán los chícharos, porque lo dije y el otro día me dan a oler un jabón nice y me gusta su aroma pero resulta que es ¡de chícharos!
Osea, ¿no me debió de haber gustado? ¿o me gustan los chícharos?

La cosa es que vino de visita mi papá y quedamos de ir a comer. Me dice, pasas por mí y de aquí nos vamos al restorán.
Él estaba en san Nicolás y quería ir a comer a Montemorelos, y yo vivo en el Cerro de la Silla (ajúa). Osea, debía atravesar la ciudad de mty en hora pico (1hr), regresarme (1hr) e ir a Montemorelos (1hr). Yo no podía decir, no qué ovarios, ven tú, porque yo le he llamado algún sábado en la mañana y le he dicho, estoy en Querétaro, ven a verme. Y él, aunque vive en el DEFE ha ido a verme.

El caso es que quería comer con él, pero no quería manejar. ¿cómo hacerle?
Mi tío de san Nicolás lo convenció de que tomara un taxi y nos viéramos por acá (en el cerro de la sía). Mientras, en lo que llegaba, fui a comprarle un foco al carro (con todo e instalación, 13 pesos, favor de ir a refaccionarias ROLCAR en Ave. Eugenio Garza Sada) y al súper.
Llego a mi casa (mi papá habla que estoy llegando, pasa por mí a vips) y bajo en friega las bolsas del mandado, empieza a llover, me comienzo a mojar, se llena de agua la cajuela, se humedecen los 200 rollos de papel de baño que compré porque salen más baratos así, trato de abrir el paragüas, casi le saco un ojo al gato quien maúlla como desquiciado y me arranco un rizo que se atora en una de las patitas, y con la mano derecha intento cerrar la cajuela.
Fue como un pop.
Síp, un pop.
Pues pop, se me salió el brazo. Pop. Se me dislocó el hombro, la bolita del húmero cayó sobre mi clavícula, así nomás, pop, grité, eeek, tiré todo, cuas, y con la mano libre a la mel gibson en lethal weapon 1, me lo acomodé, pop.
El dolor como oleaje, subió bajó, pero no, porque cuando me lo reacomodé me dejó de doler, pero no me había dado cuenta cuánto me dolía. Era como náusea de dolor. Dolor de agarrar aire para que pueda doler más. Como dolor con doctorado.
Carajo, no pudo ser durante mis aventuras en la selva, en el mar, en la montaña, tenía que ser en mi cochera por cerrar una puerta. ¿así o más nena?
Traté de recoger todas las cosas, el celular, bless him, había explotado al caer y todas sus piececitas, bless them, estaban puestas en charcos, cada una de ellas. La bolsa del súper que quedó abajo era, por supuesto, la que traía todas las cosas de vidrio (yo barbie ecológica, prefiero vidrio a plástico… perdón, let me rephrase that, prefería vidrio a plástico). El viejito de heb, cuero él, había metido el pato purific junto con las verduras, al caer el pato purific derramose y ahora tengo una bolsa de basura totalmente inorgánica. Y el brazo me pulsaba.
Temblando, armo celular y suena,bipbip ¿dónde estás? Dice mi padre. Yo, ahí voy, ahorita te cuento. Pateo kunfu style las bolsas hacia la casa, agarro mi brazo pop con la otra mano, me subo al coche y me acuerdo, hermosa yo, que manejo un carro de cambios.
Entonces, con jaloneos, stalling, causando tránsito (se dice tránsito, no tráfico) y vuelito llegué hasta donde mi padre quien manejó el resto del camino.
Y pues genial, ¿no? Se cumplió mi deseo. No tuve que manejar.

Cosas en las que usamos el hombro, el braxo derecho o los dos braxos:
Derecha (a menos que uno sea zurdo, y no soy)
-lavarse los dientes
-limpiarse después de ir al baño
Hombro o dos braxos
-quitarse una blusa (no me he podido bañar)
-prender el boiler
-preparar una lasagna
Y por supuesto, -meter los cambios del carro.




yo, vista interior, hombro colocado.


Así que ya lo saben, niños y niñas, cuando no quieran hacer algo, sean específicos en su petición, que luego les pasa lo que a mí. De hecho, no me fue tan mal, porque una vez que algún novio que tuve (un tauro tarugo, probablemente) se la pasaba diciendo taradeces, y yo en la chamba pensaba, qué horror tener que regresar y seguir escuchándolo, ojalá no tuviera qué. Y se me reventó el oído.
Si ya lo decía buffy,
Be careful what you wish for... And whom you make wishes to.

fin.
 
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