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18.11.17

Sobreviviendo a la escuela pública: Semana 11

Semana 11

Hay un alumno que fue los primeros 4 días y luego dejó de venir. Y como todos los niños y niñas de este país tienen que estar educados (jajaja), se involucró a trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales para lograr un plan para que el niño quiera venir a la escuela y no pasarse todo el día en cama jugando videojuegos.

Mamá le dice, “hijito mío, vamos a la escuela.”
Y el hijito le dice, “cállate puta, no sirves para nada, perra, zorra.”
Mamá llora y le compra otro videojuego.

El plan es que una trabajadora social lo recoge como a las 9 de la mañana en su casa (las clases empiezan a las 7, pero a hijito no le gusta levantarse temprano), lo trae a la escuela y sólo tiene que quedarse hasta el recreo. No tiene que hacer nada, excepto respirar y no podemos exigirle nada. Su único objetivo es asistir a la escuela.

Hijito llegó el lunes o algo así, se salió de mi salón, lo agarraron en otro lugar visitando a un estudiante, que llamaremos aquí para efectos prácticos, alcaponito, y los metieron a hijito y a alcaponito a un cuartito para que pensaran en lo mal que se portaron. Trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales pusieron el grito en el cielo, lo “liberaron” y regañaron a los maestros que lo reportaron vagando en los pasillos.

El martes hijito trajo un arma. Se la iba a vender a alcaponito. Pero los maestros lo cacharon, le llamaron a la policía (usamos el código rojo y toda la cosa) y suspendieron a hijito por dos días. 

Dos días porque aunque es ilegal traer un arma, el estudiante no dañó a nadie. Hasta que no haya agresión intencional y directa de un estudiante a otro estudiante, no se procede. Si la agresión es a un maestro o maestra, solamente se procede si la agresión intencional y directa ocurre más de una vez con un mismo maestro o maestra.

Pero trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales pusieron nuevamente el grito en el cielo porque hijito no puede ser suspendido, ya que su único objetivo es asistir a la escuela y una suspensión va directamente en contra de su objetivo.

El jueves, hijito regresó y lo volvieron a cachar vagando por los pasillos con alcaponito. Pero los maestros aprendemos y ya no lo metieron al cuartito, nomás le dijeron con mucho amor y ternura que  regresa a tu salón, porfavorcito, amorcito, mira queridito que es por tu bien.

El viernes, como aquí su lagartija es invisible, hijito se puso a vender droga frente a mí. Bueno, otro estudiante le dio 30 dólares e hijito le dijo que era buenísima, que no raspaba nada, que lo iba a hacer reír, y con 30 dólares le alcanza para 3 churros, porque vende a 10 el churro.

Pedí apoyo, se llevaron a hijito con sus 150 dólares producto de las transacciones del día. A la media hora regresó hijito a mi clase. Como no le encontraron drogas encima, no había pruebas. Y así aprendí que su servilleta no sólo es invisible para los y las adolescentes, sino también para los trabajadores sociales, maestras de educación especial y las autoridades locales.

La siguiente semana es el día del pavo y por primera vez entiendo por qué los gringos lo usan para dar gracias.


Me siento infinitamente agradecida, quiero gritar: ¡Gracias! ¡Gracias! Que no tendré que ir a trabajar por cinco días.

Gobble Gobble

27.11.14

¡Feliz día del lamento!

Otra vez es el día de Thanksgiving en Estados Unidos.

Hoy, cuarto jueves de noviembre, se celebra que los pilgrims llegaron en 1621 y se morían de hambre y frío y empezaron a canibalizarse, hasta que Massasoit, jefe de la nación Wampanoag,  les llevó 4 venados y les enseñó a plantar. Claro, si los pilgrims hubieran llegado a Santa Fe, se hubieran podido quedar en un hotel y mandado una carta a sus familias en Europa para avisarles que llegaron bien.

Los wamponoaganos hablaban perfecto inglés y conocían lo que había pasado con la gran Tenochtitlan, quizás como vieron que éstos eran familias pensaron que podrían en verdad lograr acuerdos justos pero, ¡sorpresa! los wampanoaganos se convirtieron en la primera nación indígena del norte en ser devastada por la violencia británica.

Hoy, también cuarto jueves de noviembre, la nación wampanoag junto con otras primeras naciones celebran el Día del Lamento. La primera vez que trataron de hacerlo, en 1974, los oficiales de Plymouth les censuraron el discurso. Hoy, 2014, medio los dejan, pero no les hacen mucho caso. 

Las primeras naciones protestan por los robos a sus tribus, por cómo los vendieron como esclavos, por los tratados rotos, por cómo hoy en día tienen un 49% de desempleo, extrema pobreza y son foco de la violencia policíaca. También protestan la ignorancia histórica y el multiculturalismo que se borra en estas celebraciones que quieren que todo sea como película de Disney. 

Bonita casa indígena en el primer mundo (fuente)

Pero la gente no indígena se queja, dicen que los están atacando, que los racistas son los indígenas y que quieren destruir a la gente blanca y sus celebraciones. 

Aunque nuevamente, insisto, la mayoría de la gente no sabe que existe el Día del Lamento ni podría siquiera nombrar la nación o el jefe que le dio la ayuda a los primeros pilgrims. Por lo general lo que se sabe sobre los nativoamericanos es lo que han visto en películas, porque los libros de texto apenas medio mencionan su existencia y se limitan a decir que o eran salvajes antes o que son flojos hoy en día.
Sí, John Smith, todos los indígenas hablamos con animales
y haríamos cualquier cosa por un hombre blanco. Cualquier cosa.
De hecho, los estadunidenses están más preocupados en si las tiendas abren o cierran hoy y qué implica eso para las familias de los trabajadores y consumidores. Los indígenas, su nivel de pobreza, sus muertes infantiles, sus tasas altísimas de diabetes y sus suicidios no están en la mente de los discursos oficiales.

Tradicional casa-habitación de la nación Lakota
(Reservación Pine Ridge, foto Aaron Huey)

Básicamente el día de Thanksgiving es en Estados Unidos el día de la burbuja. Es una celebración con exceso de comida de lo bien que se está, de dar gracias por todo lo que tienen y disfrutar todo lo adquirido. Al mismo tiempo es una celebración que niega la explotación de las primeras naciones, las masacres, el haberles arrebatado la tierra y los hijos y que siguen siendo discriminados. 

Ja ja ja, la pasamos muy bien
En fin, me voy a cocinar mi pavo.

27.11.10

Papas Calientes

El nuevo marido me llevó con su familia (gringa) para la celebración de Thankgiving.

Debido a que para las navidades y Día de Reyes estaremos en otros lares, democráticamente se decidió que juntarían Navidad (Christmas) con Acción de Gracias (Thankmass). En otras palabras, además de agradecer el sarampión, se darían regalos.

Como quieren intentar quitarle lo salvaje mexicana a la edigator paulatinamente y de esta forma instaurarme en la LIBERTAD, empezaron por regalarme unas artesanías típicas de la región:

Pero lo mexicana no se quita ni con regalitos. No pasaron ni dos horas de haberlos abierto cuando los encontré así:
¿Papas hervidas?...


Será a la huancaína...
¿A la kika?...


Definitivamente, con berberecho...



¡con huevos...!
¡Rellena!


Una vez comprendida la democracia y dando gracias, me fui con el marido a preparar un libre y exageradamente libertino puré de papas.
 
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