1.8.08

chicken!

Pues resulta que comer pollo es malo, tiene tantas hormonas que después de tres pechugas te salen idem, las niñas a los 9 años ya están menstruando y los niños cacareando. Incluso hubo un caso (de Tob), un pobre y underdressed niño español a quien por comer tanto pollo le salieron alas. (Da click aquí para la nota completa... tobi)

Sin embargo, hay una campaña urdida por un montón de malévolas vacas quienes quieren convencer a la humanidad de las ventajas de comer pollo.



Incluso, estos perversos bóvidos ahora empiezan a modificar su dieta para demostrar que el pollo es un sustento maravilloso: ligero, divertido y cronchi.

Que duerman bonito.

21.7.08

Marramiau

Me han llovido un montón de comentarios negativos, de gente ultra-hiper-megatraumatizada (scarred for life, te mandaré la cuenta de mi psicoterapeuta quien recomienda nadar con delfines) por el último par de entradas, es claro que provienen de los amantes de los gatitos y los penes.
Puf, como si la pobre edigator promoviese la transformación de gatos en sombreros (ney, sólo alenta la evolución de niño pobre a abrigo) o la ruptura de pitos largos (nono solamente se regodea de que suceda de vez en cuando).
Así que algo tampoco hecho por la edigator, pero que alegrará corazones.

19.7.08

No ouch

Entrada dedicada a todos los niños

Me he dislocado el hombro dos o tres veces (la verdad, como la primera vez tenía piedras incrustadas en la mano y el tobillo deshecho, estaba debajo de la bicicleta y me sangraba la cabeza y todo me caía en el ojo, no recuerdo bien si me zafé el hombro o no, a pesar de no poder moverlo por una semana). El tobillo otras tantas (aunque admito que de muy temprana edad aprendí que no sé volar, trepar bardas o huir velozmente por una ventana) , la muñeca (por jugar a que sabía kung fu), la rodilla (al rescatar a un perro de un terrible y lodoso destino ), dos descalabradas de hospital (niños malos en el kinder), el cuello (aikido gone wrong), etc (escalar, manejar, caminar, chocar contra la pared por ir persiguiendo un gato, etc).

Ante todas, mi familia formulaba monólogos en la cabeza del tipo:
“¡chinampinas ahogadas, edigator! ¿Otra vez,? maldita sea, como si el yeso se pagara solo” y “bájale a tus berridos, chihuahua, ya deberías acostumbrarte”.
En sí, lo malo es que la segunda o tercera vez, duele igual que la primera. Pero la tercera vez que te rompes el tobillo no tiene la misma urgencia que la primera, así que de ¡corre corre, la niña se rompió! pasa a un susurrado aguántate tantito mijita, deja termino esta llamada.

Realmente, si consideramos todo, sí exagero, porque a lo mucho, lo más que esperé fue una semana.

La verdad, sé que soy muy frágil (o muy torpe, o ambas) y que casi me puedo romper todo. Casi.

Sin embargo, me tranquiliza un poco saber que nunca me pasará esto:





¡Un yei por mis ovarios!

Radiografía tomada de donde dice ahí.

 
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