19.7.12

Margarito Ledesma (humorista involuntario), Poeta de Chamacuero


El otro día frente a mi librero me encontré con un libro que era de mi tía Ana, de un tal Margarito Ledesma (humorista involuntario). Se llama sencillamente Poesías. Empecé a hojearlo nuevamente y reparé en prólogo de la primera edición (de 1911). Este emotivo y puntual prólogo hizo que me sentara y me pusiera a leerlo de verdad. 

Dice:

PRÓLOGO
Mi compadre Margarito es de lo mejorcito que tenemos por estos rumbos para eso de hacer versos. Mucho que le intelige a eso y es rete estudioso y es un hombre de muy buena voluntad y muy caritativo y muy alegador, que desfiende mucho al pueblo desvalido y quiere mucho a esta población y, además, es mi compadre muy estimado y por eso no puedo negarme en hacerle este Prólogo, pues él porfió mucho que se lo hiciera y que se lo hiciera, y lo hago con mucho cariño, aunque salga mal, solamente por darte gusto a mi señor compadre y fiel amigo.
Su inútil y S.S.
Melitón Palomares


Sus poemas son geniales, muchos tienen notas al explicativas al pie, y éstas son más geniales. ¡El mundo debe conocer a Margarito Ledesma!  ¿Cómo no continuar?

Les pongo cuatro de los poemas que le gustaban a mi Tía Ana (lo sé porque los palomeaba). Los escribo tal y como vienen en esta edición, para que los disfruten tanto como yo. Huy, salió verso sin esfuerzo.


REMEMBRANZAS
Para Jesusita Sánchez
“Amorosamente”
Tus ojos son dos globos de topacio,
que se ven relumbrar desde muy lejos
y que echan replandores y reflejos,
cual la iluminación de algún palacio.

Tu boca es de esas urnas celestiales
resguardada por angélicas milicias,
y bastante ajuariadas de delicias,
como la miel de los panales.

Tus óidos son dos rosas de alabastros
y tus pestañas, negras cual cabellos,
les tapan a tus ojos los destellos
sin dejar ni siquiera rastros.

Tu sólida y esplendorosa dentadura
es una ensarta de diamantes,
y tus labios dos mariposas palpitantes
que aletean en la noche oscura.

Tus manos desparraman hartos dones,
tus pies son un manojo de claveles,
y entusiasmas a todos los donceles
y haces palpitar sus corazones.

Cuando miro tu cuerpo, no vacilo:
clarito veo que un parecido toma
al de la Venus que fundió allá en Roma
un escultor que se llamaba Milo.*

Y tus modos y andados tan decentes,
cual una estatua de la antigua Grecia,
aquí toda la gente los aprecia
y les cuadran a todos los pudientes.

Eres Cleopatria, Elena de la Troya,
mucho te me afiguras a Lucrecia,
y cuando vas saliendo de la iglesia,
nomás relumbras, cual si fueras joya.

Yo sólo una cosa solicito
y atentamente te pido este favor:
¡Que no olvides que es tu servidor
el humilde poeta Margarito!

*Yo calculo que el mero nombre de este escultor ha de haber sido Emilio y que sus amigos y conocidos le han de haber dicho Milo por puro cariño, como aquí le dicen Lalo a don Ulalio el maicero. Yo, francamente, no hallaba qué hacer, y al fin me resolví a decirle Milo porque así lo he visto anunciado en casi todos los libros, y así lo mientan también otros buenos poetas y en algunos periódicos que me ha prestado el Juez del Registro Civil; pero siempre quise hacerles esta advertencia para que las gentes que no conocen mis modos  ni mi crianza no vayan a pensarse que soy muy ladino y que nomás me gusta andar de igualado y confianzudo con las personas, faltándoles al respeto y hasta poniéndoles sobrenombres, cosa que yo no acostumbro. Así que mucho les encargo que no se les vaya a olvidar.
OTRA NOTA.- Para esta agradable poesía tomé algunas palabras, no muchas, y algunas que otra razón, pero pocas de otros buenos poetas y periodistas. También me la corrigieron tantito, y bastante se los agradezco. –EL AUTOR

DICEN
Dicen que anda diciendo don Tiodoro
que yo les tengo miedo a muchas gentes,
que mucho les reguilo a los transentes
y que cuando hay timultos, hasta corro.

Que ando nomás por calles retiradas,
huyéndole al gentío y a la apretura,
y que por eso hasta el Señor Cura
me ha puesto unas buenas regañadas.

Que apenas escurece, voy y me escondo
y me sotierro en el rincón mas lejos,
y me tocan la puerta y no respondo
y hasta apago de la vela los reflejos.

Que una noche me vieron  escondido,
así como queriendo fuminarme,
y que entonces, nomás por asustarme,
el propio don Tiodoro echó un ullido.

No, señores; no es de esos Margarito.
No busca pleitos ni los apetece;
pero tampoco tiembla ni se estremece,
aunque le hayan echado ese grito.

Decir que ando con miedo y con empachos
es como si dijiera don Tiodoro
que Napolión, el de las barbas de oro,
se asustaba con un pleito de borrachos.

Es hasta ofender la memoria
de ese grande hombre de la antigüedad,
y barrer parejo con la Historia
y echar bandera negra hasta con la Libertad.

Si sigue, pues, con esa imploración
y urde y durde mentiras a sus gusto,
don Tiodoro, y no el Gran Napolión,
es el que va a llevar un buen susto.

NOTA.- No creo que don Tiodoro sea tan duro de mollera como parece; más bien creo que es pura envidia y mala fe lo que trai adentro; pero, de todos modos, para que no piense que soy ventajoso y me gusta aprovecharme de la ignorancia ajena, no sería malo que algún entrelucido enredacosas de los muchos que aquí conocermos le aconsejara que lea la Portada de estas Poesías, para que sepa por dónde anda, y que estudia también tantita Historia, para que vea quién fue el Gran Napolión y se sazone de que no era de esos que se dejan asustar de cualquira. ¡Haber si todavía así sigue diciendo que tengo miedo!

POR EL TABACO               
Don Piedá vende un tabaco
que ya ni la disimula,
pues le cai al hombre flaco
como patada de mula.

Pues al que quiere chupar
y sentirse satisfecho
le da una tos en el pecho
que ya hasta se quiere hogar.

Y todo nomás por nada,
nomás por ganarse un tlaco.
Es bueno que la acordada
no admitiera ese tabaco.

Y si porfía en admitirlo,
aunque dé mal resultado,
pues yo, con no consumirlo
mi negocio está arreglado.

Pues no quiero que por tonto
me venga una garraspera
y que luego, así de pronto,
se me seque la mollera.

Pues dicen que el mal tabaco
da resultados tan malos
como si a un cristiano flaco
le pegaran unos palos.

NOTA.- Pongo este episodio para ver si don Piedá piensa tantito y se quita de andar vendiendo ese tabaco que tanto perjudica a la gente, pues dicen que lo cura con orines de jumento. Yo no lo quiero creer; pero, por sí o por no, le pongo esta poesía, para que, si es cierto, se enmiende, y si no, que no vaya a hacerlo, pues hasta ganas dan de vomitarse con ese tabaco tan malo que mucho nos desacredita con los entrantes y mucho da que decir de esta hermosa tierra, aparte de que agarra el pescuezo como si fuera una sandijuela.


UNA MANDA A SAN JUAN DE LOS LAGOS 
(fragmento)

Habiéndome tocado la contingencia
de quebrarse la tabla del excusado,
de buenas a primeras me vi anegado
en un mar de bastante pestilencia.

Y al verme soterrado en cosa blanda,
sin poder resollar casi siquiera,
no hubo remedio, pues mandé una manda
para poder salirme para afuera.

Y entonces una alma compasiva
su mano me tendió bastante grata
y por medio de un gancho y una riata
pudo pronto sacarme para arriba.

Mas ya comprenderán que todo el mundo
me hacía muchos mitotes y mucho asco,
pues era yo como si fuera un frasco
lleno de algún aroma muy inmundo.

Pero con todo yo me dí de santos
que me tocara así la buena suerte,
pues peor hubiera sido hallar la muerte,
y luego los mitotes y los llantos.

Así es que, sin andar con sevasivas
ni espuesto a las habladas de la gente,
dije: -Lo más pronto es lo más decente,
y no te hagas para atrás mientras vivas.

(...)



fuente: Ledesma, Margarito. Poesías. 12va edición. Talleres Gráficos: México, 1976.

Acá  y acá pueden encontrar algunos más. Luego les pongo otros poemas del genial Margarito Ledesma.

Biografía: Margarito Ledesma nació en Uriangato, Guanajuato el 28 de junio de 1887. Es el seudónimo de Leobido Zavala, quien murió en San Miguel de Allende, Guanajuato en 1974. Se le conoce como el poeta de Chamacuero. Hay una calle en Guanajuato, Guanajuato que lleva su nombre.

10 comentarios:

la vieja diabla dijo...

jajajajajajaja

Estela dijo...

jajajajaja
Están rebuenos!

Anónimo dijo...

Pos la verdá me encantó el tal Margarito Ledesma, será porque es de mi Tierra? pos si no, de onde debía de ser.
Es que están re güenos sus poemas. Este sí es poeta, no los di ora que na mas ponen de puro sepso.

Caracola Mágica dijo...

Jajaja, qué maravilloso hallazgo. Por un momento pensé que, como Borges, te habías inventado a un personaje histórico con todo y bibliografía.

Edigator dijo...

Es genial, arriba Guanajuato.
@Caracola Mágica: creo que Margarito lo inventó el que le escribe el prólogo y pagó la edición, Leobino Zavala o.O

Raúl De León dijo...

Oye, ese tal Margarito Ledesma es un tesoro de poeta; yo recuerdo haber leído algunos de sus poemas, son realmente sabrosos. Por ahí tiene unas parodias Becquerianas, ojalá continúes poniendo sus poesías en este blogg.
Nuevamente te felicito por tal posesión. Y bueno si puedes subirlas todas, vale, te lo voy a agradecer.
Suerte y hasta la próxima.

Edigator dijo...

Mi estimado Raúl de León, te hice caso y transcribí 7 más.

Antes busqué en la red cuáles estaban ya publicados, vi que el de Bequerianas se encuentra acá (hay que copiar y pegarlo) http://caesarisnv.blogspot.com/2013/01/poemas-de-margarito-ledesma-leobino.html

Cada vez me gusta más Margarito Ledesma. Trataré de ir subiendo poco a poco sus poemas, que por suerte, son muchos.

Vieyraleo dijo...

Me robaron ese libro el año pasado era una de las primeras ediciones, sin embargo encontré una edición de 1982, aunque no es o mismo recupere un gran documento, que bueno que lo disfrutan tanto como Yo FELICIDADES.

Edigator dijo...

Vieyraleo, qué cosa tan horrible. Pero qué bueno que pudiste encontrar una edición.

Anónimo dijo...

Muy bueno, de lo mejorcito que he leído, gracias por alegrar mi tarde jajajaja hay Margarito, eres un genio de la comedia involuntaria jajajajaja

 
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