Una persona normal podría pensar que lavabo, taza de baño, regadera son suficientes aditamentos para la limpieza corporal, pero nuestros compadres del primer mundo insisten que es necesario un artefacto para lavarse nomás...ejem... ahí. El bidé.
Para aquellos que necesiten ver cómo funciona ahí les va:

La manera de posicionar el cuerpo sobre el aditamento propuesto por el viejo mundo es generalmente el siguiente:

Sin embargo, si hasta ahora han conservado sus partes (osea... ejem... ahí) limpias y brillantes, piensen también que al invertir en un bidé puede resultar además práctico para:
Lavar los pies (actividad comunal por excelencia).

Realizar la limpieza de los gatos (sin arañazos, simplemente...divino).

Guardar las cervezas (por si viven en un pequeño departamento como el de la edigator).

Lavar el cabello (vean lo práctico, no se moja la ropa).

Y... ¡Bañar bebés (uso italiano efectivísimo, si se caen... ¡no se descomponen!).!
