El otro día que estábamos esperando el camión que no llegaba y sufríamos la maravillosa temperatura de -38C
(que es casi igual que la de Farenheit), un muchacho a lado mío al sacar el pase de abordar tuvo tan mal destino que se le cayó un dedo.
Es bien sabido por todos que si uno toma el miembro perdido y lo coloca nuevamente en el cuerpo cuanto antes, se unirán las partes sin mayor problema.
Ya el quijote lo menciona, “
cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo, como muchas veces suele acontecer, bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído al suelo, y con mucha sutileza, antes que la sangre se yele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajallo igualmente y al justo” (Cap X).
Pero tan mala suerte tuvo este muchacho, y por las prisas y el temor, que ha colocado el dedo con la uña hacia abajo y soldó tan bien que desde ese momento se volvió disléxico.