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12.3.13

El "Spinning"... alias "¡oh! ¡sí sí sí!"


Como el invierno sigue aquí en vacalandia tuve que decidir levantarme del sillón y entrar al primer mundista uso del gym

Yo no puedo estar como autómata trabajando un músculo con una máquina, me dan crisis filosóficas (¿qué hago aquí? ¿cuál es el sentido de todo esto? ¿por qué sigo haciéndolo?). Así que obligueme a conseguir motivo ulterior y le dije a una amiga que el lunes teníamos que ir al gimnasio. Por lo tanto, les cuento, ... fui a mi primera clase de spinning.

Fue muy fructífero. Primero noté algunas cosillas particulares:

1. En la clase, todas (en este caso eran puras mujeres) estaban muy felices, sonrientes, saludadoras y con las pupilas dilatadas. También eran muy simpáticas. Eso me dio miedo.

2. No es fácil subirse a la bici. La cosa da vueltas y el asiento está muy arriba. Me daba miedo pensar que cuando el año de emborracharme, fumar y no moverme mas que para agarrar otra cerveza hiciera efecto me iba a ir de hocico contra el suelo. Y se veía lejos y duro. Me tardé un rato en montarme y la cosa está dura por todos lados.
MUY alta (fuente)


3. Uno simula que va de bajada, de subida, en un túnel, etc. Cuando empezamos a simular estar subiendo una montaña, había que pasarse directamente a los pedales. Uno tiene que levantar el trasero al aire, pero como los pedales dan vueltas, las piernas también y el trasero sube y baja, lo cual no tendría problema si no fuera porque estaba el asiento. Conmigo era algo como sube golpe baja golpe sube golpe baja golpe. Yo veía a las demás chicas, todas seguían mirando fijamente al frente, pupilas dilatadas, sin mostrar incomodidad. Yo me ensartaba el asiento a veces en el culo y a veces en mi petunia.
Más o menos todas tenían esta cara (fuente)

Me pregunté si lo estaba haciendo mal, así que con toda mi falta de modales, me puse a ver traseros y la relación asiento/inserto. Y noté que... ¡no lo estaba haciendo mal!

Incluso, después me aventé un google y muchas mujeres se quejan (aunque raras veces se quejan, debo admitir) que el spinning hace que les duela el trasero y sus nobles y delicadas partes personales.

Ahora, no sé ustedes, pero yo a lo largo de mi vida he tenido la gran suerte de haber experimentado unos cogidones de aquéllos que te quedas con las piernas temblando y el túnel del amor hinchado y los ojillos dilatados y la sonrisa todo el día y ... esto del spinning me empezaba a gustar...

Así que les dejo lo que aprendí:

1. Hay una fuente para llenar tu botella de agua y OTRA para escupir. Se parecen mucho. 

2. El spinning es muy muy divertido.
If you know what I mean
(fuente)



4.1.12

tú que eres poeta y en el aire las compones

En el viaje de regreso de Cincinnati (a.k.a. Sin City) a Vacalandia paramos en múltiples ocasiones en lugares cuya especialidad es vender aceite de motor quemado al que llaman místicamente “coffee” y tener sanitarios semi limpios.

Yo soy ávida lectora de puertas de baños, y he visto que en los últimos años cada vez se han vuelto más y más orientados a los deseos carnales entre personas del mismo sexo. Antes (o al menos hace 10 años), las imágenes y composiciones se enfocaban en tamaños e ilustraciones de penes o frases tan floridas como “ayer me dijo Julieta con palabras en inglés que tu culo ya no aprieta ni amarrándote los pies”; hoy en día, por lo general, en los baños mexicanos hay una serie de descripciones con bastantes pelos y señales, (sobre todo pelos), de la vagina, mejor conocida como el Yoni, el bistec con pelos, el bizcocho, el bollo,  el buche, el budín Viscoso, el chochito,  el chocho, el chorito, el chuminaco, el chumino, el cocho, el conejo, el coñete,  el coño, el cucurucho, el ejotito, el frijol, el gauchito Gil, el hachazo, el higo, el hoyo, el hueso chascón, el jicamón, el mejor amigo del hombre, el mono, el moño de cochino, el moñoñongo, el ojo de thundera, el ojo, el oso negro, el pan, el papo, el peluche, el pesebre, el primordio, el quelite,  el sapo, el taco de pescado, el tamal, el taquito, el tlacoyo, el toto,  el triangulito, el túnel del amor, el turrón, el yo-yo, el zapato,  gigina, la alimaña, la almeja, la araña, la argolla,  la barbona,  la berenjena, la bigotona, la bistezuda, la boca de mono, la borrega, la buchaca, la buki, la cacerola, la cachucha, la cachufla, la cachufleta, la cajeta, la canoa, la chiclosa, la chilindrina, la chimuela, la chiquitiada, la chocha, la choka, la cholga, la ciega, la cola, la coladera, la cometula, la concha, la concha, la coneja, la cosita, la cotorra, la crica, la cuca,  la cucaracha, la espumosa, la galletita, la gota, la herida, la jamona, la macha, la mantarraya del amor, la mequetrefe, la micha, la molleja, la mona peluda, la muerta, la osa, la paloma, la panocha, la papaya, la pata de gallo, la pepa, la pescadería, la piraña, la pochola, la pucha, la punketa, la pupusa, la quesadilla, la raja, la rajada, la rana, la sacachispas, la sardinita, la selva, la siempre tibia, la sonrisa vertical, la sopaipa, la tarántula, la tigresa, la tomahawk, la torta, la totona, la trompuda, la tuerta, la tuzita, la vaina, la vallaina, la verija, la yaya, la zanjita con pasto, la zarigüeya, la zorra, M’ hija, mi virtud o Elba Ginón (entre otros).
(fuente, en parte)

O mínimo, un beatífico: “Bendita la taza que te ve cagar”.

El caso es que en gringolandia, en este baño en particular, ubicado casi saliendo de Indianápolis, vi que alguien había escrito vulgarmente “I like pussy” (en otras palabras, una justificada proclamación de preferencia sexual), y digo vulgarmente porque en verdad se requiere poca imaginación para escribir nada más "I like pussy" sin un avispado estilo de un “preséntame a tu ginecólogo para lamerle los dedos”, pero, eso sí, con mucha energía. El caso es que alrededor de esta inscripción había una serie de letanías y pasajes bíblicos donde:

Primero: Indicaban estoicamente que el (o la) autor debía aparentar cierta edad en la que ya no se dice "pussy" (?): “Grow up!!”

Segundo: Insultaban su inteligencia: “You retar (sic)

Tercero: Establecían una serie de códigos morales que el (o la) autor había violado: “Children can read this!” “What is wrong with you using that language” “Selfish, you should know better” “Why do you use such profanity” “Why don’t you think of the people who do not deserve to see this?”

Cuarto: Terminaban con una serie de porras para los visitantes del baño (mas no para el (o la) autor) salpicadas de alabanzas: “You are beautiful!” “You are a great person” “If you read this believe in yourself” “Feel love!” “Jesus Loves YOU!” “Pray for us” “Jesus is the way” “The name of Jesus is the one lever that lifts the world.” “The wise still seek Him.” “What good is having someone who can walk on water if you don't follow in his footsteps?” Y más frases que no leí porque terminé de mear, fui por mi aceite de motor caliente y me metí al carro y partimos rumbo a las vacas.

Me sigue sorprendiendo que a pesar de Hustler, Playboy y Hollywood esta cultura sea tan castrante, hasta en el baño.

Y ya, fin, ahora un poemita para que lo dejen en su próximo baño:
Yo no soy un gran pintor
Ni le sé hacer al pincel,
Pero si aquí ves amarillo
Es que se me acabó el papel.

26.9.11

El otoño

En Monterrey realmente no hay estaciones, nos enteramos que llegó o se fue el verano sólo por la fecha del calendario.

Cuando hay que "ahorrar luz" o aprovechar al máximo el día,  ajustamos nuestros relojes según la agencia de los tenedores del tiempo, no porque obscurezca más temprano.

En Monterrey el tiempo se sabe por máquinas y consenso.

El clima es constante, siempre está de la chingada, y nunca puedes guardar ni tus abrigos ni el abanico.

En cambio acá en vacalandia, de repente un día como cualquier otro, así zaz, sin pensarlo. Sin preveerlo, así nomás, se nos enfrían las orejas y llega el viento y nos arroja un papel en la cara y tropezamos y volteamos para arriba y vemos que los árboles se volvieron sicodélicos.


Y puf, llegó el otoño. ¡Coño!

7.11.09

Nuevos protocolos de urbanidad I

Ante la presencia de las actividades virtuales, la destreza y las habilidades manuales son cada vez apreciadas más hoy en día. El reafirmar el valor individual que aporta una persona frente al monopolio computarizado reentabla amistades y lazos afectivos. Así, estos talentos no sólo son adecuados para la autosatisfacción sino también para poder entablar exitosas relaciones interpersonales.
No existe nada más adecuado en, digamos, una cena entre amigos o de negocios, que tomar una servilleta y voilà, realizar un bello y original origami que dejará a todos boquiabiertos y encandilados con tan alta facultad de manipulación dactilar.

Para empezar, uno sencillito:

 
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