1.7.16

Amaranto, cómo comerlo

Pues hoy les voy a platicar cómo preparar el amaranto (huautli, en náhuatl).

tl;dr: túestenlo.

El amaranto es una planta nativa de América (el continente) pero fue prohibida durante la conquista porque aunque era la base de la alimentación mesoamericana, también era el ingrediente principal para los tzoalli, unas estatuas con forma humana o de dioses que se consumían en los rituales religiosos. Los tzoalli se preparaban con amaranto, maíz, miel y, según los españoles, sangre humana (muy posiblemente sí). Eran como unas alegrías más acá.


 Además, cuando la gente come amaranto se pone feliz, porque es muy nutritivo, rico en minerales, bajo en grasas, fuente perfecta de carbohidratos y proteínas, no tiene gluten, y ayuda a combatir el cáncer de colon, la osteoporosis y la anemia. En sí, alimento perfecto y saludable además de fácil de plantar y cosechar.
lámina 99 del códice Florentino

Los españoles determinaron con sus mentecitas medievales que entonces el amaranto era el alimento del diablo y por la santa iglesia católica apostólica y remona debían aniquilar todo plantío y criminalizar todo consumo. Veían los tzoallis como imitaciones de la hostia, por tanto tendría que tener su origen en el demonio. 

(Cualquier parecido a la realidad actual y ciertas plantas “criminales” es pura coincidencia, osea, coincide que la gente en el poder tiene mente medieval plagada de supersticiones nada basadas en la ciencia y además se creen todopoderosos, moralmente perfectos que deben controlar las conductas desviadas de sus subhumanos siervos.)

(Si quieren más sobre el amaranto y mesoamérica, me dicen.)

El amaranto se puede comprar en las tiendas en semilla o cosechar, porque es una hierba que crece en casi todos lados. Se ve así:
Fuente
O así:
Fuente

Y la semilla se ve así:
 
chiquitita, más pequeña que el ajonjolí


Una vez que tienes tu semilla, para poder comerla necesitas cocinarla. Hoy, queridos y queridas, vamos a tostar la semilla y convertirla en una especie de palomita.

La semilla del amaranto no se digiere bien si no se cocina. Pero tostada es el alimento perfecto. 

El amaranto tostado se puede usar en dulces, como las alegrías preparadas con amaranto tostado (explotado) y miel. Se puede agregar a licuados, sopas, guisados, postres, desayunos, todo todo. 
La cocina tradicional prehispánica era una mezcla de maíz y amaranto, los tamales, tortillas, galletas, etc. 

Es más, de ahora en adelante, una cucharada de amaranto a todo lo que comas.

Pero hay que tostarlo (explotarlo).

¿Cómo? Dirás, ¿cómo, edigator, tostamos el amaranto?

Ah, pues bien fácil, calientas un sartén o comal y le echas amaranto. Plin plan plun, truena como palomitas, pero en versión amaranto, osea quedito, y ya está.

Entonces hice lo siguiente:

1. Calentar la sartén hasta que se pueda bailar una gota de agua en él.
2. Agarrar la cantidad de amaranto que se quiere tostar, aquí usé una cucharada.
3. Echar el amaranto en el sartén.

Y lo tapé, porque no quería toda la cocina llena de palomitas de amaranto, y se condensó el líquido en la tapa y se me empezó a quemar el amaranto y quedó como de tres colores. Y así como quien no quiere la cosa que me acuerdo que vendían en Soriana en aquellos tiempos un amaranto baratísimo llamado “tres colores amaranto”. Ahora caigo en cuenta que se les quemó a la hora de tostarlo y todos los pobres estudiambres nos comprábamos amaranto tres colores para comerlo.

Segunda oportunidad.
Media cucharada y sin tapar. La tronaderita terminó a las 4 segundos así que moví el sartén para que los amarantos no explotados explotaran. Nada, se volvieron a quemar. chin. Amaranto tres colores.

Tercera oportunidad.
Media cucharada y sin tapar, en cuanto dejaron de explotar lo puse aparte. Éstos fueron los mejores.


Llamé al pelón de mi gringo marido y le dije, mira, comamos todo esto. Esto es amaranto tres colores y esto es amaranto tostado. Omnomnom eso hicimos, y la verdad sabe muy bien, pero sabría un poquito mejor con sangre humana.

¡Provecho!

29.6.16

¡Sorpresa!

 Para levantarme los ánimos, mi gringo marido se depiló completamente allá abajo. No sé exactamente si la motivación y la idea que eso me animaría fue por un problema de traducción o es una cuestión de confusión cultural.

Pero... digamos que definitivamente sí fue una sorpresa...

¡SORPRESA!



Fuente imagen.

28.6.16

Yira yira

Como les he contado ya, se me disloca el brazo como una vez por año. Pero la última vez (ok, penúltima) en vez de armarme un cabestrillo y descansar me dije, foquit y seguí como si nada, y las consecuencias se presentaron el domingo.

El domingo era un día caluroso y soleado. La alberca comunal de donde vivimos estaba casi vacía porque los gringos pasan la mayor parte de los domingos en sus iglesias odiando a los negros y a los homosexuales mientras comparten recetas alopáticas para luchar contra las paperas y la viruela.

Así que decidimos, el gringo marido y yo, darnos un chapuzón en la alberca y a la vez agarrar tantito sol para no parecer axolotes. En la alberca estaba una mujer con una autoestima altísima pues, a pesar que su traje de baño estaba agujerado y sucio, con su pubis costroso y mostrando monte de venus estilo sasha monenegro, permitía que su piel correosa y desbordante recibiera los rayos del sol sin un atisbo de modestia. Ella, echada en un camastro cual ballena varada, berreaba a su teléfono los últimos chismes de omaigó canyú bilidá?, su hijo, un pelirrojito cagaleche flotaba frente a ella en el agua, tratando de captar su atención mientras lanzaba el agua meada pero clorinada en chorros por la boca, como esas estatuas patéticas de disney.

En el otro extremo chapoteaba una pareja que probablemente encontró el amor cuando se unieron contra un mundo que le exige a las personas inteligencia, belleza o al menos algunos hábitos de higiene. Yo los iba a felicitar por haber adoptado y dado casa al bebé más horripilante del mundo, pero al acercarme me di cuenta que el o la infante compartía la misma ausencia de barbilla y los ojos opacos de vacas marinas, ausentes de conciencia o alma. ¡Se habían reproducido!

Enfrente al cetáceo varado, un hombre asiático llegaba con tres o cuatro niños, pero no lo observé bien porque en esos momentos entré al agua, di un par de brazadas para llegar al extremo más profundo de la alberca, hice un giro raro que no recuerdo y se me dislocó el hombro completamente. El dolor me jaló al fondo y pataleé y salí a la superficie y le grité al marido. marido, ayúdame.

Me volví a hundir y pataleé hacia la orilla, marido, help, y el marido ya venía, lento, parsimonioso, paciente. Me hundí nuevamente y como pude con el otro brazo me pude detener del resbaloso concreto con el que rodean las albercas. El gringo marido ya había llegado y tomó mi brazo dislocado y jaló y yo  me le escapaba, mojada y escurridiza hasta el fondo otra vez. Entre jalada y pataleada y zambullidla pasaron como 5 a 10 minutos tras los cuales obviamente sobreviví, no estoy escribiendo desde la ultratumba con una ouija cibernética.

El gringo marido me salvó, le debo un caballo prieto azabache o algo así, yo inhalé algo de agua meada, me ardían los pulmones, el brazo, ahora lo tengo cubierto en raros hematomas al igual que mis piernas y cadera, pero quedé viva.

La cosa es que cuando por fin me saca, yo estaba temblando y él también, yo tosiendo y volteo y la cetáceo seguía en el teléfono, la pareja de neandertales seguían con el changuito, la familia asiática competía a algo. Nadie nos miraba, nadie dijo nada. Yo los traté de verlos a los ojos y ellos desviaban la mirada.

Y me di cuenta de algo asqueroso de la humanidad: el racismo, las masacres, los crímenes, las muertes por hambre, la pobreza, el asesinato de maestros y estudiantes, todas esas cosas no pasan por maldad o crueldad netamente humana. NO. Pasa porque la gran mayoría de la gente es indiferente.

Estos no eran israelíes vigilando palestinos o policías atacando dizque criminales, eran mis vecinos, con quien comparto jardín, estacionamiento y alberca, a quienes he visto cientos de veces y ellos a mí, y casi me ahogo, gritando y pidiendo ayuda frente a sus ojos bovinos. No porque sean malos, sino porque son indiferentes.

Así que estoy asqueada y adolorida. Triste de humanidad y con pocas esperanzas hacia el futuro. Tan cierto y atinado lo que cantaba Gardel.



Mejor maullar, ¡miau miau!
 
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