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25.8.10

Rayando en las paredes

Lograr decir algo es difícil.

Con las ideas de oferta y demanda y el libre mercado , la poca gente que logra transmitir una opinión generalmente debe estar patrocinada por un grupo fuerte que suelte el dinero.  La censura hoy en día no es que te prohiban decir algo, más bien no te dan el dinero y puf, pareciera que todos los artistas y habitantes de un lugar están de acuerdo con el sistema, con Walmart, con los policías, con el gobierno. Cero polémica.

Exhibir un cuadro requiere de favores especiales y conocer dueños de galerías o museos. Una obra de teatro necesita un teatro (duh), luces, sonido, venta de entradas, puf. Todo el arte (el medio para expresar frustraciones y proponer cambios el cual generalmente no requiere de balazos y cortar cabezas), depende de un mercado, patrocinadores y logotipos.

Por eso me encanta el grafiti . Claro, son detenidos por dañar la propiedad privada, por vándalos, por anticívicos, pero más que nada, por nacos. 

Pero miren estas fotos que tomé en Bogotá el año pasado y díganme si no es verdad que están transmitiendo un mensaje. Que hay una necesidad de comunicación que los está moviendo. Que son artistas. Y que pintar en las paredes cuando no puedes exponer un cuadro, definitivamente no es peligroso.  
















3.9.09

Gatos en las paredes

For English, meow
Es bien sabido que los gatos controlan el pensamiento de los humanos.

Obviamente esto explica el hecho de que los humanos construyan cajitas de arena y las limpien cada día de caquitas y orines, que con un cepillo deshebren el pelaje que vuela por los aires y se mete a las narices, que les compren juguetes que serán abandonados en más o menos dos minutos, o que les atiendan sus necesidades básicas sin ninguna contemplación a su propia seguridad (¿alguna vez han intentado lavarle los dientes a un gato?).

No, no hay retribución; ni económica, ni emocional (un gato ni siquiera reconoce a sus propios humanos), ni física. En otras palabras, un gato es como un adolescente eterno.

Y cuando se mezcla esta sujeción a la actividad creativa, invariablemente sale un gato. Esto fue comprobado al ver unos grafitis en Bogotá.









meow!

 
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