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22.6.09

The meaning of life, part II



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fuente



La edigator trabaja para poder darle a sus cosas una buena vida.

8 horas para un buen mantenimiento del carro, para el cambio de bujías y la revisión de los 10,000 km y el filtro de aceite y cambio de fluidos y también polish y cera y las llantas nuevas y un estéreo negro y retapizar los asientos.

9 a 5 para una aspiradora para la alfombra y esa máquina que lava con agua y un deshumidificador para los libros y un humidificador para los cigarros y un aparato especial que absorbe olores apestosos del refri y dos focos que ahorran luz y un aceite rojo especial para los objetos de madera y otro líquido amarillo para los de vidrio y otro con espuma para la taza del baño y otro sin espuma para el lavabo y otro más con olor a limón para los trastes y otro con olor a pino para el piso, pero no la alfombra, porque con la alfombra apenas el que es especial de la máquina que la lava.

Horas invertidas, en vez de escribir o leer o pintar o comer o salir a caminar al parque o estar con amigos o con el gato maravilloso, para que la ropa pueda lavarse con detergente bioorgánico biodegradable biológico bioético y casi sin espuma y un enjuague que mantiene tu ropa mmmhhh oliendo a primavera con esencia de nubes. Para plancharla y doblarla y meterla en cajones adentro de un buró en un tocador en un walk in closet de la recámara principal.

Y la edigator compró unos ganchos para que no se arruguen los pantalones y otros para colgar unas faldas y queden esponjosas y otros para que las blusas de tirantes no pierdan forma y otro para un abrigo que no le deforme los hombros, y otro deshumidificador para ponerlo cerca de los zapatos. También quería un vino, un tintito, quizás un español San Román 2002, pero ya no le alcanzó el dinero, y está bien, así que mejor se compró unas cervezas que además, estaban en descuento.

9.8.07

carajo

¡Me volvieron a robar el bote de basura! ¡Me vaciaron las bolsas en la cochera y se llevaron mi bote! ¡Es el tercero que les suministro a los pinches pobres!
Y eso que éste lo compré feo, horroroso, con la mano izquierda le dibujé con marcador negro indeleble florecitas, peces, peyotes, un gato y el ojo de Chaac. Lo atropellé tantito y lo agujeré por abajo, escribí la leyenda, robado de… y mi dirección. No podía haber basurero más espantérrimo en toda la cuadra, pero los miserables icamoles también así me dejaron el mugrero, a mí y a mi vecina, y los muy hijos de la madreperla ¡hasta lo enjuagaron con MI llave!
En esta ocasión no me puse de Barbie aventurera a buscarlo de casa en casa, ya lo había hecho las primeras dos veces. Así que agarré una cuerda, la amarré al árbol y le puse un gancho, colgué las bolsas y les desee cáncer a todos ellos, y así, ya no pienso preocuparme más.
K. preguntaba qué es eso de Barbie… pues las muñecas se dedican a labores “femeninas”, decentes, pulcras y con guardarropa específico. Mattel es la compañía que más ropa produce en el mundo, toda para Barbie. Barbie es pediatra, veterinaria, diseñadora de modas o ejecutiva, nunca médico internista, ranchera, albañil o recolectora de basura. Cuando tomamos ligeramente otro papel, no lo somos realmente, simulamos ser detectives, por ejemplo, sólo porque traemos la lupa y el sombrero sherlock holmes. Barbie es puro glam, no hay substancia. Entonces, dear K., aquella vez llena yo de rabia tomé las llaves de mi carro, me subí y rechinando llanta empecé a buscar en los tejabanes de la calle de a lado, desde mi coche, con clima y las ventanas arriba.


La situación es que me carga que la gente sea tan cangrejo, jalándose unos a otros, creyendo que ellos sí merecen lo que tú tienes, y tú, como ente anónimo, desapareces. Estaba hoy en el tránsito pesado, haciendo fila para dar vuelta en una única vía para salir a Gonzalitos, calor canícula, bonito, de 38C, llevábamos como veinte minutos, medio avanzábamos y un mísero tipejo en un carro negro chiquito nos rebasa a todos e intenta meterse directamente en la calle, nadie lo deja, así que se echa en reversa y se mete en contra en la otra avenida, casi choca con un taxi quien se la mienta con florido fervor. Claro, porque él del cochecito no podía esperar, pero nosotros sí.
Es gente desconsiderada, gente pioja, involucionada. Una vez estaba en HEB de Valle (uf, i know) en la fila de 15 artículos o menos y delante, una señora de como tres copetes traía el carrito rebosante, yo llevaba solamente café (UN producto). Le digo, “Disculpe, señora, ésta es la fila para quince artículos o menos”, ella voltea hacia abajo y levanta una ceja e increpa, “¡qué no sabes quién soy!” y yo levanto barbilla y alzando la voz grito “ay señora no es posible, no sabe contar, no sabe leer y tampoco sabe quién es, ¿¡alguien puede ayudarla!?”.


En fin, nacos hay en todos lados, no lo entiendo ni lo acepto, pero puedo considerarlo como cierto, lo que no me cabe en la cabeza es ¿cuál es la fijación que tienen estos caracoles con mis botes de basura?
 
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