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17.7.11

los leones o algo así

Le tomé fotos a los leones de Portugal. Bueno, los de Cascais. Sólo los que me topé mientras caminaba. Esculturas de leones, esto es.  Porque en Portugal no hay leones (osea, los de pelo y huesos y dientes y eso).

Por favor, no se imaginen que uno sale a caminar y pisa caca de león como si fuera de palomas. Leones vivos no hay, pero de piedra, hay un titipuchal. Es tan raro, tan extraño, yo me pregunto, ¿por qué leones?

Primero, como bien se sabe, en Portugal, no hay leones. Posiblemente quien los esculpió nunca había visto un león, pero sabe del león. Sabe que es fuerte y poderoso y el rey de la selva... pero en realidad, los leones  son apestosos, huevones, mantenidos por las leonas  y, para colmo, viven en la sabana, no en la selva. ¡Y no hay leones en Portugal!

Segundo, el león es la imaginación de lo que debe ser un león. Un león en Portugal es la esencia del león, sin referencia al león. Es la más pura invención del escultor. Es prácticamente arte abstracto.

Tercero, la gente camina por las calles y no se detiene a contemplar la esencia del león hecha piedra. Las esencias de leones son cotidianas, la fantasía y creatividad total se ponen a la entrada de las casas, en las fuentes, en las cornisas de las ventanas, y hay algo que la gente sabe y no sabe, hay una esencia de león compartida.

Me intriga saber por qué las esencias de leones tienen tanta popularidad. ¿Es que acaso un día alguien inventó una esencia de león y la puso en el inconsciente colectivo? ¿Es quizás una labor propagandística de San Marcos? Porque un león imaginado podría ser cualquier cosa, un dragón vomita fuego, una sirena tetona, una serpiente emplumada. Un león podría bien ser un gato tostador de pan cagando un arcoíris volando por el espacio mientras dice “nyam .

El león no existe. Pero sí existe. Por eso le tomé fotos.  Aquí el top 4.



 león vigilante cuidador de escudos, con pene (en Sintra)




Leones protegiendo la dignidad e integridad del aire acondicionado, en Cascais





León que trata y trata pero no puede hacer popó, en fuente, en Cascais



León recién trasquilado y por eso muy triste, en Cascais



15.1.11

Quique, el fantasma amistoso

Fuimos a Playa del Carmen a pasar las fiestas decembrinas y a reconectar lazos familiares. Por lo tanto, la edigator (osea yo) pasó mucho tiempo con su hermanita la Ranatasha (ahora llamada Doña Fuchititita Ranatasha, pues se elevó en estatus social al productivamente efectuar el rite of passage de parir).

El primer día, después de una sesión de abrazos galore e historias que resumían años en minutos, volvían pues Doña Ranatasha y la Edigator al hogar de Doña Ranatasha, donde se encontraba la hija de la Ranatasha (y sobrina de la Edigator, osea yo) con la niñera.

Al abrir la puerta, la escena era caótica. La niñera temblaba, pero estaba coherente. La sobrina de dos años jugaba con una crayola; la, muy simpática pero temblorina, niñera empezó lo siguiente: 

Niñera: Lo sigue haciendo, sigue buscando a Quique. Lloró porque me senté en un lugar y ella decía que ahí estaba Quique, que me quitara.
Edigator: ...
Doña Ranatasha: Son niños.
Niñera: No, su papá me dijo que era el compañerito de ella. El que falleció. Que era Enrique. Quique, ¡Quique! Que falleció.
Doña Ranatasha: Ningún compañerito falleció, tranquila ... ¿Te llevo a tu casa?...

Y la llevó.

Total, pasaron los días y siguieron libaciones nuestras, y no hubiera vuelto a recordar la historia si no fuera porque en la fabulosa fiesta de año nuevo, entre uvas y campanadas un bello saltamontes se metió al hogar de mi hermana.


 Saltaba a una pared y a otra, voló hacia una silla, luego hacia la televisión la sobrina lo perseguía con singular deleite, reía y trataba de atraparlo. Brincaba a una pared y decía "na pared" y corría ahí. Saltaba a una silla y exclamaba "na sía" y corría (sía, porque tiene dos años, no dice SiLLa). Extendía las manos, y entonces, el saltamontes brincó a un sofá,  y la sobrina dijo: “no tá”.

Le contesta su padre: ¿qué pasó, mija, dónde está el cricket?

Y dice la sobrina, con absoluta seriedad y apuntando hacia donde el bicho se había escondido: “Nel sofá, Quique tá nel sofá.”


Pobre niñera, en este mundo, si no se es bilingüe no se puede tener salud mental. 
Tan tán.

6.1.11

De la ciencia

Recientemente, mi familia y yo nos encontramos frente a un tapir.

Es un animalito raro, peludo, apestoso, se le extiende la nariz y tiene tres dedos. Le tomé esta foto:

Como yo era guía de la selva y también una persona que ve animalejos y se pregunta, "¿qué será?" y procede a la investigación, yo sabía que el animal es un mamífero perisodáctilo (osea, número impar de dedos, cubiertos de pezuñas), hervíboro y que en esta orden se encuentran los caballos (y cebras y burritos), rinocerontes y los tapires.

Entonces al ver el animalito la conversación entre mi familia fue así:

Prima: parece un tipo de cerdo.
Cuñadoprimo: es un tipo de oso.
Marido: es un tipo de oso hormiguero.
Edigator: No, de hecho, es de la misma familia que los caballos.
Prima: No, no creo.
Cuñadoprimo: No, no creo.
Marido: No, no creo.

Entonces a mí se me hizo muy simpático que pensaran que, por un lado, a la especie del tapir le importara lo que mi familia pudiera creer o no creer con respecto a sus caracterísiticas y taxonomía. Como si el existir dependiera del dogma de fe de alguien.

Y por otro, que querían votar para ver a qué familia pertenecía, que si era marranito o era osito, como si la ciencia fuera democrática.

A ver, si todos votamos que no si tiro esta piedra, la piedra va a flotar. Hmm...

Y la piedra no flotó por más que la mayoría quería.

El nombre del tapir en maya es tzimin, el cual, por cierto, fue el mismo nombre que le pusieron a los caballos cuando los vieron en aquella nefasta llegada hace 500 años. Dudo que los mayas hayan votado.

En fin, después nos encontramos con una tabla explicativa que decía claramente que en efecto la gran edigator tenía razón y que cualquiera que creyera que tiene "derecho a su opinión" con respecto a la ciencia debe regresar a la primaria.

Fin.

13.11.08

El mito del celular

For English Press 1.
Unos estudios recientes de la universidad de Nuevo México en Ruidoso en alianza a la de Illinois en Boston han descubierto que los teléfonos celulares no existen. Todo ha sido producto de la imaginación. La efectividad del dispositivo es tan real como el caldo de pollo de la abuela para la gripa o la mala suerte causada por pasar bajo una escalera. Sin embargo, lo que es evidente es la sugestión a la que ha sido sujeta la humanidad, al grado que ésta ha creído completamente en la utilidad (y necesidad) de los teléfonos celulares.



El argumento pragmático (pero falaz) es el siguiente:
-Yo abro mi celular, llamo a mi hermano, mi hermano me contesta, NOS COMUNICAMOS, cierro mi celular.
Por lo tanto se cree que la comunicación ha sido realizada por medio del teléfono celular.

Los científicos habían tratado de explicar el funcionamiento del aparato al compararlo con un radio-transmisor, y a través de ondas, el sonido llegaba de un lugar a otro. Sin embargo, en varios casos documentados incluso los teléfonos sin saldo o sin pilas podían recibir mensajes (o enviar), llamadas que no habían sido efectuadas realmente pero que se recibieron, datos intercambiados, aviso de muertos en la familia, etc. Exiten innumerables historias inexplicables (si quieren ver más ejemplos den clic aquí )


Después de extensas investigaciones los estudios recientes indicaron que el funcionamiento del celular radica en la activación de centros neuronales por medio de cargas magnéticas no ionizadas y radiación (BTW, que a largo plazo causa cáncer del cerebro en la mayoría de las personas). La zona estimulada es precisamente donde se guarda el conocimiento emocional cuya liga a las percepciones extrasensoriales ha quedado identificada en numerosas ocasiones. (Un resultado paralelo e inesperado fue detectar que en los casos en los que una persona recarga el teléfono un poco más atrás, se producen altercados violentos (gritos, faltas de respeto, insultos, etc) pues se activa la zona que controla las inhibiciones). Esto es, el teléfono celular no es un medio para comunicarse, es un potencializador de células telepáticas ESPeciales. El cual a través de sugestión y superstición ha logrado activar un porcentaje considerable del cerebro que permanecía en un estado de reposo. En otras palabras, fuera de efectuar lo que cualquier microondas, golpe en la testa o caída repentina de un rayo, el celular no es más que un fancy despertador/cámara portátil.
 
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